
Bienvenida a Altavoz Cultural y muchas gracias por tu tiempo, querida Chiki. Nos gustaría comenzar esta entrevista preguntándote por tres experiencias vitales que consideres que han forjado especialmente tu personalidad, que hayan contribuido a construir la persona que eres en el presente.
Uf, empezáis fuerte. Supongo que toda mi infancia escuchando cuentos es el momento, prolongado en el tiempo, lo sé, que me ha hecho ser quien soy. No solo al despertar el amor por las historias, sino por ofrecerme ese espacio de familia, de amor, de aventura…
Una partida de mus en la facultad también fue un momento que marcó todo lo que vino después. Gané, aunque creo que me dejaron ganar, la verdad, porque jugué contra el que hoy es mi marido y no he vuelto a ganarle a las cartas en más de treinta años.
El día que decidí no seguir con la empresa familiar en la que trabajaba. Era un trabajo estupendo, una empresa que funcionaba bien… pero se me había cruzado ya la Escuela de Escritores en el camino y di el salto sin saber muy bien a dónde me llevaría. Y aquí estoy, no fue mal salto.
¿Qué libro tienes hoy en tu mesita de noche y por qué?
El rumor y los insectos, de Ignacio Ferrando. Me moría de ganas de leerlo desde que fui a la presentación, pero las obligaciones, las fechas de entrega… la vida lo ha ido relegando hasta que ahora, por fin, he podido sumergirme en él. Y qué bien, solo siento haber esperado tanto.
¿Qué es lo que más te satisface y lo que más te cuesta de enseñar a escribir? Yendo más allá, ¿qué puntos fuertes y qué dificultades les encuentras a los públicos infantil y juvenil?
Bueno, yo enseño a adultos a escribir para niños y adolescentes y a la vez hago talleres con niños y adolescentes, así que tengo una visión general de la enseñanza de la escritura. El público infantil y juvenil es menos tímido, tienen menos miedo a arriesgar, a leer un texto, a que su ego quede dañado por la exposición que eso supone… Tampoco está tan contaminado como estamos a veces los adultos por los prejuicios de la calidad literaria y eso les permite aventurarse a escribir lo que les gustaría leer.
Pero todo esto son generalizaciones, hay niñas y niños tremendamente tímidos, adolescentes con miedo a exponerse, jóvenes cargados de prejuicios. No creo que podamos hablar de ese colectivo tan enorme como de algo homogéneo.
Lo que más me satisface, tanto con adultos como con niños y jóvenes, es sentirlos satisfechos con lo que han escrito. Lo que más me cuesta, contener constantemente su urgencia. Cada vez vivimos más presionados por la urgencia, por la inmediatez, por el deseo de aprender a escribir (o a bailar, a cantar, a jugar al parchís…) en poco tiempo para alcanzar el éxito. Eso, el éxito, la idea de éxito que nos han vendido y que hemos comprado sin oponer resistencia, es lo que más me fastidia de enseñar.
¿Qué nos sigue faltando, a los maestros, a los escritores, a los medios de comunicación…, para lograr fomentar la lectura con eficacia en nuestros niños y adolescentes? ¿Qué problemas principales adviertes desde tu perspectiva?
Esta pregunta se repite en todos los foros en los que se habla de infancia y adolescencia y ojalá hubiera una respuesta fácil. En primer lugar, quiero aclarar que los niños y los adolescentes leen mucho más de lo que se cree. Se ha extendido la idea de que no es así, que solo quieren consolas, música y series, pero son lectores voraces y muy fieles.
Para mí lo más importante en el fomento de la lectura es escuchar. No prescribir desde el púlpito de la experiencia y la sabiduría, sino escuchar qué quieren leer, qué les gusta, qué les despierta el deseo. Y hablar. Leer los mismos libros que esas niñas y esos jóvenes leen para sentarnos a hablar con ellos, confrontar puntos de vista o para admirar juntos esas historias que nos enamoran.
Hallamos en nuestra querida Páginas de Espuma una maravilla llamada Escribir infantil y juvenil (Manual de escritura de literatura infantil y juvenil). ¿Cómo fue su trabajo, su desarrollo desde cero? Asimismo querríamos saber cuánta postproducción tuviste que emplear sobre un primer borrador y si dejaste algo fuera, al margen, de forma deliberada.
