Un coloquio de Altavoz Cultural – Febrero 2026
Montse (Editorial Demeter)
Alberto y Gonzalo (Dos Bigotes)
Miriam (Libellum Editorial)
Juan (Piedra Papel Libros)
Bárbara (LES Editorial)
-Bienvenides a este coloquio de Altavoz Cultural. ¿Cómo valoráis el panorama editorial actual? ¿Qué es lo que más os agrada y qué es lo que más os preocupa?
Montse: Gracias a Altavoz Cultural por contar con Editorial Deméter para este coloquio. Personalmente, creo que el mundo editorial está en un momento de «burbuja». Quiero decir que parece que se publica mucho, que se lee mucho… pero la mayoría de los libros que veo en los escaparates de las librerías más conocidas son historias-copia: novelas de fantasía y romance, de novela histórica y romance, de novela negra y romance… Pero, por suerte, existen otras librerías y otras editoriales que publican historias que se salen de esa burbuja. Destaco eso como lo que más me agrada, el apostar por lo menos comercial. Me preocupa que estas librerías y editorial logren llegar a los lectores que puedan estar interesados en esos libros.

Alberto y Gonzalo: Llevamos doce años al frente de Dos Bigotes y nos encantaría decirte que cada vez vemos más claro cómo manejarnos en el sector editorial y que cada día lo tenemos más fácil, pero no es así. Seguimos poniendo la misma pasión y esfuerzo que el primer día (esfuerzo quizás más), pero, al igual que le sucede a muchos sellos independientes, todavía hay que luchar muy duro para que los libros tengan presencia en librerías, sortear algunas inercias del mercado y, en definitiva, lograr vivir de la edición de libros.
Lo que más nos agrada es la gran diversidad de propuestas, de editoriales, de autoras y autores… y de las sinergias que se crean entre todas. Y lo que más nos preocupa es que esto no sea sostenible en el tiempo.

Miriam: El mercado editorial está más saturado que nunca, por lo que una editorial independiente como Libellum tiene que enfrentarse a desafíos como los recursos limitados, sobrecarga de novedades lo que conlleva una visibilidad difícil en puntos de venta, y hacer un esfuerzo extra promocionando el fondo de la editorial. Lo que es cierto es que entre las editoriales independientes hay mucha sinergia y unión, apoyándonos en todo lo que podemos.

Juan: Buenas, gracias por invitarnos a participar. Pensamos que hay muchas escenas editoriales dentro del panorama general. Por nuestra parte, y esto es lo que más nos gusta, vemos que cada vez hay más pequeños proyectos editoriales publicando cosas chulísimas y que todas sus líneas editoriales se complementan. Quizá lo que más nos preocupa es que, a pesar de lo anterior, al final los libros que acaban teniendo más visibilidad y canales de promoción son aquellos publicados por grandes o pequeños sellos editoriales pertenecientes a las grandes empresas del sector. Algo a lo que, en cierta medida, está contribuyendo el modelo de prescripción literaria actual, muy vinculado al papel que juegan algunas redes sociales y los influencers.

Bárbara: Gracias a Altavoz Cultural por la invitación. El panorama editorial, al menos para las editoriales pequeñas y de nicho, parece que siempre está en crisis, así que supongo que ese es su estado natural. La competencia feroz de los grandes grupos deja poco margen a sellos independientes, y muchos de ellos han cerrado en los últimos años. Cualquier producto, también el de índole cultural, es efímero en nuestros días, pero para proyectos pequeños como el nuestro es indispensable plantearnos cada edición como un long seller. Nuestra carrera debe ser de fondo, a pesar de los tiempos. Pero no todo es negativo, porque no dejan de surgir nuevos proyectos y nuevas voces, lo que siempre es positivo y enriquecedor.

–¿Es la literatura que consumís como lectores la misma que tratáis profesionalmente como editores? ¿Vuestro criterio nace de vuestro propio gusto?
Montse: En mi caso sí. Leo muchos autores del siglo XIX y principios del XX. Españoles y extranjeros. Y leo sobre ese período, tanto sobre literatura como el contexto sociohistórico. Reconozco que no leo mucho de literatura actual, excepto ensayos, pero que suelen tratar del XIX.
