VI Coloquio Virtual:Rap, Cultura y Enfoque

Julia Álvarez

Sitofonk

Alberto Buscató Vázquez

Aid

¿En qué momento os enamoráis del Rap y qué os ofrece que no os ofrezca cualquier otro género musical ni ningún otro medio artístico?

Julia Álvarez: Me enamoré del rap cuando pasé al instituto. Allí conocí a unos chicos que escuchaban este tipo de música y comencé a interesarme por él. Captaron mi atención sobre todo las letras, era muy difícil encontrar cierto tipo de letras en otros géneros musicales. Las producciones, el desparpajo y la seguridad con la que se movían los raperos sobre el escenario… me atraía todo.

Sitofonk: La anarquía; el descubrimiento de que en plena adolescencia necesitas formar parte de un grupo. El hecho de descubrir gente que pinta graffiti, que te enseñan maquetas de otra gente, que en las canciones dicen lo que les da la gana… La segunda razón por la que me sedujo el rap, la cual es, creo, la más bonita y a la vez su peor pesadilla, es lo fácil que es entrar a formar parte. Esto no pasa en el jazz, ahí no puede haber toyacos, porque más allá de lo bueno o no tan bueno que seas, al menos tus diez años de instrumento,de solfeo, etc. te los has pegado. Eso no ocurre en el rap: cualquiera se baja al parque unas horas y empieza a practicar y al día siguiente puede estar sacando una maqueta. Esa independencia de no tener que contar con una formación previa fue lo que más me gustó. Para pintar graffiti solo hay que practicar, para bailar break dance solo hay que practicar… Esa creatividad, esa necesidad de expresarme se ve saciada por el hip hop y, además, desde diferentes facetas. En definitiva, esa anarquía de un movimiento creado desde el pueblo y que no está controlado por nadie desde arriba.

Alberto Buscató Vázquez: Mi primer contacto con el rap fue a los seis o siete años, cuando un amigo me dejó un disco de un recopilatorio regional (La Sierra en pie de guerra). Recuerdo que en aquel momento me atraían las rimas por cuestiones puramente estéticas, lo que hizo que el rap me enganchase desde el primer momento. Poco a poco empecé a fijarme en el mensaje y en sus valores, inicialmente en los típicos axiomas cargados de contenido y las historias personales ideales para el público en general, pero después empecé a ver que determinados autores narraban parte de la realidad en la que yo me encontraba: nuestras situaciones, nuestra forma de ser, nuestros «problemas»… y las enseñanzas que sacamos de todo ello. El rap comenzó a acompañarme, afianzando las tempranas lecciones de vida, y a prepararme para el porvenir (las traiciones personales, el mundo laboral, tu primer hijo…). No sería hasta mucho después cuando fui consciente de los distintos estilos del rap, lo que en esencia significaban y el gran valor que aportan a la cultura, cuya riqueza, pureza y profundidad son, en mi opinión, únicas a nivel artístico.

Aid: El hip hop es una actitud. Esta cultura nació de la rebeldía y la necesidad de expresión, de tener una voz en unas circunstancias difíciles que pueda ser escuchada. Creo que la característica principal del rap como parte de la cultura hip hop es la expresión honesta de ideas y experiencias, una expresión clara y sin filtros, y muy honesta, muy personal y muy real y auténtica, con nada de ficción.

¿Consideráis el Hip Hop y la Cultura Urbana un estilo de vida en sí mismo más allá de gustos?

Julia: Creo que antes sí que representaba un estilo de vida, una forma de ver las cosas. Últimamente es bastante más difuso. Antes era fácil identificar a un rapero por la forma de vestir, su ideología, y de un modo u otro estaban relacionados con los diversos elementos que rodean al mundo del Hip Hop. Hoy en día eso no funciona así, ves a raperos que promulgan con orgullo los valores que ha rechazado siempre la cultura hip hop y chavales cuya relación con el hip hop es lo que dura la canción desde que le dan al play hasta que se acaba. Los tiempos cambian y las formas de vivir las cosas también. Si te das cuenta poco a poco se va perdiendo la pureza en todo, y el rap no es ajeno a ésto. Aun así, mucha gente sigue sintiendo el hip hop como una forma de vida.

Sito: Lo consideraba. Creo que esto del hip hop como estilo de vida huele a viejo, a baúl cerrado con cosas dentro. Al principio sí veías una cierta tendencia a eso de predicar el estilo de vida, tenías una forma de actuar, de pensar, incluso una inclinación sociopolítica. Pero actualmente puede bajar un chaval al parque hasta que su madre le pega un grito desde el balcón, puede bajarse unas latas de cerveza y ponerse ahí sobre una base a picarse en plan “gallos”, ese chaval se presenta a una batalla grande, por lo que sea acaba ganando, se convierte en el campeón de España y acaba en un programa de Movistar #0 o LaSexta en plan: “Os presentamos al mejor rapero de no sé dónde, ganador de no sé cuántos” y está siendo entrevistado en la tele como un icono del rap y ni siquiera sabe quién es Afrika Bambaataa. Así que cualquiera puede meterse a desarrollar un elemento del hip hop sin tener idea de nada ni conocer esa cultura como tal, puede haber ‘freelances’ del hip hop.

Alberto: El hiphop (a través el rap) es un movimiento cultural y artístico cuyos valores y forma de ser son fundamentales en mi vida, aunque no es el único estilo de vida que me constituye. En mi caso, la academia (con tantas luces y sombras como las culturas urbanas) ha sido otro de mis pilares, y ambos se combinan y complementan a la perfección. Cada ambiente tiene unos valores propios que crean la mentalidad de sus seguidores, por lo que se trata de ser conscientes de en qué estilos de vida participamos y entender cómo nos influyen. Y el hiphop, sin duda, es una cultura propia.

¿Cómo creéis que ha evolucionado la relación entre el Rap -y la imagen que proyecta- y los medios de comunicación generalistas?

