-Yeray Ediciones-

Descubrimos la cosmovisión apocalíptica de la autora Cristina Monteoliva a través de la lectura de una serie de relatos que radiografían escenarios tan suculentos como pertinentes, envueltos todos en un extraño halo de estética propia de los videojuegos. Una estética que contrasta a la perfección con el fuerte componente humano que caracteriza a los personajes que habitan dichos espacios. Así, el resultado es una propuesta fascinante, enhebrada con un rigor literario de primera calidad.
Nos adentramos en una docena de textos de extensiones muy dispares -desde la página única (El parque) hasta la treintena (Daños colaterales; Oli y el monstruo)- que despega con un espléndido homenaje a la maestra Shirley Jackson. En este primer relato pulsamos ya el talento narrativo de Monteoliva, pero además saboreamos su exquisito gusto como lectora a través de una trama fantásticamente hilada, colmada de destellos brillantes a ojos de cualquier fan -pero fan de verdad- de “tita Shirley” (desde aquí mandamos un beso a Gemma Solsona).
Ese nivel sobresaliente con el que la autora inaugura su colección no es óbice para continuar cumpliendo expectativas paso a paso, relato a relato, mientras abre poco a poco su ángulo panorámico hacia terrenos cada vez más variados, atractivos y oportunos para hablar del fin del mundo en su concepto más personal.
Uno de los ítems más sonoros en el camino desplegado es el monstruo, elemento crucial para comprender la óptica desde la cual Monteoliva proyecta algunas de sus más potentes reflexiones entre líneas -huelga decir que aparece incluso en dos títulos explícitamente (El nacimiento del monstruo y Oli y el monstruo)-. Otro es la fauna, que abre su abanico entre nutrias, cabras y perras para canalizar numerosas relaciones que afectan directamente al devenir de los respectivos argumentos de esos relatos. El tercero que debemos destacar es la familia, en su sentido más íntimo, pro-cuidados, y como hogar personalizado -y en su seno se erige la madre como la figura cumbre-. El último que vamos a subrayar es la guerra, el más terrible azote de cuantos recogen estas páginas, destinadas por supuesto a surfear ironías, problemas del primer mundo, rutinas que se vuelven auténticas torturas y esparcir con ello múltiples gotas de humor -por momentos ácido, por momentos luminoso-; es en ese pozo de crudeza donde hallamos El parque, que representa el extremo más descarnado de la antología.
Si tiramos de este hilo bélico podemos alcanzar otro factor narrativo muy interesante en la prosa de Monteoliva: el planteamiento adentro-afuera que tan bien se ve reflejado en gran parte de los textos. La autora gusta de esa contraposición para expresar emociones capitales en sus personajes, para acelerar o pausar el vértigo de una escena o para saltar del más áspero presente a dimensiones más próximas a lo onírico. Porque Monteoliva es, ante todo, una soñadora, una escritora que reproduce sueños y reflejos de estos materializados en pesadilla, escalofrío, situaciones surrealistas y ciertos momentos hilarantes.
Cuando llegue el Apocalipsis resulta ser mucho más que una guía de prevención literaria para afrontar el fin del mundo. Tampoco se reduce a una nómina de aventuras alocadas. Cristina Monteoliva ha logrado una obra sólida, capaz de conmover o estremecer, pero en todo momento de entretener y hacer disfrutar. Su imaginación es desbordante y su capacidad para salpimentarla entre pedazos de un poderoso retrato de la realidad queda más que confirmada. ¡A leer!
Altavoz Cultural
Entrevista a Cristina Monteoliva

Bienvenida a Altavoz Cultural y muchas gracias por tu tiempo, querida Cristina. ¿Cómo nace Cuando llegue el Apocalipsis? ¿Cuál fue la idea original que te llevó a desarrollar la obra y cuáles son tus propósitos principales de cara al potencial lector?
Tras leer los Cuentos escogidos de Shirley Jackson me surgió la idea de escribir un relato precisamente titulado Shirley Jackson. Hacía tiempo que no escribía cuento y la experiencia me resultó tan satisfactoria que tras la escritura de esta historia decidí revisar otros cuentos que tenía medio escritos o que quería reescribir. En mayo de 2023 me di cuenta de que tenía bastante material para pensar en un libro que hablara del fin del mundo desde distintos puntos de vista. Un libro con el que los lectores se lo pasaran bien al tiempo que reflexionaran sobre el mundo en el que vivimos. Cuando llegue el Apocalipsis explora múltiples amenazas de muy diferente índole que acechan la estabilidad de la vida humana.
¿Qué es lo que más te atrae de escribir acerca del futuro, en un sentido amplio y, particularmente, de narrar su impredecible caos?
Lo que más me atrae del futuro es precisamente lo impredecible que es todo. Los escritores imaginamos montones de futuros posibles, y luego va la vida y nos sorprende. Con respecto al caos, es labor de los escritores encontrar cierto orden. La vida resulta siempre mucho más desorganizada.
Los relatos poseen una notable fuerza visual. ¿Cómo trabajas tu manera de describir los escenarios en los que se produce la acción y de diseñar los personajes que nos presentas en cada texto? ¿Qué referencias, sean literarias, sean audiovisuales, contribuyen a alimentar tu imaginario creativo?
Los escenarios de mis relatos suelen estar ligados intrínsecamente a la historia y los personajes. Sinceramente, no sé cómo lo hago: la idea surge en mi mente y me pongo a escribir. Con respecto a los personajes, me gusta crear seres singulares que vivan con asombro las cosas que les pasan.
Con respecto a mis referencias, ya os he hablado antes de los cuentos de Shirley Jackson, que inspiraron un relato. Poco más puedo añadir. Si bien en mi juventud me inspiraba en lecturas y películas, desde hace mucho tiempo suelo tirar de mi propia imaginación.
¿Cuánto de autobiografía y cuánto de crítica social dirías que hay, grosso modo, en el conjunto de estos doce textos? ¿Cuál recuerdas como el más complicado de escribir, por el motivo que fuere?
Aunque la vida real supera la ficción, no suelo tirar mucho de lo autobiográfico a la hora de componer mis textos. Hay un relato en este libro titulado La cabra montesa que se basa en un hecho real relacionado con una cabra montesa que se acercó a la playa. Fue algo que leí en las noticias, que no viví por mí misma. Con respecto a la crítica social, es algo que me gusta incluir en todos o en casi todos mis textos.
¿El relato más difícil de escribir? Puede que Shirley Jackson porque hacía mucho que no escribía relato y estaba un poco oxidada cuando me puse con él. Pero en realidad cada uno de estos relatos tiene su dificultad.
¿Qué ventajas o puntos más fuertes encuentras como escritora en el formato del relato en detrimento de la novela?
El relato es un formato ideal para tratar todo tipo de temas. La extensión de los textos facilita la experiencia lectora. En solo un cuarto de hora o veinte minutos ya te has leído una historia. Otra cosa es que haya lectores suficientes. Me temo que en España sigue tirando mucho la novela. A mí me gustan los dos formatos. Hay historias que pueden contarse en un relato y otras en novela. Creo que hay que saber disfrutar de ambos.
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Me gustaría terminar dando las gracias por esta entrevista. Gracias por darme cabida en vuestro espacio.