-BajAmar-

   Descubrimos la poesía de Patricia Iniesto hace un par de años. Su clarividencia expresiva nos arrastró hasta su clarividencia semántica, ligera, hábil, conectada con una forma filológica consolidada, practicada, esencia de una voz que proyecta desde el espacio vital afín al entorno académico, a sus códigos e imágenes.

   En Toda palabra es una duda encontramos belleza, fuerza natural y destreza comunicativa. Está estructuralmente compuesto por el prólogo “El lugar de la palabra” de Andrea Aguirre, dos citas principales que introducen el libro [de Roberto Juarroz, que capitanea el sentido final de la obra, y Louise Glück, que introduce memoria e infancia como pilares discursivos] y tres secciones o dudas con títulos propios: La edad de los anfibios; El quejido de las luciérnagas y La ira de los calendarios, que es leído como una coda o un epílogo al total de cuarenta poemas que bailan en un tono suave y firme dentro de una pista tejida por las dos líneas maestras de la teoría wittgenstiniana: lenguaje y mundo. 

   Hansel y Gretel, Un perro andaluz, Lorca, el lenguaje y su metalenguaje, la naturaleza a raudales, la belleza, por supuesto la duda, la pregunta, la cuestión, la palabra, la infancia y la memoria; la luz, las raíces, las estrellas, los huesos, el cielo… cada uno de esos ítems asume su cota de protagonismo durante el despliegue poético de una autora que se posa entre los árboles para arrojar su voz a esa congregación de espíritus que la aguardamos.

   Toda palabra es una duda inspira aire libre, cohesión orgánica entre nuestro ser y su marco geológico, tierra de relaciones y dudas, de batallas hacia otros ojos pero hacia el corazón. La elección léxico-sintáctica de la sucesión de escenas dibujadas en esos poemas se recibe con la apacibilidad previsible dada la lograda corriente versificada que constituye los mensajes, en nada ajenos a momentos tan hipnóticos para el oído rozando las aliteraciones.

   Patricia Iniesto nos habla del presente -y del futuro- utilizando un gran volumen de pasado, de recuerdos y migas. Lo hace con frontalidad y garantías, solo permitiéndose el conflicto cuando se mira a sí misma, a sus diversos reflejos. Estamos ante un poemario intimista filtrado de forma majestuosa hacia el contexto universal: esa comunidad selvática que ansía más respuestas que preguntas y más soluciones que comparaciones pero que, desde luego, acoge con el cuidado de las manos fraternales el fruto de la honestidad ante todo espejo.

   Así, nuestra oradora es generosa, aupada por la fauna y la flora que pueblan el espacio de fonemas y sinónimos. Las probables verdades sobre el cuerpo y la cuestión de la identidad como modo de estar hacia los demás colman en buena medida los círculos discusionales. No obstante, otra seductora muestra de la magia de Iniesto es cómo nos entrega un pergamino en el que nos habla de todo con la máscara de no hablarnos de nada en concreto, cómo activa la alerta desde la sugestión, dejando al lector la tarea de completar pensamientos.

   La lectura es sin ambages una experiencia fascinante trufada de motivos para una melancolía compartida, para una mirada pura que se extiende como una mano abierta aullando contacto. El destino de Toda palabra es una duda no parece, felizmente, claro ni rotundo: exige una implicación personal intransferible para deslizar el acento de los puntos suspensivos… Y que viva BajAmar. 

Ferki López, codirector de Altavoz Cultural

Entrevista a Patricia Iniesto

Bienvenida a Altavoz Cultural, querida Patricia. ¿Cómo creas, desde cero, Toda palabra es una duda? ¿Cuáles son los primeros pasos que das en cuanto a concepto global de la obra y primeros poemas destinados a ella? ¿Trabajaste mucho en la «post-producción» de la primera versión o te topaste con un resultado muy natural del proceso?

