
-¿Cuándo y cómo nace Malfario Cómics y con qué propósitos principales y señas de identidad lo hace?
Malfario nace en 2017 de la mano de MA como una antología publicada inicialmente por Apache Libros. A pesar de las dificultades de producción y la escasa implicación de la editorial, desde el principio fue una apuesta clara por la comunidad. Queríamos que fuese un espacio de libertad creativa en torno al cómic, abierto a la experimentación y al “mal rollo”, con un espíritu de serie B, terror y humor negro. Tras aquellas primeras complicaciones, Lobón Leal y yo, Cristina Fernández, convencimos a MA para continuar el proyecto de manera independiente, y gracias al empeño colectivo conseguimos consolidarlo. Desde entonces hemos publicado un volumen cada año, cada vez con temáticas más específicas y arriesgadas. Nuestra identidad es clara: no somos una editorial al uso, sino un colectivo que se autopublica, que se nutre del espíritu fanzinero, lo irreverente y lo transgresor, siempre con la voluntad de crear comunidad y dar plena libertad a los autores.
-¿Qué equipo humano conforma el grupo que hace posible la labor de la editorial? ¿Qué tareas específicas realiza cada integrante? En este sentido, nos encantaría que os presentarais brevemente de manera individual.

El núcleo lo formamos MA, Lobón y Cristina, pero Malfario se sostiene gracias a una comunidad muy amplia: ya son más de 100 autores los que han participado con nosotros, desde creadores emergentes hasta nombres reconocidos internacionalmente —incluidos autores premiados con Eisners—.
MA (Miguel Ángel Moreno, “@MuslitoduPollo”) es ilustrador, autor de cómics y gestor cultural segoviano. Fundador de Malfario en 2017, es promotor y autor dentro de las antologías. Desde 2010 ha estado vinculado a fanzines colectivos como MIGAS Fan-Thing junto a Álvaro Samaniego, consolidando un recorrido que lo sitúa dentro del cómic independiente y experimental. Su obra, marcada por la irreverencia, el humor negro y la experimentación, incluye trabajos como Bastardos —un cómic de ciencia ficción segoviana, serie B y reptilianos— o proyectos como Virgin Tuning. Apasionado de su tierra, impulsó dentro de Malfario la antología segoviana Grajo, que fusiona folklore local, sátira y ciencia ficción.
Además de su faceta como autor y editor, MA desarrolla un trabajo gráfico amplio en el ámbito cultural: ha realizado cartelería para diversos eventos y recientemente ilustró el libro de San Frutos, patrono de Segovia. Conocido bajo el alias Muslito du Pollo, combina una estética desenfadada y transgresora con un compromiso claro hacia la creación colectiva, la autoedición y la construcción de comunidad en torno al cómic independiente.
Lobón Leal (Francisco Lobón Leal, “@lobonleal”) es ilustrador, concept artist y parte esencial de Malfario Cómics. Se incorporó al proyecto en su segundo año y desde entonces ha sido organizador, difusor, creador gráfico e impulsor de la antología, consolidando junto al equipo su identidad irreverente y experimental. Además de coordinar y aportar en la parte gráfica, ha participado como autor en varios volúmenes de la colección, contribuyendo a que Malfario se convierta en un espacio de referencia dentro del cómic independiente.
Formado en Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid y con un máster en Creación Gráfica por la ESDIP, desarrolla su trabajo como concept artist en la industria de la animación, donde ha colaborado con estudios como Illusorium, UserT38, El Guiri Studios, Glow o Morgana Studios. Su obra ha aparecido en revistas internacionales como ImagineFX (2025), Character Design Collection (2022), Character Design Challenge (2020) o Graphite Magazine (2018). Entre sus proyectos personales destacan el cómic Samhain (2024) y Rojo Sketchbook (2022). Actualmente, es cofundador de Ariate Studio, junto con Cristina Fernández y María Luquero un pequeño estudio de animación que combina ideas propias con colaboraciones creativas.
Cristina Fernández es editora y creadora multidisciplinar. Forma parte del núcleo organizador de Malfario desde 2017, donde ha impulsado la continuidad del proyecto junto a MA y Lobón Leal, aportando en las áreas de gestión, organización y comunicación. Su labor ha sido clave para consolidar a Malfario como un colectivo independiente y experimental dentro del cómic contemporáneo, con un marcado espíritu fanzinero y comunitario. Su enfoque se centra en acompañar procesos y apoyar a los demás a sacar su mejor versión, potenciando la creatividad compartida y la construcción de comunidad.
Graduada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, con un Máster en Arte Contemporáneo Tecnológico y Performativo por la Universidad del País Vasco y un Grado en Producción Editorial y Multimedia, desarrolla su trabajo artístico en torno a la apropiación, la imagen digital y el paisaje contemporáneo. Ha participado en proyectos y residencias como A Secas. Artistas andaluces de ahora, BideoOtik en Azkuna Zentroa (Bilbao) o la beca-residencia en la Universidad de Reno (EE.UU.), además de numerosos certámenes de pintura.
