Pulpa: Entrevista a Flor Canosa

¿Qué tres momentos vitales han forjado especialmente la personalidad, el carácter de Flor Canosa? ¿Qué tres palabras definen mejor tu relación con la creación artística en sentido amplio?

Interesante pregunta. Tres momentos vitales: la muerte de mi madre a mis 17 años (mi padre había muerto siete años antes), el nacimiento de mi hijo y mi separación, que me volvió madre soltera. Creo que son los mojones fundacionales de mi biografía actual, esos momentos donde se me movieron los cimientos de lo que creía que era la vida y tuve que reconstruir algo nuevo. No tienen que ver con la literatura en términos de haber publicado o ganado un concurso, no pasan por lo externo sino por esas muertes y nacimientos que ensamblan una personalidad.

Tres palabras: cuerpo, amor, sangre. No siempre aparecen de forma literal, pero sin dudas atraviesan mis creaciones. El cuerpo es una constante, es una obsesión. No es casual que tenga un 70% del cuerpo tatuado y varios piercings. Me atrae la experiencia extrema del cuerpo, sus límites, su exploración plena. Luego, el amor (y el sexo, por añadidura) son nucleares a mi obra y la sangre no es, en todos mis libros, una aparición concreta, pero está allí, corriendo por las venas de los personajes, a veces brotando, a veces contenida. Creo que soy una persona sanguínea (no necesariamente sanguinaria, aunque…) y escribo desde esa pulsión.

¿Qué lecturas, personas y primeros experimentos propician tu primer yo literario como consumidora y como productora?

Tengo una relación cercana con la muerte, desde pequeña. Al principio fue más bien una fascinación por su misterio, luego se manifestó cerca. A los siete años escribí mis primeros poemas y trataban sobre cementerios y fantasmas o aparecidos. Los muertos vivos siempre fueron mi primer temor infantil. Amaba leer a Poe o a Horacio Quiroga o el gótico de Drácula y Frankenstein, así que calculo que viene de allí, aunque el terror no sea el género que más he transitado. Sí Pulpa tiene eso de body horror o nuevo extremismo. En mi casa no había limitantes al momento de leer. Toda la biblioteca estaba a mi disposición. Soy la más chica de mi familia, entonces crecí entre adultos. Leí a Bukowski a los 12 años y creo que eso explica muchas cosas de la forma en que me relaciono con la escritura.

Pulpa es sumamente interesante por muchos motivos y, además, está muy bien escrita. ¿Cuál es el primer estímulo, el primer pinchazo de inspiración que te lleva a plantearte su enfoque en cuanto a su contenido, sus mensajes, su tono?

Creo que la clave está, irónicamente, en la palabra «pinchazo». La inspiración no siempre es un fenómeno elegante, ¿verdad? Pues con Pulpa no lo fue, ya que literalmente me pinché la palma de la mano con las espinas de una Santa Rita seca que pretendía arrancar de mi patio. Observándome la mano ensangrentada y los huecos en la carne, reflexioné sobre qué fenómeno extraño es el dolor, y qué pasaría si eso que está -la mayoría de las veces- fuera de nuestro control, estuviera prohibido por ley. Y qué haría quien quisiera sentirlo igual, porque siempre sucede así, la rebeldía es inherente al ser humano. Existe como queja, es patológica, es necesaria, es parte del crecimiento. Luego apareció Irma. Me interesaba transitar algunos momentos de una biografía que comenzara con una parafilia de la adolescencia y que tendiera no a “curarse” sino a profundizarse. Querer lo que no se puede tener. Lunes surgió como una necesidad, como la parte maldita de Irma y Enero, de alguna forma, representa una especie de voz de la razón, del orden aparente que, en realidad, es quien engendra el caos.

¿Cómo fue su proceso creativo? Nos interesa muy especialmente cómo logras aunar tres voces en primera persona con sus rasgos personales propios y por ende distintivos en un resultado ciertamente creíble. ¿Qué tiene Flor Canosa de Irma, de Lunes y de Enero por separado?

El proceso creativo fue intenso, muy intenso. Yo estaba en un momento difícil de mi vida, un momento bisagra y escribir Pulpa fue una forma de salvarme, irónicamente. Fue cerca de un mes de escritura febril. Horas y horas encerrada con el universo y los personajes. La historia se fue revelando, resbalando. Hay novelas en las que puedo entrar y salir, que me llevan años, que debo dejar reposar, pero Pulpa no fue una de ellas. Era asfixiante, me tenía encerrada. Creo que se nota en la prosa esa especie de borbotón.