Julia: La relación del rap y los medios de comunicación ha evolucionado en los últimos tiempos, aunque menos de lo que debería. Los medios han sido muy excluyentes siempre con el rap. Ha habido grupos moviendo una cantidad terrible de gente mientras los medios apartaban la mirada; no les interesaba esa realidad que se estaba viviendo. Hoy en día parece que han abierto una pequeña ventana, pero sigue siendo excluyente. Por ella solo dejan asomarse a los cuatro grupos que mueven masas dentro del género (y que por ende les van a dar views) o a los artistas que ofrecen un rap que se acerca más al pop u otros géneros, un rap extremadamente suave. Es un paso, pero insuficiente.

Sito: Evolucionar… ha evolucionado poco. Lo intento comparar con mi época y veo ese mismo rollo de que sigue siendo chistoso, eso que hacen los chavales… Lo entiendo, es decir, no hay historia; tú escuchas música soul de hace muchos años, antes de que se creara el hip hop, y la gente ya rapeaba. En Estados Unidos el rapear es algo casi cultural. Todas esas influencias terminaron explotando en los 70 y se creó un movimiento nuevo, llegó el rap. Pero en un video expliqué que ya se rapeaba en los años 20 en Estados Unidos… Pero esto no pasa en España. Te puedes encontrar ciertas costumbres de batallas poéticas, que he ido descubriendo con el tiempo: en Mallorca hay una tradición, en Galicia hay una tradición… Pero el hip hop es una cosa muy americana. Aquí, el país sigue siendo el país del flamenco y de lo latino. Entonces aquí el hip hop es como el heavy metal o cualquier otra minoría; les hace gracia a los medios, pero nunca se ha convertido en una corriente mainstream.

Alberto: Desde que el rap se conforma como un género contestatario, pasa a ser completamente rechazado por parte de los grandes medios de comunicación. Hace un par de semanas, el mayor canal de televisión de España hizo un minireportaje en las noticias de la noche sobre la «música negra», por el resurgimiento del movimiento Black lives matter tras el asesinato de George Floyd. Pusieron algo de soul y jazz sobre imágenes de Nina Simone, hablaron de la importancia del góspel y del R&B, pero no dedicaron ni una sola palabra al rap, que no solo es una de las mayores industrias musicales en EE.UU., exportada a prácticamente todo el mundo y concienciada con el racismo institucionalizado, sino que es el movimiento que más claramente expresa la opresión del pueblo afroamericano a manos de la policía, que es exactamente lo que este reportaje quería resaltar. Llegaría a entender que no se pongan los versos más agresivos de N.W.A., pero es objetiva y moralmente injustificable no hablar de Sound of da police del autor, activista y rapero KRS-One.

En la dirección opuesta, ¿consideráis que el Rap y su contexto son excluyentes, puristas o discriminatorios con ciertos colectivos, ideologías, clases sociales o determinadas aptitudes y estéticas?

Julia: El rap ha sido excluyente durante mucho tiempo, y eso le ha hecho mucho daño al género. Siempre he pensado que de haber tenido una actitud menos excluyente el género podría haber crecido mucho más. Los propios raperos estancaron al género en ese afán por mantenerlo puro. Antes colaborar con un artista pop era un sacrilegio, por suerte esas ideas han ido evolucionando con el tiempo. Se podía haber cuidado y mimado al género sin la necesidad de cercarlo en medio de esas cuatro normas intocables que impusieron muchos raperos.

Ha habido siempre pleno rechazo a actitudes fascistas, racistas, incluso muchas corrientes en contra de las fuerzas de seguridad. A los pijos se les ha tenido también cierta inquina dentro del rap. No hay que olvidar nunca de donde proviene este tipo de música, es la única manera de comprender la dirección en la que se mueve.

Sito: Respecto de lo que hablábamos de los medios: también hay mucha culpa por parte de los artistas. Hubo cierta tendencia ya en los orígenes a no querer hablar en los medios, a considerar que manipulaban; se declaraban antisistemas, pero en realidad había miedo e inseguridades. Si alguien hubiera dicho “aquí estoy yo, hago esto y vengo a presentarlo aquí”, probablemente a día de hoy habría más conocimiento.

Y sí: hay exclusión y discriminación desde dentro hacia fuera. Me encantaría poder vivir en Nueva York durante un tiempo y llegar a conocer a los fundadores.Volvería aquí con la idea muy clara de lo que es realmente el hip hop. Yo soy de una segunda hornada del hip hop en España. Cuando hablaba con los mayores y me explicaban lo que era el hip hop, me vendían unos valores que luego no me cuadraban con lo que veía, que era bastante sectario. Yo tenía mucha conexión con el hip hop de Estados Unidos a nivel de usuario, con sus canciones, sus videoclips, su forma de vestir… y muchas veces tenía problemas con gente de aquí porque yo tenía unas ideas muy americanas, y me defendía diciendo: “pero es que eso viene de ahí, ¿de dónde quieres que saque las ideas?”. Se creaba un movimiento del “no, esto es así porque lo digo yo” y siempre ha sido algo excluyente. Había que hacer las cosas de una manera, había que pinchar en vinilo sí o sí… Yo, como rapero dosmilero, ya tenía la capacidad de disparar nuestras propias bases con un MP3 Flash, pero en directo no podías tirar tu propia instrumental a menos que te plancharas un vinilo. ¿Sabes lo caro que es planchar un vinilo? Pues mira: yo puedo llevar mi MP3, conectarlo a la mesa y poner ahí nuestras bases y era como “¡sacrilegio!” Era algo estúpido… Chorradas como esta hay un montón y hacían que te tirara más para atrás que para delante… El rapero de aquí siempre ha sido muy cabezón, no sé si porque en su momento se cogió un dogma de alguien de allí… No tienes más que ver cómo ha evolucionado allí y cómo lo ha hecho aquí: ha costado mucho que llegaran aquí los nuevos sonidos… Estamos encerrados en un cubo de “el hip hop es así y hay que hacerlo así” y todo lo demás es el diablo. Realmente sí que suenan sectarios algunos de los argumentos.

