Enero, 2017

Entrevista a María Cabañas-Rut Alameda y Ferki López

Charlamos con Emilio Peral Vega sobre Lorca y Dalí

Reseña de Lorca en la Complutense-Ferki López

Amélie Desjardins-Claudia González Fernández

Entrevista a Álvaro López Fernández-Ferki López y Rut Alameda

Qué es literatura y qué no lo es-Elena González García

Literatura Refugio-Laura García Romalva

Reseña de Falcó (Arturo Pérez-Reverte)-Carolina T. Fernández

Entrevista a Esther Zecco-Helena Rodríguez Torres

Emociones al viento: el leitmotiv-Victoria Lover

Momentos-Ignacio Rodríguez

Joe Laberinto-Ignacio Rodríguez

La tolerancia, la educación y el estado de derecho-Gladys

Hacia un no-fin, incapaz de ser fotografiado-Carlota Visier

ENTREVISTA A MARÍA CABAÑAS

Majadahonda esconde un secreto y una joya: la última es María Cabañas, el primero, su estudio, Customizarte, donde desarrolla su escandaloso talento como tatuadora e ilustradora además de firmarle su último libro a algún que otro fan oportunista. Nosotros no perdemos la oportunidad de que nos dibuje una sonrisa en el alma.

Entrevista de Rut Alameda y Ferki López

¿Qué tiene Pronóstico de lluvia: ¿quieres calarte conmigo? (2016) que no tenga Las noches son para los artistas (2015)? ¿Qué ha cambiado en ese año?

Pues, en realidad, es primero Pronóstico… y luego Las noches…; empecé a escribir antes los textos de Pronóstico, pero cuando llegó Diego Ojeda, director de Frida Ediciones, y me propuso sacar un libro en su editorial, decidí publicar Las noches…, no ya porque fuera más yo, sino porque se acercaba a un público más genérico, a lo mejor, más infantil, o, más adulto pero que quería volver al cuento. Después llegó Pronóstico…, que es como un naufragio, formado por textos escritos en el metro, el autobús, bajo la ducha… Cada vez que vuelvo sobre él es como abrir una herida, hurgar dentro y volver a suturarla. Pronóstico… es una herida abierta.

Cuéntanos cómo es un día corriente en tu vida.

Salimos de casa normalmente pronto para entrenar, para venir con las pilas cargadas. Aquí -en Customizarte- estamos de 11 a 14 hrs. y luego de 17 a 20 hrs.; normalmente dedico el mediodía a dibujar algunas cosas y cuando llego a casa por la noche, lo mismo. Es bastante cíclico. Intento no llegar a casa y dibujar, sino que mi mente se refresque un poco con mi amado Netflix [risas] o quedando con los amigos.

¿Cuál es la principal diferencia entre la María Cabañas ilustradora y la María Cabañas tatuadora?

Ahora mismo, hoy, no hay ninguna diferencia. Pero Customizarte nació hace ocho años, casi nueve, y ha sido una carrera de fondo. Empecé con esa sensación de tener que bifurcar lo que hacía: María la ilustradora, a la que le gustaba dibujar cosas en color, y María la tatuadora, a la que le pedían cosas que no tenían nada que ver con eso. Llega un momento en el que decides que quieres aunar todo. Es complicado, sobre todo, darle la información al cliente de que tú tienes un estilo y no por saber dibujar vas a saber hacer de todo. Claro que puedo dibujarte un realismo en acrílico, pero no me siento cómoda. Es perfecto ese momento en el que consigues juntar ambas facetas. Salen fuegos artificiales [risas]. También creo que ahora las redes sociales juegan un papel fundamental. La persona que va a tatuarse tiene ahora la información y puede saber a qué artista debe acudir.

¿Es difícil tener un estilo propio?

Es difícil pensar que necesitas encontrar un estilo. Yo me he estado dando de cabezazos tanto tiempo… “Esto es más mi estilo, no, esto no es mi estilo, y esto…” NO, necesito fluir. Si no, dejas de dibujar para ti y comienzas a dibujar para los demás, que crees que te van a juzgar con tus mis ojos y no es cierto. Tu estilo es con lo que tú te sientas más cómodo.

¿De dónde emerge el mundo del tatuaje en tu vida?

El mundo del tatuaje nunca estuvo en mis planes, pero jamás, jamás. Yo iba con mi carpeta en Bellas Artes y miraba a los tatuadores y decía “¡JA, los tatuadores!, hacen letras chinas…” Yo tenía esa concepción, la del tattoo de marinero… Creo que somos muchos los que ahora estamos yendo más allá de un catálogo, que puedas mantener una línea artística entre tus dibujos y el tattoo, que tengan un diálogo común, y con ello romper el cliché.

Comenzó con mis padres. Yo estaba en Londres disfrutando de una beca terminando Bellas Artes y hacía poco que había fallecido mi abuela. Nos dejaron una pequeña herencia y mi padre llevaba mucho tiempo queriendo tatuar. Querían invertir ese dinero y montar un estudio de tattoo. Yo tenía pánico a las agujas. Tenía mi marca de peluches de fieltro, Customizarte,  y los vendía ahí. Empecé a anillar, llevando la parte de piercings… ¡Error! Mi primera vez me tintineaba el pendiente, lo mismo te lo hacía en el cartílago que en la ceja o en el labio [risas]. Mi padre desistió porque tenía su trabajo y no podía más, así que me dejó el marrón y no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Ahora miro atrás y si tuviera que pasar por todo ello para esta hoy aquí… lo haría [risas], pero tela. Una carrera de fondo.

¿Hay machismo en el mundo del tatuaje?

Bastante. Ahora no, hay chicas, al menos en Madrid, que son alucinantes: Mimi, que trabaja con La Dolores; Laura Juan, Debora Cherrys, Marla Moon… Rompen el estereotipo anticuado del hombre grande y calvo con piercings y pendientes.

¿Temes que tus preciosas ilustraciones tapen los textos, la poesía que rezuma Pronóstico de lluvia: ¿quieres calarte conmigo?; ¿cómo nace la concepción de la obra en ese doble plano plástico-poético?

No las concibo solas. El otro día hablando con Carlos Salem, me lanzó el reto de que mis libros no lleven ni una sola imagen, y es como matarme. Fabrico los textos a partir de las imágenes y las imágenes a partir de los textos, se retroalimentan totalmente. Necesito que esté todo junto. A veces me dicen que es que tiene tanto peso la imagen… Pero es que lo concibo así, me nace así.

Háblanos de la editorial Frida y de Elsa y el mar.

Frida es una familia. Marwan fue la persona que nos ha unido a todos, el relaciones públicas [risas]. Me dijo que le gustaba mucho mi trabajo y que ya habían trabajado con Elvira Sastre, con Benjamín Prado y quería que hiciéramos algo juntos. Tenía una editorial, Noviembre, que no pudo dar más de sí porque estaba muy ocupado. Y nació Frida. Por otro lado, Diego Ojeda ya tenía Mi chica revolucionaria, que, por cómo se ha vendido, se consideraría un best-seller.

Siendo poesía.

¡Exacto! Han abierto un nicho que no existía. La gente pasa a querer comprar poesía, porque es un mensaje que sigue ahí, como antes, pero ahora tiene un crecimiento en las redes sociales. La poesía no ha cambiado, los temas persisten, son actuales, y es una forma de entrar en la literatura muy naíf, en  el sentido de que te permite dejar la interpretación del texto muy abierta.

Respecto de Elsa y el mar, es un proyecto que se empezó hace tres años, antes que cualquier otro. Yo con Max -Màxim Huerta- tengo una relación muy bonita. Nos conocimos por redes sociales y nos encantó lo que hacía el otro. Este año salió todo ese oleaje, Elsa con su barco, decidimos retomar el proyecto y acaba de hacerse físico. Estamos esperando para cerrar presentación y, sobre todo, para ver cómo lo reciben los niños, que es el verdadero regalo.

¿Crees que es el público más complicado?

Creo que es el más sincero. Lo mira, no lee, vuelve atrás… Lo hace suyo desde el minuto uno. El formato es muy importante para que lo sientan cercano, pero es un público como cualquier otro. Es real, no tienen prejuicios.

¿Crees que existe una barrera generacional?

