Varias autoras

Coordinado por Teresa López-Pellisa y Ricard Ruiz Garzón

-Páginas de Espuma-

VI Jornadas sobre Arte y Cultura del Escalofrío

Altavoz Cultural – Noviembre 2023

He llegado tarde a este libro y no entiendo por qué. Supongo que por aquel momento de 2019 estábamos aún poniéndonos muy al día después de aquel parón de 2018 que tuvimos en la plataforma y no era la misma persona que soy ahora. Pero este año en la Feria del Libro me fijé en Insólitas y era algo que estaba buscando. A continuación sabréis el motivo.

Llevo varios años trabajando con la idea de descubrir autoras de lo insólito, de leerlas, de seguirlas porque la figura de la mujer tiene que ser reconocida dentro del género literario que engloba a la ciencia ficción, el terror y la fantasía. Es una pena porque hasta hace bien poquito los hombres no dejaban espacio a las mujeres en este género y si lo dejaban estaban eclipsadas por un montón de hombres que se piensan que lo hacen mil veces mejor. Y disculpen las molestias que puedan ocasionar mis siguientes palabras, pero: las mujeres tienen una sensibilidad y una forma de escribir lo insólito que hace las delicias del lector de una manera maravillosa.

En esta casa ya hemos hablado de varias antologías diferentes, como “Hijas del futuro” de Consonni, “Todos los demás planetas” de Kaótica, pero hoy le toca el turno a “Insolitas” de Páginas de Espuma. ¿Cómo puedo haceros tener ganas de retomar una antología que tiene casi cinco años? Vamos a probar: contandoos que está escrita por veinticinco voces de habla hispana repartidas entre España y Latinoamérica, plasmadas en veinticinco relatos muy, muy increíbles y que lo bueno de estas propuestas es que nunca pasan de moda, por lo tanto no te decepcionará. 

Muchas de sus autoras ya han pasado por Altavoz de distintas maneras, como coordinadoras de otros proyectos o como escritoras de los propios, así que si nos sigues seguramente te suenen familiares. Así que para mí esta antología ha sido como reencontrarme a viejas amigas y hacer algunas nuevas, porque he descubierto voces que hasta ahora no había escuchado y que me guardo en mi libreta de autoras a las que perseguir en la vida, porque hacen magia con las palabras.

Lo que más me gusta de leer a mujeres y en este caso lo que ofrece Insólitas es que he podido sentir los miedos, las incertidumbres, sus pesadillas y todo lo que las atraviesa por su condición de mujer: en esta obra coral se habla del maltrato, de la crianza, de la sexualidad, del parto, de los futuros donde las mujeres tienen poco peso en la sociedad… y es que en muchas ocasiones yo como lectora no me veo representada en ciertas lecturas de terror, ni de ciencia ficción ni de fantasía, porque no veo que se hable de realidades, de miedos o de pasados. Estas veinticinco autoras nos mecen en sus letras para hacernos disfrutar de una lectura la mar de interesante a todos los niveles.

Muchas gracias a los coordinadores por el trabajo y a Páginas de Espuma por publicar este tremendo librazo. A continuación os dejo con un coloquio perfecto para celebrar el aniversario de una obra que sigue latiendo.

Rut Alameda, directora de Altavoz Cultural

COLOQUIO DE AUTORAS

Laura Rodríguez Leiva

Sofía Rhei

¿Cómo identificáis el concepto «insólitas»?, ¿qué significa para vosotras? Asimismo, ¿cómo os sentís respecto de la publicación de esta antología desde Páginas de Espuma?

Laura Rodríguez Leiva: Identifico el concepto “insólitas” con un conjunto de perspectivas que gozan de un alto componente de raro, de raridad. Estas perspectivas, además de haberse distanciado de lo considerado habitual de alguna u otra manera, (y esto es lo más importante) han logrado encontrar comodidad en su postura. Este ángulo de raridad que a simple vista pareciera extremo, casi dislocado, resulta, no sólo, posible sino manejable, confortable y hasta placentero.

A nivel personal, me siento bastante cómoda con que el concepto “Insólitas” sea usado con una connotación positiva, pues entiendo que también tiene su lado negativo. Sin embargo, también entiendo que los conceptos como este, así como otros aspectos de lo creativo, no son polares, sino que pueden contener polaridades, pero también sirven para reunir lo diverso, lo nuevo, lo raro, lo atípico y hasta lo sorpresivo.