Alberto: El rap devuelve este rechazo -el rechazo que sufre-. No se trata solo de que esos medios (que son una parte más de los llamados «poderes fácticos»), sean los principales defensores de un sistema contra cuyos defectos se levanta el rap (como la desigualdad), sino de que han rechazado mayoritariamente al hiphop, cuando no se han apropiado culturalmente de él (como dice Snow tha product: “they want our money, but they don’t want us” [quieren nuestro dinero, pero no nos quieren a nosotros]). Y ocurre algo similar con la industria musical. Esta siempre ha buscado un beneficio económico (a eso se dedican) y eso implica adaptar la música a unas demandas muy concretas. Aunque puedan producir un valor cultural en ese proceso, esto ha llevado a problemas constantes con los autores de un movimiento muy crítico, con una carga lírica muy importante y con un celo absoluto por la autenticidad, características que perjudican la estabilidad de los beneficios de las discográficas.

Esta situación va a continuar igual, al menos en España: el rap auténtico nunca va a aparecer en los medios de comunicación generalistas (seguramente se abra antes paso en las universidades). En los últimos años, únicamente el trap se ha hecho un hueco en ellos, al saber adoptar perfectamente su discurso.

Aid: El rap ha evolucionado mucho a lo largo de los años, su imagen en general no tanto. Si por “el rap” nos referimos a la gente que hace rap, lo único que puedo decir es que hay gente que hace rap que es discriminatoria y hay gente que no, como en cualquier otro colectivo social. El contexto del rap lo hace la gente que hace rap, y la única forma de cambiarlo es personalmente aportando tu parte al colectivo. No puedes cambiar la personalidad de una persona que lleva muchos años siendo quien es y haciendo lo que hace. En cualquier caso, el rap es música y la música no entiende de moralidad. Una persona puede ser moralmente muy incorrecta en sus letras pero ser un gran artista. No es obligación del artista dar lecciones morales, sino hacer música. Desafortunadamente algunos artistas no son conscientes del impacto que tienen. Creo que es importante tener empatía y compasión por todos, incluso por los que tienen actitudes que no nos gustan.

¿En qué consideráis que consiste triunfar en el Rap? ¿Qué dos ejemplos de éxito mencionaríais para ilustrar vuestra respuesta?

Julia: Hoy para muchos triunfar es tener millones de views, que todo el mundo te conozca. Hay mucha gente consiguiendo eso, que, en cambio, está aportando muy poco a la música. ¿De qué me sirven 20 millones de views si tu canción no me aporta nada? Cada vez se invierte menos tiempo y cariño en la música, y eso se nota. Para mí el éxito radica en aportar calidad, remover algo en el oyente, tener el respeto del que te escucha. Si eso va acompañado de views, estupendo, pero no hay que obsesionarse tanto con los números ni darles tanta importancia.

Dos claros ejemplos de éxito para mí son Natos y Waor y Rels B. En ambos se han dado la mano suerte, constancia, talento y el apoyo masivo del público. Creo que han sabido dar los pasos de forma muy inteligente a lo largo de toda su carrera. Dos éxitos bien merecidos.

Sito: El hecho de triunfar para mí es desde la vida, es decir, no diferencia triunfar en el rap de triunfar en la vida en general, en cualquier ámbito. El triunfo es cómo lo siente uno mismo, qué es lo que querías conseguir. Como ejemplo tenemos a Natos y Waor, que es el ejemplo más bestia de superestrellas del rap en España, lo más parecido a lo que sería el éxito en Estados Unidos: gente que viene de abajo, que ha trabajado muchísimo, no ha tenido padrino, se ha mantenido en su estilo pero ha ido introduciendo sonidos nuevos… Es el ejemplo más claro de lo que para muchos sería triunfar en el rap.

Y luego podemos tener un ejemplo como el de Rapsusklei, que es muy bueno escribiendo, que tiene unos shows espectaculares, y se dedica a eso y vive de eso; probablemente gane mucho menos dinero y actúe en salas de trescientas, seiscientas o mil personas, pero ha triunfado en el rap, desde luego. Entonces depende: ¿a qué querías llegar?: ¿a llenar pabellones, a vivir de esto en lugar de tener otro trabajo y poder tener tus giras y demás? o incluso gente que te dirá que prefiere trabajar en un centro comercial y los fines de semana grabarse sus temas, ponérselos a sus colegas para que los gocen juntos y tal vez tener un bolo de vez en cuando, es decir, justo lo contrario, triunfar por decidir no dedicarse a ello.

Un tercer ejemplo que pondría es el de SFDK, que es el vivo ejemplo de lo que es mantenerse, meter 25.000 personas en ese tremendo aniversario, ir adaptándose, en contraste con tantos grupos de rap en español que han ido desapareciendo; Óscar y Zatu siempre han estado ahí, sin pasar de moda. Como decía Nas: “hacer un disco de platino está bien, pero hazlo dos veces”.

Alberto: En mi opinión, triunfar en el rap significa mantenerse auténtico, ser crítico con las injusticias sociales y, quizá, mantener cierto grado de pureza cultural, lo cual es completamente independiente de los números de ventas. Citaría a Charlie y a Canserbero como dos ejemplos de éxito así entendido. El primer autor es prácticamente desconocido fuera del ámbito regional o, a lo máximo, nacional, ya que ejemplifica con su forma de vida la clandestinidad que representa en sus temas, propia del underground. Canserbero, por el contrario, es, quizá, el autor más conocido del habla hispana, así como el mayor representante del rap conciencia. Ambos muestran unos niveles de calidad literaria muy elevados, encarnan valores trascendentales para el movimiento y son los máximos representantes de los estilos que realizan. Y eso es, en mi opinión, un gran triunfo.