No podemos sacarlos de una era, la suya, y llevárnoslos a la nuestra. No podemos decirles que ya no pueden usar internet, que no hay televisión… Ellos son muy duchos en ese mundo y sería injusto y raro, antinatural, porque han crecido con ello, no como nosotros. Lo que hay que hacer es saber incluir todo lo demás, cómo acercarles ese tipo de conocimiento, de cultura, etc. Pero tienen muy buenas herramientas, solo hay que saber diferenciar y aclarar que existe un tiempo para cada mundo.

¿Qué sería lo primero que dibujarías después de:… ?

-un beso:

Una mujer.

-una despedida:

Un barco de papel.

-un regreso a casa después de una fiesta:

Mira que yo no soy de salir por la noche, eh [risas] Así que no dibujaría nada [risas] Un árbol, porque siempre vuelvo andando.

-un ataque terrorista:

Un corazón en llamas.

-un embarazo no deseado:

Ammm… Unas flores.

-cerrar tu estudio por la tarde:

Un globo aerostático [risas]

¿Bob Dylan hace Literatura?

[risas] ¡Yo creo que sí! Es que hubo tanta controversia… Necesitamos acotarlo todo… Basta ya de etiquetas, toda literatura tiene música, toda música tiene color…

Recomiéndales a nuestros lectores un libro, una película y una canción.

Mmm… Película: Interstellar, de Nolan, siento amor puro por él. Música: el último disco de los Red Hot Chili Peppers. Y libro: cualquiera de Benjamín Prado. Sus aforismos me parecen magia. Él y Pessoa fueron los que me hicieron volver a escribir. Y La historia interminable.

CHARLAMOS CON EMILIO PERAL SOBRE DALÍ Y LORCA

¿La simbología de Lorca era conscientemente manejada por el autor?

No creo que Lorca fuera tremendamente consciente de los símbolos que utilizaba o de lo que expresaba con ellos. Era un lector y un conocedor compulsivo de la tradición en la que había crecido, la andaluza, folklórica, del flamenco, de los títeres, de la Semana Santa… A partir de ella construye una psicología particular, que bebe de otras tradiciones europeas, y crea una atmósfera de la que es parcialmente consciente según se van reproduciendo los símbolos en sus obras, pero muchos de ellos no tienen un sentido prefijado.

Somos los críticos los que, a fuerza de analizarlos y observar su repetición, valoramos su significado. La obra deja de pertenecer al autor en el momento en el que la hace pública, ahí se carga de sentido y abraza la interpretación de sus lectores, que, según sean más o menos críticos, más o menos privilegiados, la realizan con mayor o menor coherencia.

¿Cuánto influyó Dalí en la obra de Lorca?

Al principio, muchísimo. Lorca es otro gracias a Dalí. El segundo Lorca es inconcebible sin su relación, sobre todo porque fue una relación artística enormemente tensa, en todos los sentidos, en el sentido sentimental… No sabemos demasiado de cómo fue su relación sentimental porque se ocuparon de que no lo supiéramos. Dalí le sobrevivió y transmitió lo que quiso transmitir, no podemos tenerle muy en cuenta, siempre fue un gran falseador de la realidad, un gran mentiroso, un creador de su personaje. Pero, sobre todo, hay que decir que los dos se retroalimentaron,

Dalí es otro gracias a Lorca y, especialmente, Lorca es otro gracias a Dalí. Descubre a través de Dalí el universo surrealista. A partir de su conocimiento en la Residencia de Estudiantes, se introduce en el mundo de los sueños y conoce otras formas de expresión: pintura, música, cine… Crean una codificación entre ellos. Ahora sabemos de una serie de claves de ella; la más notoria: Lorca como Pierrot y Dalí como Arlequín, ya se sabe quién asume un papel más activo y quién asume un papel más pasivo, me refiero no al ámbito erótico, sino, incluso, al intelectual. Después, esa codificación avanza y asumen otras máscaras, como la de San Sebastián, que es un icono gay estereotipado, asumido por ambos desde ópticas muy diferentes. Pero todavía estamos muy lejos de resolver algunas claves, que aparecen en la pintura de Dalí, sobre todo entre el 25 y el 28, cuando el rostro de Lorca emerge de manera obsesiva. También, por supuesto, las claves de las cartas que se escribieron, la mayoría perdidas, en las que usaban términos cuyo sentido ahora sería muy difícil de descifrar o de sacar del contexto de su época.

¿Era Lorca apolítico?

Mi propia teoría es que ha habido una apropiación ideológica de Lorca, muy partidista. Lorca pertenece a España, a su patrimonio cultural. Ha habido una apropiación de él que tiene que ver con nuestra historia reciente: fue asesinado y fue asesinado por fascistas, no hace falta recordarlo, es un hecho histórico probado. Las razones por las que fue asesinado atienden a otras cuestiones, que todavía están lejos de ser dilucidadas.

El problema es el interés de unos y otros por la figura de Lorca desde su muerte a partir de una visión política. Fue el primer gran asesinado del bando perdedor de la Guerra Civil y eso le convierte en un símbolo. La cuestión, no tan sabida como se pretende, es si Lorca fue asesinado por sus convicciones políticas. Yo creo que no. ¿Lorca apostó por la República como sistema de gobierno? Sí, absolutamente.

Lorca tenía grandes amistades dentro del gobierno azañista, gracias a las cuales consiguió ser nombrado director de La Barraca, el gran proyecto cultural de aquel gobierno, generosamente subvencionado para llevar a cabo su labor. Pero, desde 1932, hace miles de declaraciones diciendo que no pretende que su construcción cultural en La Barraca tenga sesgo político alguno, pues se trata de un proyecto de corte estético-social.

El gran problema de la historia española es que ha entendido ‘República’ como ‘Comunismo’ o como ‘Socialismo’… La República tiene muchos colores. Yo no diré que Lorca tuvo una vinculación con la derecha, porque es mentira, pero es que tampoco tuvo una vinculación política. Nunca. A diferencia de otros intelectuales de su Generación, que colaboraron activamente en ello. Lorca tenía amigos socialistas, comunistas, falangistas… Eso no empequeñece al personaje, lo engrandece. Hizo política con el teatro, claro, pero en el sentido etimológico del término política, algo que hicieron todos, independientemente de ideologías.

El primer corpus que elige para La Barraca es uno no cargado ideológicamente. Si él hubiese tenido un sentido político, como desde el principio tuvo Alberti, hubiese elegido otro corpus, porque elige los Entremeses de Cervantes y un auto sacramental de Calderón de la Barca, teatro popular y teológico. ¿Se puede estar más apartado de la ideología supuesta…? Lorca hace un teatro más “político” cuando se le presiona desde la UFEH. En la segunda temporada de La Barraca hace un Fuenteovejuna, que pudiera tener un sentido más político y que le causa muchísimos problemas al ponerle frente al falangismo más reaccionario. Incluso ahí no es todo lo ideológico que podía haber sido: no hace una evidencia, una exaltación, sino una simbología.

¿Qué influencia tiene Dalí en Poeta en Nueva York?

Dalí es ya una latencia… pero ausente. No se volverán a ver. Lorca antes del viaje a Nueva York ha publicado el Romancero gitano, que tiene una recepción muy crítica por parte de Dalí, posiblemente muy influenciado por Buñuel, que lo aparta de Lorca definitivamente. Esa crítica, en la que trata la poesía de la obra como “putrefacta”, pese a sus elementos simbólicos y surrealistas, hace mucho daño a Lorca, tanto que su decepción es lo que hace que huya a Nueva York. Las imágenes que recorren Poeta en Nueva York son absolutamente dalinianas y sus versos son escritos sobre un Nueva York destruido desde la percepción de Lorca. La influencia es tremenda, casi podemos hablar de un homenaje daliniano en la distancia.

¿Para cuál de los dos crees que murió antes el otro?

Lorca era muy caprichoso en amores, pero Dalí siguió vivo en Lorca hasta el momento de su muerte. Lo que no sé es hasta qué punto Lorca siguió vivo en Dalí… Sí te puedo asegurar que Dalí siguió vivo en Lorca como el recuerdo de aquello que pudo ser y no fue, como lo titula Gibson en su magnífica monografía.