La noticia de la publicación de Insólitas. Narradoras de lo fantástico en Latinoamérica y España me trajo mucha felicidad en su momento. Luego, continuó alegrándome, pues el proceso fue cuidadoso y responsable por parte de Páginas de Espuma. El trato con cada una de las personas involucradas en las diversas etapas editoriales fue siempre el mejor. Actualmente, al remitirme al libro, sigo encontrando interesantes y pertinentes las propuestas narrativas de las autoras y me siento muy afortunada de que mi relato haga parte de un libro tan bello.

Sofía Rhei: La editorial describe el proyecto como un compendio de “lo raro, lo extraño, lo desacostumbrado […] lo inusual, lo fabuloso”… La antología presenta a una lista de mujeres de habla hispana que son conocidas por haber escrito fantasy (Laura Gallego, Susana Vallejo) o ciencia ficción (Angélica Gorodischer, Cristina Jurado). Pero la mayor parte no proceden del ámbito de la ficción de género sino de la que se denomina “literaria”, y podrían adscribirse al género de “lo fantástico” tal y como se entiende en el ámbito académico.

En este sentido la antología es una apuesta por hacer confluir ambas tradiciones: la que bebe de clásicos “literarios” y la que se nutre de los grandes éxitos del género sin prejuicios, con cubiertas brillantes que pueden incluir dragones. Estamos en un momento muy adecuado para hacer saltar por los aires estas diferenciaciones, que no dejan de basarse en prejuicios. Esperemos que proyectos como este hagan posible que las personas que escribimos fantasía o ciencia ficción dentro de una tradición de género podamos aparecer en las revistas de crítica literaria.

La colección reúne magníficas voces de Latinoamérica y España. ¿Qué peso específico le otorgáis a la tradición, al contexto sociocultural propio en términos de motivación o estímulo para generar atmósferas y leyendas relacionadas con lo insólito? ¿Cuándo nace esa curiosidad vuestra por sus diversas manifestaciones?

LRL: Mi curiosidad por las diversas manifestaciones de lo insólito en literatura nace desde el nacimiento mismo de mi curiosidad lectora. El primer libro con el que recuerdo haber tenido una sensación perceptiva intensa fue La piel de zapa de H. de Balzac. A este libro, su historia, sus personajes, sus atmósferas e incluso a las motivaciones específicas del autor puedo considerarlas mi tradición y es muy significativa por la apertura creativa que me generó en la primera década de mi vida.

Para completar el cuento, tuve la fortuna de obtener ese libro al estirar la mano hacia la biblioteca particular de mi casa en la que, además de este, siempre hubo más literatura, libros de agronomía, de biología y algunas hermosas enciclopedias universales. A eso lo considero un enorme enorme privilegio. Privilegio que me he esforzado en aprovechar de la mejor manera posible, pero que todavía no se materializa con la forma física de una habitación propia y una renta mensual que me permitan sentarme a crear ocho horas diarias sin ninguna preocupación extra. Ese vendría siendo lo que considero el contexto sociocultural que me motiva a levantarme cada día.

Finalmente, considero de gran relevancia a los sentidos de la percepción humana. Me refiero, no solamente, al aspecto fisiológico (aunque también me parece importante cuidar y atender mis órganos y mis sistemas), sino a la relación entre mi cuerpo físico y el mundo circundante. Así, el acto cotidiano de ver algo, por ejemplo, no se agota al ejecutar el verbo, sino que es el punto de partida de procesos como: lo veo, pero después intento verlo mejor, más profundamente o de una manera en la que no lo haya visto antes; luego, vuelvo a mirarlo y me pregunto cosas básicas al respecto de lo que vi, ¿cómo, cuándo, dónde, por qué? Posteriormente, complejizo las preguntas e intento responderlas, para ello, investigo, busco o pregunto a alguien experto en eso que vi. Finalmente, y quizá lo más importante, vivo todos estos procesos solo porque sí, no para ganar o lograr nada, únicamente lo hago por el acto de ver. Así mismo, con mis otros sentidos y a diario; también hago mezclas y me distraigo en eso. Este es mi (resumido) modus operandi para estimularme en la generación de atmósferas y leyendas relacionadas con lo insólito.

