
-Editorial Barrett-
Barret este año ha hecho una apuesta muy fuerte: “ocho libros a ciegas” para este 2026 me parece una locura y un acierto a partes iguales. Ha suscitado muchas dudas dentro del mundo del libro: ¿cuántas personitas como yo abrieron el libro pensando que se encontrarían en los datos del libro el nombre del autor? Seguro que muchas, que como a mí, se les quedó la cara tal que así: 0_0. Hay muchas preguntas sin resolver, pero a veces es más bonito y mágico vivir en la ignorancia y disfrutar de las cosas tal cual vienen.
Idealista, escrito por una persona anónima, tiene una edición preciosa que emana originalidad por cada poro del papel. Como un edificio en obras, y con una cubierta amarilla muy parecida a cierto portal inmobiliario con el que comparte nombre. El nombre viene tachado en negro, por cierto, así que puedes jugar a imaginar quién se esconde tras esos tres cuadrados que lo tapan.
Como sabemos, Barret no da puntada sin hilo en cada libro que hace, y este no iba a ser menos. Formado por cinco partes, la primera —carta de amor a un comercial— me ha parecido super graciosa, porque en la búsqueda de piso este autore anónime juega en la dualidad de no saber si escribe cartas de amor de verdad o hace una declaración de amor a la búsqueda de piso. A modo de crítica por la búsqueda incesante de quedarse en un sitio y en la jungla de internet encontrar un hogar, nos cuenta lo angustioso que puede ser manejar la situación con los queridos comerciales, aka los intermediarios que se quedan con un montón de pasta en estas situaciones.
En la segunda parte —Todo lo que un día tu fuiste— habla de las raíces, del pueblo, de volver al hogar y que todo sea igual y diferente al mismo tiempo, porque habrá cosas que han cambiado, pero tú también lo has hecho. Volver al único sitio que significa hogar de verdad, donde se formó tu familia y dónde sabes que siempre tendrás una cama. Esta parte es muy nostálgica, pero es que cuando estás fuera de casa echas mucho de menos el hogar de verdad y las paredes toman importancia.
Te pareces demasiado a todo el mundo sigue jugando con esa dualidad de amor y búsqueda del piso que hablaba en la primera parte, pero ahora es más claro que la búsqueda empieza a ser intensa, pisos enanos, pisos malogrados y un amor que nunca llega. Con Nombres propios los poemas de repente tienen títulos, y nos hablan de crear vínculos fuertes, sociedades, de resistir, de cambiarlo todo. De aquí me quedo con el poema El Olimpo, que habla de todo lo que tenía que venir y no vino. De la desesperanza de los sueños rotos.
Para cerrar, Tres poemas de amor y lo curioso es que el amor está, pero no está en la ciudad o al menos en el centro. Se encuentra más a las afueras, una vida con huerto, ¿porque será que los que vivimos en la ciudad estamos deseando salir corriendo?
Nos encontramos un epílogo al pasar las hojas que nos cuenta cómo le autore escribió el libro, y se ve la precariedad en las líneas. Se nos escurre la vida entre el trabajo y la búsqueda de piso.
Todo el libro está acompañado de fotos de idealista, de fotos de pisos, de capturas de WhatsApp y de la inmensa locura en la que andamos metidas últimamente con el tema de la vivienda, que parece que esta generación es de cristal pero está harta de los precios privativos de los alquileres en este país. Este poemario me parece una bonita visión sobre lo que está pasando y cómo lo está pasando la juventud. Muy acertado en verdad, se lo recomendaría a todo el mundo.