Aid: Consiste en tener un gran impacto social, que tus letras lleguen y ayuden a mucha gente.

¿Es injusta la censura externa y necesaria la autocensura en el Rap o, respecto de una y respecto de otra, defendéis el “todo vale”?

Julia: Libertad de expresión siempre, con consecuencias, pero siempre. Con respecto a la autocensura, me parece contraproducente en cualquier caso. Es un tema que me da bastante pena, es una forma de dar la razón a aquellos que quieren silenciar todo aquello que no les gusta escuchar. Y no sólo eso: si un artista no puede manifestarse libremente, su sino va a ser ir perdiendo su esencia y su potencial poco a poco. Uno tiene que ser el artista que quiere ser, no el artista que le impongan ser. No me cansaré de repetir que, bajo mi juicio, el arte debe ser libre.

Sito: En general, el concepto “censura” ya no me gusta, no se debe censurar el arte; siempre digo que se comienza con la censura y se termina con la dictadura. Eso no debería existir. Ahora bien: yo, cuando he criticado ciertas letras, lo que siempre digo es “apechuga”. No soy del “todo vale”, soy del “apechuga”. Si has dicho eso, carga con las consecuencias, no me vengas llorando, apechuga. Yo mismo he dicho cosas que no tendría que haber dicho o de la forma en la que no tenía que haberlo hecho y después he apechugado con ello; esto me pasa también en la comedia, el tema de la autocensura… en la comedia es todavía más absurdo. En Grecia el concepto original de Comedia se creó para diferenciarlo de la Tragedia. Se vestían como los altos poderes, como sus gobernantes, se burlaban de ellos, era una sátira brutal, pero la gente entendía que era una comedia, que no podías matarlos por eso -incluso en esa época-, que era así y tenías que soportarlo y verlo desde fuera. A día de hoy tienes políticos y monarcas diciéndote que has ofendido a esto o aquello… Es comedia, es arte, es rap, son canciones… Si tú hubieras censurado El Guernica por no sé qué motivo sacado de contexto o inventado, a Da Vinci, a Dalí… Si tú hubieras censurado a tantos artistas, nos hubiéramos perdido auténticas obras de arte. Por eso el arte nunca debe ser censurado. Otra cosa es, como digo, que ofendas a alguien: entonces apechuga. Si tú has hecho ese cuadro o esa canción y sabes que puede tener un tinte machista, racista, homófobo… y te viene detrás un colectivo, pues apechuga, te has metido en un barro que ahora te trae consecuencias.

Alberto: No creo en el «todo vale», pues la libertad de expresión es un valor, pero no es absoluto. La apología del terrorismo, la homofobia o el acoso son delitos que se pueden cometer con la palabra, y es importante que esto se regule.

Ahora bien, los casos más polémicos respecto a la libertad de expresión de los raperos son aquellos que tienen que ver con delitos anacrónicos que ponen de manifiesto los privilegios de determinadas personas e instituciones. En España hay personas condenadas a prisión por (entre otras cosas) delito de injurias a la Corona, en ocasiones por el mero hecho de hablar de casos que se están investigando en otros países o que han salido en los medios de comunicación. Esto podrá ser jurídicamente legítimo, pero es un sinsentido moral y social, ya que es más importante eliminar el sexismo y el racismo (incluso de las expresiones artísticas) mediante la concienciación que defender el honor de la familia real a través del Código Penal.

Aid: El hip hop nació como una cultura de expresión libre y considero que censurarla sería extraer la parte fundamental de esta.

¿Qué opinión os merece la inclusión de las redes sociales en el repertorio de recursos de difusión profesional, pero también personal, de los artistas?

Julia: Las redes sociales han demostrado tener gran potencial como herramienta, hay muchos artistas en el top gracias al manejo que tienen de éstas. Las redes han hecho a los artistas más cercanos, más humanos, más accesibles. Es como todo: hay artistas que las utilizan de una manera bastante inteligente y otros que, sin embargo, están cargando con la cruz que conlleva un mal uso de éstas. Un claro ejemplo del segundo caso es Kase.O; esa idolatría que le tenían muchos se ha venido abajo últimamente por culpa de un pésimo uso de sus redes sociales. Algunos artistas deberían tener a alguien al lado que les aconsejase bien en este terreno.

Sito: A las redes sociales les pasa lo mismo que al rap, en cuanto a lo que hablábamos antes de su mayor virtud y su peor pesadilla: lo mejor que tienen es la difusión y lo peor que tienen es la difusión. Sitofonktv no existiría sin ellas; me ven en Chile, en Brasil… ¡En países no hispanohablantes! Esto sería impensable sin las redes sociales. Pero, por otra parte, la mala utilización es un problema. No te dicen cómo usarlas, te abren una puerta y tú eres libre de publicar esto o aquello. Yo puedo subir cosas solo de trabajo, de mis vídeos, de mis proyectos, pero también puedo subir una story en la playa luciendo tipito… Hay gente que sabe manipularlas o no. El caso más sonado últimamente ha sido el de Kase.O y el tema de las vacunas, que además se sacó de contexto. Lo que más rabia me dio de eso fue, partiendo de un concepto de idealización, que al que muchos llaman el rey del rap de todos los tiempos en España se le tenga ahí como si entre grabación y grabación estuviera sentado en su trono de rey del rap sin hacer ni decir nada. Ese señor tiene vida, tiene opiniones, ese señor vota… Kase.O seguramente ya era así, pero el problema es que tú antes no sabías que era así. Él puede pensar eso desde que te gusta, pero nunca has tenido esa conversación con él. Él ya era así, lo que pasa es que tú te has enterado ahora. Eso ha pasado mucho durante el confinamiento: ha habido mucha gente exponiéndose, haciendo directos, dando a conocer cosas, opiniones… Algunos han sabido gestionarlo y para otros ha sido una sobreexposición peligrosa.