Es un interés y gusto personal y no significa que el resto de la literatura, anterior y posterior no sea buena o no me interesa, pero mis preferencias se centran en ese siglo y debo aprovechar el tiempo leyendo sobre él.
Alberto y Gonzalo: Esta respuesta no es sencilla y depende en gran medida del mood en el que nos hallemos. Quizás optemos más por la literatura de género o ensayos alejados en algunos casos de lo que solemos leer en nuestro día a día como editores. De todas formas, separar el gusto en uno y otro caso es complejo y el criterio que utilizamos trabajando se guía de forma inevitable por aquello que nos gusta leer, aquello que nos interpela.
Miriam: Sí, siempre he sido muy lectora de fantasía aunque también me gusta adentrarme en otros géneros para conocer otras historias. El criterio que sigo a la hora de decidir qué títulos publicar se basa en lo que ese texto me hace sentir, siempre siguiendo la línea editorial y lo que quiero incluir en el catálogo.
Juan: No. Nuestras lecturas son muy variadas y nos interesan muchos temas que tienen difícil anclaje en nuestro catálogo. En todo caso, y en relación al gusto, pensamos que todo influye, es decir, que podemos encontrar lecturas inspiradoras que, en cierto sentido, nos hagan interesarnos por algunos temas que, de una manera o de otra, se acaban traduciendo en nuestro trabajo editorial.
Bárbara: En mi caso sí, aunque también leo obras distantes de mi público objetivo. Pero básicamente lo que consumo por ocio como lectora se parece bastante a lo que me gustaría publicar.
-En tiempos socioculturales tan convulsos como estos, la lectura se erige más necesaria que nunca. ¿Desde dónde y de qué formas pensáis que se debe trabajar en su fomento? Por otro lado, ¿consideráis necesario que las obras literarias lleven intrínsecamente aparejado un discurso o un posicionamiento sociopolítico o, por el contrario, creéis en la independencia del entretenimiento artístico per se como cualidad suficiente?
Montse: Leer, igual que escribir, no es natural. Quiero decir que no es como hablar y escuchar. Requiere un esfuerzo por parte del niño y es difícil al principio y hay que insistir… Pero es esencial. En casa, desde pequeños, hay que leerles cuentos, hay que comprarles cuadernos de caligrafía… es en casa donde se asienta la base de la lectura y la escritura. Que estén rodeados de cuentos y de libros. Que vean a sus padres sentarse en silencio o con música a leer. Y, después, en la escuela continuar con ese trabajo de lectura (tanto en silencio como en voz alta) en clase. Al principio, adaptado a la edad, desde los cinco años en adelante. Es ahí donde se puede crear el hábito de la lectura, pero es algo que se debe continuar en casa porque es un acto íntimo, personal, silencioso… Pero debe llegar un momento en que se deben leer «los clásicos», no completos, pero sí obligatorios. Las lecturas «por gusto» deben ser las mínimas y, en general, fuera de la escuela. Si no se leen unos capítulos de Don Quijote en el instituto, algunos alumnos nunca lo leerán. No pasa nada si no lees el Quijote, pero si lo lees, ay si lo lees…, entonces pasan muchas cosas.
La lectura es entretenimiento, distracción, arte. Si, además, puedes ampliar tu mundo (con una perspectiva diferente a la tuya respecto a un pensamiento social, político, filosófico…, con léxico o sintaxis, etc.) entonces la lectura se convierte en algo más que distracción. Yo diferencio entre lecturas «de piscina» y «de invierno». Hay novelas que me entretienen, pero que no requieren una concentración profunda. Otras, las tengo que hacer con un lápiz en la mano o con un cuaderno de notas al lado.
Algunas personas solo buscan entretenerse y disfrutar y es perfecto. Otras, por cuestiones de trabajo o gusto personal, buscan lecturas más «sesudas» y es perfecto.
Alberto y Gonzalo: La literatura, o por lo menos aquella que nos ayuda a ser más críticos y a configurar una opinión (cuanto más formada, mejor) de la realidad en la que vivimos siempre será necesaria en tiempos en los que la verdad se quiere presentar como algo maleable. Hay que trabajar, cada una desde su ámbito de acción, por ofrecer libros que reflejen aquello en lo que se cree y por lo que se lucha. Sobre la segunda parte de la pregunta, pensamos que todo, absolutamente todo, es político, incluido aquello que se considera como entretenimiento: hay literatura supuestamente de evasión que refleja con precisión el tiempo en el que se creó y los conflictos de la época y otra que no. Al final se trata de que la obra artística sea capaz de transmitir algo, de, en algún sentido, cambiarte y obligarte a que te emplaces en el lugar del otro.
