III Jornadas Ilustración y Universo Creativo

Altavoz Cultural – Septiembre 2023

¿Cuándo y cómo te inicias en el mundo del arte? ¿Cuál fue ese punto de inflexión en el que decidiste apostar por una carrera profesional ligada al universo creativo?

Dibujo desde que soy muy niña y siempre ha sido mi vehículo de expresión y liberación, así que el arte siempre ha sido parte de mí. Apostar por una carrera creativa fue más difícil por el estigma que hay en torno a este tipo de profesiones. Como tenía dudas y presión social acabé estudiando Derecho y Ciencias Políticas, pero una vez que lo terminé decidí que quería darle una oportunidad a mi verdadera vocación porque no quería quedarme con la espinita. Y aquí estamos. 

¿Cómo lograste encontrar tu esencia artística, tu identidad?

Es una pregunta que se hacen todos los artistas: ‘¿qué hay que hacer para encontrar tu estilo propio?’. En mi opinión, no se puede forzar. En mi caso surgió un día cualquiera garabateando, pero obviamente no apareció de la nada. Fue fruto de los años de estudio, observación y práctica de un montón de técnicas artísticas hasta que di con aquella en la que me sentía más cómoda, lo pasaba mejor y sentía que tenía algo que contar y que aportar.

¿De dónde suele beber tu inspiración a la hora de crear? ¿Qué rutina de trabajo tienes?

No tengo una rutina de trabajo concreta. Las viñetas me surgen con situaciones cotidianas, conversaciones con mis amigas, noticias… La inspiración es la vida corriente, es lo que acaba apelando a más gente. 

¿Qué te aportan y qué te quitan las redes sociales? ¿Cuánto dirías que han influido en tu carrera como artista?

Las redes sociales son claves en mi carrera, sin ellas no estaríamos teniendo esta entrevista. Han sido capaces de darme voz. Sin embargo, son un arma de doble filo. Han democratizado el acceso a los altavoces sociales, algo que puede ser ultra beneficioso y enriquecedor, pero también dañino. Hay que aprender a gestionar ciertas situaciones porque, si eres una persona como yo con bastante ansiedad, en ocasiones los haters, la cancelación o un comentario desatinado pueden derrumbarte. Por lo tanto, es fundamental aprender a separar y ver las redes como lo que son: una herramienta de trabajo. 

¿Cómo describirías tu tienda online? ¿Qué podemos encontrar en ella y cuál es hasta la fecha el producto estrella según tu percepción?

Mi tienda online es mi bebé. La abrí con mucha ilusión de poder compartir mi arte (láminas, camisetas y mi libro) físicamente con más personas y es increíble recibir el cariño de la gente a través de ella. Sobre todo me emociona mucho cuando me dicen que va a ser un regalo para una amiga o su pareja porque les va a encantar. En concreto, la lámina de las tres yayas amigas es un hit que se regala entre grupos de amigas. Es una pasada, el mayor orgullo como artista. 

¿Qué crees que es lo mejor de ser ilustradora en España? ¿Y lo peor? ¿Qué cosas crees que deberían cambiar?

Lo mejor es el humor. Creo que tenemos un estilo muy nuestro y que resuena rápidamente en el imaginario social. Lo peor es ser autónoma. Debería cambiar urgentemente el sistema de cotización y adaptarse a las necesidades de los perfiles que existen hoy en día con cuotas proporcionadas a los ingresos, mayores beneficios y ayudas… En definitiva, que el sistema favorezca el emprendimiento y no lo haga desaparecer a la fuerza.

¿Cómo fue el proceso de confección de Precariedad desde cero? Nos interesa mucho saber cuánto y cuál de tu material previo sirvió, de algún modo, para extender una primera base sobre la que formar el libro y también cómo fue su trabajo de postproducción una vez tuviste un primer borrador sólido. ¿Tocaste mucho a posteriori? 

De mi material previo sirvió muy poco porque el libro fue concebido desde cero con una trama independiente a mis viñetas. Es cierto que encajé algunas de ellas en momentos en los que pensaba que podían cuadrar bien y que, a quien conociese mi trabajo en instagram, le haría gracia verlas, pero no fueron el motor principal. 

Creé un guion para estructurar el esqueleto de lo que quería contar: la precariedad que nos acecha en todos los ámbitos (laboral, sentimental, mental…) y a partir de ahí fui escribiendo los textos. Y sí, los reescribí y reestructuré mucho. La autoexigencia y ganas de crear algo que me entusiasmase me pudieron, pero quedé muy contenta con el resultado final así que mereció la pena. Nunca me había enfrentado a un proyecto así pero fue un proceso muy bonito del que pude aprender mucho. Tengo muchas ganas de repetirlo. 

¿Consideras que es una obra ideal para conocerte como artista, a modo de carta de presentación, en cuanto a temática, intereses y visión creativa?

Sí, creo que deja bastante claro el tono de mi obra y mi mensaje. Además, considero que al tocar tantos temas es más fácil poder apelar a un mayor número de personas que puedan sentirse identificadas con lo que he intentado plasmar en el libro. Me hace especial ilusión cuando la gente me escribe para darme las gracias o la enhorabuena, o incluso decirme que se lo van a regalar a sus amigas. Es algo increíble, la verdad.

¿En qué momento dirías que se encuentra el humor como componente social? ¿Cómo lo trabajas tú desde el filtro personal hacia el artístico a la hora de dotar de fuerza satírica a tus viñetas y publicaciones?

El humor es la sal de nuestra vida. Sin él, la sociedad carecería de ganas de seguir pagando un alquiler desorbitado mientras se deja la piel en un trabajo con unas condiciones deplorables. Poder hacer humor de esas situaciones para poder sobrellevarlas es clave. En mi caso es lo mismo. Intento darle la vuelta a situaciones que en un principio no son cómicas (por ejemplo, una ruptura) para conseguir buscar su lado divertido y sacarle una risa a alguien que esté pasando por una situación similar. Ese es mi objetivo: hacer reír y reconfortar a quienes me siguen. 

¿Cómo dirías que conversan precariedad, feminismo y mundo del arte en estos tiempos tan convulsos?

Como tres amigas de toda la vida que llevan mucho sin verse y tienen mucho que contarse. Siempre han ido de la mano. Y si no que se lo digan a todas las mujeres que tuvieron que esconderse detrás de un pseudónimo para poder expresar su opinión, crear y reivindicar sus derechos. Hoy en día la cosa ha cambiado, pero no tanto como pensamos. A mí me siguen llegando comentarios de que las mujeres no deberían opinar de política (incluso teniendo una carrera que ha estudiado estas ciencias). Es desalentador, pero por eso mismo hay que seguir luchando.

¿Qué consejos le darías a alguien que desea desarrollar una carrera estable dentro del mundo del arte para poder dedicarse a ello?

Para empezar, que se olvide de la palabra estable. Lo bonito y difícil de esta profesión es que es muy cambiante y tienes que estar reinventándote constantemente, así que no vale acomodarse. Aparte de eso, le diría que la constancia es la clave. El talento sin ella no sirve de nada. Y que le eche morro. En este mundo esa combinación es fundamental para poder hacerte un hueco.

¿Qué proyectos tienes a corto, medio y largo plazo?

Estoy centrada en el plano audiovisual y escribiendo mini historias que me gustaría transformar en cortos de humor animado. Por otra parte, me gustaría encontrar el momento para comenzar a escribir un segundo libro, pero se me está complicando eso de la concentración. A ver si aparece después de las vacaciones (crucemos los dedos). 

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