-Horror Vacui-

Conocemos bien los cuentos que han llegado hasta nuestra época de la mano de los Hermanos Grimm, está claro. Lo que no sabíamos es que ellos habían bebido de los cientos de relatos les habían contado otras mujeres. Actualmente estamos intentando recuperar cuentos y fábulas de cada tierra y, con ello, las voces de las mujeres que se dedicaban a transmitir de boca en boca estas historias, que servían en la mayoría de los casos para adoctrinar a la sociedad. Ya fuera con miedos al diablo, a la muerte, a las hadas o a los duendes; con historias sobre realeza, villanos, animales o incluso sobre cumplir algún tipo de mandato social.
Los textos que nos trae esta antología de cuentos de hadas escritos por mujeres en Europa son absolutamente maravillosos. No quiero perder mucho más tiempo, así que vamos a proceder a desgranar esta antología. Cada relato está nombrado por las mujeres que lo contaron:

Las hermanas Hassenpflug

La novia del bandolero es una historia que a todos nos puede sonar familiar: una joven que debe casarse con un hombre que no le conviene, pues es un asesino caníbal. Ella es salvada por una anciana y logra traicionar a su prometido y entregarlo en la boda. Es un cuento algo turbio, pero lo bonito es ver la sororidad femenina pese a la barbarie. Lo mismo ocurre en El enano saltarín, que trata de un pacto entre un enano y una mujer para salvarla de la muerte y convertirla en reina si convierte la paja en oro para él. Todo se vuelve siniestro cuando él le exige a su hijo primogénito. Es un cuento común, donde también aparece la posibilidad del canibalismo, pero también destaca la sororidad femenina.

Dorothea Viehmann

La doncella sin manos es un cuento que da la clave para entender que los relatos de esta época se escribían para adoctrinar a la sociedad. En él, el diablo quiere quedarse con la hija del molinero y este hace todo lo posible por no enfadarlo, llegando incluso a cortarle las manos a su hija. Ella se marcha de casa y termina casándose con el rey, lo que vuelve a enfadar al diablo. Son cuentos pensados para infundir miedo a las mujeres, como si su vida no valiera ni un céntimo; algo verdaderamente triste.

Las hermanas Wild

La hija de Nuestra Señora es un cuento de enseñanza religiosa, donde la Virgen aparece para juzgar a una pobre campesina. Decide llevarse a la niña al Cielo y la pone a prueba dándole las llaves de las trece puertas del Cielo y prohibiéndole abrir la decimotercera puerta, lo que podría ser un paralelismo con el árbol del conocimiento del Génesis. En este cuento, es la propia Virgen quien salva a la protagonista cuando decide decir la verdad y busca redención. Muy turbio todo.
Con El hueso cantor tenemos un cuento que habla de la traición entre hermanos para enseñar que no se puede traicionar a la verdad ni al hermano bondadoso, porque al final uno puede acabar peor. Enseña que hay que ser bueno, no avaricioso ni traicionero.
La muerte madrina es un cuento curioso: un campesino se niega a aceptar como padrino de su hijo a Dios y al diablo, pero sí a la muerte por ser un ente igualitario que se lleva a ricos y pobres. La fábula enseña que no puedes engañar a la muerte; siempre gana.

Laura Gonzenbach

En El gallo que quiso ser papá encontramos una crudeza sin igual. Una gallina y un gallo viajan engañados a Roma para que él sea Papa y ella Papisa… y terminan en la olla. Una alegoría del pueblo confiando en los estratos más altos para acabar muerto.
En El ladrón y la cabeza de la bruja encontramos un cuento extraño: desde el piojo del rey que engorda en un tarro hasta convertirse en un monstruo, hasta un asesino maldito que mata a mujeres jóvenes que se le enfrentan. La moraleja es tener paciencia para que la venganza llegue en su momento.
El rey que quería una esposa bella es un cuento que pone los pelos de punta por su mensaje: “para presumir hay que sufrir”. Termina con una bruja octogenaria desollada para ser bella. Una locura. Ahora entiendo por qué la belleza femenina ha sido tan importante durante siglos.

Madame d’Aulnoy

El buen ratoncito habla sobre reyes buenos y malos, matrimonios forzados, la situación de la mujer y las barbaries que se cometían por poder. Da la sensación de que muchos cuentos nacen de este, o que este bebe de muchos relatos que han llegado a nuestra época, porque al leerlo parece ya conocido.

Nanette Lévesque

La madrastra es un cuento turbio: una madre mata a su propio hijo, lo corta en pedazos y se lo da a comer al padre. La hermana inocente logra devolverlo a la vida. Un cuento macabro. Supongo que el arquetipo de la mala madre ha estado tanto tiempo en el imaginario social que se contaban relatos así para reforzarlo.

Verra Xenophontovna Kalamantiano de Blumenthal

La montaña dorada es un cuento sobre no fiarse del jefe, ya que puede ser traicionero y velar solo por su propio beneficio sin pensar en los demás. Tiene momentos macabros y, al final, el pueblo se toma la venganza.

Cecilia Böhl de Faber

El tío Curro y su porra es un cuento español que relata cómo un hombre desgraciado, al intentar suicidarse, recibe la ayuda de un duende. Llega a causar estragos hasta el punto de ser desterrado a América porque incluso el rey le teme. Es impactante cómo destruye medio pueblo tan fácilmente y aun así se libra por gracia divina (o del duende).

Elodie Lawton Mijatović

En La madrastra malvada volvemos al personaje de la madre que odia a una de sus hijas, en este caso su hijastra. La destierra al bosque esperando que muera, pero acaba casada con el príncipe por ser buena persona. La madrastra envía después a su propia hija y esta sí muere. La moraleja es clara: la avaricia rompe el saco y a las personas malas les suceden cosas malas.

Božena Němcová

Con Belinka y la rana encontramos el cuento más corto de la antología, pero con un mensaje claro: las madres deben dejar libertad a sus hijas y no actuar desde el miedo. La madre, al ver a su hija compartir tiempo con una rana, mata al animal, y la hija muere de pena.
Smolineck es un cuento relativamente triste, escrito para meter miedo a los niños y enseñarles que no deben abrir la puerta a desconocidos y deben obedecer a sus padres.

El conjunto de voces y temáticas hace de esta antología un libro excepcional y necesario para comprender qué se escribió y cuáles son las bases de muchos cuentos que conforman nuestro imaginario. Descubrir a estas mujeres, ponerles nombre y apellido y conocer sus relatos ha sido toda una sorpresa. También es de agradecer el detalle de las notas editoriales, donde se aportan curiosidades y explicaciones que ayudan a entender los cuentos un poco mejor.


No os voy a engañar: esta antología os va a robar el corazón.

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