Diciembre, 2016

Entrevista a Boa Mistura-Rut Alameda y Ferki López

De biombos, caretas y arena:el enmascaramiento del deseo en García Lorca,de Emilio Peral Vega-RESEÑA de Laura García y Ferki López>

Crónica desde el no-futuro-Marco Prieto Sánchez

Sádico anarquismo de el de Calanda-Diana Valero Ruiz

Entrevista a Mujer Mariposa-Rut Alameda y Ferki López

Los días largos, de Carmina Gabarda, Fernando López y Rut Alameda-RESEÑA de Elisabet García Rodríguez

Entrevista a Las muy perras-Rut Alameda y Ferki López

Un viaje hacia la palabra: Atenas,de Juan Vicente Piqueras-Guillermo Ginés Ramiro

Entrevista a Daniella Oviedo-Rut Alameda

Ganamos mucho(s) / Doce menos diez-Valeria Navarro


BOAMISTURA

Javier, Rubén, Pablo, Pablo y Juan vienen de Chile y se van a Costa Rica, haciendo escala en Altavoz, donde, como en cualquier rincón del mundo, también son Pahg, rDick, Purone, Arkoh y Derko, Boa Mistura, el arte urbano hecho carne, hueso y calle. Demasiado jóvenes para ser homenajeados -véase la portada del presente número-.

Entrevista de Rut Alameda y Ferki López

Pregunta: Vuestros trabajos son realmente inspiradores. ¿Cómo os inspiráis vosotros? ¿Cuál es vuestro modus operandi una vez que tenéis esa nueva idea?
Nuestra motivación es la de humanizar las ciudades, hacer del espacio público un lugar de interacción, buscamos agitar a las personas que día  a día pasean por estas calles. Como artistas urbanos creemos que tenemos un compromiso importante con lo que hacemos. Nuestro trabajo está en la calle, a la vista de todo el mundo. El diálogo es directo con el espectador y si lo que propones es negativo, influirá de forma negativa en las personas que lo vean.
¿Cuáles son vuestros referentes?
Todo aquello que rodea al lugar en el que va a estar emplazada la obra,
el arte urbano está anclado al lugar, por lo que pensamos que tiene que dialogar con él. Tenemos en cuenta el soporte, las circunstancias que lo rodean, pensamos en la gente, que al final son los que van a convivir con la obra día a día.
Buscamos siempre una recuperación artística de soportes, de lugares en la ciudad que, por unas cosas u otras, han caído en el olvido. Si nuestro trabajo no va a mejorar el lugar, no intervenimos.
¿Qué porcentaje de influencia tiene en vuestro colectivo la estética urbana del hip hop más allá de vuestros orígenes específicamente grafiteros?
Siéndoos sinceros, la estética del grafiti solo fue el inicio, nuestro empujón. Nos dio las bases para darnos cuenta de a qué nos queríamos dedicar en la vida. Se ha convertido en arte lo que podemos llamar arte urbano, en el que la calle es nuestro museo y la creatividad y el color nuestra herramienta.
El grafiti es nuestra raíz. Nos conocimos pintando en la calle (somos los cinco del mismo barrio),  y es ahí donde, a día de hoy, consideramos que tiene más sentido nuestro trabajo.
Tal vez al comienzo no había tanta reflexión detrás de nuestras obras, tenían una voluntad más estética. Hoy en día nuestro trabajo lo consideramos más maduro, creemos en la capacidad inspiradora y transformadora del arte, y más cuando este está en el espacio público, allí donde puede tocar a todo el mundo.

Frases de Leiva, de Rayden… ¿Qué pensáis que debe tener un mensaje para alcanzar almas?
El mensaje que te llega al alma es porque está escrito y emana del alma, es un diálogo de ser a ser, por lo tanto dicho mensaje viene de dentro, de lo más profundo y hondo de nuestro ser.
¿Cuál es o cuáles han sido los trabajos que más satisfacción os han dado?, ¿qué lugar os despertó una ilusión especial?
Cada proyecto es una experiencia y en cada una de estas experiencias, que vivimos gracias a nuestro trabajo, nos llevamos mucho más de lo que dejamos. Nos llevamos inspiración, energía, ganas de seguir haciendo cosas…
Cada proyecto, cada ciudad, cada experiencia te aporta cosas diferentes, pero que todas ellas al final se van sumando e inspiran a nuestro siguiente proyecto.

Le tenemos cariño a todos, desde la fachada que pintamos en Berlín a las últimas intervenciones que hemos realizado en Madrid. Sería como preguntarle a una madre cuál es su hijo favorito, pero si nos tenemos que mojar… probablemente el proyecto que realizamos en Ciudad del Cabo, por ser el que nos cambió la vida y nos abrió un camino que todavía exploramos.
¿Creéis que ciertas artes tienen una capacidad mayor que otras para construir y enviar ese mensaje?
Arte… arte es un cuadro, una canción, un corte de pelo, un flyer, un plato bien preparado, un mural… el arte está en muchos sitios, definirlo es difícil.

¿Qué opinión os merece el colectivo Acción Poética?, ¿os sentís identificados con él?

El Arte Urbano es el que se desarrolla en la calle. Su relación directa con el público sin necesidad de intermediarios y su carácter casi siempre efímero lo hacen especial. El hecho de que esté vinculado a un lugar físico, concreto e inamovible hace que esa obra no se pueda llevar, ni por lo tanto comprar o vender. Por lo que permanece al margen del circuito de especulación del mercado del arte.
Es una forma de arte más altruista, más pura, si se quiere decir así.
Nos sentimos identificados en este sentido, tanto Acción poética como nosotros buscamos inspirar a la gente.
Pahg, ¿qué es lo primero que piensas cuando te despiertas?
Qué me deparará el día, siempre es diferente, una aventura.
Purone, en nuestros días, ¿qué les dirías a aquellos artistas que pretenden crear una marca propia?, ¿qué es lo más importante y qué es lo que nunca se debe hacer?

Que la calle es un megáfono para los que trabajamos en ella, un museo sin intermediarios ni mecenas, por lo que hay que aprovecharla para expresarse.
Y que el único secreto siempre es el trabajo duro, no existen atajos nunca.

Arkoh y Derko, personalmente, ¿adónde os gustaría viajar?, profesionalmente, ¿qué rincón del mundo deseáis embellecer con vuestro talento?
¡A todo el mundo! Para nosotros es un regalo poder recorrer el mundo con nuestro trabajo, dejando pedacitos de él por aquí y por allá, y, sobre todo, aprendiendo e inspirándonos de todos los lugares a los que vamos.
Nuestro trabajo es nuestro hobby, lo que más nos gusta hacer y lo que más respetamos, así que para nosotros es un sueño que se cumple cada día.

¿Cómo valoráis la evolución de Boa Mistura desde el 2001?, ¿ha sido un camino fácil?

Éramos cinco tíos del madrileño barrio de Alameda de Osuna con un interés común por la vertiente más artística del grafiti, que cruzaban piezas por los muros del barrio, hasta que un día como hoy, hace unos años, decidimos mezclarnos por primera vez en una pared, sin ninguna pretensión… y hasta hoy.
Los años juntos, las experiencias, viajes, proyectos y, sobre todo, la confianza de cada uno en los demás hacen que todo fluya. Siempre hay discusión, en cada proyecto y para cada decisión… mucha discusión, pero en el buen sentido. Es una parte importantísima dentro de Boa. No sabemos si ha sido fácil, lo que sí sabemos es que ha valido la pena.
¿Qué proyectos tenéis entre manos actualmente? Asimismo, ¿hay alguna forma de colaborar con vosotros?
Actualmente acabamos de regresar de Chile y nos embarcamos a Costa Rica. La forma de colaborar sería si algún día pasas por donde estamos pintando, ¡te damos una brocha y a pasarla bien!

DE BIOMBOS, CARETAS Y ARENA: EL ENMASCARAMIENTO DEL DESEO EN GARCÍA LORCA

Emilio Peral Vega

(Universidad Complutense de Madrid)

Reseña de Laura García y Ferki López

14 de Noviembre de 2016, Residencia de Estudiantes de Madrid.

