Ilustraciones de Lily Vainylla

-Pie de Página-

   ¡Pero qué locura es esta! El libro de las sinopsis se abre como se abre un catálogo de posibilidades: con sus muebles, sus tipos de ventanas, sus alfombras, el material elegido para el suelo… pero en código artístico-creativo-literario. Es un mapa, una brújula, una guía, por supuesto una invitación. 

   Jurro Pizarro despliega su ingenio -y su generosidad- asistido por Lily Vainylla, que firma la mayoría de ilustraciones que emergen, tan poderosas, en la obra. El tándem exhibe una categoría extraordinaria y ni siquiera se conforma: letras, arte plástica y… ¡música! La sabia gente de Pie de Página demuestra cómo envolver al curioso-interesado en el libro: cada propuesta de sinopsis integra desarrollo propio, imagen y hasta un código QR para bandasonorizar el descubrimiento. ¡Una chulada! ¡Un menú completo y perfecto!

   Veinticinco sinopsis, desde Bunkermanía hasta El libro de las sinopsis -oh, ese metajuego-, galopan imperiales, diversas, ambiciosas para quien quiera hacerlas suyas, poseer su contenido y arrojarlo, proyectado exponencialmente, hacia una historia hecha y derecha. Qué reto tan tremendo supone, por cierto, estar a la altura de la pluma de Jurro en esas líneas… Quien ose amparar tales sinopsis deberá manejar el lenguaje acaso con un elevado porcentaje de su talento.

   Ese torrente de iniciativas vertidas sobre inicios geniales florece tras una puerta introductoria de doble hoja: Jurro y Lily comparten con nosotros sendos prólogos consecutivos -oh, sí: también atesoran hilo musical de fondo para su digestión-. En ambas bienvenidas se trasluce ese entusiasmo por construir, por servir con su pasión al altruista universo de las ideas y su desempeño más orgánico. Desde luego que promueven la cultura y su amor desde la creación, desde la comunidad de voces y manos. Entramos con convicción en su mundo “resumido”.

   Y nos maravillamos: la temática fluctúa entre comedias varias (histórica, adolescente, romántica, política, negra…), thriller, falso documental, dramedia, policiaca, acción/superhéroes, musical, animación… a través de planteamientos tan potentes como los que ofrecen Hasta que la vida nos separe, Franco es del Barça, Península Histriónica, Impares o Rebelión en la Rebelión en la granja.

   El libro como tal es una joya, de edición, de diseño y acabado, en una presentación final espectacular. Quieres leerlo y tenerlo, enseñarlo, lucirlo, exponerlo a la vista en tu biblioteca. Interiormente, resulta ideal para jugar, también como material docente, no solo para escritores o guionistas específicamente, sino como herramienta de agitación creativa a todos los niveles. Sus pre-historias están trufadas de personajes como Disney, Franco, El Gordo como superhéroe, protas nacidos bajo el estereotipo o cliché determinado, en un constante poso de humor común, incluso en las que pretenden ser más oscuras, llegando a orientarse hacia muchos -o todos los- públicos contemplados como potenciales mentes estimulables.

   Qué divertido es El libro de las sinopsis y qué enorme mérito encarna: nos cuenta muchísimo sin necesidad de “contar contar”, sin tener que ampliar ni profundizar, solo lanzando un comienzo, una opción, una pieza condensada que nos permita volar en la dirección que más nos apetezca. Gloria para estos brillantes integrantes del Equipo Sinopsis, un grupo de locos con capacidad para la aventura sin límites, que se adentra en nuestro hogar, en nuestra aula, en nuestra cabeza para hacernos pensar y re-crear mientras nos entretenemos. ¿Lograrán conquistar tus ojos y sacudir tu espíritu? En Altavoz Cultural estamos convencidos de ello.

Altavoz Cultural

Entrevista a Jurro Pizarro

Bienvenido a Altavoz Cultural y muchas gracias por tu tiempo, querido Jurro. ¿Cómo fue el proceso de desarrollo de El libro de las sinopsis? Nos interesan especialmente dos de sus puntos: la relación artística entre Lily Vainylla y tú como tándem creativo y la cuestión del orden, de las decisiones en torno a la organización de la presentación final de la obra tal y como está planteada la sucesión de las sinopsis.

Gracias a vosotros por dar voz a un proyecto tan bonito y que significa tanto para mí. 

Pues mirad: «El libro de las sinopsis» nace como una respuesta a dos cosas. Primero de una necesidad personal por compartir todas esas historias que estaban esperando en un cajón a ser contadas y la segunda como una necesidad profesional de innovación en la propia narrativa. De ir más allá del microrelato y tratar de experimentar cada historia de una manera única haciéndote partícipe de la misma pregunta que se instala en sus protagonistas al terminar la sinopsis. 

La manera de organizarnos fue muy orgánica. Pero he de reconocer que «la palabra» siempre ha sido primero y salvo alguna excepción, de ahí surgió la portada o la música. En algún caso la música ha ayudado a terminar algún relato, pero casi siempre Lily ha tratado de plasmar con su sello tan personal todos esos «cuentos a finalizar» en una sola imagen. 

En cuanto al orden, teníamos claro con qué dos sinopsis queríamos terminar y también la sensación que queríamos que se quedara en el lector, suponiendo que la leyera de un tirón. Una vez hecho y analizado cada una, las fuimos ordenando para que los géneros estuvieran compensados y llegar de manera obvia al final. 

¿Cómo concibes el arte de hacer sinopsis en estos tiempos de tráilers que destripan historias, en esta era del spoiler y también de la necesidad de inmediatez?

