Jornadas de Ilustración y Universo Creativo 2024

¿Cuándo y cómo te inicias en el mundo del arte? ¿Cuál fue ese punto de inflexión en el que decidiste apostar por una carrera profesional ligada al universo creativo?

Desde que tengo memoria, el arte ha sido parte de mi vida. Crecí en un entorno donde el dibujo y la creatividad eran formas naturales de expresión. Recuerdo que, de niño, me pasaba horas dibujando en cualquier trozo de papel que encontraba, inventando historias y personajes. Pero creo que el momento en que realmente me di cuenta de que el arte era algo más que un pasatiempo fue durante la adolescencia. Fue una época en la que comencé a explorar diferentes técnicas y estilos, y a sentir una necesidad casi compulsiva de crear.

El punto de inflexión llegó cuando tuve la oportunidad de participar en una pequeña exposición local. Ver mis obras en un espacio público y observar las reacciones de las personas me hizo darme cuenta del poder que tiene el arte para conectar con los demás. Ahí fue cuando decidí que quería dedicarme a esto de manera profesional, pese a las incertidumbres que conlleva. A partir de ese momento, comencé a formarme más seriamente, a buscar influencias, a pulir mi estilo, y a entender que una carrera en el arte no es solo sobre talento, sino también sobre persistencia y pasión.

Nos encantan tus propuestas reivindicativas, con mensajes tan necesarios como potentes. ¿Concibes el arte como un vehículo de expresión capaz de cambiar cosas, de concienciar o de educar? En este sentido, ¿cómo valoras el panorama sociocultural actual desde tu experiencia trabajando con ideas e imágenes que entran de lleno a dialogar con la llamada «libertad de expresión»?

En cuanto al panorama sociocultural actual, lo veo como un momento de grandes desafíos y oportunidades. Estamos en una época en la que la «libertad de expresión» se ha vuelto un campo de batalla, con debates intensos sobre qué se puede decir o mostrar, y cómo hacerlo. Desde mi experiencia, trabajar con imágenes e ideas que tocan temas sensibles o polémicos requiere un equilibrio delicado. Hay que ser consciente del impacto que nuestras obras pueden tener y estar preparados para asumir las responsabilidades que conlleva.

Sin embargo, creo que precisamente en estos tiempos es más importante que nunca que los artistas usen su voz para defender lo que creen. El arte tiene el poder de incomodar, de sacar a la luz realidades incómodas y de cuestionar el statu quo. Si bien puede haber resistencia o censura, también hay un público más consciente y dispuesto a escuchar, a debatir y, esperemos, a cambiar.

Así que, sí, valoro profundamente la capacidad del arte para educar, concienciar y, en última instancia, transformar. Y aunque el camino no siempre es fácil, es un reto que vale la pena asumir.

Nos flipan tus colores y además apreciamos una cierta recurrencia hacia los motivos y conceptos de índole musical. ¿Cómo es tu proceso creativo de un trabajo de ilustración desde cero y, por favor, cómo te gusta crear: escuchas música, prefieres el silencio, podcast de fondo…?

¡Gracias! La verdad que mi proceso creativo suele ser bastante orgánico. Cuando empiezo una nueva ilustración, lo primero que hago es buscar una conexión emocional con el concepto o la idea que tengo en mente. Para mí, la música es clave en este proceso. Creo que el arte llama al arte.

Aunque disfruto de trabajar en silencio en ciertas etapas, especialmente cuando necesito concentrarme en detalles específicos, la mayor parte del tiempo prefiero tener música de fondo. Me ayuda a mantener la inspiración y a darle un ritmo natural al proceso de creación.

También hay mucha Madrid en tus manos. ¿Qué te da y qué te quita, como artista, esta ciudad? Nos encantaría que nos hablaras de cómo vives tú el complejo mundo de esta profesión en Madrid.

Lo cotidiano es mi mayor fuente de inspiración, y viviendo en el corazón de Madrid, me encanta capturar lo que veo en mi día a día.

Una de las cosas que más disfruto al dibujar escenas de Madrid es la posibilidad de explorar estilos completamente distintos en cada ilustración. La diversidad de la ciudad lo permite: no es lo mismo la desenfadada energía de Lavapiés o Malasaña que la solemnidad cargada de historia de los ministerios o los palacios. Cada rincón de Madrid ofrece una nueva historia, y eso es lo que me motiva a crear.

¿De qué formas trabajas tu visibilidad en ese escenario de redes sociales, exposiciones, ferias, presentaciones, espacios tanto físicos como digitales que exigen casi tanta dedicación como el mismo proyecto artístico en sí?

Con mucha paciencia, calma, y tratando de frustrarme lo menos posible. Aún no he dado el salto a los espacios físicos, pero es mi principal objetivo para este año.