            Con motivo del 80 aniversario de su muerte, la residencia habitada por el artista granadino en su estancia madrileña congregó en noviembre a cinco de los más grandes especialistas en su vida y en su obra, convertidos en excelsos conferenciantes de un ciclo organizado por la Comunidad de Madrid y coordinado por el profesor Emilio Peral Vega.

Nos colamos en su conferencia porque nos encanta Federico y porque nos encanta Emilio, maestro de ambos, Doctor en Filología Hispánica, profesor titular de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid y autor de obras como De un teatro sin palabras. La pantomima en España de 1890 a 1939 (2008), Retablos de agitación política. Nuevas aproximaciones al teatro de la Guerra Civil española (2013) y Pierrot / Lorca: White Carnival of Black Desire (2015) -conviene, querido lector, hacerse (al menos) con este último para disfrutar y enriquecer aún más esta reseña que, como reseña, es reseña y no reportaje-.

Introducción

De biombos, caretas y arena: el enmascaramiento del deseo en García Lorca alude a la obra cumbre del imaginario surrealista de nuestro autor: El Público (1930), donde emerge la figura de un pierrot caracterizado de manera homoerótica después de haber sido forzado a pasar por detrás del biombo. Así, se señala la aparición del elemento esencial de la obra lorquiana y el cimiento de esta conferencia: Pierrot, la máscara de la comedia del arte italiana que halla en Lorca la manera “más eficaz y más constante de enmascarar y contar literaria, dramática y pictóricamente su callado deseo”.

Primera Parte: Pierrot, el yo probable de Lorca

Pierrot es la única máscara imperecedera de la obra lorquiana, creada aproximadamente en 1918, cuyo triple fin es el de CONOCERSE, ESCONDERSE y MOSTRARSE, sirviendo de fórmula para codificar la velada homosexualidad de nuestro poeta.

Pierrot es el escudo protector del frágil territorio personal de Lorca, quien desde la adolescencia entiende, asimismo, que debe servirse de un parapeto para expresar socialmente su lado oscuro. Así, Lorca se exhibe parcial, imperfectamente, como se puede apreciar en la «Oda del pastor bobo» (El Público, 1930).

En el Retrato del artista como saltimbanqui de Starobinski se observa la justificación de la elección pierrotiana por parte de los creadores de final del siglo XIX -especialmente los franceses-: esa máscara es la que promueve “la síntesis más acabada de su yo social marginalizado”, encuadrados en un panorama encorsetado por cánones, estereotipos y seres en serie en el que no caben ellos ni lo que representan para esa sociedad que camina entre la industrialización y la idealización humana.

Lorca halla en Pierrot el modo de convertir en diálogo lo que hasta entonces era monólogo culpabilizante, en el que trata las dos grandes cuestiones de su vida y de su obra: el amor y la belleza. Sin embargo, Pierrot no deja de ser una figura lastimera, igualmente frágil, que proyecta los miedos que atenazan a Lorca y que son proyectados a través de biombos delatores (El Público, 1930), bosques teatralizados (Así que pasen cinco años, 1931), o series de dibujos que expresan su deseo castrado.

Segunda Parte: Pierrot como máscara del deseo homosexual

La progresión de Pierrot a lo largo de la trayectoria lorquiana desde el juvenil texto de Pierrot: poema íntimo (1918) hasta la obra maestra Así que pasen cinco años (1931) rezuma un incremento en su contundencia que va de la mano de la propia evolución del poeta respecto de su diálogo con su yo oscuro. En la obra de 1918, Pierrot oculta la ambigüedad sexual y protege su condición ante el otro, construido sobre una oleada de carcajadas y burlas que representan el miedo y el dolor que sufre el propio Lorca, quien sentencia «YO soy una máscara eterna». En esta obra, encontramos el primer desdoblamiento de Lorca-Pierrot y una declaración del primero referida al segundo desgarradamente reveladora: «pobre Pierrot, pobre máscara de MI corazón. ¡Ay, qué triste es toda la humanidad!».

No obstante, la expresión del deseo oscuro a través de Pierrot encuentra en la obra pictórica de Lorca su mayor relevancia. En ella se aprecian, al menos, seis formas de aludir a la máscara: pierrot, payaso, clown, paje, marinero y gitano. El corpus de dibujos clownescos, catalogado por Mario Hernández, cuenta con unas sesenta ilustraciones del autor granadino, desde 1924 hasta su asesinato en 1936.

Un primer grupo de dibujos es el de los llamados “payasos melancólicos”. El profesor Peral Vega se detiene en tres:

Payaso con guitarra (1925) -paralelo a El paseo de Buster Keaton, diálogo surrealista cuya semilla fue su estancia vacacional en Cadaqués con su amigo Salvador Dalí con motivo de la Semana Santa de ese año- denota una serie de claves que contrastan con su aparente sencillez interpretativa. En primer lugar, el mástil de la guitarra se aprecia doblado y concluido en la disposición aleatoria de tres clavijas, imagen que retrotrae la de dos cuadros de Dalí: Pierrot y guitarra (1924) y Pierrot tocant la guitarra (1925), donde emerge asimismo la figura de Arlequín (alter ego del pintor catalán y compañero de Pierrot -Lorca-). Ese mástil doblado sugiere, según Peral Vega, el dolor del poeta por la separación de ambos. Tomando la guitarra como un símbolo femenino, continúa Peral Vega, la interpretación del dibujo se acerca a una “deseada complementariedad de papeles sexuales, imaginada por un Lorca frustrado debido a la distancia que le separa de su amigo”.

Payaso sobre pista de circo (1926), mucho menos tratado, manifiesta una hipercaracterización del payaso, que cuenta con una gola desproporcionada y un guante hiperbólico que cubre su única mano visible: constituyen la inefabilidad del deseo; la gola tapa la boca -deseo callado-, el guante sugiere una culpabilidad quizás derivada del onanismo. No obstante, la melancolía se ve ahora acompañada de una cierta esperanza, que halla en el rostro del payaso su manifestación y en alguna de las figuras que se proyectan respectivamente al fondo y sobre su cabeza su posible origen: bien la de un segundo payaso que lo observa como después de haber tenido un encuentro con él, bien la de una trapecista que se adivina representante del ideal femenino anhelado e inalcanzable por el poeta.

El paje de la pecera (1926) suma a la exagerada gola un pez atrapado en una copa, imagen que expresa la restricción del deseo una vez establecida la interpretación fálica del pez. Este dibujo se emparenta con Leyenda japonesa (1926), donde los ojos del paje de cuencas vacías se anclan en un jarrón que contiene una gola idéntica a la de Payaso sobre pista de circo que lo rebosa y dos peces cuyos ojos son los que no hallamos en su rostro, pues se trata de un pierrot que solo ve a través del deseo.

Un segundo grupo de dibujos es el protagonizado por payasos y pierrots de rostro desdoblado, que conforman la unión incompleta de la hipocresía y el refugio. Entre ellos destacan Poema surrealista (1927), encabezado por dos versos del Inferno de Dante -en este dibujo se expresa el miedo de Lorca a entrar en el mundo del sueño, el vértigo que le produce combatir el tiempo con su propio subconsciente- o Retrato de Salvador Dalí (1927), que simboliza la consecución del anhelo lorquiano por poseer sexualmente a su amigo, lo cual implica convertirlo en una proyección de sí mismo.

Un tercer grupo de dibujos se compone de obras que contienen diferentes mascaras con las que Pierrot establece una semejanza: destacamos entre ellos Busto de Antoñito El Camborio (1928), referente al que Lorca dedicó uno de sus más célebres poemas de su Romancero gitano.

Tercera Parte: Pierrot como reflejo de la sexualidad frustrada: Así que pasen cinco años.

