
-¿Cuándo y cómo nace Silvestris Festival y con qué propósitos principales y señas de identidad lo hace?
En términos generales, nuestro propósito es dar valor a la cultura y al patrimonio natural en el medio rural; en particular, acercar la poesía al público, hacerla familiar, visibilizar la palabra como medio de expresión y liberación.
Silvestris se identifica por ser un festival de poesía itinerante en un entorno privilegiado, un encuentro en naturaleza que facilita el acceso a la cultura a núcleos de población cada día más olvidados. Es un reclamo por el acceso del arte en los pueblos
Con la sensación de que la poesía está infrarrepresentada en el abanico cultural y más aún en el rural, nos lanzamos en 2021 a hacer esta propuesta alrededor de la poesía en todos sus formatos y en un entorno natural y un poco salvaje. Y por casualidad o no, es una propuesta femenina. Cuatro mujeres trabajando mano a mano para que el festival exista.
-Para alguien que no conozca el festival, ¿Que se puede encontrar allí?

Un programa de calidad donde la poesía se verá arropada por otras disciplinas artísticas, como la música, la performance o la danza, y a través de todas ellas invocaremos y compartiremos aquellos lugares que esconden nuestros miedos más íntimos. Luis Caraba e Ixa Blanco lo harán a través de la poesía; Isabel González, alias Aza, Sarah Rasines y Luix Kaff gracias a la performance; Epukatu a la danza Butoh. Además, habrá pasacalles de máscaras, teatro (Colectivo Románico Artificial), conciertos (The Rumbables), puestos de venta y de talleres y cine. Y, como en todas las ediciones anteriores, no podía faltar la participación del público en un micro abierto y en el encuentro intergeneracional el domingo por la mañana. Es un festival activo, que busca la implicación de los visitantes e invita a compartir.
-¿Qué es necesario para asistir?
Ganas para dejarte llevar por el momento, la palabra, el movimiento, la imagen, el sonido y para pasar un día en un entorno maravilloso con muchos rincones para descubrir.
Llevarse una rebequita, que estamos en Burgos y es septiembre.
-Mundo rural, poesía y mujeres nos parece la mezcla perfecta, ¿Cómo ha ido evolucionando el proyecto con cada presentación del festival?
Pues la verdad es que el proyecto tiene unan sensibilidad muy definida y la acogida es increíble. Tuvimos nuestras dudas de que un festival de poesía en el monte funcionara, pero lo hizo. El público agradece ese formato tan libre, tan poco consumista, alejado de los grandes festivales. Agradece también que el entorno natural les permita disfrutar toooooodo del rato. Cada vez más gente se acerca a nuestra propuesta con interés. Es un gusto ver esa evolución.
-¿Cuál ha sido la acogida del público?
En un primer instante, la poesía asusta. Hay que hacer un poco de pedagogía para dejar entender a la gente de los pueblos que la poesía no es una rima, y que un festival de poesía como esta va mucho más allá de una lectura de poemas. Intentamos hacer una programación que combina diversas disciplinas artísticas -teatro, danza, música y artes plásticos- y de esa manera abrir las puertas a un público más amplio.
El carácter nómada del festival y la selección de los lugares son un acierto: a través de este festival ponemos lugares singulares en el mapa que son pocos conocidos y eso también atrae a la gente. El año pasado era obvio: celebramos el festival en un pueblo abandonado desde hace 30 años y vinieron mucha gente de ese pueblo, que habían vivido allí o pasado los veranos. En un festival de poesía hay lugar para compartir la emoción que conlleva ese reencuentro.
-¿De donde sacáis la inspiración para las temáticas del festival?
Del entorno y de las cosas que nos acechan al vivir en los pueblos: las preocupaciones, los miedos, pero también la riqueza y belleza de estos lugares y el lujo de poder vivir entre ellos.
-¿De qué va la temática de este año? ¿Nos podéis hablar un poco de las temáticas anteriores?
Este año la temática es: Los Monstruos: abrazar o matar el monstruo, eso es la cuestión.
Volviendo al festival del año pasado: al hablar de un pueblo abandonado y al sumergirnos en él, el tema de la ruina viene automática. Lo interesante viene después: una vez seleccionado el tema llegan las diferentes perspectivas para acercarlo, penetrarlo y entenderlo. Cuando pienso ahora en la ruina, no me viene a la cabeza una montaña de piedras sin alma, sino las historias que guarda dentro, la belleza estética que puede provocar una imagen de las plantas que van ocupando el lugar de los habitantes anteriores y me invita a reflexionar sobre el futuro de ese y otros muchos lugares abandonados. Los temas son casi elegidos al azar, por un encuentro con un sitio o una persona. La premisa es que tienen que tener relación con este territorio, de una manera u otra.
-A parte del festival de manera anual, ¿hacéis algún tipo de evento o actividad durante el año?
La asociación Imágenes y Palabras existe desde hace 25 años y trabaja permanentemente en el desarrollo de actividades culturales en su entorno. Desde residencias artísticas, exposiciones de arte contemporáneo, talleres en las escuelas, encuentros entre artistas y entre artistas y el público, presentaciones de trabajos artísticos de cualquier disciplina y un largo etcétera.
