-Capitán Swing-

El cuadro completo de Alice Procter es uno de estos libros totalmente necesarios que a todas las amantes del arte tendríamos que leer para entender la historia del arte que nos han vendido tan lleno de masacres, violencia, colonialismo que incluso a día de hoy poco ha cambiado sabiendo todo lo que sabemos pero aún así todo permanece un poco estanco en lo casposo que el mundo.
En el cuadro completo, Alice nos trae casos de arte e historia que están muy vinculados a Reino Unido, EEUU y que se vinculan con países como Australia y Nueva Zelanda o la India. Y es que es necesario saber qué es lo que vemos y como lo vemos para enfrentarnos a ello con una visión que se asemeje más a unos valores éticos y a la realidad que a una visión de supremacía por ser “los que descubrieron” pero que también masacraron y ejercieron violencia por encima de sus posibilidades sin control.
Y es que ahora que estamos empezando a esclarecer que es lo que paso en nuestra historia colonial mundial y deberíamos empezar a pedir disculpas el libro de Alice pone la cara colorada a todos esos museos y casos que ella ha seleccionado con un buen gusto porque todos de una manera u otra están conectados para poner la cara colorada y demostrar que a día de hoy todavía tenemos que evolucionar mucho y hacer las cosas bien, pero que estos espacios culturales aún tienen que comprometerse a tener una ética que a día de hoy parece que se les ha olvidado.
Y es que paseamos por varias estancias como el Palacio donde Alice nos explica cómo se conformaban algunos casos de museos palacio que hay en Inglaterra que es curioso cómo eran todos de señores que tenían mucho poder y les gustaba acumular objetos sin control y que decidieron que sus casas y sus objetos se transformaran en museos y que a día de hoy, casi dos siglos después a nadie se le hubiera ocurrido meter en mano en la disposición de esos objetos y como en muchos casos esos objetos fueran robados y saqueados con violencia.
En Aulas vemos disposiciones algo diferente pero muy parecido a los palacios y es que son habitaciones que eran exposiciones privadas de grandes hombres que luego han pasado a museos y que también tienen historias muy turbias que contar.
En el monumento conmemorativo nos damos cuenta de que los museos hace mucho que deberían dejar de tener restos humanos entre sus reliquias y que deberían devolverlos a su lugar de origen para así cerrar heridas en otros países, pero como siempre, nos encontramos con el egoísmo de estos sitios y Alice nos pone unos ejemplos que nos dejan los pelos de punta.
En el patio de recreo, Alice nos trae obras contemporáneas que han suscitado el interés del público por cómo han sido llevadas y por lo “novedoso” y “raro” que nos han hecho sentir. Y la verdad, también están muy entrelazadas con las cosas anteriores.
Y es que la escritora nos trae un libro tan necesario que he querido devorarlo, pero he estado 3 semanas con él. Quería empaparme de lo que contaba y me ha dado un punto de vista que no conocía, por eso, creo que a los amantes de la historia del arte nos toca leer libros como el de Alice para entender un poco más la construcción que nos han vendido, que ya bastante teníamos con la perspectiva de género, pero nos queda abrir un poco el abanico para ver la colonial, y sobretodo en países europeos que aun creemos que fuimos salvadores de una historia.
Y no es así.
Gracias a Capitan Swing por traer un libro tan importante.
Rut Alameda, directora de Altavoz Cultural