El Acto Tercero de este drama surrealista del 31, cuya historia dejamos que lean sin hacer aquí spoilers, escenifica de forma nítida la implicación homoerótica de su protagonista, proyectado en un payaso. Se niega el otro femenino y se simboliza el no deseo del cuerpo de la mujer al mismo tiempo que se emite el mensaje de una conciencia que penaliza su frustrada paternidad. Este doble juego, que comparte determinadas coordinadas con Poeta en Nueva York y Yerma, halla en los siguientes versos del payaso -contrahechos desde una cancioncita popular granadina- su cumbre expresiva: «Perdí rosa y curva, / perdí mi collar / y en marfil reciente / los volví a encontrar».

Piensen, investiguen, consulten y, hallen o no, amen por encima de todo.

CRÓNICA DESDE EL NO-FUTURO

Marco Prieto Sánchez

En ocasiones puntuales, escribo en el presente desde el futuro, o más bien desde ese futuro ya extinguido en el que todo fue absurdo.

Vuelvan los hologramas, los aislantes petrificados de Micenas, el rey y Rupert, el niño bomba. Ya no es cuestión de neonatos, si no de flotadores. Recientemente se han descubierto trabajadores extraeditables en el país-desierto basado en dunas antropomórficas decoradas con auras óseas. Allí se cultivan neuronas terroristas antilógicas sembradas transgenéricamente dentro de oscuras manifestaciones anti-gestaciones, un procedimiento que sustituyó a Mother Cells porque salía más rentable, ya sabes. Aquí se pasean, no se disparan, nítidas balas de la nueva marca “Slow Motion” que pasan entre nuestros ojos, y digo nuestros, porque eres nosotros. Y que además, estas balas son de uso público.

Allá donde antes crecían ciudades, ahora crecen discursos que combaten ciudades y metropolitanos. El mar ya está tan cercano que su olor se mezcla con el magro de las postfábricas de halitosis sanguínea, es el tiempo de la sangre negra. Desde la moda de los transraza y de su racialidad entendida como lucha hacia la tolerancia global (una vez más) se completa el bucle de la globalización impuesta por antiguos líderes. En este caso, el fin del proceso significa su destrucción, pues renace de las cenizas una fase inesperada, y por tanto esta nueva ideología se presenta como “transclase”, un jaque al sistema desde el sistema, así como, desde siglos ha: transexualidad, transcultura, transtiempo, transterrorismo o transraza han conseguido sus objetivos apoyados por los poderes fácticos. Ahora transclase, como ya podremos imaginar, son seres que se sienten identificados con una clase social que no es a la que pertenecen. Quién iba a decir que los ancestrales Mujeres, hombres y viceversa o Gran Hermano iban a ser precursores y a la vez instrumentos que facilitaran este proceso o que incluso fueran precedentes de los nuevos centros de socio-estabilización para los nuevos transclase.

Las antiguas Cámaras Escenopeicas situadas en los viejos cráteres de antiguas tribus al sur de Europa, son ahora metacámaras de gas y óleo dónde repintan con gasóleo al ya fallecido Trump, Adolf y Donald, estas infinitas maravillas se acaban titulando “Adolnald” siempre, aunque el origen de la idea del yítulo sea radicalmente distinta. “Adolnald” se podría traducir como el verbo adornar en el antiguo dialecto hispano-asiático, son reyes de las eternas nuevas guerras mundiales futuras, producidas en series por exrevolucionarios, frutos del árbol de navidad, del cual por cierto, también colgaban gatitos-gif, de esos causantes de la suerte-población, necesitamos equilibrar este ecosistema…

Y por suerte ahora hay muros por todas partes, por fin abolieron la convivencia. No sé por qué razón desde aquel suceso de luces rojas y gente extraña con caras de bebés; los seres nos organizamos (evidentemente bajo el marco de hiperglobalidad) por ideologías, por sistemas económicos, oficios, culturas, género, raza y otras diferencias, todas combinadas entre sí, distribuidas en espacios equivalentes por todo el globo terráqueo. Así, viajamos para no odiar eternamente. Supongo que se puede definir en parte como una vuelta al estilo nómada, pero desde el individuo.

En Easy, una zona relativamente reciente y la cual me encanta como concepto aunque los seres que allí habitan sean demasiado obtusos, hay una moda que se llama “Minimal Groove”, una estética que apuesta por la reducción de todo a la máxima simpleza, y por lo tanto se conmuta como una suerte de anarcoprimitivismo, no como ideología, si no como procedimiento hacia la extinción de la inteligencia. Como, por ejemplo, ocurrió con PlayGround y aquella crisis de analfabetismo camuflado que no acabó de solucionarse, pero bueno, que con el tiempo se irá diluyendo en la media. O cómo cuando salió Multi-Face, el primer presidente del Labor Order. Ahí sí que nos reímos de esos inútiles.

From: We are still (18972340’-7823476$. Earth State)

SÁDICO ANARQUISMO DE EL DE CALANDA

Max Aub dijo de él: “Luis Buñuel, como cualquier gran artista, tiene un mundo  que comunicar pero no encontraba el instrumento para hacerlo”. Él mismo definió su cine como un instrumento para hacer poesía. Realizó películas de tesis en las que no situaba sus situaciones y personajes en base a respuestas que ya conocía, sino que se situaba a sí mismo para vivir las experiencias y buscar las respuestas con los espectadores. Estructuró su obra en base a dos rasgos profundamente humanos: el deseo y la contradicción.

Viridiana, premiada con la Palma de oro en Cannes, y prohibida en España hasta el fin del Régimen -por su carácter revolucionario y blasfemo-, sirvió para que futuros directores del Nuevo Cine Español ligasen a Buñuel con él mismo. Si, como hemos dicho, sus películas son películas de tesis, una de las hipótesis que plantea en Viridiana es un experimento de puesta en práctica de la ideología marxista-anarquista en la que creía, acompañado de dos subtemas que vertebran la escena y en cierta medida se oponen entre ellos dificultando la praxis de esa ideología anarquista: el de la ideología del marqués de Sade y el de la moral católica.

En primer lugar, el marxismo está en un nivel extra-textual con la propia declaración de intenciones de Buñuel respecto de su cine: dado que el opio del pueblo es el conformismo, sus textos no deben ser tomados literalmente, sino interpretados de todas las formas que permitan, sin influir a priori en el espectador. A un nivel mucho más concreto, la ideología anarquista aparece como un marco en las secuencias de los mendigos: la libertad del individuo se proclama por encima de todo en un grupo de gente que ejemplifica un microcosmos al margen del estado o las instituciones, personas que han sido expulsadas por el mismo sistema, ya sea por manifestar rasgos físicos desviados de la norma como por su propia clase o, tal vez, debido a un castigo moral. De esta manera, los personajes sin patria, vagabundos, representan a su vez un cierto exilio del que Buñuel es partícipe y que Viridiana, como principio integrador y salvador, recoge bajo su techo y acomoda a un nuevo sistema. Lo que ella intenta es dignificarles a través del trabajo eliminando de sus vidas la estructura que el estado capitalista reservaría para ellos en pos de una vida donde su esfuerzo, su actividad primaria y los frutos de estos no les alienen, sino que sean para su propio disfrute y subsistencia.

Es aquí donde empiezan a operar los principios del marqués de Sade y su concepción del vicio y la naturaleza humana opuestos a la moral católica: el egoísmo integral por el cual todo hombre nace solo y sus acciones no tienen consecuencias para otros que a él deban importarle, la igualdad de los individuos ante la naturaleza, debido a la cual, como todos son intercambiables, los sacrificios por los demás no merecen la pena y, por último, el crimen como una afirmación de poder que solo tiene quien es capaz de conquistarlo. Los personajes comienzan a mostrar su verdadera imagen en manifestaciones de pecado como pueden ser la gula, la lujuria, la pereza o la ira. Llegamos en estos términos al segundo subtema que establece la dialéctica con Sade: la crítica a la moral y la caridad cristiana. Viridiana, que se presentaba como salvadora de una moral corrupta, encuentra un choque entre la idealización de su mundo y el mundo real. Esta  miseria descarnada entre iguales acaba alienando a los mendigos en su propia humanidad en un retrato del deseo subconsciente por obtener el poder.