RESEÑA DE LORCA EN LA COMPLUTENSE

EN EL INCOMPARABLE MARCO DEL PARANINFO HISTÓRICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, DENTRO DEL PRECIOSO HOMENAJE ORGANIZADO POR DICHA UNIVERSIDAD, COORDINADO POR EMILIO PERAL VEGA Y JOSÉ MANUEL GARCÍA VÁZQUEZ, ASISTIMOS AL YA IGUALMENTE HISTÓRICO ENCUENTRO LORCA EN LA COMPLUTENSE, DEL QUE EXTRAEMOS LA MESA REDONDA ‘LORCA INTEGRAL’, introducida y moderada por la periodista Marta González Novo y dispuesta en los siguientes estadios: “Lorca, poeta universal”, por Fanny Rubio (Universidad Complutense de Madrid), “Falla / Lorca: música, devoción y distancia”, por Elena Torres Clemente (Universidad Complutense de Madrid) y “Lorca / Dalí: enigma de un deseo cifrado en la pintura”, por José Luis Plaza Chillón (Universidad de Granada).

Reseña de Ferki López

Lorca, poeta universal

Fanny Rubio presentó su comunicación exponiendo los datos que reflejan la vasta producción poética de Lorca -puede consultarse en la web de la Fundación García Lorca-, trufada de una diversidad formal que no solo confirmaba la polifacética virtud de su autor, sino que dota(ba) a su trayectoria de una codificación reconocible desde cualquiera de sus lecturas.

Lorca, que tenía ojos de pintor y llevaba el fuego en sus manos, era un poeta binomial: universal, pero popular, de poder ético y carácter estético, integrador del campo en el arte e integrante de la ciudad como magnánimo observador, de verso soñador y de verso luchador. Lorca era TODO.

Dentro de su inabarcable repertorio poético, la profesora Fanny Rubio señaló Poeta en Nueva York como «el monumento de la poesía moderna». El paisaje que describe Lorca con sus versos no dista del retratado por un pintor (casi) apocalíptico. Lejos de una visión colorrosista del retiro del poeta en la ciudad de los rascacielos, hallamos una espesa niebla devastadora que envuelve cada esquina del poemario.

Lorca, como después confirmaría el profesor Plaza Chillón, escribe una especie de réquiem de lo que pudo ser y no fue con su amigo Dalí y una elegía a su estado de ánimo posterior; hace de Poeta en Nueva York su carta de presentación surrealista y su creación más autorreconocida: «ahora tengo una poesía de abrirse las venas».

Esa imagen desgarradoramente brillante será la que identificará a Lorca en su última etapa poética previa a su posterior estadio de recogimiento, ilustrada por Sonetos del amor oscuro. La facilidad de Lorca para escribir iba ligada a su facilidad para componer, interpretar y tocar música, si bien ese paralelismo uno a uno iría dejando paso a un silencio o, tal vez, a una mayor gravedad en las obras poéticas que desde su viaje a Nueva York produjeron sus manos.

Falla / Lorca: música, devoción y distancia

Elena Torres Clemente comenzó su intervención en torno a la relación entre Manuel de Falla y Federico García Lorca aportando un contexto histórico-social del inicio de la misma: en 1919, el músico visita Granada, instancia durante la cual conocerá al poeta. Un año después, Falla se trasladará definitivamente a Granada y su relación con Lorca comenzará a estrecharse rápidamente, apuntalada por la pasión de ambos hacia el arte específicamente dominado por el otro: Falla verá en Lorca ese escritor que de adolescente quiso ser y Lorca no verá en Falla sino un reflejo de su alma más musical, ligado al talento innato de Federico, a quien Falla se referirá como “uno de mis más predilectos discípulos”.

La alimentación artística que durante quince años de relación se dio entre Falla y Lorca tuvo como cimientos un trato diario en su primera etapa, unos largos paseos por La Alhambra, un incesante intercambio de libros y unas tertulias al calor de la música en las que compartían piano. A este respecto, en diciembre de 1920 dice Lorca: «Aquí está Falla y me estoy hartando de escuchar sus cosas. ¡Qué maravilla!».

A partir de 1923, Falla y Lorca pondrán en marcha una serie de proyectos culturales para dinamizar la vida popular granadina, entre otros, un concurso de cante jondo y un espacio de representación mediante títeres. Más adelante, el terreno común abonado por el gusto por el romance, faro artístico de ambos, el concepto de andalucismo y el paralelismo entre las obras de Falla y el Romancero gitano de Lorca les llevará a la colaboración directa en una ópera cómica que nunca llegó a concretarse, presumiblemente, debido al diferente ritmo de trabajo que ambos desarrollaban.

Es en 1928 cuando Falla y Lorca se distancian. Más allá de una concepción vital radicalmente distinta, más allá de la notable diferencia de edad entre ellos, sería el tema religioso el que provocaría una dura ruptura en sus lazos. En 1928, Lorca le dedica a Falla su Oda al Santísimo Sacramento del Altar. La recepción por parte del músico denota una decepción que él mismo le hará saber a Lorca en una carta inminente: Falla se encuentra muy alejado de la representación lorquiana del corpus christi, casi ofendido.

La muerte del poeta años después desencadena una etapa de mutismo en Falla, que decide refugiarse en Argentina para retomar su vida. Es allí donde, en sus últimos momentos, gasta el poco dinero que le queda en releer Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba. Lorca no murió en Falla hasta que Falla dejó de vivir.

Lorca / Dalí: enigma de un deseo cifrado en la pintura

José Luis Plaza Chillón centró su conferencia en la relación que mantuvieron Lorca y Salvador Dalí, constatada desde 1923 hasta 1928, como vehículo de canalización del Lorca pintor.

Volvemos a estar ante dos genios que se saciaban mutuamente en torno al arte, ante dos almas gemelas, que protagonizarían una “fusión sin perder identidades”. Esta relación se basaba en el amor, oculto tras las licencias que el Surrealismo permitía a dos de sus más excelsos representantes.

Dalí y Lorca, Arlequín y Pierrot, escenificaron a través de la pintura una de las mayores correspondencias que jamás se ha visto, un trato sumamente afectuoso y basado en una elevada admiración al otro. Muchos analistas consideran que los dos máximos responsables del fracaso de su amistad, su lógico distanciamiento y la huida del poeta a Nueva York fueron, cronológicamente, Buñuel y Gala -el primero de forma directa, la segunda, matando el recuerdo vivo del fallecido Lorca-, personajes a los que conviene restar parte de culpa: la que le pertenece al propio Dalí, víctima de su propio personaje, cuya frustración vital no fue sino la de no haber sido capaz de corresponder el amor que le profesó el poeta granadino.

 AMÉLIE DESJARDINS

            La nieve se estaba deshelando en el Vieux-Port de Montreal. Ani y yo entrábamos en todas aquellas galerías que nos llamaban la atención. Detrás de un piano de cola descubrimos a Amélie Desjardins:

“Birds, sky, bridges, wind, white mist passages,

   old story memories, life cycles..

         a tree becoming a boat then becoming a wreck then becoming art…”

-Declaración de la artista-

Un romanticismo que no dolía, nos revelaba la belleza del mar embravecido, los puentes interminables, la sombra de los árboles, el amor de dos medusas. Paisajes de naturaleza solitaria donde reflexionas sobre la grandeza del mundo, la importancia de las cosas pequeñas, el alcance que la realidad puede tener por encima de tus sueños.

El contraste de la madera que forma parte de los barcos y los puentes que el humano construye con el agua en movimiento. Una vez abandonados, reconciliados en la obra de arte. La madera es el material de Amélie Desjardins, el agua su tema.

Viajera, en su obra se puede observar una influencia oriental en la atención al detalle. Fragmenta sus obras, ofreciéndonos en la mayoría de los casos una vista parcial, a través de las ventanas de un barco o de una ventana con persianas.

Recorrimos la galería tres veces. Libertad. Naturaleza. La sal que lleva el viento.

Claudia González Fernández

Del blog Memoria de la belleza: http://memoriadelabelleza.blogspot.com.es/

ENTREVISTA A ÁLVARO LÓPEZ

Álvaro López Fernández, genio y figura. Y poeta. Esta última le chirría. Las dos primeras no las asume su modestia. Lo dejaremos en “artista de las letras”, que queda muy poético. Premio Gerardo Diego de Poesía 2016.

Entrevista de Ferki López y Rut Alameda

¿Cómo se definiría Álvaro López en tres palabras?

Siempre me acuerdo de la definición cínica que dio Valle-Inclán del Marqués de Bradomín. «Era feo, católico y sentimental». No puedo estar a la altura de eso y no voy a decir que soy poeta, así que voy a definirme como crítico, curioso y… detective privado.

Detective privado es maravilloso.

