-Lastura-

Una de las cosas por las que me llamó muchísimo la atención este libro fue por que aquí una presente que escribe esta reseña es amante de la fotografía; de hecho una de las cosas por las que Fernando y yo somos directores de la plataforma Altavoz Cultural tiene que ver con que nos conocimos y Fernando me pidió que le hiciera la fotografía de publicidad del libro que iba a sacar meses después, así que si ya el prólogo empieza hablándome de paralelismo entre la fotografía y la escritura, este libro solo puede ir a mejor. Está dividido en tres partes, llenas de microrrelatos que están enlazados de alguna manera con los títulos que tienen, todos referidos a la fotografía.
La primera parte es Retratos en color, y son todos como retratos, como muy familiares, muy del día a día y muy vivos en detalles que te hacen la lectura de una manera muy visual y la verdad que bastante amena.
La segunda parte es una escala de grises que tengo la sensación de que todos sus microrrelatos son una oda al amor, en general, a los amores que nunca fueron, a los amores de amigos, el amor verdadero, el desamor, al amor de mentira, el amor tóxico, el maltrato, el amor a uno mismo… Pero como siempre intentando encontrar el amor, porque da la sensación de que muchos de los amores de estos relatos no son felices ni juntos.
La tercera y última parte es una fotografía de calle que entremezcla Madrid con otras ciudades y con distintas épocas para volver a mostrarnos el día a día con total transparencia.
En el conjunto, el libro de sesenta y seis microrrelatos es una maravilla, ligero, transparente y escrito de forma magistral por parte de la autora, así que mi enhorabuena a Francisca por este libro y por volver a recordarme por qué amaba la fotografía, por qué amo la literatura.
Rut Alameda, directora de Altavoz Cultural