-Barlin Libros-

Paula Díaz Altozano escribe de manera soberbia. Con un tono delicioso. Desde Una ballena en Nueva York hasta El Pacífico saboreamos una forma magnética de extender nuestro gusto, nuestra afinidad por cómo la autora nos ofrece sus letras acuáticas. Desde la propia panacea de la isla como espacio realmente particular asistimos a la disposición más autóctona de los monstruos marinos, una legión de seres maravillosos que nos revelan cómo se actúa en sus coordenadas, con la facilidad profundamente abocada a sus cualidades más lógicas.
El jardín, el hielo, la tempestad… las ballenas se mueven hacia la poesía y el mar, hacia una autonomía hermosa que las propone en la primera línea de visibilidad, una línea en la que pueden mostrar su extraordinaria habilidad para dibujar la presencia de unos estímulos genuinos, unos modos de habitar y ser que las hacen profundamente estimulantes.
Esta óptica animal nos promueve una visión muy atractiva de cuantas técnicas podemos saborear en términos de costumbre y hábito. Las ballenas se ocupan de su propia fuerza. A continuación hablamos con Paula para descubrir sus claves:
¿Cómo nace Ballenas invisibles?
Es un tema que siempre me ha interesado: las ballenas, los cetáceos, el mar… Yo de adolescente fui varias veces a las Islas Azores y allí hicimos varios intentos de avistamientos de ballenas, y cuando fuimos al mar no aparecieron… Entonces me di cuenta de que ver una ballena no era tan fácil y a partir de entonces me empecé a interesar un poco más por ellas. a leer algunos libros, por ejemplo Moby Dick, y, bueno, pensé que sería bonito escribir un libro que hablase sobre la historia natural y cultural de las ballenas pero que también contase mi propia historia tratando de avistarlas, y por eso se me ocurrió escribir Ballenas invisibles.
¿Cómo ha sido su proceso de preparación desde cero? Cuenta con numerosos capítulos y estadios muy interesantes.
En un principio no pensé mucho en la estructura del libro, sino que decidí que iba a ir escribiéndolo según se me fueran ocurriendo las ideas, pero es verdad que tenía pensados algunos temas más generales, como por ejemplo el de los monstruos marinos o el caso de otros capítulos que relacionan el mar y las ballenas con la pintura o con la magia; entonces lo que sí que intenté fue que en cada uno de ellos hubiera una mezcla de mi historia personal, por ejemplo como algunos viajes, escritos en pequeñas crónicas, los intentos de avistamientos de ballenas… y luego algunos viajes o recorridos más literarios relacionados con la cultura de ballenas, y para ello estuve leyendo bastantes libros, también consulté una serie de obras que me parecieron muy interesantes para ello, como Moby Dick, que fue el primer libro que leí sobre esto, y luego pues me interesé por otro tipo de libros, como los bestiarios medievales en los que se representaban las ballenas, o también ciertos libros más relacionados con naturalistas, con viajeros del siglo XIX, que iban a islas del norte y que se encontraban con ballenas.
¿De qué modo consideras que se introduce Ballenas invisibles en el actual panorama literario?
Me interesaba escribir un ensayo que fuera bastante literario y bastante libre, es decir, que tuviera una base que por supuesto estuviera apoyado en una bibliografía, pero que tuviera bastante libertad formal. Me interesaban ensayos de autoras como Valeria Luiselli, por ejemplo Papeles falsos, o Jazmina Barrera, en Cuaderno de faros, porque escriben de una manera no solo científica, sino más literaria, y eso ha sido lo que yo he querido plasmar con el ensayo.
Ferki López, codirector de Altavoz Cultural