
-Blackie Books-
Tenía ganas de un libro diferente a lo que estáis acostumbradas por aquí, y es que La Reveladora ha sido todo un acierto como lectura de verano, la verdad. Es un libro de fantasía donde se mezclan la religión del dios de la montaña con la creación de whiskey de extraperlo, con una familia rarísima y con muchos secretos. Que llámame loca, pero así de primeras tiene pintón.
Vamos a empezar por el principio: cuando en 1933 Stella queda al cuidado de su abuela Motty, en Tennesse, en una granja en mitad de unas colinas, donde nada más llegar termina entrando en una especie de cueva, que más tarde descubre que guarda un gran secreto. Por cosas del destino, cuando Stella es mayor, y después de un incidente -Stella es una mujer que se vale por sí misma, con un negocio a su espalda y viviendo fuera de la casa de su abuela-, Motty fallece y tiene que regresar. Esto nos irá llevando hacia delante y hacia atrás en la vida de Stella, desentrañando poco a poco los secretos mejor guardados tanto de la colina como de su familia… como de ella misma.
Total, que te encuentras con un libro que tiene tensión desde el minuto uno, que se junta con un ritmo constante que te hace no querer soltarlo. Porque al final te quedas con la boca abierta, flipando con el desenlace.
Pero lo que más me ha gustado es la ambientación del libro, porque es salvaje y claustrofóbico a partes iguales, de hecho está muy bien redactado, y es que es capaz de meterte tanto en la historia que puedes ver perfectamente la granja de Motty, la cueva, donde Stella destila su whiskey… Esto es muy difícil de conseguir: incluso he podido ver a los personajes moviéndose por el libro porque es increíble cómo está escrito para poder ser tan visual.
Además, es altamente recomendable porque no es una historia terrorífica, tendencia más habitual en su autor, sino que se basa más en el suspense de una historia que no te suelta una vez que te metes en ella.
Así que si estás buscando algo diferente, La Reveladora puede ser tu opción, ¡ya que no te arrepentirás de haberla leído!
Rut Alameda, directora de Altavoz Cultural