Lo bueno (y lo malo) de las sinopsis es que plantean siempre una pregunta. Te dejan siempre con la duda y con una inquietud, como si fuera un acertijo. Y como muy bien decís no son tiempos de pararse a pensar y valorar posibilidades, sino que queremos respuestas mágicas y las queremos ya. No estamos acostumbrados a convivir con la incertidumbre y mucho menos de tratar de ver su lado positivo; por eso a muchas personas el hecho de que estas historias no tengan un desarrollo se les plantea como un reto casi imposible. Es casi un ejercicio contracultural fantástico para luchar con los convencionalismos narrativos y aprender a convivir con la duda; para imaginar; para fomentar la creatividad y poner la responsabilidad del desarrollo de la historia en la mente del lector. 

El libro de las sinopsis da muchísimo juego: puede vincularse al ámbito didáctico, a la tarea docente, por supuesto a los retos de la escritura creativa, además su concepto dialoga con el sector de la publicidad. ¿Cómo consideras, entonces, que se inserta en el panorama editorial actual? 

Sí, lo he visto también en escuelas de interpretación e improvisación y en la mesa de alguna productora ya. También me han enviado alguna imagen derivada de las sinopsis y hasta el inicio de un cómic. Y me encanta. Ojalá salgan grandes historias de todo eso. 

Lo habéis resumido bien en dos palabras: «da juego». Es la parte buena de no tener instrucciones ni referencias a la hora de leer un libro así. No hay una manera canónica de disfrutarlo. El formato se convierte inusualmente en protagonista y ofrece ese divertimento casi poético de colocar la sinopsis en el centro de todo y no en la contraportada del libro. 

Por eso cada cual elige su experiencia y su forma de interactuar con él. 

Muchas veces uno hace suya una obra, una poesía o una canción por ejemplo. En este caso, uno hace suyo el formato. El lector deja de ser solo lector y elige todo: desde el consumo de la obra hasta imaginar el final de las propias historias o tener que convivir con nunca saber el final. Todo esto lo hace complicado a la hora de encasillarlo en un género o colocarlo en una estantería de una librería. Es cierto que puede recordar esquemas publicitarios, pero al final depende más del criterio de quien lo lee y cómo lo lee. 

¿Qué grado de relevancia le concedes al humor como valor presente en esa labor comunicativa?

Mucho. Pero casi más a la sorpresa (de la que bebe mucho el humor). Hay muchas historias del libro que contienen la comedia -y la sorpresa- como ingrediente central. Pero, lejos de plantear una pregunta insulsa o superficial, el trasfondo siempre es más dramático o sustancial de lo que parece. Muchas historias las escribí en un momento difícil, tras la pérdida de mi padre, la renuncia en mi trabajo, en plena pandemia y con muchas dudas en la cabeza. Si uno se fija en las temáticas de las historias se dará cuenta de que aparecen numerosas veces la muerte, el más allá, el fin del mundo, la necesidad de volver a la vida, pero también la de quitarle hierro a esta realidad y tratar de reírse de todo. Eso no es baladí. Eran preguntas sin respuesta que salían en forma de punto de giro; en forma de sinopsis.

Vayamos por un instante al tradicional tema de la imagen y la palabra como amigas pero a veces enfrentadas respecto de su poder. Desde tu experiencia y tu perspectiva, ¿se cumple aquello de «una imagen vale más que mil palabras»? ¿Qué debe tener un texto para fomentar el mismo atractivo visual y cuál de las veinticinco sinopsis reunidas en el libro es tu confesable debilidad, tu preferida?

Buena pregunta. Y difícil respuesta. Yo creo que en este caso todo se complementa. Creo que ambas partes cuentan la misma historia, pero aportan más detalles cuando lo hacen conjuntamente. En este caso las portadas no dejan de ser una sinopsis también, porque también cuentan un relato. En este caso el reto de las sinopsis es sintetizar y comprimir muchos matices en cada palabra y sobre todo despertar la curiosidad.

Mi debilidad confesable son «todos los muertos», «autoreverse» y «el libro de las sinopsis». La razón es porque tengo el final de todas escrito y, aunque parezca inverosímil, conectan entre ellas y forman un todo. Ojalá algún día pueda desarrollarlas más y hacer una gran obra. 

¿Qué tal con Pie de Página? ¿Cómo crees que se percibe su catálogo en el mercado vigente? 

Creo que lo que me gusta de Pie de Página es su pasión por las letras y el compromiso con la literatura y sus autores. Para mí han sido un gran apoyo. Es mi primera obra y tenía muchas preguntas durante el proceso pero me he sentido apoyado y acompañado siempre. Además con Maresía están innovando y acercando muchísimo la poesía a un lector desencantado. Tienen la fuerza y la frescura de la juventud pero también el perfeccionismo y la profesionalidad de la experiencia.

Nos gustaría concluir esta entrevista, querido Jurro, hablando de comienzos. ¿Qué te motiva a iniciar tus proyectos? ¿Tu biografía comenzaría con «‘Érase una vez…» o con «En un lugar de Madrid…»?

Recordando a Bukowski en su poema «Así que quieres ser escritor» creo que a mí sí me sale ardiendo de dentro. Me fuerzo a sacar lo que me arde: puede que la técnica sea mejorable, puede que no haya medios o puede que la historia ni siquiera sea atractiva para el común de los mortales, pero el placer de haberlo contado tal y como uno quiere y compartir lo que hasta hace poco era solo una sinapsis cerebral es insuperable.

Esa es la chispa y el principio de cualquier historia: el de El Quijote, el de un cuento que nadie leerá o el de mi biografía.

Y llevarlas a cabo me parece una hazaña de locos, solo comparable a vivir; vamos escribiéndola por el camino… aunque, fíjate tú, siempre empieza por una sinopsis.

Muchas gracias de nuevo.

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