Jornadas sobre Arte y Cultura del Escalofrío 2024

   De precavida a precavido, de cincuenta y un textos desde las entrañas, de días de circo, de siete consejos de mindfulness para asesinos en serie, desde vamos al parque o desde veinticuatro instantáneas, desde un último consejo. Desde tantos y tan singulares espacios afrontamos la narrativa brillante de Eximeno como quien talla los diferentes lienzos de un museo propicio para el asalto, para el pavor, para el esperpento. Porque ante todo Eximeno es esperpéntico, en su faceta más valleinclanesca. 

   Entrañables es un conjunto muy divertido para todo microlector: descubre fetiches, filias y conjuros entre familia, gustos y manías literarias que nos hablan del autor de una manera estimulante. Eximeno es original en este aspecto: trabaja con paisajes, elementos y factores lo suficientemente apetecibles, oscuros, diversos. Pero debemos preguntarle cosas varias. Por ejemplo:

   ¿Por qué Entrañables? Es decir, ¿por qué en este momento?

-Llevaba unos años dándole vueltas a la idea. Había leído varias veces microrrelatos en público y al terminar siempre se acercaba alguien a preguntar por el libro. Porque debía existir ese libro que recopilara todos esos horribles microrrelatos que acababa de narrar. Cuando les explicaba que la mayor parte estaban repartidos por revistas, antologías y páginas web, me dedicaban una sonrisa triste y me animaban a reunirlos. Una edición definitiva, pensaba yo. Y la oportunidad surgió después de la lectura a cuatro manos con Fernando Iwasaki en el festival Quimeras. Allí se repitió la sensación de que era importante tener ese libro, así que cuando se lo planteé tímidamente a Natalia Álvarez para su colección de literatura insólita en Eolas y a ella le encantó la idea, ya estaba todo hecho.

   ¿Qué grado de importancia le das al humor como componente literario?

-Ah, qué difícil es el humor. Lo bueno que tiene el terror y lo grotesco, donde me muevo como pez en el agua, es que te permite jugar con el humor negro, con la sonrisa culpable, como hago en Entrañables. Soy de los que suele incluir algún detalle de humor (siempre oscuro, siempre perturbador) en las obras, pero soy muy consciente de que cuando sale mal, lo estropea todo como un hongo putrefacto que se extiende sin límites por un cadáver. Hala. Así mismo, sí. En fin, que el humor me encanta, que lo veo extremadamente difícil de crear y que disfruto mucho cuando, por ejemplo, leo en público el microrrelato «La madre de la animadora» y la gente se retuerce en sus sillas, dudando si reír, si marcharse corriendo, si esperarme a la salida para estrangularme.

   ¿Cómo valoras el estado actual de Eolas como espacio editorial de cara a la promoción de libros de cuentos?

-Yo no puedo estar más contento. El trabajo editorial con mi libro ha sido maravilloso, con mucho mimo y mucho cariño. Y la colección de Las Puertas de lo Posible me permite viajar con compañeros y compañeras con las que cualquiera soñaría compartir cuentos: Ángel Olgoso, Gemma Solsona Asensio, José María Merino, Ana Martínez Castillo o Cecilia Eudave, por ejemplo. Si tuviera la oportunidad de volver a publicar con Eolas, lo haría con los ojos cerrados. 

Ferki López, codirector de Altavoz Cultural

Deja un comentario