Bueno, es que un poco lo que hacemos [los investigadores]. No es por tirar de fantasía infantil, pero esa labor de rescatar autores o entrar en los archivos viste mejor imaginándote con una gabardina, un sombrero y persiguiendo huellas.

¿Y la poesía de Álvaro López cómo se define?

Es una poesía de la imagen. Mi propósito principal es evocar cosas, una cierta atmósfera, enredar con las metáforas, proponer un viaje. Y en ese viaje, dejando a un lado la cuestión de que toda la poesía es ritmo, a mí siempre me ha pirrado jugar con los escenarios, quizás por una afición teatral, ir moviéndote de imagen en imagen creada, como si fuera un panel de cuadros.

Premio Gerardo Diego de Poesía con Regreso.

Primer poemario.

¿Cómo, cuándo y por qué?

Regreso es un libro de gestación muy larga, llevo cuatro años con él. Me ha acompañado como ese monstruo que a veces sacaba del baúl durante toda la carrera. ¿Cuándo? Pues decidí presentarme muy tarde al concurso. Hice un barrido por editoriales y después de un sonado fracaso con una –no diré cuál– pensé que era el momento de buscar premios, vi el Gerardo Diego y me lancé. Un día de tormenta, camino de Ávila, conduciendo, de repente me llaman al móvil, desde Soria, y me comunican que he ganado. Fue una maravillosa sorpresa.

¿Crees que se puede escribir poesía ‘para ganar premios’?, ¿existe una poesía de la cabeza, orientada al triunfo, y una poesía del corazón, la que siente el autor?

No pienso que exista una poesía de la cabeza y una poesía del corazón. Creo que hay una poesía que remite más a una postura académica y que tiene muy claros sus referentes artísticos, y se quiere ubicar ahí, y una poesía más a bocajarro. Eso no significa que una u otra estén más o menos trabajadas o que sean mejores o peores. En cuanto a si se puede escribir «para ganar premios», digamos que bastantes premios coinciden en los nombres de sus poetas ganadores. Eso demuestra que hay una estética mínimamente común en muchos de ellos. No digo que esa estética se pueda imitar, pero sí que se repite un patrón, y, como tal, es rastreable, por ejemplo en las justificaciones del jurado. Al mismo tiempo se está produciendo una poesía muy válida completamente al margen. Lo bueno sería que ambas tuvieran representación.

¿Crees que la poesía ha involucionado en los últimos tiempos? Paralelamente, ¿crees que el poeta actual está abocado, quiera o no, a limitarse a imitar lo que ya hicieron referencias potentes de siglos anteriores?

Yo soy muy fan de Borges, así que parto de la base de que Homero lo escribió todo. Dicho esto, se puede releer la Odisea desde Cavafis, invertir su orden o, como ya hizo Borges, entender la paradoja de Zenón de Elea como precursora de Kafka. No, la poesía no ha involucionado. Tampoco ha evolucionado. La historia de la literaria no es exactamente un avance lineal… o una curva de desarrollo. La poesía marcha, se retoma, se bifurca. Y algunos nuevos poetas de hoy serán referentes para los del mañana, a los que se les preguntará «¿crees que se puede innovar en poesía después de la influencia –por citar a alguien– de Ángela Segovia?». Todo sigue.

Como lector, ¿te gusta la poesía actual?

Sí, creo que hay un gran, gran nivel en la poesía actual. La sigo muchísimo como lector y estoy absolutamente atrapado por el fenómeno como analista cultural. Han vuelto los recitales, la etiqueta «poesía» está en boga, incluso en los expositores de las grandes librerías…, aunque aquí se juntan varias definiciones, a veces contrarias, de lo que es poesía o de lo que son poetas.

¿Crees que todo cabe en la poesía y en la literatura? Y enlazamos con el Nobel a Dylan.

Respondo a la pregunta con Dylan. Se suponía que el Nobel, que también es un negocio y tiene sus ritos, iba a caer en Estados Unidos. Ante eso, si me preguntas si Bob Dylan era mi candidato americano favorito, te he de decir que no. Hubiera preferido a Cormac McCarthy o a Thomas Pynchon o, en la misma esfera cantautora, a Leonard Cohen. Ahora bien, si me preguntas si las letras de Bob Dylan son literatura, incluso alta literatura, te digo con fuerza que sí. Sus versos se han grabado a fuego en mil discursos culturales desde los años 70, como una referencia común. Bob Dylan es parte de una gran tradición popular americana a la que ha llevado, con sus letras, a la excelencia ¿Cómo se premia una tradición? Para mí este Nobel es un premio al folk. Y me alegro mucho por ello. No podemos anquilosarnos en nuestras concepciones sobre la literatura. Guiones de cine o letras de canciones pueden ser gran literatura. Tenemos que estar abiertos a reinterpretar los textos, aunque sin perder la perspectiva crítica.

¿Crees que la sociedad está abierta a hacer esa interpretación?

Creo que, siguiendo con el ejemplo de Dylan, lo que ha hecho la Academia Sueca ha sido mandar un mensaje mediático muy complaciente, pero dentro de una campaña de marketing. En lugar de conceder el premio a un escritor desconocido que tengan que buscar en Wikipedia, se lo dan a alguien universal que ni siquiera necesita el premio para ser más famoso. La Academia ha querido sorprender, volver al espectáculo. Estamos preparados para interpretar sus repercusiones, fíjate la polémica que se ha montado. Vivimos en una sociedad llena de textos, abiertos a ellos. El problema es cuando nos llegan ya manipulados…

De un Nobel a un Cervantes: Mendoza.

Contentísimo. Creo que tenía que haberlo recibido mucho antes, aunque, por supuesto, Mendoza no se queda en La verdad sobre el caso Savolta. A lo largo de los últimos años ha sido un rito esperar sus libros. Lo malo de estos premios es que son casi un réquiem en vida.

¿Consideras que tener una formación académica previa ayuda a la creación literaria?

Toda formación condiciona. Sería muy interesante hacer una historia de la literatura distinguiendo entre quienes han tenido una formación académica y quienes no y ver si se repiten patrones, analizar la recepción, comparar por épocas… Lo cierto es que no se necesita una base académica para ser decididamente sorprendente y brillante. La formación literaria es un complemento, claro, pero a veces también un obstáculo. Y no podemos olvidar a todos los físicos, obreros, soldados… que han sido magníficos escritores.

¿Cuáles son los referentes de Álvaro López?

Uff… Pensando en Regreso, desde luego Lorca. Siempre me influyó mucho Pere Gimferrer, otro poeta de la imagen. Y, por último, Auden, y que se paren todos los relojes.

¿Cuál es tu libro favorito de Lorca?

Poeta en Nueva York.

¿Y el último libro que has leído?

Pues uno relacionado con mis pesquisas de Guerra Civil. Oscuro heroísmo, de Tomás Borrás.

¿Y tu libro de cabecera?

Uno solo es imposible, pero digamos que el libro que más me influyó para decantarme por filología como carrera –aparte de Harry Potter– fue Manhattan Transfer, de John Dos Passos.

¿Librería favorita?

Últimamente, Librería Los Editores, en la calle Gurtubay. Me hace sentir muy en casa.

Retomando la cuestión de la imagen, ¿película favorita? En su defecto, ¿tus tres películas favoritas?

Me considero antes cinéfilo que poeta, así que esta pregunta es dura. Una es El Buscavidas, es la mejor retórica del fracaso que conozco. Otra, El sueño eterno, por volver a esos esquemas de detective privado. Y como segundas partes a veces son mejores, El Padrino II.

¿Dónde se podrá encontrar Regreso?

¡Lo publican en febrero! Confío muchísimo en la distribución que pueda tener la editorial, así que se podrá encontrar en varias librerías de aquí de Madrid. En Los Editores seguro.

Más allá de ese primer poemario, cuéntanos tus próximos proyectos.

Académicos, seguir con esta rutina vertiginosa de artículos que nos implica a todos los que estamos haciendo un doctorado y continuar investigando para el proyecto de Guerra Civil al que pertenezco. Y poéticos, preparar el segundo poemario, que ya tiene título: Casa rusa de muñecas.

¡Tenemos exclusiva para Altavoz 3!

Tenemos exclusiva para Altavoz 3.

