Dentro del Monolito

¿Cómo se gesta Dentro del Monolito y qué es lo que busca? ¿De dónde toma su nombre?

Pues, aunque el blog nace oficialmente a mediados de 2014, tuvo una efímera primera encarnación allá por 2005-2006. La única pretensión inicial de este pequeño espacio, que en realidad sigue inalterada a día de hoy, era la de escribir unas pocas palabras sobre las películas que iba viendo. Nada más. Con el tiempo añadí las secciones de cómics y libros, para crecer posteriormente con las demás iniciativas. Mi relación con el blog ha mutado ligeramente, y el paso de los años me ha hecho advertir que su propósito de servir como bitácora meramente personal se ha ido convirtiendo en un aprendizaje que me ha permitido escribir mejor. Al mismo tiempo, he descubierto que en plenos años veinte del siglo XXI aún existe audiencia para los blogs, y que estos son una estupenda herramienta para difundir cultura, por lo que últimamente me estoy centrando más en el terreno literario. El nombre del blog procede de la mejor película de todos los tiempos, “2001, una odisea del espacio” del maestro Kubrick. Es una manera de rendir homenaje a tan magno filme, cuyo visionado me dejó un profundo impacto siendo un tierno adolescente.

La versatilidad que sustenta Dentro del Monolito es realmente admirable. ¿Cómo encaras cada sección: el club de lectura, las reseñas, las entrevistas…? Hasta la fecha, ¿qué es lo que más te satisface de todo ello y cómo distribuyes la dedicación a cada parcela?

Todo está dentro de mi cabeza. El grueso del contenido del blog lo forman las reseñas, que son la parte fundamental y más primigenia de Dentro del Monolito. El resto de secciones han ido incorporándose de manera natural. Por ejemplo, si un determinado libro me ha gustado mucho, el siguiente paso es considerar la entrevista a su autor, siempre que sea accesible o no se llame Stephen King (risas). Lo más gratificante de mantener un proyecto como Dentro del Monolito es, como sucede en la vida real, conocer a gente con gustos afines a los tuyos. Esto es lo que me permitió participar en la añorada y extinta web Terror.Team junto a un grupo de locos del terror —maravillosa etapa en la que, entre otras cosas, llegué a entrevistar personalmente a un conocidísimo colaborador de Iker Jiménez—; o pasar a formar parte activa en la familia comiquera de “Heraldos de Galactus”, con los que sigo colaborando regularmente. Pero en este sentido, la niña mimada del blog es el club de lectura de terror. Allí he conocido a verdaderos expertos del horror escrito, yo tan solo soy un principiante a su lado, y la comunidad que se ha formado alrededor del club de lectura me parece un punto de apoyo extraordinario para afrontar el día a día.

¿Qué grado de relación tiene la actividad desarrollada a través de Dentro del Monolito con la óptica del lector que hay detrás? ¿Y con el desempeño del escritor? ¿Ha tenido algo que ver tu formación académico-profesional con dicha iniciativa?

La relación es totalmente simbiótica, ya que habrá muy pocas de mis lecturas que no terminen pasando por el blog. Saber que voy a reseñar un libro, además, ha ido modificando mi manera de leer, ya que ahora cuando leo estoy atento a muchos aspectos a los que antes no prestaba atención. Algo parecido sucede con mi modo de escribir. Aunque redactar un artículo para Dentro del Monolito no tiene absolutamente nada que ver con escribir un relato, sí que me parece que hay cierta retroalimentación. Lo aprecio en mis últimas críticas o reseñas, en las que se va colando un lenguaje más literario. No sé si esto es bueno o no, pero me sale así. Respecto a mi formación profesional, lo único en que me ayuda en cuanto a la escritura, es que pasar tantas horas en una oficina le da a uno tiempo de sobra para imaginar maneras en las que acabar con el mundo (risas). Por suerte, el horario laboral me está permitiendo formarme en los últimos años en la escuela de imaginadores de Juan Jacinto Muñoz Rengel, una maravillosa experiencia creadora.

Tanto en el cine como en la literatura que trabajas y recomiendas, ¿cómo de riguroso es el filtro que separa el gusto personal y la responsabilidad de compartir contenido objetivamente útil o interesante? ¿Sueles plantearte más “creo que esto va a gustar” o “esto hay que enseñarlo sí o sí”?

Uno de mis mayores defectos es que intento, en la medida de lo posible, hablar de absolutamente todo lo que veo y leo, por lo que el único filtro es el de elegir una película de la cartelera o una novela de la librería. Por suerte, el olfato me falla poco últimamente (sobre todo en cuanto a la elección de las lecturas), supongo que me llegan recomendaciones bastante potentes de personas muy fiables. Pero si tengo que hablar mal de algo no tengo ningún problema. Quizá ahora soy menos “hater”, pero os animo a buscar en el blog la crítica de “Animales fantásticos y cómo encontrarlos” o “Trascendence”, dos películas de 2016 que tienen a Johnny Depp en común. Por querencia personal, suelo inclinarme hacia obras poco conocidas, por lo que resulta un verdadero placer darlas a conocer al gran público. Siempre intento leer algo que pienso que me podrá gustar a mí, sin pensar en la audiencia del blog.

¿De qué forma -directa e indirecta- pueden participar de Dentro del Monolito nuestros lectores?