Este libro es el resultado de veinte años de talleres. Cuando la editorial Páginas de Espuma y la Escuela de Escritores me propusieron escribirlo ya estaba hecho, así que casi puedo decir que fue todo posproducción. Recoger todo el material que había escrito durante esos veinte años, ordenarlo, actualizarlo, seleccionar lo importante y descartar lo que no lo era tanto, porque tampoco queríamos un manual de setecientas páginas. El principal cambio fue el tono. Mis materiales son diálogos con los alumnos, con una voz muy personal, demasiado informal para un ensayo, y renunciar a ese rasgo tan personal fue difícil, pero estaba muy justificado y muy bien argumentado por parte de la editorial, así que lloré un poquito con la renuncia y luego ya no hubo problema. Qué importante es escuchar a los que saben más que nosotros. Y los editores, en este caso quienes editan en Páginas de Espuma, saben de libros mucho más que yo.
¿Cómo se gesta tu trilogía Zoila, enmarcada en esa óptica de la literatura juvenil? ¿Cómo ha sido su proceso de creación desde su título iniciático hasta ese cierre con el tercer libro de la saga? Por otro lado, ¿qué referentes literarios, artísticos y/o personales han alimentado tu particular diseño de su personaje protagonista?
Me llamo Zoila fue mi primera novela y esa sensación, ese placer de terminar algo y sentir que has creado es algo incomparable. Todo el mundo debería escribir una novela, aunque fuese la peor novela del mundo, solo para sentirse así de poderoso. Supongo que pasará igual con otras disciplinas artísticas, claro, pero esta es la que yo conozco.
Al ser una primera novela, no asumí riesgos. Era una historia fácil de contar, un personaje mestizo que hemos visto muchas veces en la literatura, una adolescente buscándose a sí misma, con un marco fantástico y un esquema de personaje elegido que no sabe que lo es. También había una pareja de mellizos, porque me apetecía mucho jugar con dos personajes a los que separaban y que irremediablemente se buscaban uno al otro.
La fuerza de esa novela, el hecho de que la publicara con facilidad, creo que vino por la voz, por la forma de contarlo. Escribí el primer volumen de la trilogía sin presiones, sin plantearme en ningún momento dónde terminaría aquello y, para cuando en la editorial me pidieron los otros dos, ya había empezado a escribirlos.
Lo curioso es que hoy, con doce libros publicados y unos cuantos más en el cajón, sigo escribiendo sobre adolescentes que se buscan a sí mismos, que quieren averiguar quiénes son. Todos tenemos un tema recurrente, imagino.
Mis referentes literarios cuando empecé a escribir esa trilogía eran los libros de épica fantástica, de Dragonlance sobre todo, que había leído mientras estudiaba la carrera. Y muchas películas. Después me adentré más en el mundo de la literatura juvenil española y empecé a leer a todas las autoras a las que hoy admiro y de cuya amistad presumo. Nada enseña tanto como leer buenos libros.
Nos interesa mucho la cuestión del diálogo entre la Chiki formadora y la Chiki productora: sin tener que exagerar la separación en dos voces distintas, ¿qué rasgos diferenciales, más allá de los obvios, detectas en tus letras según el objetivo de estas (a saber: un manual sobre cómo escribir literatura infantil y juvenil vs. una obra de entretenimiento pura y dura)?
Son pocas diferencias en mi caso, porque cuando escribo un manual o un artículo en el blog o un material teórico intento desaparecer, que no se me oiga, que lo que estoy diciendo y no cómo lo estoy diciendo sea lo que llegue al lector. Y con la ficción me ocurre lo mismo, aunque reconozco que en la ficción me permito juegos de palabras, guiños que a veces solo yo veo, metáforas (tengo verdadera debilidad por las metáforas) y me esmero más en el lenguaje y en la técnica. Creo que hay poca diferencia porque en los dos casos busco lo mismo: emocionar. Mis textos divulgativos no pretenden enseñar verdades inamovibles, sino más bien explicarle a quien vaya a leerlo mi punto de vista sobre algo y conseguir que le interese, que se involucre. Si después piensa lo mismo que yo, perfecto. Si no, perfecto también, podemos abrir un debate.
¿Qué ha supuesto El cofre de Nadie (Premio Gran Angular 2021) para tu carrera? ¿Cómo sientes que se inserta en el espacio sociocultural actual?
Ha supuesto un cambio grande, porque antes era Chiki, la total desconocida, y ahora soy Chiki, la casi desconocida y eso, aunque suene a broma, es muy importante. Ahora puedo llamar a algunas puertas a las que antes no tenía acceso. También supuso un tiempo de bloqueo, porque estaba segura de que no iba a volver a escribir nada en toda mi vida que mereciese un premio y que los lectores que me hubiesen conocido por ese libro se sentirían muy defraudados con lo que viniera después. En fin, de inseguridades ya hablamos otro día.