SR: La tradición latinoamericana lleva décadas de adelanto respecto a esa cercanía entre lo maravilloso y lo literario, con precedentes como la propia Angélica, Cortázar, Borges, Carlos Fuentes y el grupo de Barranquilla, por no hablar de la extraordinaria fecundidad experimental de Brasil. En España se produjo una tremenda atrofia de todo lo fantástico que solo permitía voces aisladas como la de Torrente Ballester. Gracias a Ana María Matute y a la resistencia del fandom nacional se fue abriendo camino para que las siguientes generaciones pudiéramos publicar libros de género. Mis influencias personales son muy heterogéneas, y en ellas tienen un gran peso la literatura juvenil y la poesía.

¿Cómo consideráis que ha evolucionado la relación entre la figura de la mujer y el ámbito de la literatura de perspectiva insólita? ¿Sentís que este tipo de antologías, y esta en concreto, contribuyen a su visibilización?

LRL: Estoy segura de que la antología, Insólitas. Narradoras de lo fantástico en Latinoamérica y España, así como las publicaciones de su tipo hacen más visibles las propuestas narrativas escritas por las mujeres y favorecen su promoción y circulación. Como anécdota quiero compartir que cada vez con más frecuencia me he encontrado con participantes de talleres de escritura que, por un lado, me piden que les sugiera literatura escrita por mujeres y, por otro, me han compartido que encuentran una mejor identificación de sus búsquedas creativas y personales en la literatura escrita por mujeres.

Sinceramente no me siento en la capacidad de observar la evolución general de la relación entre la figura de la mujer y el ámbito de la literatura de perspectiva insólita. Desde mi perspectiva, creo que habría que considerar muchas variables para hacer un análisis relevante al respecto. Sin embargo, sé de muchas mujeres que han podido dedicar gran parte de su energía al ejercicio de la escritura y han obtenido muchos logros al respecto y me siento feliz por ellas, quiero ser como ellas. Además, son ellas de quienes procuro estar actualizada, editorialmente hablando, para poder recomendar sus libros en el contexto de los talleres de escritura y fuera de ellos.

SR: Hace casi una década Cristina Macía puso en marcha el proyecto “Alucinadas”, que era pionero en su búsqueda de voces femeninas en el contexto de un fandom español en el que durante décadas (y aparte de la literatura juvenil, a la que este fandom tampoco prestaba demasiada atención) solo era visible Elia Barceló. Gracias a esa iniciativa dio inicio un movimiento que ha visibilizado con mucha rapidez a numerosas escritoras.

En este momento, las voces femeninas son mucho más escuchadas en general, también dentro de los géneros, y desde luego en lo literario. Tenemos que aprovechar este momento de visibilidad para producir obras relevantes.

¿Qué os aporta el formato del relato que no os aporte cualquier otro? ¿Qué proyectos literarios confesables tenéis a corto y medio plazo?

LRL: Esta pregunta me la he hecho constantemente durante varios años y, aunque tengo algunas respuestas más o menos satisfactorias que doy en diversos contextos para quedar relativamente bien con mis interlocutores, con ninguna de ellas me siento en presencia de una verdad total. Tal vez lo que me aporta el formato del relato es la certeza de que algunos de los escritores que más admiro dedicaron su vida a él: Antón Chejov, Ray Bradbury, Jorge Luis Borges, Julio Ramón Ribeiro y Angélica Gorodischer. Sin embargo, rápidamente pienso en muchos otros a quienes también admiro y que dedicaron su vida a la novela, la poesía o a otros proyectos literarios y no literarios. Dedicar la vida a algo solo es un hecho en sí mismo, no significa nada.

Por otro lado, la única vez que intenté escribir algo que no fuera relato, resultó algo así como una novela de fragmentos que, luego de reposar unos meses, se reveló como la fuente desde donde surgieron muchos relatos que posteriormente desarrollé. También he procurado escribir poesía, pues soy sensible a ella, pero aparecen cosas con un alto componente de narrativa.

Como es evidente, tengo poco que decir al respecto. Solo me quedaría contar que procuro leer relatos de diferentes épocas, orígenes, géneros, autores, tipos en general, pues su formato se alinea mucho con lo que considero placentero y disfrutable para mi identidad de lectora y mis procesos creativos en general.

Mi proyecto constante es lograr organizarme lo suficiente, en varios aspectos de mi vida, para poder sentarme a escribir. A partir de esto, tengo muchos deseos de escribir los relatos suficientes para conformar un libro completo y totalmente de mi autoría.

