-H&O Editores-

El libro de Irene Pujadas me ha sorprendido gratamente y me ha parecido uno de los más hilarantes y originales que he leído en mucho tiempo. La protagonista, Diana, tiene un problema crónico y sus familiares y amigos llevan semanas diciéndole que algo no va bien en su interior más profundo, por lo que sus tíos la convencen para hacer un viaje a su yo más recóndito gracias a una chamana que les debe un favor. Diana, harta ya de que no paren de repetirle que algo no va bien, se adentra en esta aventura.

¿Y qué os voy a contar? Es una mezcla de Ulises volviendo a casa después de la guerra de Troya en un mundo como el de Érase una vez… el cuerpo humano, y una fiel representación de lo hostil que puede ser crecer. Todo esto mezclado con las dicotomías vitales que tenemos siempre: los pensamientos intrusivos, la existencia del alma o el dilema de “¿es amor o deseo?”.

Al final, Diana somos todas, y a veces se nos descarrila la vida y todo cambia, pero en ese cambio nos encontramos perdidas, sin gracia y a veces un poco rotas. Nuestro yo más interior navega y está revolucionado. Todo se mueve. Es como pasar de tener cimientos a tener arenas movedizas. Y todas necesitamos ese viaje de supervivencia, porque, sinceramente, amigas: Diana no lo pasa del todo bien. En este viaje parece que va a perder la cabeza, está triste, no sabe qué hacer… Le pasa de todo, la verdad. La persiguen como si fuera una bruja o una asesina, intentan echarla de su propio cuerpo… Madre de Dios, le pasa de todo.

Pero al final me quedo con que es el viaje de todas: todas nos replanteamos cosas todo el rato, nos rompemos y volvemos al sitio donde éramos felices.

Me gustaría hablar del personaje de Fidel, ese cuidador que acompaña a Diana durante todo el viaje; parece querer encorsetarla, pero termina descubriendo sensaciones nuevas y encontrándose en situaciones que no esperaba. Me ha gustado ese “Sancho” moderno, que en el fondo tiene ganas de despellejarla porque sabe que todo es culpa de ella misma.

Pero vamos, menudo viaje hace nuestra amiga Diana. Entra para arreglarse y al final se conoce un poco más a sí misma, cosa que parecía necesitar: descubrirse desde otro plano.

La verdad es que es un libro que me ha encantado. Está en mi top 5 de libros favoritos, no os voy a engañar. Qué locura, Irene. Me ha encantado tu libro y la forma en la que está escrito, porque no pierde ritmo en ningún momento. Cuando crees que no puede pasar algo peor o más sorprendente, al final termina pasando.

Altamente recomendable; debería ser lectura obligatoria.

Entrevista a Irene Pujadas

Crèdit Maria Ródenas

-Bienvenida a Altavoz Cultural, querida Irene. ¿Cuándo y cómo nace La intrusa? ¿Cuál fue aquel primer estímulo de creación desde cero? 

Muchas gracias! Pues siempre es un poco un misterio saber de donde nacen las cosas, pero la primera idea que recuerdo fue la del viaje interior literal: la idea de hacer un viaje interio que no fuera metafórico sino tangible, físico, orgánico, y de una protagonista que entrara dentro de su cuerpo, viajara por diversos órganos y luego saliera. 

-¿Cómo ha sido el proceso de confección del libro? ¿Cómo has sentido tu este viaje interno a la hora de escribirlo?

Ha habido mucha prueba y error. Tenía muy clara la estructura, que se puede parecer a un libro de cuentos porque cada capítulo es la visita a un país diferente, y esto me ayudaba a mantener un cierto orden. El trabajo fue pensar el recorrido interno, crear las tramas, los escenarios y los paisajes dentro de cada órgano y pulir la novela para que tuviera una buena coherencia general. En cuanto a mi propio viaje con la novela, al principio sí que tenía una idea más ácida (o cínica) de la novela y a medida que la iba escribiendo me encariñé de los protagonistas y, dentro de la sátira general, intenté darles una cierta redención. 

-En el libro Diana la protagonista hace un viaje como Ulises para volver a casa donde la pasa de todo y se puede ver claramente algunas influencias a historias clásicas, ¿Cuáles son tus referentes a la hora de escribir? 

