-Caja de rebajas-

-Miguel Babiano-

En mi anterior texto dije: “creo que 2026 va a ser tranquilito”. Quizá alguno lo recuerde. Así que, parafraseando a Maxi de La que se avecina: “Me equivoqué, claramente”. Espero que este párrafo sirva un poco como disculpa más hacia Rut (quien mantiene esta casa a flote) que hacia cualquier supuesto lector que estuviese esperando ansioso una entrada mía en Altavoz Cultural. Estoy metido en varias movidas importantes y me he comprometido a encontrarme artísticamente hablando, cosa que estoy consiguiendo. ¿Cómo? Os lo voy a explicar, pillad un cafelito y sentaos que se viene charleta a modo de ensayo sobre esta parte concreta de ser autor.

‘Aliens vs Zombies vs Kids’, ejemplo de proyecto que me apetece hacer.

Hace unos meses pasé un momento anímico muy extraño; no me encontraba, estaba perdido. Se acabaron las presentaciones, se acabaron las charletas y las firmas y, encima, esa ventana que se abría para pisar el mercado francés se cierra de golpe una vez el Festival de Angulema anuncia su cancelación por movidas muy turbias. La premisa abocaba a seguir preparando dossieres y cositas para enseñar a editoriales, ya sea aquí en España o por email a editores extranjeros con la esperanza de que suene la flauta. Pero entonces ocurrió algo que no esperaba y es que, tras todo el trabajo que conlleva preparar un proyecto tan solo para su mera valoración indiferente de una persona que ni conoces, esos dossieres en lo que respecta a mi trabajo, no me convencían en absoluto. Miraba esos dossieres, esas premisas y pensaba: “Esto no me gusta. Tengo proyectos preparados para buscar dibujante en los que he invertido un tiempo que al final… Mierda, no me gustan. De hecho, me parecen una basura. Es el típico cómic que hace alguien que quiere publicar, publicar y publicar.” Y ahí estuvo el quid de la cuestión; ¿es eso lo que quiero? No.

Ya lancé algún matiz sobre esto en mi artículo de despedida de 2025 y ahora recojo ese hilo para actualizarlo un poco. No quiero ser uno más, no quiero ser un guionista mediocre con una ingente cantidad de obras. Quiero que cada cómic sume, que cada historia que cuente tenga un pedacito de mí. Tengo unos pocos dossieres que sí considero importantes a nivel personal preparándose para ir a editoriales, pero hasta que no salga alguno de esos o no surja un proyecto que realmente me nazca y me apetezca hacer, no voy a meterme en más. ¿Podría esto considerarse un retiro momentáneo del cómic? No. En absoluto. Significa que me niego a seguir colaborando en un mercado que devora y consume. Tengo proyectos que saldrán este año o el que viene y existen porque son historias que quiero contar y aventuras que me apetece explorar.

No creo, ¿no?

Todo esto también viene acompañado de la insatisfacción que es preparar un dossier, que ese mismo proyecto pase de dibujante a dibujante como una colilla en una rave. Que el cómic es un arte colaborativo es algo que yo sé desde hace tiempo, pero no lo había experimentado con tal fiereza hasta ahora. La indiferencia editorial es algo que me consume, pero mentiría si dijera que lo que me ha llevado a abandonar la escritura de guion es solo eso. Es una de las dos causas principales, la otra son varios gestos desagradables de distintas personas en los que no voy a entrar y han terminado por quitarme las pocas ganas de coger un proyecto de cómic largo con gente que no conozco y en la que no tengo confianza.

Después de unos meses comiéndome la cabeza con todo esto, a mediados de noviembre asumí el reto más ambicioso de mi carrera (si es que tengo de eso); una novela. Creo que no va a ser como las de Sanderson o George R.R. Martin de mil páginas, pero va a ser como toda mi obra de prosa junta. Unas 90.000-100.000 palabras. Me encuentro a la mitad y está siendo muy entretenido. La soledad del escritor, el mundo que hay que construir (en este caso, retomar) y el aroma a reto que irradia el proyecto me animan a continuar. Por eso estoy sacando poco tiempo para escribir este tipo de artículos y, mientras estoy en medio de la vorágine, prefiero no leer cosas que no sean del mismo género que mi obra a desarrollar, por lo que tampoco puedo sacar una reseña en condiciones.

Por otro lado, me he metido en varios fregados bastante curiosos, que van desde organizar una gira de presentaciones de mi último tebeo, ‘1521: La batalla de Villalar’, hasta organizar un par de revistas/magazines, preparar mis novedades para Fanzimad y una posible edición de Incendio que se vislumbra en el horizonte. Eso en apenas un mes y medio de año y teniendo en cuenta que en mi curro de persona normal estamos en nuestra época más fuerte de trabajo anual. Estoy consumido, pero como buen adicto al trabajo: me encanta. Prometo que, cuando todo esto acabe (mediados de abril) volveré con cositas guapas, pero ahora mismo: estoy desbordado.

Deja un comentario