SR: Para mí el relato supone un ejercicio de libertad que no soy capaz de llevar a cabo en la novela, sujeta a unas leyes más estrictas de tensiones argumentales y elementos captadores de atención.

Mis proyectos cercanos pertenecen, sobre todo, a lo juvenil, siempre tratando de introducir elementos de género en ficciones que puedan llegar al mayor número posible de gente. También estoy trabajando en una novela de fantasía para adultos por pura vocación.

Laura, ¿cómo fue tu escritura del relato «Sangre correr»? ¿Qué referencias y estímulos creativos tuvieron incidencia en tu desarrollo de la monstruosidad alrededor de la mujer?

Respuesta: La escritura de Sangre correr inició con la aparición de una imagen mental en la que una mujer dibujante, que usa como insumo creativo su sangre, se involucra tanto en su trabajo que trasgrede el límite de su propia salud y cae inconsciente. Considero que este punto de partida obedeció a la mezcla entre mi propia reflexión sobre el oficio de dibujante y el reconocimiento de que el personaje de esa imagen venía a darme un mensaje profundo.

A partir de ese punto fue necesario responder varias preguntas como: ¿por qué ella usa su sangre como insumo creativo?, ¿qué tiene que ver con mi propia experiencia como dibujante?, ¿cómo se llega a trasgredir el límite en el oficio? En ese orden de ideas, el ejercicio de la escritura fue esclareciendo esas preguntas, pues me permitió la construcción del sentido de aquella imagen tan difusa e inquietante. Sangre correr fue escrito para poder sacar a Mabel de mi cabeza, pues no podía pensar en nada más que en ella incluso antes de que se llamara Mabel.  

La monstruosidad surgió en la pregunta, ¿por qué ella usa su sangre como insumo creativo?, pues la respuesta que más sentido tuvo en su momento fue: la sangre le sobra. Después, lo obvio: ¿por qué le sobra la sangre? Respuesta: ella es una criatura que expulsa sangre, como un calamar que expulsa tinta. A partir de lo que fue necesaria una investigación sobre la anatomía, fisiología y comportamiento de los calamares; la elaboración de algunos dibujos de calamares y el descubrimiento de los seres maravillosos que son.

Una vez culminada esta larga etapa, pensé en lo maravilloso que sería que Mabel, esta mujer dibujante que se me había presentado como personaje, fuera una mujer con un poco de anatomía, fisiología y comportamiento de calamar. Sin embargo, muy profundamente sentí que para que Mabel llegara a aquella imagen inicial, es decir, una mujer semi calamar que le saca provecho a lo que es, ella debía vivir un proceso de descubrimiento y aceptación de sí misma. Proceso que, como otros de descubrimiento y aceptación que incluso yo misma he vivido, sería complejo, pues implicaría haber sido una niña y adolescente muy distinta a las demás y que esa diferencia no siempre habría generado sentimientos, emociones y recuerdos luminosos y positivos.

Con esto en mente, surgieron episodios y aspectos de infancia y adolescencia (propios y apropiados) que podían funcionar como historia personal de Mabel y se los escribí, reescribí, seleccioné, borré, volví a escribir, reescribí de nuevo, deseleccioné, borré, y finalmente, conservé en función del relato. En este ejercicio aparecieron otro par de personajes que fue necesario perfilar, así como la necesidad de hacer conciencia de lo que había sucedido al incorporar a un personaje femenino un conflicto relacionado con su propia sangre: era lo mismo que hablar de la menstruación o algo por el estilo.

Gracias a esa conciencia puse el título. Gracias a la imagen inicial logré llegar al final. 

Sofía, ¿cuál dirías que es el eje global de tus relatos y qué relación con ello podrías identificar en el que propones para esta antología («El libro pequeñito»)?

Respuesta: Durante una década he estado investigando, en los relatos, los engranajes de lo metaliterario y del metasoporte, como queda reflejado en la colección “La máquina de los deseos”. En “El libro pequeñito” se habla del poder de fascinación de los libros, de la figura idealizada de la persona que escribe, y de los caminos, a veces muy tortuosos, por los cuales puede llegarse a aceptar la pulsión de narrar. Ahora estoy en un periodo diferente, quizá más jungiano, siguiendo los pasos planteados en “El bosque profundo”, mi otra colección de relatos. 

Deja un comentario