Me fijé muchísimo en las novelas clásicas de aventuras: Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, El viaje al interior de la tierra de Niels Klim, de Ludvig Holberg, también a la idea de viaje y de absurdo de Alícia al país de las maravillas de Lewis Carrol. Y otra tradición que me interesaba muchisimo a a la hora de escoger el tono de la obra (e incluso las tramas) era la literatura del absurdo, el despropósito y el sinsentido, con autores como Dino Buzzati o Samuel Beckett. Lo quijotesco, lo desproporcionado, lo ilógico me interesa mucho. 

-Tu libro me ha recordado a la serie infantil «Érase una vez el cuerpo humano» o al menos es lo que mi cabeza ha imaginado en este viaje pero más hostil, humano y real, ¿has tenido que investigar mucho para hacer este recorrido por el interior de una persona?

Decidí dejar de lado la capa científica porque la novela era demasiado disparatada y no tenía sentido intentar hacerla muy «versemblante» biológicamente. Pero sí que busqué muchas imágenes del cuerpo humano para crear los paisajes interiores, porque si no no sabía por donde empezar. Tengo una carpeta llena de fotos microscópicas de huesos (muy bonitos, realmente geológicos), del intestino delgado, del corazón… 

-Me surge curiosidad por saber si este viaje que hace Diana hacía sus adentros es el viaje que todes tenemos que hacer cuando llegamos a cierto punto vital de la vida humana, cuando ciertos cimientos se rompen, ¿porque al final no nos terminas de desvelar en el libro cuál es el mal de los males de Diana? Porqué vemos que le suceden muchas cosas al mismo tiempo.. ¿Es tu intención dejar que el lector haga sus cábalas sobre su afección?

[Aquí hay spoilers!] Sí, para mi era importante dejar claro en el primer capítulo que no le pasa nada grave, que no hay ningún trauma enorme. Cada uno tiene que llegar a su conclusión sobre el mal de Diana, pero para mi su malestar es un malestar natural, que tiene que ver con estar vivo y sentir una cierta tristeza… La novela en cierta manera es una parodia de esta idea contemporánea de la búsqueda interior, una búsqueda que evidentemente es necesaria (nos tenemos que conocer un poquito, si no todo es un despiporre) pero que a veces puede derivar en un discurso perverso –yo creo que nos conocemos y sabemos quiénes somos en relación con los otros, colectivamente, no somos seres herméticos. En este sentido el viaje de Diana es un viaje quijotesco, un despropósito y, en cierta manera, está condenado al fracaso. A mi me interesaba que esto fuera así, pero narrativamente es anticatártico, antiepifánico. La epifanía es que no hay epifanía! 

-¿Cómo ha sido para ti pasar de escribir cuentos a relatos? ¿Qué sensaciones estás teniendo con esta primera novela? 

Ha sido relativamente fácil porque la estructura de la novela permetía pensarla como un libro de cuentos, y aquí había un poco de truco. Cuando me bloqueaba con un capítulo, podía ponerme a pensar en otro órgano y avanzar por otro lado. 

-¿Cómo ha sido la edición y publicación con la editorial H&O? ¿Vas a salir de gira esgte 2026 con el libro? Cuéntanos un poquito próximos eventos y demás que puedas tener 

La publicación ha ido muy bien, por el Estado español hemos presentado en Madrid, Zaragoza y Alcañiz, y a ver qué viene a partir de ahora. Y de momento estamos descansando un poco.

-Háblanos brevemente de próximos proyectos literarios que puedas tener a medio – largo plazo, ¿estás con algo entre manos actualmente?

De momento, esta primavera voy a publicar un libro de cuentos colectivo con dos escritores, Jordi Puntí y Miqui Otero. Es un libro de cuentos en catalán que parte de una sección de radio que hicimos el año pasado: los oyentes envíaban audios con anécdotas y nosotros las convertíamos en cuentos. Hicimos toda una temporada y al final teníamos unos treinta cuentos cada uno. Hemos hecho una selección de estos cuentos y publicaremos un libro que se llamará como la sección: Sembla mentida («Parece mentira»). 

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