Mientras esperaba a que dijeran su nombre en la salita del hospital, se daba crema en el último tatuaje que se acababa de hacer. Había pasado casi un mes y la piel había cicatrizado sin problemas, pero frotarse con cuidado las zonas tatuadas se había convertido en un ritual que le hacía sentirse bien, así … Sigue leyendo Siete historias de tinta, Auri Lizundia