Diana Valero Ruiz

MUJER MARIPOSA

Mujer Mariposa es luz, es belleza, es arte, es luz, belleza y arte enfocadas a la mujer, a esa mujer maltratada, a esa mujer callada, a esa mujer valiente, a esa mujer superviviente, a esa mujer tan… mujer. Nos atienden Carmen y Rosa, mujeres tan mujeres.

Entrevista de Ferki López y Rut Alameda

Pregunta: ¿Qué importancia tiene el arte en la visibilidad que pretende dar Mujer Mariposa a la censura de la violencia de género y los malos tratos?

Mujer mariposa parte de un concepto bello: la mariposa que despliega las alas y vuelve a volar. El nombre nace de una canción, compuesta por el cantautor Mario San Miguel. Ya estamos uniendo música y fotografía. Y, desde que iniciamos el proyecto, músicos, poetas, escritores… han colaborado y se han interesado. El arte es bello, y queremos mostrar el lado más bello, el renacer. El proyecto se centra en las mujeres supervivientes, valientes, que vuelven a volar.

¿Consideráis que resulta más sencillo o atractivo expresar ciertos mensajes a través de ciertas artes en detrimento de otras?

Creemos que no, que cada arte es capaz de expresarlo. En las inauguraciones de Mujer Mariposa cada año ha habido fotografía, textos, una obra de teatro, música… y cada arte tiene la capacidad de llegar a la gente. Solo hay que hacerlo con cariño y desde el corazón.

El símbolo de la mariposa que por suerte podemos ver en tantos lugares y ligado a tantas personas que os acompañan en este proyecto denota libertad y belleza. ¿Qué pasos habéis dado hasta alcanzar el punto de difusión y colaboración con el que contáis actualmente? ¿Ha sido un camino sencillo?

No hay caminos sencillos, tanto una como otra [Rosa y Carmen] trabajamos, tenemos hijos, no contamos con mucho tiempo y esto lo hacemos de un modo totalmente desinteresado. Pero ha sido un camino precioso. En él hemos ido sembrando poco a poco. Colaborando con músicos, conociendo a Ana Bella y su fundación, con el trato directo de las mujeres supervivientes… Lo sorprendente y bonito es que a cada paso que hemos dado nos hemos ido encontrando con gente que creía en el proyecto y se ha mostrado dispuesta a ayudar. No hay imposibles, hay cosas hechas con cariño.

Contadnos, por favor, cómo nace la relación con la Fundación Ana Bella y qué representa actualmente dentro de este hermoso proyecto.

Cuando decidimos que Mujer Mariposa debía dar un paso más, empezamos a buscar una fundación o asociación con la que colaborar para que fuera la destinataria de lo que consiguiéramos. Y así es como llegamos a Ana Bella.

Su mensaje nos caló enseguida. Tuvimos la suerte de conocerla en persona poco después, y a gente de la Fundación, tanto de Madrid como de Sevilla. Nuestro fin es concienciar, pero no perdemos la idea de conseguir fondos, porque la realidad es que estas mujeres necesitan salir adelante y para ello necesitan medios. Todo lo que el proyecto consiga será para esta Fundación.

Cuando reparáis en la supervivencia de aquellas personas que han sufrido malos tratos, ¿qué imagen os suscita?, ¿con qué identificáis dicha supervivencia?

La supervivencia nace de ellas, son supervivientes, son mujeres fuertes, que un día alguien hizo que lo olvidaran. En muchos casos esta fuerza nace de los hijos.

¿Cómo creéis que se pueden abrir los ojos de aquella mujer que no sabe que está sufriendo maltrato?

Después de hablar con mujeres de la Fundación Ana Bella hemos comprobado que no es muy fácil, pero desde luego la familia, las amigas más cercanas, son las personas que más pueden ayudar. Escuchar. Informar. Y acompañarlas a estas asociaciones que es donde mejor las pueden atender.

¿Consideráis que nuestra sociedad está a la altura de las circunstancias o, por el contrario, pensáis que todavía queda mucho por hacer y tal vez todo el esfuerzo de combatir estas lacras proviene principalmente de colectivos o plataformas altruistas y no institucionalizadas?

Queda muchísimo por hacer. El número de víctimas mortales por año es alarmante. Pero no se presta la atención necesaria. Creo que lo primero es concienciar a la sociedad de que realmente es un problema. En cuanto a las ayudas es cierto que viene principalmente de asociaciones o plataformas.

Dirigido a todos nuestros lectores: ¿cómo se puede colaborar en Proyecto Mujer Mariposa?

Lo primero, dando a conocer el proyecto. Enviándonos fotografías para montar el vídeo y posibles exposiciones. Compartiendo lo que publicamos. Pero, sobre todo, hablando de ello. Hace falta que los malos tratos sean visibles, quizá así nos hagamos más conscientes.

LOS DÍAS LARGOS

En uno de esos días en los que los sueños de verano quedan atrás y son pisoteados por la agitada y temprana rutina de la pluscuamperfecta Madrid, un ocho de Septiembre, recibí una gustosa invitación a una galería de arte.

Semanas después acudí a la cita toda yo vestida de negro -y no sólo por fuera-, algunos dirán que sería la guitarrista perfecta de un concierto de Rock N’ Roll.

Y allí, ante mí, esa minuciosa galería, aunque ahora descubro que era aquella insignificante yo, ante inmensamente ella.

Decidí dar un paso, entrar. Mis ojos trataron de captar la totalidad de lo allí expuesto en un sólo vistazo. Fotografía, ilustración y lírica se concentraban en la sala. Un marco sostenía cada obra, inexplicablemente todo junto, descarriado e indivisible a partes iguales.

Paseé por los metros cuadrados que resultaban ser el hogar, o la Canción de cuna para ojos secos, de esas inefables creaciones. Paredes blancas que colgaban espejos, precipicios, escenarios de libros de Dante.

Las fotografías. Suaves caricias en mi piel. La rozaban, semejaban plumas recorriendo mi imperfecta silueta. Tan elegantes, tan estéticas, tan bellas, dando la mano a Horacio en su Beatus Ille. Allí estaban reposadas, complejo de Musa -esta vez no fea-, sumisos dedos que se deslizan por el piano más sedoso, feminidad por bandera, sospecho que me rindo a Tenerte parcialmente Carmina, infinitud en cada efigie que concluye en Cronofobia.

Mientras no quedaba más luz por tratar de Inventar en mis pupilas, fueron las pinceladas estrepitosas de Rut, la ilustradora, las que zarandeaban mis parpados. Contraste de claroscuros que apuntaban al centro de la diana. Dibujos que tú, siempre tú apreciarías en cada centímetro cuadrado de tu tiempo. Rebelión y claudicación simétricas en cada copo de Nieve que altera mi temperatura. Anarquía visual como estado natural. 3:14 minutos de vibrantes y tenebres notas de guitarra eléctrica compuestas por la más pura melodía de un saxofón que exclama: Nos volveremos a ver.

¿Dónde? En Madrid. Esa gran dama y señora que derrocha vino, colillas y malas decisiones por sus alcantarillas. Confieso que es difícil no derramar lágrimas- no sólo Madrid llora– en un escenario tan amargo. Los semáforos en rojo del día a día por los que no dejamos de cruzar, o por los que no nos dejamos de Perder. Pasos en falso por sus asfaltadas calles que nos acercan al Eterno retorno al que no dejamos de tentar.

Pero siempre nos quedará la lírica como salida de emergencia. ¿Qué importa si cuelga un cartel de Danger en la puerta?

Cada palabra aquí representa una gota. Gotas de una cascada que acaba en abismo. Alto. Nadie te habla de una hermosa cascada que te acerque a la orilla paradisíaca de un río. Te ruego me disculpes si pensaste por mis palabras que esta galería ofrecía sueños rosas. Prometo que lo entenderás cuando te adentres Hoja por hoja y camines por los senderos convertidos en párrafos.

Como decía, la lírica como medio de escape, o mejor, de deriva. Deriva sin timón, sin faro, sin salvavidas. Palabras incrustadas en cada latir, pellizcando mis cicatrices, y mientras, susurrándome al oído, muy bajito, que nos perdamos por nuestras Zonas comunes, que saltemos al vacío sin temor, que las treguas son cobardes.

