

Bienvenida a Altavoz Cultural, querida Fernanda. ¿Cuándo y cómo nace Miembro fantasma? ¿Cuál fue aquel primer estímulo de creación desde cero?
Creo que el libro nació de una sensación de pérdida difícil de nombrar. Me interesaba trabajar con presencias que siguen actuando incluso después de desaparecer: personas, vínculos, versiones de uno mismo. El título terminó funcionando como una especie de brújula para todos los cuentos. Además, fue un libro que se fue armando lentamente, a lo largo de varios años. No pensé desde el principio “voy a escribir un libro de cuentos”, sino que fui escribiendo textos que, con el tiempo, empecé a notar que compartían una misma respiración emocional. Había una insistencia en ciertas obsesiones: el duelo, el cuerpo, la ausencia, los vínculos que continúan aun cuando ya están rotos. Ahí entendí que esos cuentos pertenecían al mismo universo.
¿Cómo ha sido el proceso de confección del libro? ¿Cómo has sentido tú este viaje interno a la hora de escribirlo?
Fue un proceso largo y bastante fragmentario. Algunos cuentos fueron escritos hace varios años y otros son más recientes (de 2023), pero con el tiempo empecé a ver que todos dialogaban entre sí. También fue un proceso muy intuitivo. Muchas veces escribo sin saber exactamente qué estoy buscando y recién más adelante entiendo qué preguntas estaban detrás de esos textos. En este caso creo que el libro terminó reuniendo distintas formas de fragilidad: física, afectiva, psicológica.
La colección de cuentos de Miembro fantasma habla sobre la ausencia, ¿por qué este término y este tema?
Porque me interesa mucho pensar cómo aquello que ya no está sigue moldeándonos. El miembro fantasma es justamente eso: una ausencia que todavía duele, una presencia negativa. Creo que muchos de los personajes del libro viven habitados por pérdidas que no terminan de procesar. Quería especialmente trabajar esa idea de que el cuerpo y la memoria no obedecen a la lógica. A veces algo desaparece, pero emocionalmente continúa ahí durante años. Creo que todos cargamos con “miembros fantasma”: relaciones, versiones de nosotros mismos, personas que ya no están pero siguen influyendo en nuestra vida cotidiana.
A la hora de escribir ¿cómo te organizas? ¿Cómo sueles funcionar como escritora?
Soy bastante obsesiva y lenta. Reescribo muchísimo y escribo por las mañanas. Necesito entrar en una especie de estado de concentración muy intenso, incluso para escribir pocas páginas. También trabajo mucho el ritmo y la música de las frases. Le dedico el mismo tiempo a la escritura que a la corrección y la escucha del lenguaje. A veces puedo pasar días enteros ajustando una página. Y necesito bastante silencio y rutina para escribir, aunque no siempre consigo tener las condiciones ideales.
Estos cuentos hablan de la pandemia, de un virus… ¿En qué período vital te encontrabas a la hora de escribirlos? ¿Cuánto tiempo engloban estos textos?
Los cuentos abarcan un período de varios años, aunque algunos fueron escritos o corregidos durante la pandemia y diría que el período de escritura más intenso fue entre 2020 y 2024. En ese momento yo también estaba muy atravesada por preguntas sobre el cuidado, la enfermedad y la convivencia con el miedo. Aproveché el encierro de la pandemia para sentarme a escribir y a editar.
A la hora de organizar los cuentos, ¿cómo ha sido el proceso de elección y organización? ¿Qué es lo que más te ha dado “dolor de cabeza” a la hora de gestar este libro?
El orden fue probablemente lo más difícil. Quería que el libro tuviera una respiración interna, ciertos ecos entre cuentos, y que eso generara una experiencia de lectura más orgánica. Hubo cuentos que cambiaron de lugar dentro del libro muchas veces hasta encontrar el orden adecuado. Para mí un libro de cuentos también tiene algo musical: importa mucho el ritmo, las pausas, las intensidades, cómo un texto conversa con el siguiente.
Tus personajes dudan y son cabezotas, parece que no terminan de aprender de hechos anteriores, además de que encontramos mucho alcoholismo en ciertos personajes y mucha melancolía. ¿Suelen ser tus personajes tan “oscuros” o es en este libro en concreto?