Miriam: Creo que cualquier persona puede ejercer una influencia en la lectura. Mi público es gente entre 16-35 años y las redes sociales son una de las principales fuentes de fomento de lectura. Además, con el auge de booktok y bookstagram muchas cuentas ofrecen un catálogo muy amplio de novelas con las que te puedes sentir en consonancia y consumir e
En el género fantástico suele primar el entretenimiento del lector. Sin embargo, hay muchas novelas de este género que incluyen elementos que puede hacer reflexionar al lector tratando temas de preocupación actual en la sociedad extrapolado a la historia fantástica del libro.
Juan: A veces nos da la sensación de que cuando se habla de la necesidad del fomento de la lectura, no se tienen en cuenta algunas preguntas que consideramos necesarias a la hora de hablar de promoción de la lectura, como si fuera un terreno desconfictivizado en el que leer se asume siempre como bueno, útil o necesario.
Bajo nuestro punto de vista, es necesario preguntarse para qué sirve la lectura, aterrizando esa pregunta en marcos y sociologías concretas. Nosotros, por ejemplo, que publicamos sobre todo ensayo político y somos un pequeño proyecto editorial de inspiración anarquista, respondemos a esa manera de una forma propia, muy particular. En ese sentido, entendemos que los colectivos, asambleas, organizaciones, sindicatos, etc., tienen la responsabilidad de poner en marcha iniciativas que fomenten una cultura antagonista en la que el libro, y todo lo que le rodea, ha de tener un papel crucial.
Por otro lado, pensamos que también hay un falso debate en torno a lo que es literatura política y qué no lo es. Pensamos que todas las creaciones literarias están connotadas sociopolíticamente y que es imposible escribir una obra neutral y despolitizada. Por otro lado, es un cliché, extendido con intención por los malos autores, pensar que la literatura política es aburrida. Por el contrario, hay muchas obras escritas bajo el paraguas de la literatura de entretenimiento que son completamente insoportables.
Bárbara: Las editoriales independientes, lo son económicamente y muchas veces responden a proyectos personales, lo que también implica una independencia en la línea editorial. En nuestro caso, somos muy exigentes con que en nuestros libros no se crucen líneas rojas que tampoco toleraríamos en nuestro día a día: discursos de odio o exaltación del fascismo, por ejemplo. Esto implica que lo que editamos, aunque sea algo ligero enfocado al entretenimiento, donde no se exprese explícitamente un posicionamiento, seguro que no contendrá ninguna de estas red flags.
Además, como editorial, dejamos muy claro nuestro posicionamiento sociopolítico en nuestras redes sociales: somos una editorial feminista, transinclusiva, antifascista y progresista, por poner algunas etiquetas. Entiendo que no siempre se puede valorar el puro entretenimiento desde una mirada siempre política, pero creo que es importante, en la medida de lo posible, saber quién (y qué ideas) hay detrás de una obra, porque su mirada está de algún modo implícita en ella.
-Tras el auge de los últimos años del uso de la Inteligencia Artificial, ¿Cómo veis el panorama editorial en este sentido? ¿Cómo lucháis vosotres contra la IA?
Montse: En Editorial Deméter no utilizamos IA en ninguno de los procesos de edición. Veo útil la IA en, por ejemplo, trabajos tediosos como analizar datos, buscar patrones de… no sé, enfermedades. Pero todo lo que sea creativo, aquello que debería producir un placer estético, humano, no creo que sea trabajo de la IA. Los artistas, escritores, correctores, traductores… viven de un trabajo creativo. Trabajo que les lleva mucho tiempo, que es retribuido, pero que conlleva una parte más o menos grande de creatividad.
Yo quiero una IA que me haga la lista de la compra, que me soluciones problemas burocráticos… no que haga una ilustración copiada y sin alma.