Muchas gracias, Rut y Ferki, por interesaros por mi libro y por darme la oportunidad de reflexionar y hablar sobre él en esta entrevista. Toda palabra es una duda es un poemario que en gran parte se solapó con el anterior, La forma del viento. De hecho, hay poco más de un año de diferencia entre la publicación de uno y otro y por eso existe entre ambos cierta continuidad, tanto estilística como temática. Algunos de los primeros poemas de Toda palabra es una duda son la primera piedra para su construcción, pero también son un eslabón entre dos libros. Por otra parte, aunque la creación de un poema es para mí un proceso muy intuitivo, este es el poemario en el que más he trabajado tanto la forma como la estructura: durante meses he corregido, he eliminado poemas y he añadido otros, he revisado el orden… En definitiva, no tengo la impresión de haber partido desde cero, sino la de haber escrito desde un terreno ya abonado.

Para los que te conocemos de libros anteriores, ¿qué consideras que podemos encontrar en este nuevo que vayamos a reconocer inmediatamente como «algo tuyo», como un elemento o un componente o una imagen que nos confirme que, efectivamente, estamos leyendo a esa autora que ya habíamos leído? Más allá de esto, para viejos y novedosos lectores, ¿cómo sientes que dialoga Toda palabra es una duda con tu trayectoria y cómo dirías que lo hace con el panorama poético actual?

Hay un diálogo con lo onírico que está presente en mis tres poemarios. Me gusta jugar con las imágenes, sugerir a través de ellas y, en ese juego, he ido tejiendo un universo propio donde los elementos naturales están muy presentes. Como en mis libros anteriores, sus páginas están llenas de océanos, de pájaros, de nieve, de astros… También aparece en los tres cierta obsesión por el lenguaje, su poder y sus límites. Se me escapa cómo puede estar dialogando con el panorama poético actual porque este es muy heterogéneo, lo cual me parece muy positivo. Por eso es importante encontrar una voz propia.

Belleza y lenguaje se condensan entre tus versos. ¿Podrías por favor explicarnos qué es lo que sientes cuando sabes que has dado con esa imagen hecha palabras que te hace sentirte plena, tan satisfecha durante el desarrollo de tu poesía? Entre anfibios y cartílagos, ¿dónde sitúas el corazón a la hora de escribir?

En una entrevista sobre mi primer libro, realicé una reflexión sobre mi proceso creativo y respondí que el poema es intuición, está ahí y no sabes desde cuándo. Por ello, aunque Toda palabra es una duda esté lleno de interrogantes que se suceden a lo largo de sus páginas, en realidad un poema es siempre una respuesta. El poema finaliza cuando, de alguna manera, siento que he dado respuesta a dudas que probablemente desconocía.

¿Cómo crees que se alimentan tu dedicación a la escritura y tu profesión como docente? ¿Qué consejo le darías a esa persona adolescente interesada en escribir libros de poesía? ¿Qué le puede aportar Roberto Juarroz a ella?

Creo que ambas se complementan muy bien. La Literatura es mi pasión y creo que es importante saber transmitirlo en el aula. Si te gusta aquello que enseñas, será más fácil conseguir que guste a los demás. Por otro lado, aunque pueda parecer un tópico, también aprendo enseñando: comentar un poema en clase, analizarlo, estar expuesta a otros textos y a diferentes influencias… Por ello, el primer paso para intentar escribir es ese: leer. Y perder el miedo al texto poético, al “no entiendo nada” que hace que muchas personas, adolescentes o no, terminen rechazándolo.

A Juarroz lo descubrí tarde. Conocía algunos de sus poemas, pero no me acerqué a ellos con mayor profundidad hasta hace unos dos años, coincidiendo casi con la creación de Toda palabra es una duda. Me impactó y “tropecé” con los versos que dan título a mi libro y que, además, me dieron una pista importante para terminar de armarlo.

La editorial BajAmar está proyectando voces literarias extraordinarias. ¿Qué significa para ti formar parte de su catálogo? Muchas gracias por tu tiempo.

Poco antes de recibir la propuesta de la editorial, comenté lo siguiente con alguien cercano: “hay una editorial que me encanta, me gusta mucho su catálogo y lo que se esfuerza por hacerlo llegar a los lectores”. Cuando unos días después contactaron conmigo, sentí una ilusión enorme. Estoy muy orgullosa de formar parte de una editorial donde se cuida tanto a la poesía y a sus poetas.  

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