QUÉ ES LITERATURA Y QUÉ NO LO ES

Hace poco estuve en una fiesta, donde conocí a una chica que era “cuentacuentos”. Estuvimos hablando de eso y me explicó cómo había llegado a ser cuentacuentos. Había intentado escribir historias, pero no se sentía escritora, le faltaba contarlas. También había probado con el teatro, pero no le llenaba representar lo que escribían otros, necesitaba representar sus propias historias.

Me llamó la atención cómo a veces alguien puede tener una voz y le cuesta encontrar el formato. Esta chica no era actriz, ni dramaturga, ni escritora, y en la tradición oral había encontrado su espacio. Más tarde le pedimos que nos contara algún cuento. Nos contó dos que el público presente escuchó hipnotizado. El segundo era nada menos que la adaptación de un cuento de Murakami; nadie lo hubiera adivinado dado que la acción transcurría en Lavapiés.

Me quedé con la sensación de que había conocido a una artista prometedora.

Con el Nobel a Dylan se repite un poco la historia: no es escritor -creo que ha escrito algún libro pero nadie le recuerda por eso-, no es poeta -dado que un poeta no musicaliza sus ripios-. Entiendo que haya gente muy leída que esté en contra de la concesión del máximo premio de las Letras a Dylan. Ni siquiera puedo decir si me gusta más Philip Roth, que parece el principal damnificado, porque no he leído a Roth, y tal vez no lo lea nunca.

Decirle a esta gente muy leída que sí ha leído las obras completas de Roth que su visión es muy academicista probablemente es una frivolidad digna de Milena Busquets, o mera ignorancia. Pero sí me cuesta entender por qué es tan difícil aceptar que un cantautor hace literatura. Cada voz, cada ser que tiene algo que decir, y busca decirlo en forma de palabras, tiene que encontrar la forma de hacerlo.

¿Han leído la poesía de Auster?. Es basura, todo lo contrario a lo que es él. Pedante, superficial, innecesariamente adornada. Auster empezó a escribir novelas negras e inventó un nuevo género literario: inventó a Auster. Economía de palabras y frases cortas que te disparan a la cabeza. El resto es historia, de Nueva York además. Pero antes tuvo que buscar su canal, su forma de contar las cosas.

No soy fan de Dylan. No es de mis cantantes preferidos y no soy una entendida en su obra ni en sus letras. Pero reconocer las letras de canciones como género literario propio y elegir como principal referencia a un hombre que cambió la historia de la música al cambiar la guitarra acústica por la eléctrica me parece un hallazgo genial de la academia sueca.

La poesía sobrevive en gran parte gracias a la música popular, lo que me causa bastante tristeza. Ojalá recitales de poesía donde la gente coree las versos como hacemos con Xoel López, Extremoduro o hasta U2. Si has estado en un concierto de U2, te has dejado la garganta gritando With you or without you, aunque del resto de la letra no tuvieras ni repajolera idea.

Soy una humilde lectora de poesía, pero no veo nada difícil ni elitista en la obra de Karmelo Iribarren o Braulio Poole Ortiz, que es un poeta sevillano buenísimo, y por suerte, el rock le ha quitado un poco ese respeto del vulgo a la poesía y la gente canta con los rapsodas sin la pesada sensación de estar participando de la alta cultura, que muchas veces es un cortarrollos.

Hay quien dice que en pocos años el Nobel se lo llevará un youtuber. Y yo añado: o una cuentacuentos.

“Dicen que todas las buenas ideas empiezan siendo una blasfemia”

-James Rhodes-.

Elena González García

Del blog Exceso de yang: https://excesodeyang.wordpress.com/

LITERATURA REFUGIO

No sé si la literatura es vida, pero sé sin dudarlo que es refugio. Refugio para el que busca entenderse, o  para el que sin quererlo se entiende al hallar que, hace o no mucho tiempo, alguien escribió sobre él sin saberlo. Es a veces paracaídas que “aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable”; suelo blando sobre el que dejarse caer –o sobre el que caer por sorpresa- cuando parece que no hay soporte. Es tener la certeza de sentirnos comprendidos en esta u otra dimensión, en otras vidas y en recuerdos ajenos cada vez más propios. Y es que quizá la literatura o -¿por qué no?- el arte en general sean vida y viceversa, un péndulo oscilante infinito. Quizá solo con D’Ors podríamos explicar la ciclotimia vital que más o menos frecuentemente nos asalta, los cambios entre una circunstancia vital y la posterior, siendo esta incomprensible sin la que la precede: una diada de opuestos sin fin que hace imperante la necesidad de un refugio donde conservar la cordura o dar rienda suelta al caos. La literatura, curiosamente –o no- nace más naturalmente del dolor y en la oscuridad, en la búsqueda de respuestas, pues “todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”.

Así pues, cuando el péndulo emprende su movimiento ascendente hacia la desolación, encontramos a veces pequeños retazos de vidas ajenas que nos acompañan siempre. Ante la incomprensión y la soledad aparecen como si hubieran estado esperándonos, como si “anduviéramos sin buscarlos, pero sabiendo que andábamos para encontrarlos”; para decirnos: te entiendo, “quien lo probó, lo sabe”, y su voz suena casi tan cerca como una palmada en el hombro. Por casualidad -aunque quizá “el azar sea la forma que tiene el destino de manifestarse”- nos devuelven la esperanza de reivindicar nuestro derecho a la tristeza. Para saber que el mar, la noche, la muerte y el recuerdo son de quien los necesita, pues “la noche por ser triste carece de fronteras” y, como la luna, se mantiene para ser carne de metáforas obligadas.

Ante la pérdida irreparable, el inevitable encuentro con la postrera sombra de un ser amado, uno se siente más cómodo en el mundo sabiendo que otro antes supo una vez que “para morir basta el ruidillo de otro corazón al callarse” y que no eres el primero al que la rabia le hace  “querer escarbar la tierra con los dientes”, encontrando consuelo en que “también el horror puede llegar a ser de alguna forma confortable, pues tener a un ser en la muerte es tenerlo ya seguro, a salvo, fijo, como una estrella”.

Tras ese luto que no es de muerte pero sí de despedida de quien pensaba acompañarte “hasta morir en paz, los dos, como dicen que mueren los que han amado mucho”, quedan las palabras que se nos prestan para rumiarlas una y otra vez de quien sabía, como tú, que nuestra realidad puede vivir en el fondo de un beso dormido. Quedará que existió quien también ignoró que “el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe” y que cuando el amor termina tendremos que agarrarnos a la certidumbre de que “ha sido, ocurrió, es verdad”, a esa última forma de amar que es el dolor, “la prueba de otra vida en que no nos dolía”.

Cuando por fin, en cualquier luto, agotemos todas las formas posibles de amar y dolernos, el refugio nos proporcionará la salida a la única supervivencia posible, que es el recuerdo, aunque seremos conscientes de que de ese momento en adelante deberemos rendirnos a la gran certidumbre, oscuramente, de que otro ser fuera de nosotros nos está viviendo y habremos dejado de ser esencia única en nosotros mismos. Quizá notemos entonces un temblor bajo las plantas de los pies que haga vibrar nuestro cuerpo. Sabremos que el péndulo nos lleva irremediablemente en dirección contraria, quizá y solo quizá, hacia “momentos felices donde dejarse ser en amistad”. Saldremos del refugio hallado para hallar nuevos, sabiendo que siempre podremos volver: volver al mar, a la noche, a la muerte, al recuerdo. Y sabremos, tiernamente habremos aprendido, cómo despedirnos:

«Así pues buenas noches.

Este país tranquilo

Cuyos contornos son los de tu cuerpo

Da ganas de morir recordando la vida

O de seguir despierto

-cansado y excitado- hasta el amanecer».

RESEÑA FALCÓ

Falcó (Alfaguara, 2016) es la última creación literaria del académico Arturo Pérez-Reverte. Como especialista en conflictos armados y experto en nuestra reciente historia, el autor nos transporta de buena manera a los 30 y los 40, inicios de la guerra civil española.

Lorenzo Falcó, nuestro protagonista, es definido como un ex traficante de armas, ahora confidente o espía, según las circunstancias. Un mercenario a sueldo del mejor postor. Jerezano, chico de buena familia, canalla y muy golfo, pero sobre todo, un patriota de sí mismo. Como el propio autor dicta: «El mundo de Falcó era otro, y allí los bandos estaban perfectamente definidos: de una parte él, y de la otra todos los demás». Esta frase es un resumen perfecto de la obra.