El tema de las diferentes voces es algo que traigo de mi formación académica como guionista. Eso tal vez me da más facilidad para encontrar una forma distintiva para cada uno, sin que el resultado sea burdo. Y con respecto a los personajes, ¿qué decir? Quiero creer que soy Enero, porque eso me dejaría en un lugar más cómodo, de potencia y racionalidad, pero a decir verdad soy un poco Irma y otro poco Lunes. Al mismo tiempo, por momentos me incomodan y me repugnan. También los compadezco y un poco me enamoran. No sé, son mis criaturas, necesito sentir de todo por ellos.

¿Qué obras artísticas, sean literarias, sean cinematográficas o de otra índole, han constituido tu imaginario a la hora de configurar la relación D/s que mantienen Lunes e Irma?

Creo que Crash de Ballard (y la versión cinematográfica de Cronenberg) están inevitablemente adheridas. Pero más como una sensación y como un imaginario, ya que no volví a ver el film o leer la novela cuando estaba escribiendo. Luego, clásicos de Sade, Masoch, obras pictóricas como las del Bosco, que son pesadillas sobre lienzos. Una acumulación de años de lecturas perturbadoras y algunas prácticas menores. Luego, una confesión… me regalaron el primer libro de la saga de las sombras de Grey, y… bueno, realmente me resultó risible. Es decir, aplaudo que exista erotismo para todo tipo de gente, pero de sadomasoquismo, poco y nada allí. Eso debe haber quedado en algún lugar de mi inconsciente, flotando en el éter de las ideas de mierda y bueno, finalmente cuajó en mi forma personal de narrar una relación sádica. Silvia Itkin, editora de “Pulpa” y “Los accidentes geográficos”, que fue mi siguiente novela, dice que mi literatura es “como abrir una cajita de música y que de adentro salga una estríper”. Creo que eso me describe perfectamente.

¿Qué es lo que más te interesa de la Ciencia Ficción como género expresivo? ¿Cuánto de biográfico tiene el poso ludita que se expande desde la raíz de Pulpa y nos brinda sublimes ataques al extremismo tecnológico?

La ciencia ficción me resulta un género tremendamente fértil para las expresiones de incomodidad social. Es político, es discursivo, es desbordante de imaginación. Todo es posible dentro de la ciencia ficción y sus variantes. Desde la descripción minuciosa de un mecanismo hasta la metodología de aplicación de un régimen totalitario. La distopía, la ucronía, la utopía. La carne, la máquina, el sexo, los viajes en el tiempo, el amor, la transhumanidad. Allí está todo, y no tiene límites. Mi literatura bucea más en los bordes del new weird, pero todo está contenido por la ciencia ficción.

Respecto a lo de ludita, la verdad es que soy todo lo contrario. Soy una tecnofílica confesa. Amo la tecnología y tengo el móvil pegado a la mano. No puedo pasar un día sin encender mi PC y creo que hay cuestiones que, con el correr de los años, voy a dejar confiadas a la tecnología. Las redes sociales son mi patio de juegos, así que de ludita tengo poco y nada.

Ahora bien, sí le tengo pánico a que el capitalismo termine de cuajar en las máquinas y que se siga profundizando el reemplazo del ser humano. No quiero ver más cajas automáticas en lugar de cajeros, no quiero que un ordenador me venda la entrada al cine en lugar de un muchacho y vamos camino a eso. Somos cada vez más personas para una sociedad que no nos necesita. Ese es mi mayor terror. De esa forma veo la dominación, así es que Skynet se hace real: con el liberalismo que usa al hombre como esclavo en bicicleta y luego lo tiende a reemplazar por un drone.

Foucault, Nietzsche y Erich Fromm son algunos de los nombres que constituyen ciertos pilares filosóficos sobre los que se asienta gran parte de la esencia de Pulpa en cuanto a cosmovisión, pensamiento humano y concepción del erotismo. ¿Cuándo conectas con tu interés por la Filosofía y de qué formas comienzas a integrarla en tu Literatura?

La filosofía estuvo siempre allí, como lecturas adyacentes. Soy muy curiosa y en mis búsquedas voy buceando por terrenos que me van llevando cada vez más hondo. Así es con la filosofía, la sociología, la antropología, la física. Soy más lectora de ficción, desde siempre, pero en diversos momentos de mi formación me fui topando con los grandes pensadores. Y cuando comencé con Pulpa, fui releyendo en base a lo que recordaba haber leído en otro momento. Luego, no quise continuar sumando nombres, porque iba en otra dirección, pero eran inagotables los vínculos que podía establecer con Foucault, por ejemplo, y sus teorías sobre la anormalidad o con las ideas de Nietzsche. Sobre todo, para los personajes de Lunes y Enero, y con esta excusa del conocimiento vedado por el Estado. Y el erotismo es algo que no puedo evitar. No sé si soy tan erótica, creo que soy más porno. Me sale así, sin delicadeza, a lo bruto. No puedo usar eufemismos, me gusta llamar a las cosas por su nombre y no volver estética la animalidad del sexo.