La asociación Territorio Rural tiene también más de 20 años de existencia. Nos hemos involucrado en la cultura rural, en la programación para los habitantes de los pueblos y no tanto para el turismo. Hemos trabajado con todos los grupos de edad y en torno a diversas temáticas, como la creatividad, la lectura, la ciencia, la toponimia, la música y por supuesto la poesía.
-¿Qué equipo humano conforma el grupo que hace posible la labor del festival? ¿Qué tareas específicas realiza cada integrante? En este sentido, nos encantaría que os presentarais brevemente de manera individual.
El equipos de base son cuatro mujeres con inquietudes culturales, sociales y artísticas. A la vez de prácticas – un festival requiere una organización eficaz y ordenada – soñadoras de un mundo un poquito mejor y más amable.
Dorien Jongsma (Holanda 1969), licenciada en geografía (Ámsterdam, 1996 y Valladolid, 2005); técnico de cultura (2018). Vive y trabaja en una Aldea en el norte de Burgos donde coordina la asociación cultural Imágenes y Palabras desde 1998, El Taller Colectivo y Centro Cultural El Hacedor y dirige un pequeño albergue. Organiza eventos culturales, exposiciones colectivas y multidisciplinarias de arte contemporáneo, talleres para niños y adultos, encuentros relacionados con el arte, la cultura y el medio rural actual, … en El Hacedor y en los pueblos que rodea La Aldea. También coordina a estudiantes en prácticas, voluntarios (inter)nacionales y a artistas en residencia de diferentes disciplinas artísticas, edades y nacionalidades.
Celia Heras Vidaurre, (Burgos 1973), inicia su acercamiento al diseño y el arte, a través del diseño gráfico y la publicidad (menosdiez.com) A principios de siglo se traslada a un pequeño pueblo, donde su acercamiento a la naturaleza despierta muchas facetas inesperadas: fotografía, cianotípia, collage.
Durante estos años y hasta hoy, permanece vinculada a la programación cultural, que detecta como una falta en el mundo rural. Junto con el colectivo Búnker cultural desarrolló proyectos de atención a personas mayores, como LEYENDO A VOCES (lecturas en alto para persoanas que no pueden hacerlo), LA BANDA SONOORA DE TU VIDA (música y memoria). También a colectivos infantiles y juveniles (COSTURA CREATIVA, ROBÓTICA,…). Y público general (CINEFORUM, CICLOS DOCUMENTALES…).
La última aventura en la que se ha embarcado es Silvestris Festival, un festival en torno a la poesía en un entorno natural, que va ya por su cuarta edición.
Mako Gómez (Bilbao 1966), licenciada en Ciencias de la Información por la UPV, y sobre todo Diplomada en Arte Dramático en ANTZERKI ESKOLA de BASAURI.
Teatrera de profesión, desde 2009 hasta hoy en día, forma parte del grupo Xilipurdi Antzerkia creando un gran número de espectáculos de clown, de teatro de calle, de títeres y de animación e improvisación, de creación colectiva: Gaur Jaia, Pepa ta Kutxo, Salam, La Tarantela, Ezetz Konta.
En 2018 participa en la representación de Michel le mouton, espectáculo familiar de teatro de objetos, con Le Collectif Artisanes (creado en Paris), desarrollando en Bilbao dos nuevas creaciones: Retro Sex y Super HeroínEs.
Actualmente trabaja con el colectivo Liaditak , en dos nuevos montajes: Un Cigarrito p’al chape y La Gata Atada.
Mi nombre es Marta Enríquez, y si me tuviera que definir con una palabra soy, ante todo, una persona curiosa. Estudié ciencias del medio ambiente, pero no sólo me intereso por la Naturaleza, también por temas sociales y culturales. También disfruto pudiendo formar parte de las pasiones de mis amigas, tal vez porque de esta manera encuentro otra forma de entusiasmarme por las cosas. Es así como surgió mi colaboración con Silvestris, del sueño de mi compañera Celia por crear un festival de poesía en un entorno natural.
Mi experiencia más personal con la literatura es la escritura y autoedición de un libro que habla de mis experiencias en un viaje alrededor del mundo, y que titulé «Un mundo bajo mis pies». Pero con la poesía en particular tengo un vínculo muy especial, ya que mi abuela paterna la usó como luz y compañía en la prisión de mujeres de Saturrarán, cuando en esos oscuros momentos pensar diferente tenía graves consecuencias.
Nací en Burgos, pero desde hace ocho meses vivo en A Coruña, cerca del mar y del viento, siguiendo ese impulso que siempre me ha acompañado de búsqueda, abierta a descubrir y formar parte de la mayor poesía del mundo, que es la vida.
-Por último, ¿Qué planes tenéis a corto, medio y largo plazo?
No sé ni dónde voy a estar mañana… uff esas preguntas …Pero ya tenemos temática para el festival de 2026. Veremos!