Se publican por primera vez en nuestro idioma los cuentos de Cormac McCarthy.

Por Pablo Concha*

Cormac McCarthy (1933–2023) fue uno de los últimos escritores legendarios de las letras norteamericanas (aún quedan DeLillo y Pynchon), además de un eterno candidato al Premio Nobel de Literatura que, al igual que muchos de sus compatriotas que también lo merecieron, murió injustamente sin obtenerlo. Fue profeta en su tierra y obtuvo reconocimientos como el National Book Award y el National Book Critics Circle Award por Todos los hermosos caballos en 1992 y el Premio Pulitzer de Ficción y el James Tait Black Memorial Prize por La carretera en 2006. Gran parte de su vida y juventud son un misterio, lo cual no deja de ser significativo teniendo en cuenta que vivimos en el siglo hiperconectado donde cualquier tipo de información se encuentra disponible en todo momento y nada es privado. Se dice que vivió en la absoluta pobreza y casi como un vagabundo mientras escribía sus primeras novelas. Rechazó en muchas ocasiones ser entrevistado, no asistía a conferencias ni a ferias literarias, nunca enseñó escritura creativa y estaba más interesado en la ciencia que en la ficción. Es posible que muchos fragmentos de Todos los hermosos caballos y de En la frontera (1994) sean autobiográficos, así como algunos de su última obra publicada, El pasajero (2022). Es quizá uno de los pocos autores de los que no se conoce narrativa breve (al menos las editoriales que lo publicaron no tienen ningún título en su catálogo), hasta ahora, casi dos años después de su muerte.

La editorial boliviana Electrodependiente acaba de lanzar Las aguas oscuras y otros relatos, el cual incluye tres cuentos publicados en pequeñas revistas entre 1959 y 1965 y escritos bajo el seudónimo de C. J. McCarthy Jr. Esta obra fue traducida por el escritor G. Munckel (Cochabamba, 1988), autor de El día del fuego (Nuevo Milenio, 2020), Imposible regresar al lugar del que te fuiste (2021) y Un montón de pájaros muertos (2024).

Entre los grandes escritores, Cormac McCarthy es de los pocos de los que no se conoce narrativa breve, llegando al punto de que muchos lectores piensan que no la escribió. ¿Cómo descubriste estos cuentos y por qué decides traducirlos?

Los descubrí por casualidad. Sabía que McCarthy había escrito guiones y obras de teatro; estaba buscando información al respecto y di con el dato de que había dos cuentos suyos según un listado de su obra, pero, al investigar un poco más, encontré otra lista que mencionaba tres cuentos publicados en revistas al inicio de su carrera. Al principio no les di mucha importancia: vi los tres títulos en inglés, que no estaban en ningún libro y ya. Pero más adelante la curiosidad me obligó a buscarlos. Dos fueron fáciles de encontrar porque alguien se tomó el trabajo de transcribirlos, pero el tercero solo estaba escaneado. Decidí traducirlos a modo de leerlos, como un pequeño homenaje a uno de mis autores favoritos; ya había leído todas sus novelas y tenía ganas de más.

Siendo McCarthy una figura tan trascendental en la literatura, ¿fue muy complicado el tema de adquirir los derechos de publicación?

La verdad es que no los tenemos. Mi intención con esta traducción era compartirla con un puñado de amigos, pero cuando se la mencioné al editor de Electrodependiente le gustó tanto la idea que le ofrecí los cuentos para que hiciera algo con ellos en formato cartonero. Pero su entusiasmo creció con cada nueva charla, hasta que decidió publicarlos, inaugurando su colección de traducciones.

Electrodependiente es una editorial pequeña y con una actitud punk que me gusta, así que les confié los textos por eso. El tiraje del libro es reducido y, para evitar posibles problemas por el tema de los derechos, la edición no tiene registro ISBN.

No es por ser pesimista, pero, al publicar este libro sin el permiso de los herederos de McCarthy, ¿podría en algún momento representar un problema para ustedes? ¿Es algo que les preocupe?

Es algo que me preocupa porque sé que hay una gran casa editorial detrás de McCarthy. Lo hablamos con Electrodependiente desde la primera vez que me plantearon publicar el libro, pero su argumento es que son una editorial pequeña que no tiene gran alcance internacional, además que el tiraje es reducido: se imprimieron 150 ejemplares, y más de un tercio se destinó a cubrir los costos de producción. En todo caso, y a pesar del riesgo, espero que no cause problemas.

Al ser esta una versión no autorizada, ¿significa que no existe un equivalente del libro en lengua inglesa?

Investigando un poco, encontré un libro digital, sin editorial, con dos de los tres cuentos bajo el título de Short Fiction. Me imagino que debe haber otros equivalentes, pero, en todo caso, me gustaría que se publicara una versión oficial que reúna estos textos (y otros, si los hay).

A McCarthy se le atribuye haber afirmado: “No me interesa escribir cuentos. Cualquier cosa que no cueste años de tu vida y te lleve al borde del suicidio difícilmente es algo que vale la pena hacer”. ¿Qué piensas de eso?

