Niña Loba Editorial

¿Cómo nace Niña Loba editorial? ¿Qué os distingue del resto de propuestas editoriales?

Muchas gracias a Altavoz Cultural por ofrecernos la posibilidad de compartir este espacio con vosotros.

Niña Loba se adhiere al movimiento de editoriales independientes que han nacido en los últimos años y cuya existencia ya supone un acto de rebeldía literaria. Más o menos, todas compartimos unos rasgos comunes: somos editoriales con un personal mínimo (y «mínimo» significa, a veces, «una sola persona»), conocemos nuestro catálogo al dedillo, tratamos de forma personal con autores y lectores, manejamos nuestros propios canales de distribución…

Solemos referirnos a nuestra casa editorial como «humilde taller de las letras» porque así sentimos nuestra labor. Hacemos un trabajo muy artesanal, a paso lento, aunque sin apagar los hornos nunca.

Desde el punto de vista literario, somos buscadores de trascendencia. Nos gustan las obras que nos sitúan «un poco más allá» de lo cotidiano, los libros en que se agitan las grandes preguntas que nunca serán respondidas y que, sin embargo, son el poso y vibración de la existencia humana. Nuestra «niña loba» es una niña que sueña con las estrellas y una loba que aúlla al firmamento. Y ya, que nos ponemos metafísicos y no es plan.

¿En qué consiste la iniciativa de Florilegio?

Nos interesaba mucho explorar el sentir de los más jóvenes acerca de la labor literaria, la potencialidad de las letras, la relevancia de los libros en la vida… todos estos asuntos tan importantes para quienes creemos en esto de los libros. Así que nos dijimos: «hay que animar a la gente joven a que escriba sobre estos temas; porque queremos leer sobre esto y, por supuesto, publicarlo». Y ¡pum!, así nació Florilegio.

Porque nuestra tarea como editores no es solo publicar, sino también —y sobre todo— abrir espacios, alimentar inquietudes e impulsar nuevos senderos. Además, hemos diseñado un sistema de prólogos cruzados para que haya una interacción viva entre la comunidad de las letras. En definitiva: Florilegio no pretende ser más —ni menos— que un acicate para la creación y la búsqueda.

-¿Cómo veis el mercado editorial actual? ¿Qué falta y qué sobra según vuestro punto de vista?

Estamos en un momento de florecimiento literario y editorial. Como decía antes, el “boom” de editoriales independientes, unido a las posibilidades de las redes sociales y las técnicas de impresión modernas (más baratas, rápidas y sencillas), ha posibilitado que el mercado ya no solo pertenezca a unos cuantos grupos muy fuertes en infraestructura y recursos, sino que el público lector tenga ante sí una plétora de sellos, tendencias y obras cuya calidad no tiene nada que envidiar a la de los sellos grandes.

La oferta es fabulosa, y hay gente que se toma esto muy en serio; no como un mero negocio, sino con inquietudes espirituales. Pues olé, porque eso repercute en el beneficio del público lector y, en términos más amplios, en el bien de la cultura.

-¿Qué recorrido realiza un manuscrito desde que lo recibís hasta que lo publica la editorial? ¿Qué determina fundamentalmente la decisión de publicarlo?

Todos los manuscritos pasan una primera lectura de valoración, en la que nos fijamos fundamentalmente en la estructura, estilo y riqueza intelectual de la obra. Si estos aspectos funcionan, nuestro corazón empieza a decirnos: «¡publícalo!». Ha habido veces que un libro ha destacado en todo eso, pero el final (las últimas páginas) han resultado una pifia. No pasa nada: se escribe al autor/a y se le dice: «estamos interesados en publicar contigo si cambias esto y esto…».

Cuando firmamos contrato de edición, nos abrochamos los cinturones y comienza la adrenalina: la corrección de estilo, el diseño de cubierta, el debate sobre si quitar este párrafo, sobre si usar esta tipografía, sobre si cambiar la imagen de contracubierta…, y, en fin, todas esas cosas que le dan vidilla al asunto.

Maquetación, cambios, redacción del prólogo, cambios, revisión de pruebas, cambios, legalización de los libros, nuevos cambios… Está demostrado que hacerse editor cura el aburrimiento crónico. El proceso de edición de un libro es como una gymkhana; solo que, al final, todos ganamos. Y, bueno, eso confirma que todas las gymkhanas, como todos los libros, encierran una hermosa moraleja.

¿En qué invertís más tiempo dentro del proceso? ¿Cuál es vuestra parte favorita?

Lo que más tiempo lleva es la corrección. Supone una lectura muy pormenorizada del texto en búsqueda y captura de erratas, discordancias gramaticales, expresiones poco claras… Desmayarse, atreverse, estar furioso… En fin; quien lo probó, lo sabe.

En cuanto a nuestra parte favorita, destacamos dos: cuando el autor/a recibe los libros y nos llama con toda la emoción en la garganta, y, por supuesto, los actos de presentación. Porque es ahí cuando ves que los libros están vivos: cuando se genera en torno a ellos un espacio de arte, de intercambio de ideas, de posibilidad y esperanza… El arte, en fin, no sirve de nada si no se vuelca en el mundo de la vida y del amor. Y verlo nos llena de alegría.

¿Cuáles son vuestros proyectos a corto, medio y largo plazo? ¿Cómo afrontáis el 2020?

Sobrevivir (risas). No, ya en serio: esperamos con ilusión que Florilegio crezca como colección y que mucha gente joven se anime a participar. Además, nos encanta ver que ya estamos empezando a crear una comunidad de artistas que se apoyan mutuamente, que se compran libros entre ellos, que se escriben y se desean lo mejor… ¡Es maravilloso!                 Y sentirse, en cierta forma, el «paraguas» de todo eso… Es una sensación indescriptible. Así que también proyectamos algún que otro encuentro para 2020, claro que sí.

Para terminar, recomendadnos una librería, dos libros de poesía y dos libros de narrativa. Y dejadnos todas vuestras rrss y vías de contacto para que nuestros lectores os tengan bien cerca.

En cuanto a la librería, vamos a tirar de lo local: en el barrio de Montequinto (Dos Hermanas, Sevilla), donde trabajamos, hay una librería muy cuca llamada     La librería (https://www.facebook.com/lalibreriaabaceria/), tal cual, que ha abierto hace muy poquito y que nace como espacio de encuentro cultural, tertulia literaria y que, además, tiene una barra muy hermosa donde puedes pedir un té o un whisky doble.

Dos libros de poesía: Ángel fieramente humano y Así habló Zaratustra (este último no es poesía al uso, pero 1) contiene todos los elementos de la poesía y 2) es nuestro libro favorito, así que al saco).

Dos libros de narrativa: El juego de los abalorios y La inmortalidad.

Quien escriba algo parecido a estos libros, sepa que ya tiene contrato editorial.

Nuestras redes sociales:

https://www.facebook.com/NinaLobaEditorial

¡Muchas gracias por vuestra iniciativa, y muchos éxitos para el futuro!

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