
Bienvenida a Altavoz Cultural, querida Beatriz. ¿Cómo nace tu relación con T.ERRORES: Las Metamorfosis y de dónde sale ese fantástico cuento titulado Cuero fino y biscuit?

Muchas gracias. Es un placer hablar con vosotros. Mi relación con T. ERRORES: Las metamorfosis nació de la manera más sencilla. Como buena aficionada al terror, conocía la web Dentro del Monolito y en cuanto vi la convocatoria para la antología decidí que tenía que enviar algo. La idea de Cuero fino y biscuit llegó sola. Soy salmantina y aquí tenemos una colección de muñecas antiguas que pone los pelos de punta. Está en la Casa Lis, un palacete modernista que os recomiendo que visitéis si venís a esta ciudad. Quería escribir una historia sobre muñecas, metamorfosis y señoronas peliteñidas. Así surgió la idea.
¿Qué fue lo más satisfactorio para ti de escribir este texto y qué fue lo más complicado de todo su desarrollo?
Lo más satisfactorio fue crear el personaje de doña Palmira, aunque reconozco que no tuve que estrujarme demasiado las meninges. Hay mucha doña Palmira suelta por ahí. El modelo estaba claro. Lo más complicado fue no pasarme del máximo de palabras. Soy más de novela o novela corta que de relato, así que casi siempre me toca sacar la tijera para recortar y atenerme a la extensión requerida.
¿En qué punto literario te encuentras como autora hoy en día? ¿Qué factores, qué elementos estás manejando ahora mismo para contarnos cosas?
Me encuentro en un punto de sano escepticismo. Es verdad que este año me han concedido un puñado de premios y eso me ha hecho muy feliz, pero a la hora de la verdad la realidad editorial es la que es. Para mí la escritura es un hobby y no aspiro a que sea otra cosa. Supongo que seguiré escribiendo porque es algo que me divierte, pero no tengo un plan definido ni pienso robarle tiempo a la Play Station para dedicárselo a la escritura.
Regresamos a Cuero fino y biscuit. ¿Qué nos puedes contar de doña Palmira, esa figura tan poderosa, como entidad clave de tu cuento? ¿Qué referencias y gustos te han traído su imagen, sus maneras?
Amo Salamanca con toda mi alma, pero esta es una ciudad muy particular. Aquí hay mucha doña Palmira (y mucho don Palmiro). Me han sobrado modelos en los que fijarme para crear a la protagonista del cuento. Es gente que sigue anclada en un pasado donde unos pocos disfrutaban de privilegios ilimitados a costa del bienestar y la dignidad del resto. Tengo la sensación de que, por desgracia, estamos regresando a ese pasado sin mover un dedo para evitarlo. Y es un pasado terrorífico.
¿Qué es lo que más te atrae de tu diseño de personajes a la hora de fundar una entidad central, protagónica para el relato? ¿Cómo ha sido ese proceso de confección a lo largo de tus textos más recientes?, ¿qué personaje destacarías en este sentido?
Mi última novela es El evangelio del lobo, publicada en noviembre de 2024 con Versátil Ediciones. Es una historia que se desarrolla durante la Segunda República y sus protagonistas son todo lo contrario a doña Palmira; jóvenes maestros llenos de ilusión y de ganas de cambiar el mundo a mejor. Reconozco que disfruté más escribiendo sobre ellos que sobre doña Palmira, pero, como en la vida real, en mis historias tiene que haber de todo.
Pensamos en lo mucho que nos gustó Teseo en llamas, en tu habilidad narrativa para proyectar el camino del texto con enorme facilidad. ¿Qué cualidad en particular te gustaría mencionar de ese trabajo y cómo sientes que está conversando con todo lo posterior, con los nuevos textos que has ido tejiendo?
Me siento muy orgullosa de Teseo en llamas. Es una novela limpia, sencilla, sin pretensiones, pero que funciona. No sé por qué, pero creo que engancha y hace que quieras seguir leyendo, que no siempre es fácil de conseguir. Lo que he hecho después es diferente, y lo que pueda hacer a continuación también lo será. Cuando termino una historia paso página y me olvido de ella (salvo cuando toca promocionarla, claro). Cada novela, cada relato será distinto. Algunos elementos permanecerán porque son marca Alcaná, por supuesto: los elementos sobrenaturales, el gusto por lo gótico, la crítica social…
T.ERRORES: Las Metamorfosis nos conduce hacia lugares muy interesantes, feroces, dignos de visita. ¿Qué espacios dispuestos en estos cuentos te resultan a ti especialmente atractivos y por qué?
Los espacios han sido diversos y muy evocadores. Tengo la sensación de que la mayor parte de los autores y autoras de T.ERRORES: Las Metamorfosis se han inspirado en Kafka a la hora de escribir sus relatos. Eso es genial y además le ha dado a Cassandra Ripoll la excusa perfecta para hacer una cubierta de lujo. En mi caso, sin embargo, al pensar en metamorfosis, no pude evitar acordarme de Ovidio. Puede que no se note en Cuero fino y biscuit, pero el gusto por lo clásico en el fondo está ahí. Eso sí, me siento como pez en el agua cuando le doy un tono costumbrista a mis historias, así que los espacios serán siempre cotidianos: una peluquería, una cafetería, la salida de misa de misa de doce, etc.
¿Qué planes y proyectos literarios posees a corto o medio plazo en tus manos, querida Beatriz? ¿En qué cuentas o canales puede nuestra comunidad lectora encontrar tus noticias?
En menos de un año he pasado de no encontrar una editorial que quisiera publicarme a tener tres novelas y una antología en el mercado. Para una autora desconocida como yo eso es complicado de manejar porque ya cuesta mucho promocionar un solo libro, imaginad tres o cuatro. El lado positivo es que escribo muy despacio (no llego al extremo de Ted Chiang, pero casi), así que tardará en salir otra novela de Beatriz Alcaná, si es que lo hace. Por ahora tengo que centrarme en dar a conocer El evangelio del lobo, que, sin ser una historia de terror, sí que tiene muchos elementos góticos y de misterio. Y hombres lobo, porque todo mejora con hombres lobo.
En cuanto a las redes sociales, podéis encontrarme en Twitter (de momento) como @Beatriz_Alcana, en Instagram como @alcana_beatriz y en Bluesky como @beatrizalcana.bsky.social.