Es una frase dura que explica por qué no escribió más cuentos o, en caso de que lo haya hecho, por qué decidió no publicarlos. También explica por qué no rescató estos tres relatos de las revistas que los publicaron. Volviendo a la cita, si bien entiendo su punto, no comparto su opinión. Creo que un libro de cuentos puede implicar el mismo esfuerzo que escribir una novela. Y lo mismo a la inversa: hay novelas que se han escrito muy rápido y se nota.

¿Es posible ver en estos cuentos alguna semilla de lo que vendría después en sus novelas más aclamadas e inolvidables?

En cuanto a la temática, los tres dejan ver la importancia del paisaje en sus descripciones, los personajes masculinos parcos y duros (pero marcados por una sensibilidad especial) que están a merced de la naturaleza, además de cierta atmósfera de amenaza y violencia. Por otro lado, la evolución de su estilo se hace evidente al pasar de un texto al siguiente. Es cada vez más depurado y empieza a prescindir de ciertos signos ortográficos: las comas se hacen más escasas y los diálogos aparecen sin comillas ni rayas que los distingan como tales. Ya a partir del segundo cuento es posible reconocer la prosa que lo caracteriza.

¿Cuáles crees que fueron los elementos que transformaron a McCarthy en una figura tan relevante en la literatura norteamericana?

El contraste entre la parquedad y la aparente simpleza de su lenguaje con la poética de su prosa y sus imágenes es fascinante. También está su visión del mundo, a veces cercana al nihilismo, que le permite plasmar la oscuridad del hombre. Pero, sobre todo, están la fuerza de sus historias y su capacidad para crear personajes memorables. Porque al final, a medida que pasan el tiempo y las lecturas, son esas cosas las que mejor recordamos y nos acompañan.

Aún hay lectores que no están familiarizados con la obra de McCarthy. Si alguno quisiera empezar a leerlo, ¿con cuál de sus obras le recomendarías empezar?

No es país para viejos me parece el más accesible de sus libros. No es tan extenso y tiene una trama atrapante, con personajes muy bien logrados. Meridiano de sangre, que para muchos es su obra maestra, es una buena opción para lectores dispuestos a adentrarse en los territorios violentos de McCarthy. Yo empecé con La carretera, que es un poco extraño porque en cierto sentido es el menos “realista” de sus libros.

¿Podría Las aguas oscuras y otros relatos servir como puerta de entrada a ese universo de McCarthy?

Quizás el segundo de los cuentos, “Un ahogamiento”, que es el más breve y condensa bien la desolación de las historias de McCarthy, podría servir como una muestra de su trabajo. Pero creo que es un libro más apto para lectores familiarizados con su obra y que busquen ahondar en sus orígenes. O para esos seguidores un poco obsesivos que quieren leer todo lo que puedan de McCarthy.

¿Hay algún escritor o escritora de nuestro continente en donde hayas visto una influencia clara de McCarthy?

Mariana Enriquez reconoce que La carretera fue una de sus influencias para escribir Nuestra parte de noche, algo que es evidente en la primera parte de su novela: ese viaje largo de un padre que se sabe enfermo intentando salvar a su hijo de un destino terrible. También se nota en Dios duerme en la piedra, de Mike Wilson, que tiene mucho de Meridiano de sangre, aunque más condesado y toma otra dirección. Valeria Luiselli incluye fragmentos de La carretera que aparecen como un audiolibro que sus personajes escuchan durante el road trip que hacen en Desierto sonoro. En Bolivia, está Lavaza, de Ramos Oña (o Auza Palenque), que comparte esa atmósfera de sordidez presente en Suttree y en algunos momentos de la Trilogía de la frontera. Y también se reconoce algo de su estilo y su manejo de la violencia en algunas novelas de Maximiliano Barrientos.

¿Qué significó la obra de Cormac McCarthy en tu propia escritura?, ¿podríamos considerarlo como una influencia?

Desde la primera vez que lo leí, quedé fascinado por la manera en la que transmite su visión del mundo, siempre tan oscura, pero que no le impide apreciar la belleza a veces desolada que lo rodea, sobre todo en la naturaleza. Sé que en algunos de mis cuentos apliqué un par de trucos que aprendí de Suttree. Su estilo duro pero poético me parece un ejemplo a seguir, y leerlo enseña lo lejos que se puede llegar confiando en el lector. Siempre me sorprende la facilidad que tiene para relatar la violencia, sin miedo a la confusión que a veces puede generarse al describirla. También aprendí que a veces vale la pena demorarse al plasmar la poesía del paisaje. Y estoy seguro de que aprendí mucho más de él haciendo el ejercicio de traducirlo. Puedo notarlo en la historia que estoy escribiendo ahora.

¿Libro o libros favoritos de Cormac McCarthy?

La carretera, No es país para viejos y En la frontera (que me rompió el corazón).

*Escritor colombiano. Autor de los libros de cuentos Otra Luz y La piel de las pesadillas. Colaborador literario en varios medios culturales.

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