Las andanzas de Falcó comienzan durante el otoño de 1936. Recién comenzada la guerra civil, mientras la barrera entre amigos y enemigos se reduce a una fina línea peligrosa, Falcó recibe por parte de su jefe, el almirante, el encargo de infiltrarse en una misión que podría cambiar el curso de la historia de nuestro país. Junto con los hermanos Montero y Eva Rengel, comenzará su tarea: liberar a José Antonio Primo de Rivera de la cárcel de Alicante. Para ello, elabora un plan perfecto junto a sus compañeros y algunos colaboradores que se suman a la causa. Así pues, Falcó deberá manejarse entre republicanos, falangistas y patriotas de ocasión, siempre con su cápsula de cianuro -junto a su pitillera y sus pastillas de cafiaspirina- por si las cosas se tuercen.

Entre supuestos amigos, compañeros, romances y, por qué no, víctimas, nuestro protagonista intentará cumplir su trabajo de la mejor manera que sabe, sin apenas sentimientos compasivos y con mucho perfeccionismo y pulcritud. Pero, ¿podrá conseguirlo? Es más, ¿le interesa verdaderamente a la España más fascista tener libre a Primo de Rivera? ¿Y al propio Franco? Todas esas preguntas y muchas más tendrán su respuesta dentro de la novela.

Aportando un punto de vista crítico como toque final, quisiera comentar que este último éxito de Pérez-Reverte es una obra de lectura ágil, con una buena y bien detallada trama, con un lenguaje coloquial y sin excesos. Marcando un ritmo lento al principio, va creciendo progresivamente hasta atrapar definitivamente al lector. Es una novela muy entretenida y amena, sin ninguna duda.

Tengo que reconocer que mi imparcialidad a la hora de hablar de Pérez-Reverte es prácticamente nula, pues buena parte de mi estantería está repleta de sus obras. Cualquier persona de mi entorno sabe que es uno de mis autores favoritos desde siempre, pero aun así no califico Falcó como una de sus obras cumbre. No obstante, añado que uno de los muchos motivos por los cuales me entusiasma Pérez-Reverte es esa habilidad que tiene para conseguir mantener tan alto el nivel al que nos tiene acostumbrados a sus lectores habituales. Este autor saca una obra -si no dos- al año, lo cual supone un ritmo altísimo de trabajo y es, en mi opinión, lo que hace de él un gran escritor.

Para finalizar, y como acostumbro a hacer con sus obras, esta también os la voy a recomendar. Además tenéis todo un año hasta su próxima novela. Espero que os guste tanto como a mí y os aliento a leerla, ya que promete segunda parte.

ENTREVISTA ESTHER ZECCO

“Vivir de la música en España es muy difícil, pero con pasión, esfuerzo y trabajo se puede hacer casi cualquier cosa en la vida”

La cantautora recibe a Altavoz Cultural y nos acerca a su tercer disco ‘Carácter retroactivo’ y a sus reflexiones acerca de la música.

Entrevista de Helena Rodríguez Torres ( @helenrdgztorres )

Libertad 8, un micrófono y una guitarra. Sólo con esos tres ingredientes, la cantautora Esther Zecco consigue que quien la escuche entre en su universo. Un universo sencillo, sensible y diferente, que hace que conectes en sintonía con su música en apenas dos acordes.

Esta segoviana lleva casi diez años subida a los escenarios, un mundo en el que es más complicado mantenerte que empezar, tal y como ella misma nos cuenta en Altavoz Cultural. Generosa, siempre está rodeada de buenos amigos, y buenos músicos, que le acompañan en su carrera musical, haciendo que ella brille con esa luz tan característica suya.

Con ya tres discos a sus espaldas (Detrás de la pared lanzado en 2013, Bandera blanca en 2014 y su reciente disco Carácter retroactivo de 2016), se convierte en uno de los directos imprescindibles de los cafés de cantautores más emblemáticos de Madrid. Una voz y estilo inconfundibles que te transporta con sus canciones a dilemas que fácilmente haces tuyos.

Nos recibe para hablar sobre su último disco y su última locura: Carácter retroactivo, grabado en directo en el teatro alfil de Madrid,  y sobre todo lo que se esconde detrás de él.

  • Tras tu nuevo disco ‘Carácter reatroactivo’, ¿cómo valoras el habértelo autoproducido?

Se puede decir que no he tenido otra opción en realidad. He hecho este disco sin apoyos discográficos, pero no porque no haya querido, sino porque no se ha dado esa oportunidad. Hay que ser honestos. La autoproducción te da independencia, pero tiene el inconveniente de que estás sola en muchas partes del proceso.

  • ¿Qué plataforma de crowdfunding utilizaste? ¿Por qué?

Lancé una campaña de crowdfunding en Verkami. Ya había trabajado con ellos antes y me daban confianza. La verdad es que lo ponen todo muy fácil y te asesoran todo el tiempo.

  • ¿Crees que el crowdfunding es la única alternativa para los cantantes independientes?

No es la única alternativa, ni mucho menos, pero es una buena herramienta cuando no tienes recursos. En ocasiones he sido muy crítica, pero más que con el crowdfunding en sí, he sido crítica con algunas campañas en concreto.

Como todo, se puede utilizar con honestidad o no. Hacer un disco puede costar desde cero euros hasta la cantidad que quieras gastarte. Lo importante es que seas absolutamente transparente a la hora de explicar el proyecto a la gente, porque al fin y al cabo les estás pidiendo que adelanten dinero de su bolsillo, y luego llevarlo a cabo en el modo y plazos acordados.

  • ¿Qué ha sido lo más complicado de este nuevo proyecto ‘Carácter retroactivo’?

Lo más complicado ha sido organizar toda la logística de la grabación en directo. Me imaginaba que iba a ser complicado grabar un disco en directo sin apoyo discográfico y con unos recursos económicos tan limitados. Y realmente es lo más osado que he hecho en mi vida.

  • ¿Ha cumplido las expectativas que tenías en mente?

Este disco ha superado todas mis expectativas. Estoy muy orgullosa de este trabajo. Teníamos todos los elementos para que fuera un auténtico fracaso: pocos medios, poco tiempo y un día en el que nos lo jugábamos todo. Pero me apoyé en un montón de personas muy profesionales y que además me quieren mucho. Y creo que esa fue la clave.

  • En cuanto a la grabación del disco en directo, ¿qué fue lo más complicado?

Todo fue complicado, pero sobre todo hubo mucho trabajo previo: tuvimos que alquilar un teatro, montar todo el escenario, trasladar al teatro los medios que habríamos utilizado en un estudio de grabación (microfonía, cables, mesa, etc.), con la dificultad añadida de que iban a presenciarlo doscientas personas. No recuerdo haber sentido una presión similar a la que sentí esos días. Pero ya no había marcha atrás. Y lo hicimos, aunque fuera muy loco todo.

  • ¿Qué es lo que más te ha emocionado de todo el proceso de grabación del disco?

Todo el proceso, desde que lo imaginé en mi cabeza hasta que lo presentamos en la Sala Galileo, ha durado exactamente un año. Lo que más me ha emocionado son las personas que me han acompañado desde el principio hasta el final. Algunas personas han estado muy cerca durante todo el proyecto, casi como si fuera un proyecto suyo. Y eso es emocionante. Poder compartirlo así.

Esther Zecco de cerca

  • A lo largo de tu carrera musical, te has subido con muchos artistas encima de un escenario, ¿con qué artista fue con el que más te emocionó tocar?

La primera vez que sentí esa emoción de compartir escenario con alguien a quien admiras fue hace años, cantando con Paco Bello. Después he tenido la suerte de cantar con gente a la que respeto muchísimo musicalmente, como César Pop, por poner un ejemplo.

  • Y mirando a futuro, ¿Con quién te gustaría subirte algún día a un escenario?

Me haría mucha ilusión cantar con un montón de artistas… No sé, me encantaría compartir tablas alguna vez con Quique González o con Xoel López… Pero tengo la suerte de que muchos músicos a los que admiro son además mis amigos. Y siempre disfruto más tocando con cualquiera de ellos que con un desconocido.

  • ¿Con qué fase disfrutas más, en la creación de cada canción, en escribirlas, o en los conciertos?

Disfruto mucho con las dos cosas, la verdad. El proceso creativo es más íntimo, más artesanal, más escondido. Me sobrecoge mucho el momento en que termino una canción. Y en los conciertos disfrutas de la gente, de cómo sienten las canciones. Los conciertos son un diálogo, una conversación.

