Bienvenida a Altavoz Cultural, querida Paloma. ¿Qué tres cualidades principales serías capaz de resaltar sobre ti misma como autora? ¿Cuándo y cómo nace esta dedicación como escritora?

Es bastante difícil responder puesto que desconoces si estás llegando a los lectores hasta que no recibes críticas y opiniones, pero podría resaltar la capacidad para describir con todos los sentidos de mi cuerpo y expresar con palabras lo que observo siendo esto lo que creo ha permitido que los lectores sientan las historias en su propia piel. Paralelamente, la empatía y cercanía que trato de trasladar en cada historia.

Mi afición por la escritura viene desde adolescente por eso me incliné por estudiar Periodismo. Siempre me interesó el mundo del desarrollo y la desigualdad por ello tanto los artículos, relatos cortos y microrrelatos que escribo, se encaminan a resaltar temáticas de justicia social.

¿Por qué decides publicar La mujer del pijama en poesía en lugar de hacerlo en narrativa? ¿Cómo fue su proceso de escritura?

Creo que cada género literario es un soporte para explorar y llegar de una manera determinada al lugar donde realmente puedes expresarte. No fue una elección sino más bien una necesidad ya que la poesía permite abordar los sentimientos de una manera muy directa y profunda. Quería contar historias desde mi «yo» más doliente y sincero, pero lamentablemente otros géneros no me ofrecían llegar a ese espacio de rotundidad y desasosiego que perseguía. Por otro lado, buscaba ritmo y musicalidad para las palabras y eso es algo que únicamente la poesía puede ofrecer. El proceso de escritura vino de la mano de mi propio proceso personal de desconexión y frustración empezando desde el dolor más grande hasta sentir cierto alivio y transformación.

Este poemario es un grito a la humanidad para dar voz a las desigualdades de otros países, ¿Cuál ha sido el feedback con los lectores? ¿Crees que el mensaje llega?

Según las reseñas que he recibido puedo decir que el poemario sí ha conseguido despertar interés, quizás no tanto por las realidades que describo, sino más bien por cómo éstas se extrapolan al contexto concreto de cada persona pues tocan temas universales como el desarraigo, la falta de empatía, la identidad o la migración, entre otros. Ese grito no es más que una llamada de atención al mundo para que se observe a sí mismo a través de los más pobres y apartados, una voz desesperada que busca sensibilizar sobre realidades lejanas pero que están presentes en el día a día si nos paramos a observar. Las descripciones sobre la muerte, la pobreza o la soledad pienso que han permeado en los lectores pues no son ajenas en otras partes del planeta donde conviven la pobreza más extrema con la riqueza.

En Crónicas de una mujer en Asia recorres cuatro países en los que también trabajaste, ¿Cómo fue el proceso de escritura de este libro? ¿Cuál dirías que fue el mayor reto al que te tuviste que enfrentar mientras lo escribías?

Este libro está escrito en diferentes momentos y contextos. Nace del deseo de acercar las realidades de pobreza de estos cuatro países a nuestro día a día intentando dar voz a los que no la tienen. Viajaba a una realidad muy pobre y al regresar a España sentía que había dejado un gran tesoro en esos lugares y deseaba que se conocieran las historias de gente anónima que luchaba por sobrevivir a sus situaciones de pobreza y desigualdad. Iba escribiendo, guardando las historias y las dejaba allí hasta que años más tarde fueron creciendo y pensé que sería bonito poder unificarlas en un libro.

El mayor reto que tuve que enfrentar fue mi propio pánico interno pensando que quizás estas historias carecieran de interés, por eso estuvieron durante años en el disco duro del ordenador hasta que vencí el miedo a compartirlas y publicarlas.

¿Qué es lo que te llevas de esos cuatro países y en qué país te encuentras ahora mismo? ¿Qué crees que ha cambiado de la Paloma del 2017 a la actual en cuanto a vivencias y formas de pensar después de estar tantos años viajando por culturas tan diferentes?

Actualmente continúo en Camboya y lo que me llevo de mi paso por estos países son las personas que son protagonistas de todas y cada una de las historias, seres magníficos que me fui encontrando y que me enseñaron el sentido de la dignidad y la lucha por la supervivencia. Lógicamente no soy la misma que hace años, pero sí trato de seguir apreciando la belleza en lo ordinario, en la pobreza y en los contextos aparentemente sin interés.

¿En qué proyectos trabajas actualmente? ¿Dónde podemos encontrar más historias tuyas?

Estoy tratando de arrancar con mi primera novela. También sigo escribiendo relato corto y microrrelato. No tengo página web pero a través de Instagram @paloma.lafuentegomez podéis ver un poquito sobre lo que escribo.

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