A Ramón le caen lágrimas gruesas como los dedos de un guante. Me dan ganas de decirleque tiene que controlarse, que así lo único que conseguirá es joderlo todo una vez más. Su barbilla, llena de espinas de barba que se abren paso hacia la superficie —quién sabe si de forma inútil, quién sabe si … Sigue leyendo Un brasero de cenizas incandescentes, Elena Solera