Alberto: Respecto a las redes sociales, son una herramienta esencial para la independencia de autores que desarrollan un movimiento cultural alternativo a las tendencias dominantes, por lo que son fundamentales para la democratización de la cultura. Aun así, a día de hoy la importancia de los gigantes discográficos (quienes también usan las redes sociales y compran más publicidad –es decir, visibilidad– en ellas que cualquier particular) sigue siendo muy grande, por lo que actualmente escuchamos, en gran medida, lo que estos quieren que escuchemos. Y los que se salen de ese esquema son, en parte, excepciones.

Aid: Las redes sociales, así como toda la tecnología, han servido de herramientas muy importantes para nuestra vida durante los últimos años, soy de las que cree que la tecnología hace nuestra vida más fácil, y que las actitudes negativas de la gente con la tecnología pasarían igualmente sin ella.

Julia Álvarez: “Hace poco el diario The Guardian aseguraba que estamos viviendo una edad de oro para las mujeres en el rap. ¿Consideras que es así? ¿Cuáles son a tu juicio los mayores retos que le quedan por delante actualmente a las mujeres en el mundo del hip hop?”

Sito: Bueno, antes de nada, lo primero que debo decir y, por favor, subrayarlo como medio fiable que sois, es que hablo desde la opinión de un hombre blanco, heterosexual y europeo, por lo que todo lo que diga se puede malinterpretar fuera de mi contexto personal.

Creo que el diario The Guardian ha comprado mucho la carcasa de lo que está ocurriendo. Esa edad de oro de la que hablan responde, como por otro lado hemos hablado mi pareja y yo, a un falso empoderamiento. Es un hecho que hay muchas más mujeres en las listas que antes, pero detectas un falso empoderamiento en el sentido de las letras y las canciones que están sacando. Siguen potenciando un mensaje que de feminista no tiene nada. Luego ves el videoclip y suelen ser chicas preciosas vendiendo cuerpo… En el momento en el que yo vea que en el top de las listas está una chica más parecida a Missy Elliott que a Becky G o a Cardi B, en el momento en el que vea que puedes colocar un videoclip en el top 1 con un jersey de cuello alto, diré “¡ahora sí!”. En estos momentos las que están arriba en esas listas están enseñando cacha y es lo que se ha hecho toda la vida: lo ha hecho Lil’ Kim y lo está haciendo Cardi B. Ni eso ni el mensaje han evolucionado. En el underground hay raperas haciendo letras y música muy potentes, curradas, y sin embargo no destacan porque no están buenas.

Arianna Puello podía haber vendido ese rollo, pero ella era mucho más rap, hardcore, duro. Ese es el ejemplo al que me refería antes. Cuando vea más Adeles que Ariana Grandes, o más Missy Elliott que Cardi B… Los sellos siguen mandando los que siguen mandando. Lo que quizás hace falta es, no solo buenas femcees, sino también dueñas de sellos, que el presidente de Universal no sea el presidente sino la presidenta. Cuando yo realmente fliparé y subrayaré el titular de The Guardian será cuando suceda eso: cuando haya un equilibrio en el que llegue un mensaje feminista y natural, real por parte de esas chicas. 

Alberto: No creo que la situación de las mujeres en el rap esté mejor ni peor que hace varias décadas. Quienes tratan la cuestión tangencialmente suelen ver un «ligero cambio de tendencia», pero los estudios en profundidad coinciden en que la situación de la mujer en el rap es de absoluta discriminación (como en la mayoría de ámbitos musicales modernos, por otro lado). Hay que diferenciar entre las raperas y las mujeres (artistas o actrices) que aparecen circunstancialmente en el rap (en un videoclip, por ejemplo). En el primer caso, es cierto que actualmente hay grandes autoras y que tienen unos niveles de difusión relativamente elevados (Rebeca Lane, Tribade, Yoss Bone, Haiyti…), pero también es verdad que siempre ha habido grandes referentes femeninos en la música urbana (la Mala Rodríguez, Arianna Puello…). En el segundo caso, la mujer aparece completamente sexualizada.

Los problemas a los que se enfrentan las mujeres en el rap son los propios de una sociedad patriarcal centrada en la productividad, agravados por las características de un movimiento subversivo y de lucha, que va contra el carácter pasivo culturalmente asociado con las mujeres. Por ejemplo, varias autoras, desde Nona hasta Salt’N’Pepa han dejado o aplazado sus carreras musicales para ser madres, algo que no le ocurre a los raperos masculinos, por cuestiones tanto biológicas como sociales (ni los hombres dan a luz, ni suelen encargarse de las tareas del hogar y la crianza).

Julia Álvarez (2): “¿Cuál crees que es el mayor valor que tienen esas mujeres que nadan diariamente a contracorriente para hacerse un hueco en la escena?”

Sito: El mayor valor es ya el simple hecho de haberse metido ahí, a hacer eso en ese género, un género que, aunque siempre haya ido de libre, de independiente, de compañeros y compañeras, siempre ha sido uno de los géneros más misóginos que se pueden encontrar, porque además viene de las raíces de las que viene. En Girona había gente que decía que el rap que se hacía allí era machista, y resulta que tienes en una mujer negra, Arianna Puello, a su máximo referente, a la gran representante del rap de Girona, una mujer que tuvo todo el apoyo de sus compañeros. Pero claro que es una excepción, pues lo habitual es ese machismo o ese trato excluyente. Me recuerda a lo que tuvo que vivir en Estados Unidos la población negra para destacar en la música, en el deporte… Esa búsqueda de excelencia por tus propios medios y tu confianza en tu talento a pesar de tener todo en contra. Ahora la sociedad está un poco más preparada para ello: tienes a Las Ninyas del Corro, a MCKEA, a Lasole… Antes tenías una rapera por cada quince raperos. Ellas mismas me contaban en la entrevista que hicimos que se sentían muy agradecidas a las generaciones de mujeres anteriores, porque sin una Mala, sin una Ari, sin una Shuga Wuga, no hubieran tenido este camino abierto las nuevas artistas. El valor es haber dado ese paso rodeadas de hombres e intentando destacar en su momento.