Siempre he dicho que el Monolito está abierto las 24 horas para recibir cualquier tipo de colaboración. Desde hace relativamente poco, tengo el placer de tener a un gran escritor como Román Sanz Mouta como colaborador en cuanto a reseñas literarias. Fue el propio Román quien me contactó para iniciar esta colaboración, así que estoy siempre receptivo a estas propuestas. También he tenido el gusto de publicar relatos tanto propios como ajenos, sección que me gustaría ampliar de ambos modos. De vez en cuando me gusta organizar “Versus” o reseñas múltiples de películas que se prestan a múltiples interpretaciones. Es un tanto caótico a veces coordinar esto, pero al mismo tiempo me resulta muy divertido. Y por supuesto, todo el mundo está más que invitado a participar en el club de lectura, en cualquiera de la vías habilitadas para ello. Además de esto, soy todo oídos a cualquier propuesta interesante, y si es altamente remunerada, mejor (risas maléficas).

Pronto tendremos el placer de reseñar la antología T.ERRORES. ¿Cómo se ha desarrollado esta iniciativa del certamen desde la idea original hasta su exitosa consecución? ¿Cómo ha sido el proceso de selección de los relatos?, ¿qué te hizo decantarte por los elegidos? Por último, ¿qué nos puedes contar de sus siguientes pasos hacia la materialización de la antología en sí?

Será todo un honor contar con una reseña de T.ERRORES en Altavoz Cultural. El proceso ha sido lento, ya que la idea lleva rondando en mi cabeza desde hace bastante tiempo. Formé parte del jurado de una convocatoria de relatos hace años. El proyecto tuvo que ser abandonado por motivos externos, y aunque la experiencia me encantó, me quedé con las ganas de verlo hecho realidad. He tenido que esperar unos años hasta sentir que estaba preparado para coordinar algo así por mí mismo, y llegado el momento no he dudado en ponerlo en marcha. A esto se unen mis propias ganas de ver un relato de creación propia publicado en una antología. Hasta ahora solo he podido ver textos míos publicados en revistas digitales, lo cual está muy bien, pero me apetecía mucho formar parte de algo un poco más grande. El proceso de selección ha sido mucho más difícil de lo que esperaba. Mis previsiones iniciales eran publicar 8 o 9 relatos, e incluso dudaba de si llegaría a recibir esa cifra de textos. Aún me cuesta creer que 77 personas se animaran a participar, y os puedo decir que muchos de los relatos, pero muchos, podrían haber entrado perfectamente en los elegidos. Ha sido doloroso dejar fuera algunos de estos cuentos, pero tenía que cortar en algún punto. La decisión de dividir la antología en dos volúmenes que se distinguirán por cierta línea conceptual me ha permitido incluir 25 relatos en total (23 de los participantes, a los que se suman el mío y un relato invitado de María José Ceruti que me muero por que leáis). Los pasos que restan son, como a mí me gusta llamarlo, el “bricolaje”: revisión, corrección, maquetación, diseño de portadas… Seguro que es mucho trabajo, pero tengo muchas ganas de aprender en el proceso.

¿Cuáles son los proyectos de Dentro del Monolito a corto, medio y largo plazo?

Supongo que el objetivo es el mismo que perseguimos todos: dominar el mundo (risas). Ahora en serio, el único proyecto es seguir adelante. La dinámica lograda en los últimos dos años me parece muy buena, y me gustaría continuar con esa variedad y regularidad de publicación. Lo que sí quiero hacer, y nunca encuentro el momento para ello, es renovar el blog para hacerlo más atractivo a nivel visual y más funcional a nivel de accesibilidad. Pero la tarea de comprar un dominio y migrar todo lo que llevo atrás me da una pereza infinita, la verdad.

Para terminar, recomiéndales a nuestros lectores: dos novelas, dos autores consagrados, dos autores noveles, tres editoriales, dos cómics y dos películas. ¡Muchas gracias por tu tiempo!

Tarea harto complicada esa, pero allá voy. Dos novelas que todo el mundo debería leer: “Meridiano de sangre” de Cormac McCarthy, y “2666” de Roberto Bolaño. Dos autores consagrados: Stephen King y Borges. Dos autores noveles: quizá no son exactamente noveles, ya que ambos han publicado unas cuantas obras, pero tengo que recomendar a dos escritores españoles muy poco conocidos que tienen una calidad abrumadora: Daniel Pérez Navarro y Daniel Aragonés. Leedlos, por favor. Tres editoriales: me gustaría reconocer la increíble labor que llevan realizando en los últimos años las editoriales independientes que publican género, encabezadas por Dilatando Mentes, Ediciones El Transbordador y Orciny Press. Aunque limitándome a tres me dejo atrás a Pulpture, Cazador de Ratas, La biblioteca de Carfax, Hermenaute, Insólita… Dos cómics: tirando de mi pasión por el cómic indie que casi nadie conoce, voy a recomendar los alucinantes “Aminoacid Boy” de Diego Lazzarin y “Black River” de Josh Simmons. Como no están publicados en España, os digo dos que sí lo están: “¡Universo!” de Albert Monteys y “Febrero para galgos” de Peter Jojaio. Dos películas: “El extraño” (The Wailing), película coreana de 2016 dirigida por Na Hong-Jin; y, para no traicionarme a mí mismo, “2001, una odisea del espacio” de Stanley Kubrick.

Muchísimas gracias por permitirme aparecer en Altavoz Cultural. De verdad, es todo un honor para mí. Abrazos y salud para todos.

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