Creo que mis personajes suelen moverse en zonas bastante ambiguas y vulnerables. Me interesa más la contradicción humana que los personajes ejemplares. No pienso tanto en personajes “oscuros”, sino en personajes frágiles, confundidos, a veces incapaces de salir de ciertos patrones emocionales. Me interesa también esa zona donde una persona sabe que algo le hace daño pero aun así insiste. Creo que ahí hay algo muy humano, ¿quién no se puede identificar con esos comportamientos? La literatura es un terreno muy fértil para explorar esa gama de grises que somos.
¿Cómo de importante es para ti el escenario a la hora de componer una escena o cuento? Es que siento que es un libro muy visual y me da mucha curiosidad.
Es fundamental. Para mí el espacio nunca es un simple fondo; tiene una carga emocional y casi física. Muchas veces empiezo a escribir a partir de una atmósfera o una imagen muy concreta antes incluso de saber qué va a pasar. Además, me interesa cómo los espacios afectan el estado emocional de los personajes. Las casas, las ciudades, la humedad, el clima, los interiores cerrados… todo eso termina influyendo en la manera en que los personajes perciben el mundo. En mis libros el entorno siempre tiene una presencia bastante viva y eso se logra a partir del trabajo con los sentidos.
Actualmente, siento que muchos libros se conectan entre ellos por temática, ¿cuáles crees que conectan con Miembro fantasma? A su vez, ¿nos puedes recomendar algún libro que te haya apasionado recientemente?
Sí, libros de cuentos fascinantes que he leído como El favor de la sirena, de Denis Johnson, todos los libros de cuentos de Stephen Dixon, que hace un trabajo bien interesante con la forma, Taj Mahal de Deborah Eisenberg y los cuentos de Claire Keegan.
¿Existe alguna relación entre tus libros? ¿Se conectan entre sí o comparten algún tipo de detalles?
Sí, y mucho. Hay una continuidad en las atmósferas y en ciertas preguntas que vuelven una y otra vez. Además están los vínculos afectivos que son al mismo tiempo refugio y amenaza, cuidado y asfixia. La lista es larga, pero esa tarea se la dejo a los críticos, que muchas veces tienen más claridad que los propios autores para encontrar todos esos puntos de contacto.
¿Cómo gestionas tu trabajo como profesora de escritura creativa con tu labor como autora?
La docencia me obliga a pensar la escritura desde otros lugares y eso termina alimentando mi propio trabajo. Además disfruto mucho acompañar procesos de escritura ajenos. Enseñar también me recuerda constantemente que escribir implica paciencia, incertidumbre y mucha reescritura. Creo que eso mantiene cierta humildad frente al trabajo literario.
Tu labor como autora y la traducción de tus libros en más de veinte idiomas te consagran como una de las voces de lo insólito, ¿cómo ves el panorama actual de este género?
Creo que lo insólito atraviesa hoy muchísima literatura contemporánea porque vivimos en una realidad cada vez más extraña. Me interesa especialmente cuando esos elementos no funcionan como puro artificio, sino como una manera de explorar conflictos muy reales y profundamente humanos. Y creo que en América Latina hay una tradición muy rica en ese sentido. De lo más contemporáneo, me gustan mucho los cuentos de Mónica Ojeda y de Natalia García Freire, por la manera en que trabajan el lenguaje y lo mítico o ancestral, o lo que hace Katya Adaui con sus atmósferas y los diálogos. Creo que sobre todo me interesan estas escritoras que trabajan en contra del mandato de la velocidad.
¿Cómo ha sido la edición y publicación con la editorial Páginas de Espuma? ¿Vas a salir de gira este 2026 con el libro? Cuéntanos un poquito próximos eventos y demás que puedas tener.
Acabo de terminar una gira de dos meses que me llevó por trece ciudades de España, además de múltiples eventos en Madrid. Ha sido una experiencia intensa y hermosa. Lo próximo es que estaré firmando en la feria de Madrid.
Háblanos brevemente de próximos proyectos literarios que puedas tener a medio-largo plazo, ¿estás con algo entre manos actualmente?
Me estoy concentrando en trabajar con formas híbridas, cercanas al ensayo o a la crónica, o bien textos donde narrativa, poesía y reflexión se mezclan. Siento curiosidad por explorar territorios un poco distintos sin abandonar las preguntas que vienen acompañándome desde hace años.