Alberto: Como diría Simone de Beauvoir, las mujeres en estos ámbitos aparecen en los medios de comunicación como alteridad, es decir, como el otro insustancial. Que las mujeres sean presentadas y entendidas como «mujeres», antes que como artistas, es la muestra más clara de la discriminación que sufren (que puede ser tanto directa y agresiva como basal y sutil, pero omnipresente en ambos casos). Es muy habitual que se insista en la condición de mujer de una artista en, por ejemplo, una entrevista, en lugar de centrarse en su obra, en sus valores, en su estilo… respecto a lo cual algunas raperas han mostrado su desaprobación.

Julia Álvarez (3): “¿Crees que, tal y como afirman muchas voces, se debe apoyar más a una artista por el simple hecho de ser mujer?”

Sito: Mmm… Vuelvo al rollo de “Hola, soy hombre blanco, caucásico…”: Depende de con quien hables: hay gente que te dice que sí, que hay que hacer el esfuerzo de apoyar a la mujer, sobre todo, de no taparla, pero también de impulsarla; en el otro lado, tienes también mujeres que te dicen “mira, no necesito papi”, en ese concepto de que tal vez no sea evolución el que alguien te empuje para salir adelante… En mi caso, si alguien necesita mi ayuda, sea hombre o mujer, sea del color de piel que sea, etc., la tiene, ni me fijo en eso. Tampoco vamos a decir ahora que todas las mujeres que hacen rap son buenas, también las hay malas, ¿no? Si el trabajo no es bueno, no le va a servir de nada ese apoyo por el hecho de ser mujer, al contrario. Pero si se trata de un buen producto, se le ayudará como a cualquier otro. Soy de la opinión de dejar de tratarlas como “pobrecitas”; lo que tenemos que hacer es dejar de taparlas, de ponerles la zancadilla. Pero no me gusta el “ya te ayudo yo, que estoy en mejor posición”, hay que dejar de hacer eso.

Alberto: Tiene sentido que se apoye explícitamente el rap femenino para lograr una mayor inclusión, pero al final la igualdad tendrá que manifestarse en la indiferencia respecto a la característica que es causa actual de la discriminación. Pero todavía no estamos en esa etapa, por lo que dar visibilidad a las raperas puede permitirles estar en una mayor igualdad respecto a los raperos.

Aid: Creo que el hecho de apoyar más a un artista por el hecho de ser mujer es discriminatorio. Creo que la inclusión de las mujeres en el rap está progresando al igual que la inclusión en otras industrias como un proceso natural. La discriminación positiva sigue siendo discriminación y la igualdad no se puede alcanzar con discriminación de ningún tipo.

La única forma de alcanzar la igualdad es educando a las mujeres en igualdad con los hombres desde el principio, y la única forma de cambiarlo es personalmente tomando decisiones que conlleven educarse a sí mismo y a los demás. El contexto es complicado porque vivimos en una sociedad donde hay una gran diferenciación educativa entre géneros, donde los niños y las niñas juegan a juegos muy distintos y se les trata de forma muy distinta desde el principio, y esto hace que se conviertan en personas con intereses muy concretos. Desde el principio los niños y niñas son anulados de muchos intereses simplemente por el tipo de educación que se les da en la escuela, en casa, las películas y todo el entorno. Es difícil de cambiar el contexto porque todos somos parte de él, pero individualmente podemos hacer cosas y creo que según pasa el tiempo vamos mejorando, poco a poco.

Sitofonk: “Respecto a la intención de eliminar la etiqueta música urbana, ¿son necesarias las etiquetas (rap, trap, mumble, drill, reggaeton, etc.) o, por contra, crean confusión y confrontación entre los fans?”

Julia: Siempre he dicho que lo de música urbana es un término del demonio. Es como un cubito donde meter géneros a los que tanto la industria como los propios medios han evitado siempre llamar por su propio nombre. Es un término innecesario creado por medios e industria para camuflar. Creo que Tyler The Creator tenía mucha razón cuando decía que calificar como urbana la música de raíces afroamericanas, latinas también en los últimos tiempos, es una forma de segregación dentro de la industria. No hay más que ver quien suele llevarse la palma en los premios pop y en los urban para darse cuenta del racismo y la segregación histórica que ha habido. Estoy muy de acuerdo con la línea que han tomado compañías como Republic Records de desterrar el término de sus géneros y departamentos. Espero que cunda el ejemplo y sean los primeros de muchos en hacerlo.

El tema de las etiquetas en la música es muy complejo, más a día de hoy, que todo está mezclado con todo. Existe una necesidad imperiosa de etiquetar todo. El problema principalmente viene de quién impone su uso y el objetivo que hay detrás de él.

Alberto: La etiqueta «música urbana» tiene, en sus orígenes, connotaciones raciales, por ser una fórmula para evitar usar la expresión «música negra» [black music], algo que en el mundo hispano no ha tenido tanta trascendencia como en EE.UU. (muchos hemos usado esta expresión sin ser conscientes de su contenido racial durante años y sin la menor intención discriminatoria). En ese sentido, las etiquetas se refieren a lo que aquellos que las usan quieren referirse, lo que puede dar problemas cuando los seguidores emplean la misma etiqueta con significados distintos. No obstante, estos problemas se solucionan fácilmente especificando a qué queremos referirnos al usar una palabra determinada («con música urbana me refiero a aquella hecha por individuos anónimos o al margen de la industria musical, no a su etnia o color de piel»).