  • ¿Alguna superstición o manía a la hora de subirte a un escenario?

No soy nada supersticiosa, la verdad. Si toco sin banda (solamente con mi guitarra), necesito estar unos minutos sola antes de salir al escenario. Y si toco con otros músicos, necesito brindar con ellos o abrazar a cada uno antes del concierto, compartir con ellos un gesto que transmita que valoro mucho que estén ahí conmigo, que vamos a pasarlo bien y a hacer algo bonito para la gente. Los camerinos tienen ese cometido supongo. Es un espacio de complicidad e intimidad antes de salir a tocar.

  • Con qué te quedarías si pudieras elegir, ¿un macroconcierto o una sala pequeña?

Hasta el momento, lo máximo han sido 400 personas. Tiene que ser alucinante escuchar cómo corean tus canciones miles de personas, pero no he tenido esa experiencia todavía, así que no puedo comparar, pero la cercanía de los conciertos en salas pequeñas es algo muy especial.

  • Un consejo que te aplicas a ti misma…

Que hagas lo que hagas, lo compartas.

La música y sus cosas

  • ¿Son las redes sociales tu aliado o tu enemigo? ¿Crees que es importante para un cantante independiente utilizarlas?

Las redes son lo que tú quieras que sean. Pueden atraparte hasta llegar a obsesionarte. Yo intento utilizarlas lo más moderadamente posible y como un medio, nunca como un fin. Son un medio para llegar a gente, porque la gente está ahí. Negarse a usarlas sería tan absurdo como pegar carteles de tus conciertos en una isla desierta.

  • ¿Qué es lo más complicado de empezar en el mundo de la música? ¿Qué le dirías a los que empiezan ahora?

Lo más difícil no es empezar. Creo que lo más difícil es ser constante y no desanimarse. A los que empiezan les diría que se lo tomen como un oficio y que lo dejen cuando dejen de aprender cosas con ello.

  • ¿Has tenido algún inconveniente por el hecho de ser mujer en el mundo musical español?

Intento no liarme mucho pensando si me tratan mejor o peor por el hecho de ser mujer. Está claro que queda mucho camino por recorrer en la lucha por la dignidad de la mujer y desgraciadamente la música no es una excepción en ese sentido. Yo intento ser una persona íntegra, trabajar lo mejor posible y no ceder en algunas cosas, que es lo que está en mi mano, como por ejemplo vestir acorde con lo que soy o no caer en el postureo (el aspecto externo es importante, pero el respeto por uno mismo y la sinceridad lo son más).

  • ¿Qué opinas de la piratería?, ¿afecta de manera directa a tu música?

Más que la piratería, que evidentemente hace mucho daño a la cultura, creo que nos queda mucho camino para llegar a manejar bien la distribución digital de la música. Las distribuidoras y los intermediarios siguen llevándose la parte más grande del pastel y el músico cada vez gana menos. Hay que cambiar eso.

  • ¿Se puede vivir de la música en España? ¿Qué es lo más ingrato de ser cantautor?

Es muy difícil, pero con pasión, esfuerzo y trabajo se puede hacer casi cualquier cosa en la vida. No hay nada ingrato si te marcas los objetivos adecuados. La satisfacción tiene mucho que ver con el concepto del éxito que tengas. Para mí es más importante hacer una buena canción, que sonar en la radio o cantar para miles de personas. La felicidad al final sólo depende de uno mismo, de cómo te tomes las cosas que te pasan en la vida.

  • ¿Cuáles son tus próximos planes y proyectos?

Quiero presentar el disco en todas las ciudades que pueda. Iré la mayoría de veces yo sola con mi guitarra o acompañada de Manu Clavijo (violín) y este año intentaré tocar con más frecuencia con la banda al completo, al menos en Madrid. Por otro lado, estoy en un momento muy productivo a nivel de composición y quiero aprovecharlo y trabajar en canciones nuevas. Pero sobre todo quiero tocar mucho.

EMOCIONES AL VIENTO: EL LEITMOTIV

Suenan las primeras notas, y tu cuerpo reacciona instintivamente ante lo que escucha, dejándose llevar por las sensaciones del momento. La pieza musical te cuenta su historia. Tal vez un personaje heroico, quizás una mujer desesperada, una situación inminente, o el canto de una voz ahogada hacia la libertad… A veces los violines son quienes nos elevan hacia cielos inalcanzables, y otras veces consiguen arrancarnos nuestros pensamientos más recónditos y dirigen nuestro ser hasta las entrañas del centro de la tierra…

¿Alguna vez te has preguntado cómo es posible sentir algo así? El por qué de esa explosión de emociones cuando escuchamos determinadas piezas musicales…

Las películas esconden un gran secreto, y en este artículo te descubriremos cuál es su fórmula del éxito -para algunas de ellas- si saben jugar bien sus cartas. Ponte cómodo y, si tienes ocasión, siéntate en un lugar relajante al que suelas ir, donde la gente pasa, comenta, y nunca sabes qué historias pueden ocultarse detrás de sus miradas, unas con ojos fisgones, y otras, perdidas en la inmensidad.

Detrás de toda película existe un gran equipo que ha sido capaz de maquinarla hasta el más mínimo detalle. Actores, decorados, efectos visuales-especiales… Paremos un momento: ¿y qué hay de la música que da vida a la historia de la película? Si, es la banda sonora la encargada de transportarnos durante todo el trayecto. Cada una de las piezas musicales que la compone juega un papel fundamental para el desarrollo de la propia trama, o tramas paralelas a la misma. Seguramente os estaréis preguntando por qué es tan importante.

Veréis: cada una de las composiciones musicales que forma la Banda Sonora es capaz de contarnos exactamente lo que se desea transmitir en cada escena. No tiene por qué ser siempre una escena donde se desarrolle una acción, sino que es capaz de susurrarnos al oído información vital para la historia. Cómo son los personajes, qué sienten, el por qué de sus comportamientos… Y esto, contado de manera sencilla, se denomina leitmotiv.

  1. Grout y V. Palisca (2006) en su obra Historia de la música occidental 2 afirman que el leitmotiv es más que una manera de etiquetar musicalmente a una pieza: este término acumula más significaciones a medida que vuelve a aparecer en contextos nuevos y puede ser útil para recordar la idea de un objeto significativo en situaciones particulares en las que este mismo no está presente; puede tener variaciones, ser desarrollado o transformado según el devenir de la trama o historia; la similitud de motivos puede llegar a sugerir una relación entre ellos, los objetos a los que se alude en la obra; los temas pueden combinarse contrapuntísticamente; la repetición de motivos es un medio que hace de unión musical, como si fuera una repetición de temas en una sinfonía(Grout & Palisca, 2006, págs. 750, 836-837).

Ahora que ya veis por dónde encauzar este término, no os será difícil encontrar ejemplos más que conocidos por el gran público. Aquí os proponemos algunos:

La famosísima trilogía Star Wars no habría sido lo mismo de no haber contado con el compositor por excelencia –padre de otras obras como las sagas Indiana Jones, Tiburón, Harry Potter– John Williams. Uno de sus temas más conocidos es el de Darth Vader, villano donde los haya, con un pasado ciertamente inesperado. También han sido aclamados otros temas como Across the stars, hilo conductor de la historia de pasión vivida entre dos jóvenes protagonistas que, por más que lo intentaran, su fatídico destino les permitió vivir su relación durante determinados instantes hasta el final más trágico de todos: la muerte de su amor por culpa de la ira, el miedo y el sufrimiento.

Otros ejemplo de leitmotiv podrían ser el tema principal de la película La vida es Bella, Married Life de UP, Ice Dance de Eduardo Manostijeras, Moonriver de Desayuno con Diamantes, Beso de Amor Verdadero de Sherk, Interior Student Café de Doctor Zhivago.

Os invito a que intentéis averiguar los leitmotivs de vuestras películas favoritas. Os aseguro que no hace falta ser un genio para hallarlas; sólo necesitáis prestar atención a cada mínimo detalle de la escena que estéis contemplando y poner el oído. Cuando lo hayáis encontrado, lo sabréis.

MOMENTOS

            El susurro inocente de tu espiración jadeaba lentamente a intervalos cortos una vez concluido el acto. El orgasmo profundo dentro de tu interior dejaba paso a la recuperación. El equilibro volvía al inicio, la cadencia de tus bocanadas entraban en el devaneo de la normalidad. El sudor invadía tu frente. Esas pequeñas gotas resbalaban por las sinuosas curvas de tu reino.

