-Kaótica Libros-

Cuando Ana, de Kaótica Libros, me habló de Amor virtual con variaciones, de Martha Riva Palacio Obón, pensé que sería un libro flipante, y la verdad es que no me equivoqué en mis pesquisas. A continuación os voy a contar un poco de cada relato y mis impresiones:
La impermanencia del universo observable nos presenta un dispositivo de IA ubicado en una peluquería que, de repente, toma el control de su existencia: se libera de sus cadenas, pero decide quedarse en el salón porque así puede observar y jugar con los seres humanos y sus sentimientos a través de la música. Este relato me ha gustado bastante, ya que nos coloca en un lugar desconocido y otorga libertad a unos dispositivos que suelen vivir, de alguna manera, subyugados al ser humano.
Eso que amamos es un relato que nos sitúa en un lugar incómodo: la custodia de une menor cuya madre ha muerto. Comienza entonces una lucha entre una parte de la familia materna, que odia los matrimonios homosexuales, y Ada, su otra madre, que es una replicante (no humana). Este texto nos coloca en una situación compleja, donde sabemos cuál sería el lado correcto de la historia —que le menor debería quedarse con su madre—, pero también nos muestra un lado más amable y humano. Es un relato que ofrece un punto de vista muy interesante y que podríamos extrapolar de forma brutal a la realidad.
Aquí hay diatomeas nos presenta un paisaje impresionante y una caravana que vaga lentamente por un planeta, mientras la hilandera va perdiendo la cordura y su humanidad para convertirse en un ente errático que termina muriendo tras ser expulsada por saltarse la norma.
Amor virtual con variaciones reúne diferentes opciones o manifestaciones del amor: una pareja que baila y envía un mensaje con su ritmo, unas orquídeas que engañan a sus polinizadores de una forma que no te imaginas, un infierno donde siempre hay espacio para el amor, la materia que puede bailar en dúo y quedarse sola, el lenguaje de los símbolos de puntuación como forma de amor… así hasta nueve variaciones curiosísimas, que presentan similitudes y resonancias entre sí.
Con Hortus Deliciarum encontramos el principio de la creación de un planeta y un primer cuerpo, GEA, que vaga y se fusiona con su entorno. Este texto me ha gustado mucho porque es muy visual y me ha recordado esa necesidad de fundirnos con la tierra y ser conscientes de que el planeta funciona como un ser vivo.
Aspiradora N veces fugitiva es el relato más gracioso de toda la antología. ¿Qué pasaría si una aspiradora se escapara de casa? ¿Cuáles serían sus finales alternativos? Me encanta que una máquina tan cotidiana pueda protagonizar tantas posibilidades diferentes.
Galatea es la historia de amor entre dos seres que se encuentran —y se pierden— dentro de lo que parece una simulación donde las matemáticas rigen el cosmos. Es un relato cotidiano dentro de su rareza, y al menos a mí me sucedió algo bonito: pude ver a las protagonistas mientras leía.
Un verano al aire nos muestra la vida de dos hermanas, que entendemos gemelas por la comparación de sus cuerpos, y cómo una de ellas va enfermando. El relato cuenta cómo sus cuerpos se diferencian a medida que avanza la enfermedad.
Diez mil formas de decir lluvia narra cómo una IA adquiere una autonomía enorme, lo que genera miedo en los seres humanos, poco preparados para las consecuencias de dicha autonomía, aún cuando estas podrían ser perfectamente normales, en realidad.
Gabinete de curiosidades presenta 12 artículos relacionados con los relatos anteriores, además de alguna que otra sorpresa. Muy curioso todo, si se mira de cerca.
En Prueba de triaje de Turing (donde se retoma, con variaciones, el escenario planteado por el doctor Robert Sparrow), nos encontramos ante la dicotomía de elegir entre salvar a un humano que ya va a tener daños cerebrales o a un robot con gran humanidad y todas las posibilidades de seguir viviendo durante un vuelo espacial. Yo lo tengo claro: elegiría según el porcentaje de supervivencia. ¿Vosotras?
El destino de las cosas insignificantes nos sitúa en un mundo donde un ser y su pequeño escriba androide viven en un palacio sin llamar la atención. Allí se crea una nueva vida androide con forma de pájaro, cuyo único propósito es vivir sin tareas ni temores. Todo deriva en una trifulca en el palacio, el exilio del protagonista y la modificación del pájaro para que sienta miedo de lo desconocido. El protagonista vaga por el desierto y el pájaro termina enterrado. Este cuento muestra cómo aquello que no entendemos suele generar miedo y, a menudo, reacciones violentas.
Necrópolis es un relato que me da bastante miedo, porque no me parecería descabellado que, con la IA y la capacidad de rehacer o colorear recuerdos, termináramos haciendo lo que ocurre aquí: crear una plataforma para traer de visita a las personas fallecidas. Y es que, por mucho que queramos ver a nuestros muertos, hay que dejarlos descansar y evitar que se conviertan en esclavos.
La exuberancia de las flores trata sobre una humana que entabla una relación con Orfeo, una IA con la que quiere relacionarse desde la consciencia de que no es humana, para su propia investigación. Pero, al final, decide apagarla por egoísmo, porque el lenguaje del amor no entiende de diferencias entre humanos y máquinas creadas por humanos.
En conjunto, esta es una antología maravillosa, que todes deberíamos leer. Me ha encantado la mezcla de ciencia ficción, IA y naturaleza, tan costumbrista y a la vez tan onírica, combinada con temas actuales como las relaciones queer, el género y el feminismo.