Ahora bien, horizontalmente el significado de las etiquetas puede aclararse con facilidad, pero verticalmente es usado de manera interesada, buscando silenciar determinadas realidades. Por ejemplo, en los últimos años, en España, se usa la expresión «música urbana» para hacer referencia a toda una serie de músicas que no tienen el carácter que tradicionalmente asociábamos con lo urbano (independiente, auténtico, regional…), como son el trap o el reggaetón (que en Europa no es una música urbana, pues siempre viene de la mano de grandes industrias musicales, aunque sí lo sea en Latinoamérica). Así se consigue eclipsar a las músicas tradicionalmente urbanas, sustituyéndolas por movimientos que defienden valores más afines a aquellos que usan estas expresiones en este sentido, como los medios de comunicación generalistas o las propias discográficas. Llámenlas como quieran, pero una música que defienda valores elitistas y clasistas, creada en grandes estudios con el apoyo de un gigante discográfico, con campañas de publicidad millonarias y que calca con perfección matemática (casi literalmente) el último éxito musical, no es lo que yo entiendo por música urbana.

Aid: Supongo que cada persona puede llamar lo que quiera como quiera.

Alberto Buscató Vázquez: “¿Qué valores son esenciales en el rap, en vuestra opinión?”

Julia: Creo que caben muchos valores en el rap. Es un género que siempre ha impulsado valores en la lucha contra las desigualdades, las injusticias, y son precisamente éstos con los que yo más identifico al género. Sin embargo, también es cierto que hay ciertas corrientes que predican otros valores que se acercan más a la violencia y al mundo de las drogas, que no son tan positivos. Creo que si preguntásemos a artistas de diferentes corrientes dentro del rap nos sorprenderíamos con la variedad de respuestas que tendríamos al respecto.

Sito: Pues creo que dicho así encierra algunos problemas; me refiero al concepto de “valor”, porque una cosa es lo que dice la biblia y otra lo que hace la gente en misa los domingos… Creo que los valores son los valores de cada uno. Si nos vamos a los valores que nos han inculcado nuestros “pastores”, Afrika Bambaataa, KRS-One, escucharás que la unión es importante, pero yo, sin embargo, siempre he visto falta de unión. Siempre ha habido mucho amiguismo. Había cierta falsedad.

Para mí, me quedo con dos pilares fundamentales, que son el respeto, por encima de todo: puede no gustarme tu música, pero estás ahí trabajándola, formando parte de esto, tienes mi respeto. Extrapolándolo a cualquier ámbito, por ejemplo, Justin Bieber tiene todos mis respetos: su carrera es impecable, sabe moverse, adaptarse, canta bien, luce bien, tiene talento. Como artista, no puedo criticarlo más allá de gustos, ¿por qué iba a hacerlo?: ¿porque no es rap?, ¿porque es joven, guapo?, ¿porque le siguen muchas chicas? Se supone que esto en el rap debería ser aún más obvio, pues se toma como algo mucho más abierto, mucho más respetuoso…

El segundo valor que se debería de tener, en mi opinión, es mmm como una especie de respeto también, pero a los fundamentos, es decir, no olvidarte de los orígenes de esto, de dónde viene, con su contexto de época, de situación sociopolítica, de cultura afroamericana en un punto de la historia muy jodido; tú lo estás adaptando a tu perfil de español blanco porque te parece cool, te parece guay, pero probablemente no hayas tenido ningún problema de esos, probablemente seas de clase media, nunca te haya faltado un plato en la mesa… Quiero decir que lo que más me molesta de todo esto es que haya gente aquí que no lo respete, no lo conozca o se lucre con ello sin ni siquiera mostrarle un respeto. En España la gente cree que el rap apareció a partir de la primera batalla de Red Bull. 

Aid: Rebeldía, inconformismo, seguridad en uno mismo, fuerza, actitud.

Alberto Buscató Vázquez (2): “¿Cuál es vuestro estilo preferido (underground, hardcore, conciencia…)?, ¿qué mensajes o qué función principal tiene este estilo para vosotros?”

Julia: Llevo más de dos décadas escuchando rap y he pasado por fases muy diversas. Momentos en los que el rap conciencia me atraía mucho; el hardcore también tuvo su protagonismo en algún momento de mi vida… Quizá la fase que recuerdo con más cariño es una en la que el rap underground comenzó a gestarse con una calidad excepcional y me atrapó muchísimo. Creo que el ambiente en el que se gesta la música cuando nace desde el underground es uno de los más interesantes. Es un tipo de rap que tiene la necesidad intrínseca de currárselo mucho para florecer, y gracias a eso aflora mucho la creatividad, entre otros factores. Voy por días, según me levante me motiva un estilo u otro.

Sito: La verdad es que tengo temas favoritos en cada estilo. Sí que es verdad que yo lo que buscaba, también como MC, era un equilibrio entre el mensaje y el baile, es decir, entre lo que digo y un cierto entretenimiento, que además es el tono que tiene mi canal de YouTube. La combinación que siempre buscaba y que me fascinaba como seguidor, por ejemplo con Solo Los Solo, mi grupo favorito de España, era esa mezcla de mensaje y música. Actualmente en esa misma línea me flipan Kendrick, J. Cole, Schoolboy Q; tienen barras, frases increíbles, pero además puedes bailar con ello.

Aid: “¿A qué crees que se debe la gran diferencia de tamaño entre la industria del rap en español e inglés?, ¿por qué crees que la industria del rap en español es más humilde, mueve a menos gente y mueve menos dinero?”

Julia: Creo que la gran diferencia está en la historia que ha tenido el género en un país y en otro. En España siempre hemos ido años por detrás en todo. Cuando en EEUU se estaba acabando una corriente dentro del rap nos llegaba a nosotros. EEUU es el espejo en el que se ha mirado España siempre, nos llevan años de ventaja. Además se trata de un género que nace en EEUU, por lo que la gente allí lo ha sentido siempre como algo más cercano, como algo propio. A esto se une que en España durante muchos años los raperos no han dejado que el rap creciera. Preferían malvivir de algo que podían utilizar como forma de ganarse la vida a que les llamaran vendidos por dar un salto. Los medios también han dado la espalda al género, algo que influye mucho para abrir público y puertas a los artistas.