En Literatura Infantil y Juvenil tenemos la suerte de tener bastantes premios serios, bien dotados y con el respaldo total de las editoriales que los promueven. No es algo que pase en todos los sectores. Eso hace que se difunda y se visibilice la literatura infantil y juvenil, al menos durante un ratito.
Bueno, eso, y que he salido en el ¡Hola!, no todo el mundo puede decir que haya salido en el ¡Hola!
Debemos confesar, llegados a este punto, que somos firmes admiradores de los breves textos que, bajo el título global de «A lomos de Madrid», habitan tu blog con fecha definitiva de 2019. No tenemos, sin embargo, el valor para pedirte que los reúnas y publiques o, quizás incluso mejor, que los retomes, pero sí podemos preguntarte: ¿continúas practicando este tipo de rutina en otro lienzo ajeno a nuestros ojos?
Ay, esa fue una etapa preciosa. Yo escribía casi a diario un texto pequeño sobre lo que veía en el metro o en el autobús y lo ponía en Facebook, escrito directamente en el teléfono mientras duraba el trayecto. Era un ejercicio de escritura, pero también una forma amable de mirar el mundo. Mucha gente me decía que tenía que reunir todos esos textos de alguna forma, así que los puse en el blog. Después llegó el confinamiento y se acabaron los autobuses y el metro. En los tres meses que estuvimos sin salir de casa me dediqué a escribir en Facebook un texto diario sobre una cosa bonita que me hubiera pasado. No sé, muchas veces siento que el mundo es hostil porque lo miramos como si lo fuera, pero que hay millones de rincones bonitos, amables, que merecen ser mirados también.
Ahora ya no lo hago a diario, y es una pena, pero sigo dejando aquí y allá, en redes, en el blog o en cuadernos que nunca ven la luz, instantáneas de ese mundo amable.
¿En qué momento dirías que se encuentran el cuento y la narrativa breve dentro del vigente panorama literario hispanohablante? ¿Cómo valoras el grado de visibilidad y de reconocimiento de las escritoras en este ámbito concreto y, en general, en este momento de nuestra literatura?
Lo cierto es que estoy poco al día del cuento y la narrativa breve, sé más por lo que escucho a mis amigos y mis compañeros de la Escuela que por mis lecturas, porque soy una pésima lectora de cuento, necesito tiempo para entrar en una historia, para adueñarme de unos personajes. Pero creo que, sea el sector que sea, sea el género que sea, es muy positivo que se reconozca el trabajo de las escritoras, porque han estado demasiado tiempo eclipsadas. Y hablo en tercera persona porque en Literatura Infantil y Juvenil tradicionalmente ha habido muchas autoras, la mayoría de los sellos tienen al frente a una editora, bibliotecarias, libreras especializadas… Es un mundo femenino y yo no percibo desigualdad en ningún sentido entre géneros, pero creo que somos la excepción (y aquí paro, porque si no, haré un discurso largo y emotivo para convencer a todos los autores del mundo de que escriban para niños y adolescentes, porque es el lugar más bello en el que habitar).
¿Qué proyectos tienes a corto y medio plazo? ¿Dónde puede encontrarte y seguir tus novedades nuestra comunidad lectora?
Siempre hay proyectos a corto y medio plazo, porque es mi forma de vivir la escritura. Nunca me paro. Si algo no se vende, si no encuentra editorial, si nadie quiere leerlo, no importa, paso al siguiente proyecto y ya encontrará su sitio. O no, da igual. Este año aún tiene que salir un libro precioso que me ha sacado de mi forma habitual de escribir, porque está muy relacionado con los cuentos populares ya existentes. Me siento orgullosísima de este libro porque ha sido un reto. Y espero que sin tardar mucho podréis leer también una novela juvenil con varios coprotagonistas, lo que también es nuevo en mi escritura. Acabo de terminar otra juvenil fantástica que ya está buscando casa y estoy trabajando en una infantil relacionada con un mito griego. Que no pare la música.
Podéis encontrarme en mi blog, aunque reconozco que lo actualizo poco, en el blog de Escuela de Escritores, al que acabo de incorporarme y en el que escribiré un artículo de vez en cuando, y en las redes sociales siempre bajo el mismo nombre: chikifabre.
Gracias por compartir tus experiencias y perspectivas en esta entrevista. Me encanta cómo enfocas la enseñanza de la escritura y tu visión de fomentar la lectura en los niños y adolescentes. Sigue adelante con tus proyectos, ¡estoy emocionado por leer más de tu trabajo!
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