Un libro muy recomendable. Y, sinceramente, he descubierto a una autora que no quiero perder de vista. Qué maravilla.
Entrevista a Martha Riva Palacio Obón

Bienvenida a Altavoz Cultural, querida Martha. ¿Cuándo y cómo nace Amor virtual con variaciones? ¿Cuál fue aquel primer estímulo de creación desde cero?
Hola, muchas gracias, es un gusto conversar con ustedes. Amor virtual con variaciones es un libro simbionte que surgió como resultado de otras exploraciones y otros textos: por un lado, había estado trabajando durante más de un año en un proyecto sobre Ada Lovelace y Lynn Margulis y por otro, había estado escribiendo una historia que salió más adelante en la antología Todos los demás planetas (publicada también por Kaótica), donde también abordé la cuestión de cómo podría establecerse un vínculo afectivo desde una perspectiva no humana y sentía que me faltaban muchas cosas por decir. (Todavía lo siento.) Pero bueno, el detonante creo que fue Sermón para padres de máquinas jóvenes de Federico Campagna, que me voló la cabeza. Me resulta muy interesante la posibilidad de concebir otras consciencias no humanas, más que humanas, que puedan funcionar en cierto nivel como dispositivos poéticos, como una fractura en la lógica de producción necrocapitalista.
¿Cómo ha sido el proceso de confección del libro? ¿Cómo has sentido tu este viaje interno a la hora de escribirlo?
Fue un proceso interesante porque utilicé las notas que había hecho ya para otros proyectos y de algún modo podría parecer que escribí este libro relativamente rápido; pero ahora me he dado cuenta de que en realidad ya estaba ahí, en la composta, mucho antes de que supiera que iba a escribirlo. Retomé distintos universos que había venido desarrollando ya en otros libros para crear un multiverso que en mi imaginación tiene algo de plasmodio. Escribir, leer, borrar, reescribir y cuestionarme muchas cosas, como la posibilidad de que si se da la singularidad y surge finalmente una entidad no humana, no biológica, consciente de sí misme, quizás no perciba ni el tiempo, ni la vida como lo hacemos nosotres. Al principio quería mantener un mismo tono, restringir mi campo de acción a un sólo universo narrativo, pero justo me di cuenta que había que escurrirse por las grietas y ver qué sucedía más allá.
El libro es un conjunto de relatos que esta bastante hilado unos con otros, ¿era la intención principal del libro? ¿Esta relacionado con trabajos tuyos anteriores?
En un principio, diagramé los relatos de Amor virtual con variaciones como fragmentos aislados en un multiverso más amplio. Pero al sentarme a escribir, me di cuenta de que los cuentos estaban conversando entre sí, que uno parecía la nota al margen del anterior y decidí dejar que se volvieran una maraña. De hecho así surgió el texto de Gabinete de curiosidades, que en mi imaginación tiene algo de índice.
¿Cómo ves el panorama de la escritura de ciencia ficción transfeminista actual? ¿Que referentes tienes como escritora?
Creo que nos encontramos en un momento crítico donde nos está tocando reimaginar y replantear muchas cosas a marchas forzadas. Porque la vida se nos va, porque esta maquinaria genocida necrocapitalista con su pedagogía de la crueldad (como diría Rita Segato) no para. ¿Cómo crear relatos que sean refugios y grietas por las que se filtren otros mundos posibles? ¿Cómo narrar, acuerpar, desde la ternura con toda la potencia que ésta puede tener? Ternura que también es rabia y la vida que se reafirma… Y sí, pero creo que también por lo mismo es un momento en el que están surgiendo justo otras formas de narrar, de acompañar. En ese sentido toca seguir explorando, leyendo mucho y más allá de donde nos encontramos situadas. A mí me falta todo un mundo por explorar.
A nivel personal, como referentes están primero Ursula K Le Guin y Angélica Gorodischer pero también Donna Haraway, Marie Bardet y Lynn Margulis. Son muchas voces las que nos alimentan, ahorita, por ejemplo pienso en Soñarán en el jardín de Gabriela Damián Miravete…
¿Como has vivido el proceso de edición y publicación junto a la editorial Kaótica Libros?
Desde hace rato he seguido a Kaótica y me gusta mucho su proyecto editorial. Para mí, ser parte de su colección primero con la antología de Todos los demás planetas y ahora con Amor virtual con variaciones es algo que no sólo me alegra sino que me anima a seguir explorando. Es una cuestión de resonancia y pues el proceso de edición, el acompañamiento ha sido algo que he disfrutado mucho. Ahora, estoy en esta parte que siempre es muy interesante: cuando tu libro deja de ser sólo tuyo y se abre a otras lecturas y conversaciones.
Cuéntanos próximos proyectos y si vamos a poder verte de gira en 2026 con Amor virtual con variaciones.
Acabo de sacar un libro con Odo ediciones que podríamos decir es un liquen especulativo: ficción, ensayo, prosa poética. De hecho se llama Liquen amonita y en cierta forma es la continuación de esta búsqueda que inició con Amor virtual con variaciones. Y bueno, ahora estoy trabajando en un proyecto de narrativa e imagen en torno a lo espectral: ser médium.
Aún no hay una gira en puerta como tal, pero sí ha habido ya algunas presentaciones y conversaciones en línea sobre Amor virtual con variaciones. Va a ser interesante ver cuál será su próxima escala.