Mientras continuaba solitaria en medio de la galería, mi noción del espacio-tiempo apostando a juegos de azar, tratando de descubrir el más mínimo halo de aquellas piezas. Mis ojos continuaban inevitablemente curioseando entre los versos que colgaban, mientras buscaba algo, alguien o ambos -quizás una Persona-refugio– que consiguiese revelarme qué ocurría exactamente, que ordenase ese caos milimétrico. Mi cuerpo desnudo Enredado entre versos de Quevedo –Es hielo abrasador, es fuego helado– que delatan las intenciones del artista, Fernando, que toma como pluma la inercia vital.

Contemplé las obras por última vez antes de marcharme, rodeada de espectros ausentes que gritaban ¡No quiero que te acabes nunca! Y entretanto desdibujando las marcas que dejaba la visita, quemaduras empapadas en tinta, heridas con forma de verso, rasguños sensoriales tan profundos como extraviados. Un dolor que quiere más de sí y se confunde con placer.

Recogí mis pertenencias, buena parte de ellas se quedaban allí envueltas entre las conversaciones que mantuve con aquellas obras. Guardé la entrada de la visita en lo más profundo de mi ser, me dirigí a la puerta, soy educada, no olvidé Cerrar sin que suene.

Elisabet García Rodríguez.

LAS MUY PERRAS

Amigas, artistas, compañeras, amantes de los animales, apologistas del bienestar de los galgos y MUY PERRAS, Rebeca Khamlichi y Mari Quiñonero nos dejan entrar en su mundo, marcado por pinceladas, cuadros y pisadas asimétricas, muchas, muchas pisadas asimétricas. Y ladridos. De la galería de arte Échale guindas hasta La esquina de Santi.

Entrevista de Rut Alameda y Ferki López

Pregunta: ¿Qué ha sido lo más gratificante que os ha ocurrido desde que existe Las muy perras?

MARI: Lo primero que me viene a la cabeza es cuando la gente nos manda fotos de los perros que rescatamos, como de la primera perra que cogimos ahora en un sofá o paseando por la playa… Ver que ahora tienen un hogar, teniendo en cuenta que los recogemos hechos polvo.

REBECA: Sí, por ejemplo, la primera perra que cogimos, que ahora la ves paseando por la calle con la dignidad totalmente de vuelta.

MARI: Es una pasada eso, es impresionante.

P: ¿Y cómo surge Las muy perras?, ¿qué parte tiene el arte en ello?

R: Nace de la necesidad de no ser espectadoras. Estábamos en el lado de los adoptantes, habíamos tenido casa de acogida, y recibíamos mensajes de que había un perro abandonado… Un día recibimos el de un perro abandonado en Toledo, pensábamos que no podríamos cogerlo ni de broma, fuimos allí, lo conseguimos coger y le dimos una nueva vida.

M: Ahora vive en Holanda.

R: Ahí nos dimos cuenta de que nos faltaba otra parte: necesitábamos fondos para las protectoras, para poder atender a los perros que nosotras recogíamos, y pensamos qué podíamos aportar por nuestra parte. Al ser artistas, lo encontramos en nuestro propio trabajo, conseguimos que compañeros artistas nos donaran sus cosas, creamos con ellas una plataforma a modo de crowfunding en la que promover esas donaciones. La gente ha ido respondiendo muy bien.

M: Fue todo muy natural.

P: Entonces sois conscientes de los problemas a los que se enfrentan las protectoras en España.

M: Claro, es decir, nosotras no podemos recoger un perro si no tenemos un lugar en el que poder dejarlo y que esté atendido.

R: Exacto, de ahí que necesitemos protectores o casa de acogida.

M: Y de ahí la necesidad del crowdfunding para conseguir dinero para financiarlo.

R: Necesitamos cubrir los gastos de esos animales que sacamos de la calle, no solo los primarios según los recoges, sino los gastos de veterinario, que son básicos y brutales.

P: ¿Y ha tenido buena acogida?

M: Hay de todo, al final es algo altruista y te encuentras con gente más dispuesta y otra menos a la hora de la verdad.

R: Sí, aunque la gente suele ser generosa. Hemos contado con el apoyo de muchos artistas que contactamos, con la mayoría, que nos han ayudado al principio como amigos, después como compañeros, más adelante se ha ido sumando gente que no conocíamos y que ha contribuido, tanto actores, actrices, músicos…

P: ¿Os han puesto trabas desde algún ámbito?

M: No hemos encontrado con todo tipo de gente… Por ejemplo los animalistas estos extremistas que ponen en duda nuestro amor por los animales… me ofende. No saben el trabajo, el tiempo, el dinero que esto conlleva.

R: Hemos tenido muchas tonterías por objetos, del tipo un jarrón con forma de cabeza de ciervo…

M: No hemos matado un ciervo para hacer el jarrón, el jarrón con forma de cabeza de ciervo se puede hacer sin matar a un ciervo, pero no ven más allá.

R: No tenemos otra forma de hacerlo, no tenemos una marca gigante que nos ampare, somos artistas y compartimos arte para estas causas. Que nos critican, pues muy bien, viene de serie, viene con el hacer cosas.

M: Ahora ya no te preocupa, pero yo al principio lloraba, de rabia, es algo que quema mucho… Te sientes genial por haber rescatado a un animal, pero destrozado por cómo lo has encontrado.

P: ¿Qué le aporta Mari a Rebeca y qué le aporta Rebeca a Mari?

M: Nos hemos encontrado en la vida.

R: En realidad, nosotras…

M: Ella es más loca que yo en el fondo

[risas]

M: (A Rebeca) Yo luego te sigo, pero eres tú la que arranca muchas veces.

R (anonadada): Mari es el freno, la parte racional.

[risas]

R: Pero esto es en apariencia, sobre el terreno yo soy la serenidad y Mari es a la que, al encontrarse cosas durísimas, le dan ganas de yo qué sé…

P: ¿Cuál ha sido la historia más dura?

R: Yo creo que la que más me ha impactado ha sido la de una galga que había pasado por veinte mil millones de manos, maltratada, aterrorizada…

M: Los coges famélicos, hechos polvo… Hay que ser muy fuerte, pero también es verdad que una vez que lo coges, piensas: “venga, adelante, ya te tengo”. Creo que la peor fue la de una galga… mmm…

R: Conchita.

M: Conchita. La recatamos, llega al albergue, una chica la adopta y, por un descuido de ella, se escapa y está desaparecida. Ver que has conseguido darle otra oportunidad y que no ha servido porque otra persona no ha sido suficientemente responsable, aunque nos pueda pasar a todos, te duele. Un animal no es un peluche.

P: ¿Creéis que es posible cambiar el mundo del galgo?

M: Es posible, pero tienen que morir muchas generaciones todavía, es así de triste, pero poco a poco.

R: Es un problema de educación. A pesar de que en la gente joven ya ha empezado ese cambio, te vas a ver a un galguero y su hijo sigue viendo el animal como una herramienta de trabajo.

M: También influye el pasotismo, es decir, en esa idea de la educación, es necesario abrir los ojos, concienciar, y si ves a un animal abandonado no entender que es un problema, sino que tienes que actuar, que le estás salvando.

P: Habladnos de vuestros proyectos artísticos actuales.

M: Yo cuento los tuyos y tú cuentas los míos.

R: Pues… Mari…

[risas]

R: Mari tiene ahora un proyecto que ha hecho sobre su Chica con turbante, que es un collage. Ha jugado con diferentes materiales, texturas… Gana mucho más en vivo y en directo en la galería de Pelayo 47, Échale guindas, porque combina tejidos reconocibles como los vaqueros de Levi’s hasta otros muy antiguos, muy diferentes. La combinación es exquisita.

M: Está hasta el 6 de diciembre. Y de Rebeca os puedo contar que está ahora pintando mujeres en diferentes tonalidades de rosa, como antes hizo en diferentes azules. Son mujeres públicas, del arte, de la cultura.

R: Muted pink. Sin mujeres del arte, de la cultura, pero a las que añado piercings o tatuajes con significado para mí, que representan a personas que quiero. Pinto cosas que me gustan.