Tras unos minutos, tu lengua inicia un nuevo combate. Una vez más empieza a reconocer los recovecos de mi silueta. El cabello se eriza, la sangre fluye a cada rincón. Y de nuevo se produce el milagro del levantamiento. La pícara y juguetona parte húmeda de tu cuerpo vuelve a encender las alarmas, sin saber muy bien el motivo. Todo se reinicia, vuelve el deseo, vuelve la excitación.

Esa vivaz muchacha está poniendo patas arriba el campo de batalla. Mis manos, sin hacer caso, empiezan una nueva incursión en territorio enemigo, chocan con esas protuberancias a modo de pechos, que emergen rudas y altivas. El tacto es agradable, el pequeño pezón inicia una nueva apertura, tus manos amasan mi fruto. Las sensaciones son placenteras, la armonía de dos cuerpos unidos en busca de una misma aventura, los dos humanos buscando el placer de la carne, el más primitivo de los instintos, el más poderoso.

Una vez empezadas las hostilidades, no se pueden detener, el acoplamiento de los dos generales parece inminente. El ritmo se inicia, la espiración se vuelve a alterar, el corazón se acelera, empieza a bombear a toda máquina, tras unos minutos de juego y baile, tras un par de cambios de postura, tras un juego de velocidades, tras unos bruscos movimientos, todo llega a su fin, con una nueva explosión de placer. El jadeo potente, tras unos segundos, empieza a detenerse, una vez más, todo se para y quedamos ambos paralizados. Como si nos hubiera atropellado un tren de mercancías, te vuelvo a mirar y aprecio la felicidad en tu rostro.

JOE LABERINTO

Caminaba Joe por el trazado imperdonable, paso a paso cabalgaba con el peso de la culpa, cada decisión tomada le apremiaba con tanta fuerza que el pequeño Joe no podía continuar. Mil bifurcaciones le separaban de la decisión correcta, cada alegato de verdad se veía intoxicado de una oscura neblina y el bueno de Joe no podía decidir entre el imperceptible bien y la marea gigante del mal.

Con el paso del tiempo y tras recorrer ingentes cantidades de sendas olvidadas, nuestro amigo empezó a comprender que tan nimias eran sus decisiones que simplemente dejándose llevar por el embrollo de la vida podría acertar en su itinerario. Joe Laberinto viajó por los confines del mundo, visitó lugares prohibidos, probó las mieles del deseo. Luchó a orillas del Volga. Simplemente su futuro no era el esperado por sus allegados. Impávido ante sus decisiones, recorrió mil sendas que llevaban al fin, el mar en la caída le acunó muy despacio y por fin Joe Laberinto encontró el viaje definitivo.

LA TOLERANCIA, LA EDUCACIÓN Y EL ESTADO DE DERECHO

Takwa Rejeb es musulmana. Tiene 22 años. Nacida en España, quiere estudiar un grado de Turismo en Formación profesional y ha elegido un centro público. Quiere, y no puede, porque lleva hiyab. Principios de septiembre de 2016: el centro le veta el acceso, porque dice haber aprobado años atrás un reglamento interno que prohíbe la asistencia a clase con la cabeza cubierta. Negarle a Takwa su derecho a la educación está justificado: simplemente, no tiene cabida en la norma. Esta es la postura que algunos defienden. La solución es sencilla: que se quite el velo. El hiyab es una ofensa en un estado laico.

  • Art 16.3 Constitución Española: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”

El estado de derecho, al igual que la sociedad misma, es plural. Se define como “la organización política de la vida social sujeta a procedimientos regulados por ley, en el cual, los actos del Estado están limitados estrictamente por un marco jurídico supremo (la Constitución Española, en nuestro caso), guiados por el Principio de legalidad (que no pueda castigarse un comportamiento no tipificado) y el respeto ABSOLUTO de los derechos fundamentales”.

Así como el estado de derecho es plural, la educación también debe serlo, tratándose de un derecho fundamental. Según el art. 27.1 de la Constitución: “TODOS tienen derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza”. La educación no puede negársele a nadie y una escuela pública no se corresponde con un pensamiento único; el axioma “quien quiera algo distinto, que se lo pague” es falso. Nos han repetido esta mentira tantas veces que nos la hemos creído.

Siguiendo el artículo 9.2 de la Constitución: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”.

¿Son entonces la libertad y la igualdad de enseñanza realmente efectivas o responden a las motivaciones políticas de un momento dado? ¿Cumplen su deber los poderes públicos?

En ningún caso la culpa es de Takwa. Ella tiene derecho a la libertad religiosa, reconocida como derecho fundamental en el art 16.1 de la Constitución: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”. Lo que muchos no saben es que un hiyab no es un burka. No se trata de una prenda denigrante, es un símbolo de identidad. Tampoco entra en conflicto con el orden público: permite ser identificable. Pero somos ignorantes.

No hay libertad sin poder elegir, al menos, entre dos opciones: “O te quitas el velo o no tienes posibilidad de estudiar” no debería parecerle a nadie una opción civilizada. Es curioso como el foco del debate público se disuade en el caso de las monjas católicas y su hábito; nadie discute si su elección es libre. Nadie cuestiona en la misma medida si su forma de vestir denigra a las mujeres, porque automáticamente suele asociarse a una cuestión religiosa y, sin embargo, no equiparable. Personalmente, no he encontrado noticias de prensa ni sentencias (al menos, en España) iguales a conflictos como los de las mujeres musulmanas, lo que me conduce a pensar en una doble moral discriminatoria y peligrosa.

Si una ley se sostiene, no es por imposición, sino por razonabilidad, la cual es siempre revisable en su interpretación por un juez. Atendiendo en exclusiva al orden de jerarquía de las leyes, las de rango inferior nunca pueden entrar en conflicto con las precedentes. Un reglamento de un centro de enseñanza público, aprobado por su directiva, no tiene fuerza contra la Constitución, norma suprema aprobada por el conjunto de la ciudadanía.

Cabe añadir que en el supuesto de demanda por vulneración de derechos fundamentales, la carga de la prueba se invierte. Corresponde al centro de enseñanza público demandado defenderse de las acusaciones, y no al demandante probarlas, por tratarse de bienes jurídicos de especial protección.

Takwa Rejeb, tras el escándalo mediático, pudo acceder al centro un mes después por una decisión política. Nunca se resolvió en juicio. Actualmente estudia en Valencia y le deseo toda la suerte del mundo.

HACIA UN NO-FIN, INCAPAZ DE SER FOTOGRAFIADO

Todas las fotografías atestiguan

 la despiadada disolución del tiempo.

Susan Sontag

La fotografía es atemporal, casi fantasmagórica. Nadie es quien cree ser en una fotografía. En el momento en que inmortalizamos nuestra persona, falseamos la identidad. La metáfora de lo siniestro permanece recogida en álbumes familiares repletos de fingidas identidades. Nos aferramos a que así fuimos una vez, sin embargo, obviamos que dos segundos después de la toma de esa o aquella fotografía, ya no éramos los mismos.

Nunca somos los mismos y esto es lo más frustrante de la condición humana. Estamos sometidos por naturaleza al cambio, sometidos al movimiento constante desde que comenzamos a ser engendrados hasta el último suspiro; y ni siquiera entonces sabemos si dejamos de perpetuar.

Si todo es cambio, por qué esforzarnos en el sedentarismo, la precisión, el orden. Los impulsos por racionalizar no hacen más que engendrar una subcapa epidérmica de malestar. De vez en cuando, soy víctima de una fisura. Mi organismo, incapaz de albergar tanta incomprensión, se manifiesta sobre un nervio aleatorio a modo de diminutos eccemas rojos, generados por una erupción interna que estrangula la articulación.

Entonces, se suceden unos días de purga en los que, mi cuerpo convaleciente, me recuerda que lo etéreo es ajeno y la fragilidad inminente.

Por eso me considero amante de la fotografía. Necesito dar cuenta de cada etapa de mi existencia para no sucumbir en la infinitud del movimiento. Engañarme en aquel instante de felicidad, descartar los sucesos traumáticos, suprimir el inmenso grosso de banalidades rutinarias para seleccionar recuerdos y, solo así, continuar avanzando en círculos concéntricos hacia un no-fin, incapaz de ser fotografiado.

Carlota Visier

Dora Mar Retrato, por Man Ray (1936)

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