En el ámbito digital, tengo la ventaja de haber trabajado muchos años en marketing, lo que me ha proporcionado herramientas útiles para ganar visibilidad. En cuanto a Instagram, que es la plataforma más utilizada por los artistas visuales, puede ser complicado. El algoritmo favorece la hiperespecialización, pero yo no podría soportar hacer siempre lo mismo. Necesito explorar cosas distintas; es lo que me impulsa a crecer como artista.

En cuanto a publicaciones y trabajo diario Intento mantener mi cuenta activa y en movimiento, pero sin que me consuma. Instagram parece exigir publicaciones diarias, grabaciones, y una constante exposición personal, algo con lo que no estoy dispuesto a comprometerme. A veces es necesario priorizar la propia felicidad, y no estar pendiente de una red social las 24 horas del día.

Con esta reflexión, elijo enfocarme en lo positivo: disfruto compartiendo mis procesos y me divierte mucho crear reels. Siempre trato de hacerlo en la medida en que me resulte placentero, ni más ni menos.

¿Cuáles consideras que son los mayores retos a los que se enfrenta a corto y medio plazo el campo del arte visual en estos tiempos de tecnologías, inteligencia artificial…? ¿Cómo te relacionas tú con esos elementos cada vez más presentes?

No voy a mentir, soy un gran fan de la inteligencia artificial. Hoy en día, la utilizo en mi trabajo como diseñador gráfico (no me dedico solo a la ilustración, de momento), y me resulta de gran ayuda.

Creo que la clave está en que, como artistas, debemos encontrar un equilibrio entre aprovechar estas herramientas tecnológicas y mantener la esencia de lo que hacemos. La inteligencia artificial puede ser una aliada poderosa, capaz de ampliar nuestras capacidades creativas y abrirnos a nuevos horizontes.

También pienso que gran parte del debate sobre la IA en el ámbito del arte surge del miedo a lo desconocido. Si miramos hacia atrás en la historia, cualquier avance tecnológico ha sido recibido con escepticismo debido al temor de no comprender bien lo nuevo. Personalmente, creo que la IA representa una amenaza mayor para muchas otras profesiones que para la nuestra.

Sin duda, mis mayores retos a corto y medio plazo están enfocados en dar a conocer mi trabajo y lograr que la gente compre mi arte, algo que, por ahora, la IA no puede hacer por mí.

¿Qué consejo le darías a alguien aficionado al dibujo que tiene la ilusión de ir más allá y comenzar a profesionalizar su pasión por la ilustración?

Mi consejo sería que no dejes de dibujar, pero también que te prepares para aprender y evolucionar constantemente. Si quieres profesionalizar tu pasión por la ilustración, empieza por construir un portafolio sólido que muestre tu estilo y habilidades. No tengas miedo de experimentar y encontrar tu propia voz visual; eso es lo que te hará destacar.

Además, es importante entender el lado práctico del mundo profesional. Aprende sobre marketing, redes sociales y cómo gestionar tu trabajo como un negocio. Conectar con otros ilustradores y creativos puede ser muy enriquecedor, y te ayudará a encontrar oportunidades y recibir feedback valioso.

Por último, sé paciente y persistente. La transición de aficionado a profesional no ocurre de la noche a la mañana, pero si te mantienes enfocado, el esfuerzo valdrá la pena. Disfruta del proceso, sigue aprendiendo y, sobre todo, mantén viva la pasión que te llevó a querer dar este paso.

¿Qué te queda por hacer que te apetezca probar y cuáles son tus próximos proyectos confesables? Muchas gracias por tu tiempo. Nos gustaría despedirnos con tu recomendación del trabajo artístico de tres compas.

Hay mucho por explorar aún en el mundo de la ilustración y la creación artística. Me encantaría probar más con la animación, También tengo en mente experimentar con realidad aumentada, integrando mis ilustraciones en experiencias interactivas que trasciendan el papel o la pantalla.

En cuanto a mis próximos proyectos, estoy trabajando en una serie de ilustraciones inspiradas en la mitología latinoamericana, con un enfoque contemporáneo, tratando de fusionar lo tradicional con lo moderno. También estoy colaborando en un proyecto de novela gráfica que explora la relación entre la identidad y la migración.

Recomiendo el trabajo de tres colegas cuyos estilos y enfoques admiro profundamente:

1. Ana Penadés – Su trabajo en ilustración editorial tiene una fuerza narrativa impresionante. Sabe cómo capturar emociones complejas con una simplicidad.

2. Salvador Pombo – Su capacidad para construir mundos y criaturas fascinantes es increíble. Sus diseños siempre invitan a imaginar más allá de lo visible.

3. Bo Feng Lin – Me encanta su uso del color y la textura. Su obra, que combina técnicas digitales y tradicionales, es rica en detalles y siempre tiene un toque de surrealismo que la hace única.

¡Gracias a ustedes por su interés y apoyo!

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