Alberto y Gonzalo: Respecto a la IA y los usos en el sector editorial, habría que diferenciar entre las infinitas posibilidades que ofrece, que van desde usos orientados, por ejemplo, a apoyar la labor de investigación propia del trabajo editorial a aplicaciones mucho más problemáticas como la creación de cubiertas con IA generativa (algo que no veréis nunca en Dos Bigotes) o la realización de traducciones a golpe de click (esto tampoco). Condenar todo el uso de la IA sería un poco ingenuo porque, de alguna manera, vamos a estar obligados a usarla en nuestro día a día, pero sí es necesario saber en qué ámbitos del trabajo editorial no la vas a utilizar. Pero eso, como todo, es una decisión personal de cada sello.
Miriam: Pues la IA es una herramienta con lo que vamos a tener que convivir y ha venido para quedarse. Lo importante es saber usarla con cabeza y responsabilidad. Lo que hace falta es una regulación clara para que trabajadores del sector como los ilustradores, traductores, escritores… estén protegidos.
Juan: Es un tema que no hemos reflexionado demasiado, la verdad, aunque sí que asumimos la crítica a la imposición de la digitalización bajo el marco del progresismo tecnológico. Es algo de lo que, por ejemplo, habla Ibán Martínez Cárceles es Disidencia docente.
Dicho esto, en Piedra Papel no utilizamos la IA para ninguno de los procesos de gestión editorial.
Bárbara: La IA es una realidad con la que ya tenemos que convivir, es una herramienta que puede facilitar algunas tareas, como otras aplicaciones lo han hecho antes. Sin embargo, para nuestra editorial la línea roja estaría en la creación artística, y así lo reflejamos en nuestros contratos, en los que hemos incorporado una cláusula para que ningún manuscrito o ilustración sea elaborado con IA generativa. Y también nos comprometemos, en la medida de lo posible, a que los libros que publicamos no sean utilizados como recursos para alimentar ninguna IA. El límite, por tanto, es su uso para la autoría artística, además de la utilización de obras con propiedad intelectual.
-¿Cómo consideráis que se desarrolla la premisa de «cuidar al autor» en el ámbito editorial? ¿Qué entendéis vosotras por tal idea y a través de qué acciones concretas la implementáis en vuestra práctica?
Montse: En mi caso, empecé trabajando con ilustradores porque los autores que editaba estaban muertos (eran del siglo XIX) y desde hace unos meses, al crear una línea de ensayo, estoy comenzando a trabajar con «autores vivos». Tanto con ilustradores como autores, lo principal es que la remuneración esté bien contemplada en el contrato. Que se pague lo firmado y en el tiempo determinado. Después, reuniones en persona o online para poner en común ideas, puntos de vistas, etc. Y que, a la hora de corregir y maquetar, tengan también voz, aunque no la última palabra, para llegar a un acuerdo. Después, en la promoción, se debe contar con ellos en la medida de su disponibilidad. En una editorial pequeña como Deméter el problema es el dinero para la promoción, viajes, etc.
Alberto y Gonzalo: En esto, la respuesta es bastante clara: en la medida en que el ser humano siempre ha sentido la necesidad de contar historias, podría haber literatura sin una editorial detrás (además de posibles prescriptores, somos un mero canal entre el público y la obra y podríamos ser fácilmente sustituidos), pero desde luego nunca sin autoras y autores. En este sentido, y en nuestro caso gracias a las propias dimensiones de la editorial, tratamos de intentar que la relación sea lo más cercana posible, aunque en ocasiones sintamos que no “llegamos” a todo lo que nos gustaría. Pero nuestro esfuerzo y el de Carlos Madrid, nuestro responsable de prensa, está orientado a acompañar a autoras y autores durante todo el proceso de edición, publicación y promoción. ¡Y tenemos grandes amigas y amigos que han surgido en este camino!
En nuestra práctica, tratamos de ser muy respetuosos con los textos, sugiriendo aquellos cambios que pensamos que pueden mejorarlos, pero en diálogo constante con las autoras y autores. También hablamos mucho del diseño de las cubiertas, cómo se las imaginan y qué caminos podemos seguir. E intentamos dar la máxima difusión de sus obras en medios de comunicación, librerías, presentaciones y redes sociales. Por otro lado, creemos que una forma de «cuidar al autor» es no publicar muchos títulos al año (en 2026, sacaremos 9 libros), lo que nos permite dedicar más tiempo a cada lanzamiento y a todo el proceso de edición.