Su carácter multidisciplinar la sitúa en un cruce entre arte contemporáneo, cómic y creación gráfica, combinando su faceta de artista con un fuerte compromiso por el trabajo colectivo. Ha formado parte otros colectivos como Leila Landa y actualmente, es editora en Dibbuks y cofundadora de Arriate Studio, un espacio dedicado a la animación y la creación visual.
-¿Qué podemos encontrar en vuestro catálogo?

La columna vertebral de nuestro catálogo es la antología Malfario, que ya suma ocho números, cada uno con una temática distinta —desde el terror erótico hasta los monstruos, los videojuegos o, en el último volumen, el irreverente dinoporno. Más allá de la antología, entendemos Malfario como un paraguas bajo el que otros autores pueden sentirse acompañados en sus procesos creativos. Por eso hemos empezado a asesorar y apoyar a colaboradores para que publiquen sus propios cómics y fanzines bajo nuestro sello. No buscamos propuestas convencionales: nos interesan aquellas que se salgan de lo habitual, que dialoguen con nuestra línea y que aporten algo nuevo al colectivo y a la comunidad que hemos ido construyendo.
La elección de la temática surge de manera bastante natural: entre los tres lanzamos propuestas y rápidamente consensuamos cuál será la de ese año, sin grandes discusiones. Una vez decidida, se la hacemos llegar al resto de colaboradores y abrimos el juego a todo el que quiera participar, sin discriminar a nadie. Cada volumen suele llevarnos alrededor de un año, aunque en los últimos tiempos también hemos empezado a publicar títulos adicionales de algunos colaboradores bajo el sello Malfario.
A lo largo de estos ocho números hemos aprendido muchísimo: a organizarnos mejor, a ser más exigentes en los plazos y entregas, y sobre todo a aprender de los demás. Porque lo bonito de Malfario es precisamente eso: que el proceso no es solo nuestro, sino que otros autores nos ayudan y enriquecen en cada paso.
-En vuestra web podemos encontrar otros fanzines, ¿Qué debe atesorar una obra para que os atraiga lo suficiente como para apostar por su publicación bajo vuestro sello?
Como decimos, la columna vertebral es la antología, pero también acogemos otros títulos bajo el sello Malfario. Lo que más valoramos no es que una obra tenga un perfil comercial, sino las ganas de hacer y de creer en el proyecto. Nos interesa acompañar a personas que quieran empezar su propio camino, que vean en Malfario una puerta hacia otras oportunidades. Más que buscar obras “perfectas”, buscamos autores con ilusión y compromiso, que quieran encontrar un pequeño hueco con nosotros y crecer dentro de esta comunidad.
-¿Cómo consideráis que se encuentra en estos momentos el mercado editorial respecto de propuestas, enfoques y géneros? ¿Qué es lo que más os agrada y lo que más os preocupa?
Creemos que el cómic está viviendo un momento interesante: cada vez hay más propuestas que se atreven a experimentar, incluso dentro de lo comercial. Sin embargo, muchas editoriales tradicionales siguen ancladas en procesos y apuestas demasiado convencionales. Eso hace que atraer a nuevos públicos sea complicado. En nuestro caso no buscamos competir con nadie ni ocupar un gran espacio, sino mantener un lugar propio y honesto desde el que hacernos oír un poco.
Lo que más nos agrada es la diversidad de voces y la creatividad que vemos en los proyectos independientes. Lo que más nos preocupa es que, en un sector con tantos egos y etiquetas, a veces se olvida que lo esencial es la comunidad y los procesos compartidos. Nosotros creemos en la inclusión real, sin necesidad de convertirla en un eslogan, y en dar cabida a todo tipo de personas y miradas.
-¿Cómo vais a trabajar el aspecto promocional, tanto en el apartado digital / virtual como desde la presencialidad?
La verdad es que el aspecto promocional es un reto, porque las redes sociales requieren mucho tiempo y esfuerzo, y Malfario es un proyecto paralelo a nuestros trabajos principales. Aun así, tratamos de mantener una presencia activa en lo digital y, sobre todo, de participar en ferias y encuentros de fanzines y autoedición en España. Creemos que la presencialidad, el contacto directo con lectores y otros colectivos, sigue siendo la mejor forma de dar a conocer lo que hacemos y de reforzar la comunidad que hemos ido creando.
-¿Qué planes tenéis a corto y medio plazo? ¿Dónde puede encontraros y seguiros nuestra comunidad lectora?
A corto plazo queremos seguir impulsando la antología Malfario y explorar proyectos similares que mantengan ese espíritu colectivo. También estamos trabajando en nuevas publicaciones junto a otros artistas, y siempre estamos abiertos a recibir propuestas y colaboraciones que encajen con nuestra línea.
Nuestra comunidad lectora puede encontrarnos en la web malfariocomics.com, donde están recogidas todas nuestras publicaciones, y también en nuestras redes sociales, además de en ferias y encuentros de cómic y autoedición por toda España.