-Candaya-

   A veces la Literatura nos regala vida. Esta es la sensación que he percibido durante el viaje que me ha entregado este extraordinario libro de poesía de Sofía Crespo Madrid: es valiente, delicado, crudo, brillante, dulce, firme, adornado donde debe, titánico cuando lo necesita; cómo lo usa la autora para contarnos sobre ella y sobre todo lo que la atañe, como orígenes, pasados, miedos, decisiones y proyectos. Es una mujer tremendamente poderosa. Una poeta implacable.

   Gracias, muchas gracias, Sofía, por escribir: es un auténtico placer leerte. Aunque me extinga es un libro bellísimo ya es sus comisuras formales, en cómo aparece diseñado, en cómo la voz teje sin manchar, tan natural, avalado sobre todo por dos personajes: Aida González Rossi, que ejerce además como prologuista, y César Vallejo.

   Sofía nos cuenta poemas, astillas y mucha agua: es este texto muy húmedo, y está muy cargado de amor en múltiples formas y métodos. Sofía nos expresa en toda la cara la fuerza de la amistad como sentimiento troncal para la vida, ese cuidado hacia el otro, ese amor de hermano de otra sangre. Es quizás la inmensa capacidad de la autora para tratar con tamaña virtud las palabras que escoge, pero es que vertebra unas corrientes de letras excelsas. Dejamos algunas a continuación:

Si se me olvidara el lenguaje

quiero balbucear tu nombre

*

Este capricho tan humano de amar el vacío y llenarlo de significado

*

Junto a ella hierve la alegría:

dos girasoles tiemblan

en la risa del médano

   Sofía toma a menudo la infancia como espacio relevante para armar un presente y un futuro. Se comporta como una hija eterna, como una hija titulada, con un carácter de verdad demoledor. Nos gusta que no ofrece un margen paisajístico salvaje o alborotado, es todo cercano, próximo, reconocible a nuestra mano. Parece que te recita al oído. 

   Este poemario sobre pertenecer, sobre estar y ser en un mismo continente se desarrolla desde la incontestable audacia de ser y estar activa, de ser y estar presente, de ser y estar viviendo, sin que importen sombras, cadenas o luchas perdidas. Sofía es un primer plano.

   La poeta construye, la imaginamos pertrechada con herramienta, no para de tender puentes, alas, maneras de poder querernos y compartirnos, de recibir gratamente a quienes vienen hacia nosotros con más dudas que destrezas, con más riesgo que garantía. Sofía es una maravillosa anfitriona. 

   Aunque me extinga es un libro importante. Hay que conocerlo, descubrirlo, compartirlo, hablar de él, ponerlo sobre la mesa, retratarlo, recitarlo, abrirlo y dejar que te coma, porque es un huracán vestido de fresa, una puerta a las necesidades del que acude, llega, toca la puerta y espera. Sofía ha escrito algo más que un manifiesto. 

   Felicidades, Candaya, por este impresionante trabajo editorial: todo se conecta de manera idílica, todo fluye con la convicción del buen verbo. Enhorabuena, Sofía, tus letras son de una talla arrebatadora.

Ferki López, codirector de Altavoz Cultural

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