¿Cuándo y cómo nace Casa Índigo y con qué propósitos principales y señas de identidad lo hace?

Casa Índigo nació primero como Índigo Editoras, un proyecto editorial en el que publicamos diarios escritos por mujeres hispanohablantes en formato de antologías y libros de autoras. Siempre fue un proyecto de divulgación en el que nos importaba poner las literaturas llamadas «menores» en el centro de la conversación: diarios, cartas, cuadernos de campo. Las experiencias íntimas de las mujeres habían estado relegadas al desinterés en la Historia de la literatura y nuestra intención siempre fue reconocerlas, investigarlas y amarlas. Además, desde el principio dimos talleres e hicimos acompañamientos creativos porque nuestra verdadera vocación fue siempre esa.

¿Qué equipo humano conforma el grupo que hace posible su labor? En este sentido, nos encantaría que os presentarais brevemente de manera individual.

Ahora mismo somos cuatro: Daniela Cuervo, Lucía Martínez, Marina Hernández y Carla Santángelo Lázaro. Dani empezó en el proyecto como Community Manager y diseñadora, es quien traduce en imágenes el alma de la escuela. Vive en Bogotá y se especializó en diseño editorial. Lucía llegó hace poco y nos hace mucha ilusión que su mirada haya entrado al equipo. Vive en Madrid y lleva la parte de marketing, la comunicación de dentro hacia fuera. Marina es una de las cofundadoras de Índigo y codirige el proyecto desde la Ciudad de México. Es docente y estudiante de psicología junguiana. Carla es la otra fundadora junto a Marina, también codirectora. Vive en Quito, también es docente y doctoranda en Estudios literarios.

¿Qué puede encontrar una escritora en vuestros talleres? ¿Cuál dirías vosotras que es vuestro taller estrella?

Pensamos los talleres de la escuela como un gran viaje: El viaje de la escritora. En cada taller las participantes pueden descubrir algo de sí mismas como escritoras. Algunos son para conectar con la creatividad, otros para explorar la voz propia, otros son talleres temáticos para profundizar en búsquedas más concretas. El taller más largo es el Laboratorio, que dura 9 meses, en el que encuentran un espacio de contención grupal para desarrollar un proyecto. Otro curso muy importante es el Semillero, en el que vienen a desarrollar el oficio y a incorporar herramientas concretas para llevar a cabo un manuscrito. ¡Cada uno tiene lo suyo!

¿Cómo es el proceso de mentorías de Casa Índigo? ¿Qué es lo que se puede encontrar una autora al entrar en este proceso? ¿Cómo vivís la sinergia entre la autora que busca la mentoría y las mentoras?

Las mentorías personalizadas han sido uno de los espacios de aprendizaje más profundos para nosotras como acompañantes. Entramos al texto de la otra con mucho respeto y nos comprometemos a leerlo, comentarlo y potenciarlo desde la rigurosidad y el cariño. Se establece una relación íntima y profesional a la vez que para ellas también es muy nutritiva, pues aprenden a ver su texto con ojos de editora, a tomar distancia para elaborar una versión definitiva del texto.

¿Qué es lo que lleváis aprendido de este proyecto cada una? ¿ Qué es lo más bonito que os ha pasado a día de hoy que no imaginarais que os fuera a pasar cuando empezasteis?

Aprendemos cada día a escucharnos las unas a las otras y a cuidar nuestra salud al mismo tiempo que atendemos el trabajo (esto es lo más complejo en un mundo híper digitalizado). Es un proyecto colectivo no sólo desde el equipo que lo conforma, sino por cada una de las personas que ha pasado por la escuela de una manera u otra. Aprendemos leyendo y también conversando, escribiendo y asistiendo a la escritura de las otras. La literatura nunca deja de sorprendernos. Lo más bonito que nos ha pasado es la red enorme de personas que existe alrededor del mundo: es una red sólida y preciosa.

¿Cuánto es de importante el feminismo para vuestro proyecto?

Es la tierra sobre la que sembramos y el horizonte que nos permite ver.

¿Hasta dónde os gustaría llegar como proyecto? ¿Cuales son vuestros planes a corto, medio y largo plazo?

Nos encantaría llegar a más mujeres de todo el mundo, incluso poder financiar becas para que sea un proyecto más inclusivo y plural. También hacer más talleres presenciales (o al menos híbridos) para descansar un poco de las pantallas, aunque agradecemos profundamente lo que el universo digital nos ha permitido. Tenemos proyectos muy interesantes en alianza con editoriales y espacios culturales que pronto iremos contando. Además estamos muy contentas con nuestra nueva plataforma, La intimidad compartida, que nos encantaría seguir nutriendo.

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