-Malfario Cómics-

Lo que me gusta a mí un buen cómic lo sabe todo el mundo, pero una recopilación de cómics con una temática concreta ya me vuelve loca. Por lo tanto, os voy a dar una visión del número 4 de esta serie donde, en palabras de la editorial: Terror, sexo, muerte y cosas raras completan este nuevo volumen. Y, amigas, cuánta razón tienen, porque menuda amalgama de temáticas y formas diferentes de hacer cómic. Vamos allá.

Da-nang, de Jae Tanaka, es una historia sobre guerra y monstruos donde, como te despistes, acabas muerto. En Expuestos, de Manu Jiménez con dibujo de Óscar Riquelme, la venganza es un plato que se sirve frío y te enseña que hay cositas que es mejor no hacer. Con Mi gran amor, de Mikelodigas, después de que a la protagonista la echen de casa y se dedique a echar tristes polvos, acaba dándose cuenta de que ella es su verdadero amor. En cambio, en Electronoir, de Rafa Mata, el protagonista intenta encontrar a un asesino que se lo pone bastante difícil. También encontramos una historia muy diferente sobre los mundos de internet para ligar mediante avatares en su versión más futurista.

Ni la sombra, de Joaquín Guirao, es un cómic bastante onírico sobre un polvo entre unos padres. Bagheeta, de Elchinodepelocrespo y Natalia Velarde, es el cómic más raro, pero es un viaje bastante interesante que merece la pena ver. ASMR, de Joe O’Boyle, es una historia muy divertida sobre un tío obsesionado con el ASMR que mete a su gato en el micro, y este se convierte en un supergato que le da órdenes y viene a ponerle la vida patas arriba. La mejor noche de tu vida, de SimonLoko, demuestra que la noche se puede joder en cualquier momento, mientras que Mágico fanfic, de Paw, es un cómic súper divertido sobre fanfics guarros y cómo lo que deseas puede terminar volviéndose en tu contra.

La mano que mece la polla, de Jacobo Monilla, es una historia hilarante sobre un tío que, al dejarlo con una chica, decide que su único amor es su propia mano… y la cosa no termina como esperaba. Yo de ti, de Efren Tarifa y David, es una historia curiosa sobre convertirte en la otra persona cuando mantienes relaciones sexuales con ella. Hibristofilia, de Guillermo Saavedra, trata el tema chocante de un asesino necrófilo que mantiene relaciones con sus muertos. Mi novia es una zombi, de César Esteban, va sobre hacerte zombi por amor —y porque no te queda otra—, pero al menos que sea tu novia quien lo haga. CRUSH!, de M.A., es bastante turbio, la verdad.

Carachocho, de Gabi, es una historia graciosa sobre cómo un tío con un chocho en la cara encuentra a su hermano gemelo en la entrepierna de una chica que es esclava de la industria del porno. Al final, Carachocho es un héroe. Fire and claxon, de Xulia Vencete y Luna Pan, es una fumada total. OnlyFunFuck, de Lobón Leal, me ha hecho mucha gracia por el final: esperaba otra alegoría sobre el porno en internet y acaba siendo una lucha feminista contra los señores que lo ven. Una maravilla, mi favorito de todo el tomo. Para ir terminando, Oblación, de Sherezade Maqueda y Adrián Celemín, es un cómic que relata un cuento de un pueblo de brujas que termina en un sacrificio. Y por último, The Wire, de Chuma Hill, que empieza como un videojuego para luego darte cuenta de que es peor de lo que pensabas.

La verdad es que lo curioso de estos tomos de Malfario es la cantidad de historias, temáticas y puntos de vista que incluyen, además de lo increíbles que son los artistas. Están todas las técnicas, colores y tipos de dibujo que te puedas imaginar. Ha sido un viaje increíble y, si quieres conocer a artistas y guionistas nuevos del panorama actual del cómic, es un muy buen sitio donde hacerlo.

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