¿Qué ha supuesto para ti la apuesta de Horror Vacui por esta versión de Pulpa y cómo ha sido el viaje de tu obra desde su primera edición, originalmente publicada en Argentina, hasta ella? ¿Qué diferencias, más o menos notables, podemos hallar desde la comparativa entre ambas ediciones respecto de tus decisiones sobre el texto final?

La experiencia con Pulpa fue alucinante desde el primer momento. Fue publicada originalmente en el año 2019 en Argentina por editorial Obloshka. Antes del nacimiento de la editorial, Gastón Levin, quien fuera mi editor, me contactó en 2017 para preguntarme si tenía algo para leer. Recientemente había terminado Pulpa y se la pasé, pensando que no iba a ser de su agrado. Una nouvelle pornográfica, masoquista, explícita y salvaje justo a él, un editor de estirpe y finura. La verdad es que el primer manuscrito lo perdió en un taxi, pero la culpa lo hizo leerlo en digital ese mismo día. Y le encantó. Le gustó tanto que decidió fundar una editorial para editar esa novela. Por supuesto que es un relato un poco exagerado de Gastón, ya que Pulpa apenas le dio el impulso a una editorial que existe ya hace tres años y ha editado unas novelas increíbles, incluyendo otra mía “Los accidentes geográficos”.

Luego, durante el 2021, un amigo (Ramiro Sanchiz, un gran escritor uruguayo) me etiquetó en una publicación de Twitter sobre la búsqueda de manuscritos de Horror Vacui y les escribí. No sabía si Pulpa iba a encajar en lo que necesitaban, pero la respuesta fue instantánea. Y el trabajo de sus editoras es algo de no creerse. Además del respeto por el texto y las observaciones precisas y perfectas sobre algunos aspectos muy menores de la prosa a mejorar, visualmente el libro es una delicia, con sus grabados y sus detalles. Más feliz no podría estar con el resultado y la forma en que el libro está teniendo una segunda vida.

¿Cómo valoras el panorama literario actual, especialmente el ámbito en el que confluyen la literatura de género, sea de Terror, de Sci-Fi o fantástica, y la voz de las autoras?

Creo que tengo la enorme fortuna de estar viviendo en un momento histórico en que la literatura escrita por mujeres y disidencias ha tomado protagonismo. Y no estamos avanzando porque nuestra identidad sexual esté de moda, sino porque la coyuntura de los feminismos nos ha ayudado a dar el paso adelante, a no dejarnos confinar tras el nombre de ningún varón, ni ser ya encasilladas como “la mujer de”, ni calificadas dentro de “literatura femenina” o “chick lit”. Ya no. Somos autoras por peso de nuestras ideas y nuestras plumas, no por lo que llevamos entre las piernas o la forma en que nos autopercibimos. Hay un panorama increíble de autoras de género, ya desde Argentina con Mariana Enríquez, Samantha Schweblin, Laura Ponce o desde otros lugares de Latinoamérica con Mónica Ojeda, Giovanna Rivero, Liliana Colanzi y tantísimas otras que ahora no estoy mencionando.

¿Qué proyectos artístico-literarios tiene Flor Canosa a corto y medio plazo en relación con Pulpa y fuera de ella? ¿Dónde puede encontrarte y seguirte nuestra comunidad lectora?

En relación con Pulpa, me encantaría que se siga leyendo y disfrutando mucho más que ahora. Que me conozcan y conozcan el trabajo de Horror Vacui, que publica mujeres y disidencias en géneros como el terror, el horror, la ciencia ficción. Hay que dejar de calificar a los géneros como literatura menor. Hay libros menores, no géneros menores. Yo sigo escribiendo. Me encantaría que el resto de mis novelas también lleguen a España y otros países. En 2021 publiqué “Los accidentes geográficos”, una novela de vínculos y doppelgängers, y en 2022, aquí en Argentina, se edita una novela de ciencia ficción dura llamada “La segunda lengua materna” y las letras avanzan, sin pausa. Terminé otra novela salvaje y feminista y tengo dos más en proceso. También cuentos, que pueden encontrar en internet y en antologías. No sé qué hacer cuando no escribo. No sé quién soy ni para qué sirvo, así que, por las dudas, sigo escribiendo. No sea cosa que empiece a hacerme preguntas que no sé responder.

Y me buscan por Twitter: @florcanosa, por IG: @florencanosa o por FB: flor.canosa.1

Allí estoy, pegada a las pantallas siempre.

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