P: ¿Harás exposición?

R: Sí, no sé si me quedaré en el azul y en el rosa, pero sí, son mujeres monocolor y estaría bien juntarlas. La importante es la que vamos a hacer a partir del día 24 -de noviembre-.

M: Van a participar todos los artistas que nos han ido cediendo sus cosas.

R: Y el cien por cien de lo recaudado irá destinado a Las muy perras.

UN VIAJE HACIA LA PALABRA: ATENAS, DE JUAN VICENTE PIQUERAS.

por Guillermo Ginés Ramiro.

Como el paso de un “poeta desconocido a poeta reconocido sin pasar por ser conocido” definiría su propia y paradójica trayectoria poética Juan Vicente Piqueras al convertirse hace cuatro años (2012) en el vigésimo quinto ganador del prestigioso premio nacional de poesía de la Fundación Loewe con su poemario Atenas, publicado en la editorial Visor. A pesar de haber recibido otros galardones no menos importantes como el José Hierro con su poemario La palabra cuando (1992) o el Antonio Machado con La latitud de los caballos (1999) entre otros, es con este último premio y poemario con el que alcanza la tan preciada cúspide para un poeta.

Muchos de sus lectores asociarán su nombre y su poesía a la problemáticamente denominada ‘poesía de la experiencia’, término que a tantas confusiones ha dado lugar en el territorio de la poesía española desde su aparición, allá por unos años en los que un joven Jaime Gil de Biedma se propuso escribir unos poemas que estuviesen plagados de verdades cotidianas, poemas en los que la propia experiencia se crease objetivamente a partir de la construcción del mismo y que, a su vez, resistieran el paso del tiempo. Obviamente, consiguió su propósito. El conocido crítico literario James Valender, aparte de haber editado la obra completa de Jaime Gil de Biedma, ha realizado varios estudios acerca de la poesía de la experiencia basándose en el libro de Robert Langbaum The Theory of Experience. The Dramatic Monologue in Modern Literary Tradition, donde llega a la conclusión de que la propia experiencia la consigue el poeta percibiendo los estímulos que la memoria y su intelecto le proporcionan para, posteriormente, llevar a cabo un análisis crítico. Y eso es exactamente lo que Juan Vicente Piqueras hace en su libro.

En el poema “Delfos” realiza una de las metáforas más maravillosas de todo el poemario afirmando que «Los lugares son dioses». Piqueras es un poeta que utiliza constantemente en Atenas el sitio como fondo para su palabra, porque para él todos los lugares en los que ha estado (como Tebas, la Acrópolis o Creta) son los que le propician una serie de recuerdos o estímulos que califica como «bandadas de pavesas fénix» y que, una vez valorados adecuadamente, trata de comunicar al lector. Por tanto, la experiencia que nos transmite es justamente un eminente proceso de medición y valoración del episodio concreto sometido a un análisis crítico personal que cuyo fruto será el poema. Asimismo, al comienzo del poemario Piqueras redacta una nota autobiográfica en la que señala dónde fueron escritos algunos de los poemas, lo que refuta esta propuesta.

Partiendo de este breve –pero esencial para entender el poemario– concepto introductorio de ‘poesía de la experiencia’ nos adentramos en el mundo que               nos crea a través de su poesía. Coherentemente construido, Atenas constituye el viaje de un ‘yo’ poético que asiste al final de un mundo conocido, un viaje que comienza en Roma y que va hacia Grecia, pasando por la Acrópolis, Tebas, Delfos, Creta, Micenas entre otros destinos, para terminar con un poema-despedida denominado “Adiós Atenas” escrito ya durante su estancia en Argel, ciudad en la que reside en la actualidad. Desde el comienzo de la travesía hasta el final de la misma vemos que el concepto de poesía que el poeta nos transmite, y que será la esencia del libro, es un concepto de cotidianeidad en su lírica, porque la propia poesía no entiende ni precisa un lenguaje críptico ni hermético, sino que la poesía está en el habla de cada día. Un viaje que, como todo viaje, comienza con una “Víspera”, poema-pórtico con el que inicia el recorrido desplegando un haz de rara luz que alumbra la mirada un poeta que transforma lo cotidiano en relevante. Una mirada redentora capaz de dotar de gran importancia a una serie de sucesos simples y llevarlos hacia su abismo lírico como, por ejemplo, puede ser una mera “Travesía nocturna” en un barco, pero que, a su vez, reflexiona sobre algunos temas de orden filosófico como la fugacidad del tiempo y la inseguridad del hombre que camina a ciegas hacia un mundo desconocido.

Pero poesía sencilla no equivale a poesía sin sentido ni sustancia. «Se ha ido el eco y ha llegado el polvo». Con estos versos Piqueras constata su tendencia a utilizar lo denso como oposición a lo raro, calificando como ‘raros’ algunos sustantivos usados de manera reiterada en el poemario como son el ‘polvo’ o la ‘ceniza’, elementos sensibles a la disgregación de las cosas y que adquieren gran importancia. En mi opinión, existe aquí una clara influencia del Neruda que escribe Residencia en la tierra, en cuanto a la trascendencia y significación que Piqueras le otorga a dichos elementos. Y pensando en la faceta filológica del poeta, dicha tesis no resultaría tan descabellada, ya que, aparte de poeta, Juan Vicente Piqueras es licenciado en filología hispánica, carrera que le ha permitido labrarse un futuro profesional, trabajando en el Instituto Cervantes desde Argel, por lo que es bastante probable que se haya nutrido con sus lecturas de algunos de los elementos de la lírica del poeta chileno por excelencia.

Y para todo ello se vale de la palabra. La palabra como método para asir todos esos recuerdos, es una mano con la que accede a lo tangible, porque es el viento el que se lleva «la voz de los que callan» como dice en su poema “Viento de Noviembre”. Curiosamente, este poema está situado en la parte central del poemario, y no es producto de la casualidad que sea un poema sin ningún tipo de puntuación, hecho que provoca una aceleración del ritmo y del viaje en general, propiciada por ese viento. Un viento que no entiende de tiempo ni de olvido. Un viento que se lleva la memoria del poeta para luego, alevosa, volver a modo de pregunta retórica apuñalándolo mortalmente por la espalda, como diría el gran maestro Ángel González.

La presencia de la mitología griega en el poemario resulta fundamental, y no es para menos en un viaje que transcurre por la Grecia clásica. Piqueras realiza constantes metáforas y alusiones a la excelsa y amplia tradición mitológica griega en su poemario. Este yo lírico ha transitado por el laberinto del minotauro, y se ha dado cuenta de que ese minotauro realmente habita dentro del laberinto que es su cuerpo, por lo que su lucha será contra sí mismo. Y también ha sido soldado del mismísimo Cadmo «nacido de los dientes del dragón», así como compañero de viaje de Ulises en su particular regreso a la tan preciada Ítaca.

Por otra parte, Piqueras recoge también un poso de frustración provocada por la incapacidad de poder comunicarse con otras personas al no hablar el mismo idioma durante su estancia en Grecia. En su poema “Sin idioma” se ve reflejada la imposibilidad de poder valerse de la palabra (en este caso, oral), motivo esencial expresado durante todo el poemario. El poeta transmite la idea de estar viviendo un sueño pero despierto, idea a la que se irá acostumbrando poco a poco, citando a modo de consuelo al premio nobel de literatura de 1994, Elias Canetti, cuyo hombre perfecto sería aquel «que no hablase ninguna de las lenguas del mundo». Porque Piqueras no se olvida de dejar un hueco especial en su obra a quienes fueron sus mentores, como es el caso de Carlos Edmundo de Ory o Luis Eduardo Aute, entre otros. Tampoco deja de lado a aquellas personas que ocupan un lugar significativo en la historia de la literatura, como sucede con Canetti. Para su maestro Carlos Edmundo de Ory, al que ya dedicó un poema en su memoria denominado “La habitación vacía” (poema con el que ganó el premio Manuel Alcántara), realiza el denominado “Gracias de Grecia”, poema que Carlos Edmundo de Ory nunca recibiría. Desde el propio juego de palabras que hay en el título –compuesto a la manera más Oryana posible– hasta el final del poema, Piqueras hace una especie de alegato a la famosa defensa de la risa en el poema, entendiéndola en el sentido más liberador o dionisíaco. El poeta también sabe jugar con la palabra.