Sito: Para empezar, diría que hay dos partes: la primera es que esto no es una cosa española, que sin contexto no funciona, no se la impulsa desde la industria porque no es creíble; además, los artistas tampoco han tenido esa ambición: yo no he visto aquí ambición en el rap hasta que apareció C. Tangana, lo cual no tiene que ver con que no respetes a la gente de antes que no ha tenido esa ambición, pero él como Crema se cansó de hacerlo por pura pasión y como C. Tangana creó un producto para hacer dinero. Aquí faltó el capítulo de Hip Hop Evolution en el que Jay-Z y Diddy competían por ver quién hacía más pasta. Drake tiene un avión, no un jet, como cualquier rapero famoso, no, tiene un Boeing. Aquí nadie ha soñado nunca con tener un avión, con ese tipo de ambición. Ahora en esta tendencia mal llamada trap los chavales que salen sueñan con otras cosas, sí sueñan con hacer dinero, con llegar a lo más alto e ir más allá de vivir bien de ello, que era la meta máxima de las generaciones anteriores.

Alberto: El rap es un movimiento originado en el pueblo afroamericano (e hispano, por cierto) que, aunque critique cualquier tipo de discriminación, cobra su sentido más claro en la sociedad estadounidense. Su denuncia a la situación de los afroamericanos en este país apela directamente a un gran porcentaje de su población e indirectamente también al resto de esta sociedad, cuyos imaginarios colectivos están determinados por su visión de lo afroamericano (como recoge Rose, 1994). Fuera de los Estados Unidos, el rap adquiere otra connotación y se dirige a otros problemas sociales como la corrupción o el machismo, pero pierde parte de su fuerza originaria. En España, por ejemplo, una parte importante del racismo se dirige hacia las comunidades árabes y gitanas, las cuales no se han sentido especialmente representadas por el rap ya que, entre otras cosas, tienen otros movimientos artísticos y culturales que representan mejor la situación de su pueblo (como el flamenco en el segundo caso). Por eso el rap tiene una incidencia mucho mayor en EE.UU. que en Europa o Latinoamérica, a lo que hay que sumarle las diferencias en el tamaño de las industrias nacionales de las distintas regiones.

Aid (2): “En cuanto a temáticas, ¿qué diferencias notas entre el rap en español e inglés en la gente que lo compone? Pocos artistas hay que publiquen en ambos idiomas, ¿a qué crees que se debe esta diferenciación y por qué crees que hay tanta segregación?, ¿es el rap un estilo difícil de componer en un idioma no nativo?”

Julia: En cuanto a temáticas, creo que no hay muchas diferencias. En España se imita mucho todo lo que llega de EEUU incluidas las letras, los temas que se tratan, hasta las palabras que se utilizan. No quiero con esto quitar mérito a los artistas españoles. Igual que EEUU tiene grandísimos letristas, en España tenemos letristas de diez. Pero sí que es verdad que, con cierto retraso, solemos ir recogiendo las tendencias en letras que marcan otros países como EEUU o Francia.

Supongo que los artistas se sentirán más cómodos componiendo en un idioma que dominan. Es decir, una persona que no escribe ni pronuncia bien inglés puede intentarlo, pero es difícil que eso cuaje. Sí que es cierto que hay idiomas que son más musicales que otros. El francés, por ejemplo, es un idioma increíblemente musical. El español, no tanto, pero tiene también sus puntos. Ahora las nuevas generaciones llevan en su background el estudio de diferentes idiomas y seguro que ese tema va a hacer que esto cambie un poco en este aspecto. Hace veinte años no era tan fácil ver gente que dominara otros idiomas como para lanzarse a la aventura de cantar en ellos. De todos modos, el tema del inglés está sobrevalorado, a pesar de que sea el que domine los mercados. Me alegra ver como desde hace un tiempo la música latina ha puesto a bailar en español a gente de todo el mundo. No hay que tener tanto complejo con el tema del idioma.

Sito: El tema de los contenidos creo que actualmente no es tan diferente. Lo que ocurre es que llevan años ahí ocultos, antes era como algo de “flipao”, de “gangster” hacer eso, hablar de esas cosas… Para que haya un Kidd Keo antes ha tenido que haber un Xcese, un Primer Dan, un Chirie Vegas; toda esa gente tuvo que comerse toda la mierda de su época. Ahora puedes encontrarte ese contenido nuevo desde un lenguaje distinto. Por lo demás, se trata claramente de la cuestión cultural: aquí no hay guetos, hay barrios más o menos chungos, pero no vives lo que cantaba Ice-T como hombre negro viviendo en Los Ángeles en los 90, esa brutalidad policial, por ejemplo. Ahora se tocan otros temas y se ha abierto más el contenido.

En cuanto al idioma en sí, España es, probablemente, el país más garrulo en idiomas, nos cuesta muchísimo el inglés. Imagínate si ya se quejan de lo que dices como para que les cambies el idioma y te digan que no te entienden, que necesitan un curso de inglés para entenderte. El único que está haciendo spanglish aquí en el ámbito de la cultura urbana es KIdd Keo. Como mucho, todos nos hemos comido la estrofa en árabe en el tema de Javat y Kamel, porque era un temazo, salía Kase.O… Si ahora le diera a Kase.O por sacar un disco cantando en árabe o medio-francés, la gente se volvería loca, no entenderían nada y se quejarían.

Alberto: Respecto a los idiomas en los que se compone el rap, sí, creo que escribir en una segunda lengua es muy complicado, especialmente para un movimiento con una carga lírica tan importante como es el rap, repleto de juegos de palabras, recursos literarios, indirectas, mensajes camuflados, sutilezas del lenguaje… El propio Kidd Keo, que es nativo en inglés y castellano, dice que siente que su capacidad para escribir en inglés es muy limitada porque no conoce tanto esta lengua como el español, al no vivir en un país anglosajón habitualmente.

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