Miriam: Creo que las editoriales independientes tratamos de cuidar mucho a nuestros autores ya que para nosotras es nuestro activo más valioso.
Me gusta pensar que Libellum se define como cercana. Me gusta trabajar mano a mano con las autoras, cuidarlas y dejarlas formar parte de todo el proceso de edición de su novela. Para mi es importante que ellas participen en la edición de su libro, y creo que esto hace que ellas estén felices con la editorial y quieran seguir publicando conmigo.
Juan: Bueno, la ventaja de haber montado una editorial teniendo experiencia previa como autores, es que hemos tenido en cuenta algunas malas sensaciones de nuestra experiencia al otro lado del proceso. En ese sentido, intentamos tener una relación cercana con nuestros autores y autoras, defendiendo todos los títulos del catálogo de la misma forma y no centrando el trabajo de promoción y gestión cultural exclusivamente en las novedades.
Por otro lado, y teniendo en cuenta que nuestra escena es la del libro político y libertario, entendemos que las pequeñas editoriales, a pesar de las limitaciones de todo tipo que arrastramos, debemos naturalizar algo tan sencillo como abonar regalías a los autores y autoras, aunque las ventas sean pocas o precisamente por ello.
Bárbara: Parece una obviedad, pero a veces hay que insistir en que sin el autor o la autora no habría producto literario que editar ni que leer. Para nosotras, cuidar a nuestras autoras y auteres es un pilar innegociable. Intentamos que siempre la comunicación sea fluida, somos muy respetuosas con la obra y siempre consultamos cualquier cambio y propuesta con ellas y elles, escuchamos sus propuestas e intentamos realizarlas en la medida de lo posible. Y fijamos por contrato unos royalties adecuados a la realidad del mercado, pero siempre respetuosos con la autoría.
-¿Qué planes y publicaciones confesables tenéis previstos y qué podemos esperar de tan estupendas editoriales de cara a 2026?
Montse: Para 2026 tenemos previsto reimprimir Espiritistas, la antología de relatos de tres escritoras: Carmen de Burgos, Amalia Domingo Soler y Ángeles Vicente, con ilustraciones de Laura Montes. Además, la novela fantástico-oriental de Leopoldo Eguilaz y Yanguas, El talismán del diablo, ilustrada por Irina Hirondelle. Y en esa línea de ensayo que acabamos de empezar, vamos a presentar un trabajo de Judith Romero sobre Monstruas, la imagen de la mujer-monstruo en la cultura popular. Y más proyectos que esperamos vayan tomando forma en los próximos meses.
Alberto y Gonzalo: En Dos Bigotes, y como llevamos anunciando repetidamente en redes desde hace ya un tiempo, 2026 va a ser el año del cambio, el inicio de una nueva era marcada visualmente por la renovación en el diseño de nuestras cubiertas a cargo de Raúl Lázaro, nuestro diseñador, y por una apuesta decidida por la novela después de unos años en los que nos habíamos centrado más en el ensayo. Comenzaremos el año con Ser muchas y una íntima desconocida de Laura S. González de Araújo y lo finalizaremos con… eso no lo podemos contar todavía, aunque, por primera vez, tenemos ya cerrado todo el catálogo del año para lograr que, en la medida de lo posible, también nuestro día a día sea más tranquilo.
Miriam: Mi meta este 2026 es poder publicar, al menos, 6 novedades. En febrero sale la primera: Cuando devoró su corazón de las autoras Aura V. Noir y Cian A. Patron. Y en el primer semestre ya están previstas 2 novedades más.
Juan: Preferimos no adelantar ninguno de los títulos de nuestro plan de publicaciones de 2026, pero este es un año importante para la editorial porque queremos mejorar mucho y en diversos planos de nuestra labor.
Bárbara: Algo podemos confesar… Precisamente hicimos un post hace unas semanas donde revelábamos algunas cosas. Por ejemplo: tendremos dos nuevos volúmenes de la colección de bolsillo Les para llevar, una novela gráfica, dos bilogías y otro libro más en la colección romántica, y una obra de ciencia ficción y otra de fantasía… ¡en la variedad está el gusto!