Atenas es, por tanto, un libro donde las palabras son barcos, como dice otro de sus contemporáneos, Luis García Montero. El poeta emprende con Atenas un viaje hacia la felicidad a través de esos recuerdos que suavemente se deslizan entre los dedos de su mano y que para poder agarrarlos se vale de las palabras que salen de su pluma. Atenas es un viaje hacia la palabra, un viaje hacia la sencillez del verbo que transmite de forma prioritaria la función principal de la poesía: no dejar indiferente al lector.

DANIELLA OVIEDO

Daniella Oviedo está llena de vida. Ha progresado ligada al arte, surfeando etapas de calma y olas gigantes que parecían devorarla. Llegó a tierra, tomó su preparación artística, unos lienzos y algo con lo que ahogarlos en belleza y reconciliación con el mundo. Su obra maestra es su día a día.

Entrevista de Rut Alameda

¿Cómo empieza todo?, ¿cómo nace artísticamente Daniella Oviedo?

Pues yo hice Arquitectura y Diseño Gráfico. Era muy activa. Pero me llegó un cáncer de mama que tuve que superar. Fue un gran parón en mi vida, una etapa de conocimiento de mí misma. Salió todo bien y mi perspectiva de vida cambió radicalmente. Aprendí a estar en el presente, no en lo que había hecho o tenía que hacer al día siguiente. Ahora soy más vitalista. Y el arte, los cuadros, pintar… para mí es algo que necesito. Cuando comencé nunca pensé en tener una exposición como esta.

¿Cuáles son tus referentes?

En cuanto a Arquitectura, muchos. Pero te digo dos: Tadao Ando, japonés, y el finlandés Alvar Aalto. Y fuera de la Arquitectura, como artista global, Dalí. Me apasiona. Considero que hacen falta Dalís, tan rompedores.

¿Cómo se vive el arte en Venezuela?, ¿es muy diferente de cómo se vive en España?

Sí, muchísimo. Piensa que Venezuela tiene unos doscientos años de vida. Es un país joven. Hasta hace poco no teníamos una cultura del arte. Pero contamos con gente maravillosa, como, por ejemplo, Soto, Jesús Soto, que murió hace diez años. Aquí, en España, la tradición es grande, abarca formas clásicas, que es algo que allá no existe porque ha habido, digamos, unos antepasados artísticos.

¿Y se vive igual que aquí ese arte?

Cada vez más, pero aún falta mucho. En España, cuando yo llegué hace unos años, me impactó ver tantos museos, tanta cultura, tanto espacio para compartir. Es increíble. ¡Puedes hacer turismo de museos! Es mucho más cosmopolita.

¿Movimiento artístico favorito?

Uff… Complicado, tengo muchos… Aunque creo que me iría precisamente por el Surrealismo, como favoritismo, el Surrealismo. Es que hubo muchos cambios radicales en una época importante.

Háblanos de tu exposición -primera exposición, en el Bar Leka Leka en el mes de noviembre-.

Se llama Entre mundos paralelos. Fue increíble, porque fue fluyendo todo de forma natural, tanto que lo último que le puse fue el nombre. Vengo de un proceso que marcó mucho los dos últimos años de mi vida. Es la expresión de estar entre allá y acá, ¿sabes? Nace de haber estado al borde de algo que te hace detenerte en seco y decir hey, que ocurren cosas a tu alrededor paralelamente. Normalmente nosotros nunca estamos en el presente, siempre estamos pensando en lo hicimos en el pasado o lo que tenemos que hacer mañana. Ahí es cuando te das cuenta que te estás perdiendo cosas, que siempre estamos en un mundo paralelo, vivimos en un mundo paralelo permanentemente, no aquí y ahora, sino atrás o adelante.

¿Qué acogida ha tenido?, ¿qué opiniones te han llegado?

Mi madre no es el mejor ejemplo porque lo ha vivido conmigo y ha sido siempre “¡buah, sigue adelante, tienes que presentarlo!”

[risas]

Tuve la suerte esa noche de encontrarme con mi mejor amigo de la época del colegio, de cuando teníamos diecisiete años, que iba a pasar una semana en Madrid y coincidió con la inauguración de la exposición. Él no sabía nada de lo que yo estaba haciendo. Y fue lo mejor de la noche, porque me conoce realmente y se quedó muy impactado. Creo que sobre todo es muy llamativo porque no uso regla, de primeras dices “¡claro que usas!”, pero después te acercas y ves el detalle, el error, que es parte de lo que me gusta. Me dio ese feedback y me alegró mucho. Y bueno, mi marido es mi apoyo vital. Al final esto es un camino para ser feliz. Estoy haciendo lo que me gusta y tengo el apoyo de mi familia, de mis amigos.

¿Te ves en Venezuela haciendo una exposición?

Todavía no, no me veo, porque no me veo en Venezuela ni de turismo.

[risas]

¡No me veo! No me veo porque ahora mismo es demasiado peligroso.

¿Cómo está todo por allí?

Está muy mal, hay una violencia general muy fuerte, mueren veinticinco mil personas al año por la violencia callejera, es completamente una guerrilla. Además ahora con el gobierno metido en líos, por narcotráfico, con los sobrinos de la Primera Dama… Y el implicado principal, el jefe del cártel es el ex-presidente del Congreso.

¿Has tenido alguna dificultad familiar, algún tipo de impedimento en ese sentido, a la hora de dedicarte al arte?

Quizás en los primeros años, sí, en la época de estudio de los diecisiete, dieciocho años, en esa en la que todavía no sabes qué vas a hacer con tu vida, a qué te quieres dedicar… Sí que tenía claro que quería hacer Arquitectura y elegí Diseño Gráfico, que me encanta y me apasiona, porque estaba viviendo, ese año que me tocó empezar a estudiar, en la Isla Margarita, que, como isla, pues tiene una educación que no es la más variada, digamos. No había una universidad en la que yo sintiera que podía estudiar Arquitectura de manera que me llenara. Y entonces elegí Diseño Gráfico mientras volvía a la capital para empezar y terminar Arquitectura ahí. Pero sí, mi padre en esa época era bastante de “¡bueno, ¿qué vas a hacer con tu vida?!”

[risas]

Cuando haces las cosas con el corazón, con gusto, porque te llena, siempre va a salir bien, creo que es el camino ideal para el éxito. Cuando fuerzas las cosas, los resultados no son buenos.

¿Cuál es tu libro de cabecera?

Es un libro que tengo siempre en la mesilla, se llama El poder del ahora, de Eckhart Tolle. Ese es mi libro. Lo bueno es que lo he leído mil veces y siempre que tengo alguna duda, pregunta, ansiedad… lo abro por una página cualquiera y siempre encuentro la respuesta.

¿Qué es lo primero que piensas cuando te levantas por la mañana?

Es una muy buena pregunta para mí, porque yo solía tener un patrón de pensamiento cuando me levantaba: qué es todo lo que tengo que hacer hoy de trabajo, tenía una lista de to do y eso ha ido cambiando. Ahora hago yoga, lo primero que pienso al levantarme es en respirar, respiro y pienso “estoy aquí, todo bien, va a comenzar el día, ¿va a llover?”. Son pensamientos de relajación, comienza un día nuevo y me gusta comenzarlo relajada. Antes era mucho más nerviosa, pero cuando te ocurren cosas que te hacen cambiar las prioridades, te das cuenta de que haces cosas que no necesitas.

¿Crees que vas a volver a ser como antes en cuanto a esto?

No, no voy a volver a ser así, porque he comprendido muchas cosas. Sería como hacer el tonto, si sabes que algo está mal, pues no lo haces. Aunque tal vez me descontrole un poco.

[risas]

Estamos todos en el camino del descontrol, somos humanos.

¿Te enfadas menos cuando pintas?, ¿te sirve como terapia?

