Lastura

Este año le hemos metido bastante caña al teatro gracias a nuestras queridas editoras de Lastura, que saben que por aquí somos muy amantes del teatro, de hecho una servidora vive enamorada del género. Género que me acoge entre sus brazos cada vez que me acerco a él, así que otra vez agradecida me hallo por tener la oportunidad que me da la editorial de asomarme a textos como los que os traigo hoy.

La noche de las almas abiertas (en su segunda edición revisada), de Miguel Angel Mañas:

Encontramos una tasca y tres (a veces cuatro) personajes con una historia individual que contar, las cuales forman un conjunto lleno de verdad, angustia, en ocasiones mentiras, anhelos por cambiar la situación actual en la que se encuentran, en un mundo totalmente destruido, con un muro, gente asesinada, libros quemados, hambruna… Una quiere escapar para ver un mundo mejor, la otra cree haber visto a una diosa cansada de escuchar las lamentaciones de los humanos y un hombre amargado al que han arrebatado el amor de su vida, su marido, por escribir un libro que ha sido quemado y censurado. Una obra corta, donde los personajes mutan, hacen lo que tienen que hacer para sobrevivir en un mundo terrible en el que al fin algo explota… porque tenía que explotar.

Maravillosa: me ha encantado, la obra tiene un ritmo y una trama que te atrapan totalmente y no te dejan soltar el libro. Felicidades a su autor por su fondo y por su forma, ¡tremenda obra!

Rut Alameda

Heredarás el cosmos (El estremecimiento), de Julio Fernández Pelaéz: 

Soberana conversación sobre la imprescindible labor de contención del destructor capitalismo en pro de la conservación de nuestro mundo tal y como lo conocemos aún hoy en día. Un alegato ecologista que es mucho más: una obra inteligente, deliciosa en su forma, guiada por una voz tan real que impacta, que no impone, que no estafa, que no se aprovecha del lector-espectador; una voz honesta e inevitablemente herida, Tras la obra textualizada aterrizan en bandada colofón, epílogo, posfacio y anexo como peldaños de una escalera que paulatinamente conquista diversas cimas de la conversación, escenarios narrativos en los que el autor entra y sale, observa y comparte, se para con más tiempo o arroja un par de latigazos para marcharse suave, obsequiando al lector con una dimensión puramente lectora, externa a la representación, que tanto enriquece y triunfa.

Bravísimo Julio: sitúa en el centro del foco un gravísimo tema y lo rumia con arte, soltura, naturalidad y coraje. Enhorabuena por tamaña contribución.

Ferki López

Para terminar queremos lanzar desde aquí un llamamiento: estamos perdiendo la costumbre de leer teatro, de disfrutarlo en la intimidad de nuestra casa, imaginando cómo sería verlo recreado, dando voz a las maravillas dramaturgas y dramaturgos que tenemos en el mundo, también en nuestro país, porque de verdad que los hubo, los hay y los habrá, pero si no apoyamos este género lo iremos perdiendo poco a poco. Debemos leer teatro y debemos ir al teatro a ver las obras, dejando al margen los musicales que se hacen famosos todo el rato, ir a teatros pequeños, a ver obras que nos llamen la atención, apoyando a los autores, a las actrices, a los teatros de barrio, a los que se esconden en las calles y en los que caben cincuenta personas, a los técnicos que trabajan en todos ellos… Debemos apoyar el teatro, es nuestro deber, no tenemos que dejar que se extinga.

Esperamos que hayáis disfrutado mucho de todas las obras de teatro que os hemos enseñado y esperamos de corazón seguir mostrando más en 2024.

Altavoz Cultural

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