-Eolas-

Arantxa Rochet, una queridísima amiga de la plataforma y una escritora increíble, cuando nos enteramos de que había sacado el libro Carne de arena con Eolas sabíamos que iba a ser algo que queríamos traer a la plataforma de una manera u otra. De hecho, mi compañero Ferki la presentó en Madrid el día 25 de enero, en uno de nuestros sitios fetiche de la capital que es la Cafebrería Ad Hoc. Ahora sin más dilación vamos a ir desentrañando los relatos de esta antología:
En ‘La tierra limpia’ Arantxa nos encierra en una casa familiar en la que suceden cosas y en la que la protagonista sale durante unos años en los que conocemos poco pero en los que madura. En este relato increíblemente visual tenemos una familia desestructurada con un padre que desaparece en la adolescencia y una madre que se mete en su mundo plantil y decide abandonar a su manera a su hija mientras la casa se convierte en una jungla. Cuando la protagonista ya mayor vuelve a la casa una vez que fallece su madre parece que poco a poco por el ambiente del hogar y su recuerdo va convirtiendo la obsesión por las plantas de su madre en la suya y va como haciéndose con la personalidad hasta que llega a ser brutal, y aquí me paro, porque querida lectora, si quieres saber más hazte con el libro, que aquí no vinimos a dar spoilers.
En ‘Deja de buscar en internet’ el monstruo es el propio cuerpo que habita la protagonista, parece que su piel se encoge y la hace tener alucinaciones mientras el mundo a su alrededor le dice que no tiene ningún problema mientras ella se siente sola y desamparada. El título dice mucho cuando una persona es hipocondríaca y quiere autodiagnosticarse pero esta vez el problema es el cascarón que nos lleva y nos soporta.
Cuando atravesamos el ‘Día de mañana’ lo hacemos como la protagonista al meterse en el vagón de metro, que nunca sabes qué puede pasar y en este caso es un golpe de calor que nos transforma el universo y nos lleva a otra parte. Quizá sea el relato más loco de toda la colección y eso lo veremos más adelante.
Pasamos de puntillas por ‘Hasta los huesos’ y entramos en una relación un tanto peculiar. Desde el punto de vista de la protagonista entrábamos en una relación tóxica con una vuelta de tuerca de lo más curiosa que suena hasta hilarante. Una mujer tóxica que quiere cambiar a su novio tanto que le quita el pelo y le deja calvo, le quita las orejas… vamos, todo un cuadro de pareja relatado desde la primera persona que si has tenido una relación tóxica pues ves ciertos rasgos parecidos y encima te viene con sorpresa al final. Un relato de lo más peculiar pero muy original.
Cuando pasamos a ‘Gorda’ yo más o menos conocía que el relato estaba en el ecuador del libro, y que tenía un formato curioso. A modo de post en redes sociales y es una crítica total al mundo de la belleza y el auge de las redes sociales y el trato que se ve en ellas. En este relato dos amigas de toda la vida que se reencuentran después de años hace que un deseo intente darle una lección de vida a una y la otra al final se lucre de ello. Lo peor es que viviendo en el mundo en el que vivimos este relato es una pesadilla en el mundo real.
Nos vamos hacia ‘La náusea’ y a un mundo donde la nueva enfermedad entre la gente joven es o suicidarse o convertirse en unos comedores de plásticos. Y claro: aquí la crítica está clarísima, hay tanto plástico que la evolución normal del ser humano es no comérselo por equipación o porque ya esté en todas partes como los micro plásticos sino por necesidad evolutiva.
Y caminamos por el sendero hasta llegar casi al final con ‘Cura, curita sana, si no cura hoy curará mañana’, que es un relato sobre una mujer que quiere curar a un niño pero las formas no son las mejores, de hecho, es el relato más corto de la colección y es que eso no hace que sea menos asfixiante y agónico.
Y de repente llegamos a nuestro destino final: ‘Dientes’, que nos traspasa al instituto y al bullying que sufriste o veías que sufrían algunos por ser algo diferentes y en este caso es por un diente negro. Que parece que es negro porque absorbe toda la rabia adolescente y con ella palpita. Y con esto terminamos el recorrido por esta antología.
Lo que he podido ver en este libro es que todos hablan de angustia de alguna manera, que el cuerpo está muy presente, y que la crítica social también, con una parte ecologista, al igual que hace una crítica a los cuidados rodeados de cotidianidad. Todos son asfixiantes, llenos de detalle y muy vividos. Tanto que podrías perfectamente a la que lees ver lo que Arantxa te muestra. La forma tan bonita que tiene de escribir terror es increíble. La incomodidad en la que te pone todo el rato, los puntos de vista… Es un libro que no puedo dejar de recomendar a todo el mundo.
Rut Alameda, directora de Altavoz Cultural