Sí, he drenado muchísimo. La exposición ésta, por ejemplo, es un vómito, me ha ayudado a fluir, a liberar. Es mi terapia, mi hobby y espero que llegue a ser mi trabajo, pero sin dejar de ser mi hobby.

¿Qué te gustaría encontrar en una revista cultural?

Me gustaría encontrar, sobre todo, lugares, una base de datos de lugares, áreas que se supiera que están a disposición de los artistas. Eso, ahora que yo estoy empezando, me doy cuenta de que es necesario, por ejemplo; poder ver la disponibilidad por barrios, que te sirva de guía. Y relacionado con eso, promoción de eventos, es muy interesante fusionar artes… Por ejemplo, tanto en Europa como en Estados Unidos hacen mucho mmm ¡grafitis!, ¡grafitis con DJs!, y concursos de ello. Ahí ya tienes música con pintura.

GANAMOS MUCHO(S)

Nos pasamos la vida corriendo detrás de trenes

sin convertir ninguno en estación,

y así nos va.

Viviendo a velocidades de vértigo

y despeinando pestañas en días de lluvia.

Pero lo que no sabemos es que

la luz al final del túnel es un par de ojos

que te miren como si acabaran de inventar el mundo,

como si un par de pasos

fueran los necesarios para crear planetas

con un mar y cinco brazos.

Hay puertas de madera que crujen más

que las ganas de mirarnos las ruinas entre nosotros

y es que en tiempos de guerra

nadie se para a recoger miradas rotas del suelo.

Y ante tanta batalla perdida

yo le desmonto el gatillo a tu pistola

para que descubras bañeras en las manos

de mujeres que lo dieron todo por sus hijos

sin saber que seguían vivos.

Vendemos caricias como si un par de monedas

pudieran apenas llenarnos los abrazos,

en un mercado en el que todo vale

si se adapta a los 4 vértices de un cuadrado

en el que se entra con las manos llenas

y la cabeza vacía,

como si algo.

El truco está en no mancharse las manos

de mierda del otro,

porque la tuya siempre huele mejor.

Y así nos va,

poniéndole vallas al arte

como si el corazón no se escapara ya

de nosotros

buscando algo más que un par de urnas.

Deberíamos bailarnos las creencias

como aquel que besa porque sí,

habla porque sí

y sonríe porque sabe que somos todo lo que queda después de una tormenta.

Tan sencillo como valorar a la gente que tienes cerca

abrazándote el desastre

y sujetándote las ruinas desde abajo

mientras se queda a vivir en la canción de tu vida.

Tan sencillo como respirar,

y quitar sombreros en vez de piel.

Porque si se trata de vivir o de morir,

yo me mancho las rodillas para quedarme a dormir en las aceras

que buscan que el más por más

deje de ser un número rojo.

Dejamos el mundo en manos de gente

que todavía no ha descubierto la poesía como forma de vida

y que ni siquiera sabe lo que escribe su pueblo,

y sin embargo

ahí están,

representándonos.

Porque las columnas lloran cuando escuchan a la gente decir

que esto ya no es lo que era.

Y es cierto joder,

nosotros no somos los que éramos;

Porque sacamos las fuerzas de debajo de las piedras

para poder construir refugios

que nos salvaran de las burbujas

y de todo el sistema que viene detrás.

Y el suelo está cansado de recibir colillas

que vienen de labios que no dejan de suspirar

o pronunciar “que mira, que un día menos”.

¿A qué coño estamos esperando?

Ya no quedan cigarros en los bolsillos de nadie,

pero sí ganas en las manos de muchos.

Somos esa raza

que inventó el arte en una de las caídas,

y que se guarda las lágrimas

para recordarse siempre

que qué está hecha.

Porque si nos sangra la boca,

sonreímos por los ojos,

y es así.

Somos así.

Como arte en forma de seres humanos.

Y ganas.

Muchas ganas.

DOCE MENOS DIEZ

Nos han vendido la felicidad de tantas maneras

que puedo probar aquí mismo

la teoría poética de la relatividad

sin mancharme las manos.

No sólo eso.

Nos han regalado la libertad con un lazo rojo

y mil disfraces que no son de nuestra talla

(no vaya a ser que nos dé por probarlos

y sentirnos libres,

o sea

humanos).

Prometen tanto a lo largo del día

que ya no saben que hacer con tanta bandera suelta.

Un pequeño consejo: clavároslas entre vosotros

a ver si así entendéis de una puta vez

el concepto de nación.

Por muchas puertas que abráis en nuestras venas,

no llegaréis a entender nunca

el porqué de nuestra poesía.

Eso que les decís a los niños

de los monstruos en el armario

es todo mentira,

lo sabéis.

Porque mientras ellos abren

armarios vacíos

no miran vuestros colmillos.

Y siempre pasa igual.

Qué más dará, digo yo

vivir arrodillados

sobre el cadáver de nuestra vida

si es la única forma que tenemos

de protegerla de vosotros.

Que estamos en buenas manos lo sabemos,

lo que no dicen es que vivimos encerrados en sus puños

y que caminan con el pie equivocado

mirando a un horizonte que ellos mismos crean.

Y lo llaman “recuperación económica”.

Y lo peor de todo es que se pasan veranos enteros

tejiendo nuestros guantes para el invierno,

no vaya a ser que tengamos frío

y nos dé por pensar.

Yo sólo me siento libre cuando llueve mierda

y les miro a ellos,

y sonrío;

sois unos necios si pensáis

que podéis justificar esto en vuestra sección del telediario.

Apuntad bien ahí: somos más libres que todo esto.

Porque libertad es quemar vuestros escondites

con una granada en la mano y una cerveza en la otra,

llegar a casa rendida y tumbarte en la cama con tu resaca,

que no deja de ser acostarse en su espalda

y levantarte en su cuello,

todavía con fuego en las manos.

Tenéis un pueblo que sabe lo que encierran las palabras

así que todas esas mantas que utilizáis para taparlas

no son más que un síntoma

de vuestra ridícula existencia.

No (n)os engañéis.

Salir adelante, dicen

Os voy a explicar yo qué significa eso.

Salir adelante es sentirte perdida

y hacer que llueva

para que se tumbe en tus rodillas

y pueda llorarte sin tú darte cuenta.

Es escribir algo bonito sonriendo

y cagarme en la madre que os partió a todos

con la misma libertad que me quitáis con esas leyes de mierda

Apuntad bien ahí eh, no vaya a ser

que luego os falte argumento para vuestro cuento.

Que me he enamorado tres veces seguidas

del desastre que lleva como mirada

y he plantado banderas en sitios de su cuerpo

que ni los médicos conocen.

Me he dejado llevar por el límite de sus caderas

y he descubierto continentes llenos

de hormigas que le bailan al silencio.

He trabajado en la octava sección de su sonrisa

porque de las otras siete

ya se encargaba la poesía;

he compartido cama con sus miedos

y me he reído más que con cualquiera de vuestros monólogos.

He amado,

he retirado la manta de sus complejos

y me han entrado unas ganas infinitas

de crear el caos

y destruir todo lo que os da la vida,

o sea

nada.

Me he encerrado en habitaciones de paredes blancas

para comprobar que la calidad de vida aún existe

y es independiente de cualquier gilipollas de turno.

Me he sentido sola y bien acompañada al mismo tiempo

y le he bailado a mi reloj por pararse

justo en el momento indicado.

Esto acabará explotando por los aires

y será bonito ver vuestras máscaras

volar entre tanta locura prefabricada

y yo os miraré estirándome del pelo

como una niña que no entiende de ideas

pero que se siente feliz con la autodestrucción.

Cuando den las doce,

nos alejaremos de aquí

perdiendo algo más que un zapato.

A ver si os enteráis de que cambiarse el color del pelo

es otra forma de prepararse para la guerra

Y que la caída del imperio romano fue solo el principio

de una revolución que no se escribe desde luego,

con vuestras asquerosas palabras

En fin, once cincuenta y nueve:

limpia toda esta mierda

que yo me mudo de injusticia;

me han dicho que en la del vecino,

cobran mejor.

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