María José Solano

¿Definirse es limitarse? ¿Estás más cerca de una superviviente o de una superheroína?

Prefiero imaginarme a definirme, por eso necesito la literatura como el que necesita respirar. Con ella y mi imaginación puedo ser lo que quiera cuando quiera. Me gusta ser superheroína a veces, y otras, superviviente. Depende de la lectura que en ese momento tenga en la cabeza.

Dijo Haneke allá por los 90 -a saber qué diría al respecto en pleno 2020- que ya no vivimos nuestra vida, sino que nos limitamos a protagonizar una realidad televisada, externa o alejada de lo puramente humano e intransferible. ¿Qué hay dentro de la pantalla del ordenador o del teléfono móvil que merezca tanto la pena?

No lo sé. Pero sé lo que hay en una biblioteca, y ese es el único lugar donde quiero vivir ahora.

¿Es útil o necesaria la autocensura en esos tiempos de debate en torno a lo que es y debe ser la libertad de expresión?

No entro en debates actuales. Yo tengo la gran suerte de escribir lo que quiero, porque www.zendalibros.com  es mi casa. De momento no se me ha planteado ese problema.

¿Qué cualidades debe tener un buen narrador -en el sentido literario, pero también en el sentido de comunicador audiovisual-?

Un buen narrador es aquel que destila lecturas leídas y vidas vividas en todas y cada una de sus frases. “Lo audio” y “lo visual” en un narrador debe estar en su capacidad para construir imágenes y recrear sonidos con la ayuda del lenguaje. Todo lo demás, es humo.

¿Qué seguimos haciendo mal cuando pretendemos hablar de la mujer y parece que es un tema exclusivo y excluyente?

Seguimos sin saber mirar y sin saber leer. La batalla que libramos las mujeres ha de pasar, creo yo, por una revisión inteligente de nuestra propia naturaleza. Yo apostaría por una “revolución sentimental”. Convertir esa supuesta “debilidad” secular en nuestra máxima fortaleza.

¿Cuál es tu ideal de belleza? ¿Y tu ideal de asco?

Mi ideal de belleza es la inteligencia generosa. Mi asco es bastante “pessoano”; similar a la náusea que el poeta sentía ante la mediocridad.

¿Todo puede ser arte? En caso negativo, ¿qué no es arte para ti?

Sí. Absolutamente. Todo puede ser arte.

¿Cómo valoras el mercado editorial actual?

Creo que hay demasiado ruido y muy pocos clásicos. Entiendo el negocio; pero el lector debería ser más crítico, y el editor, un poco más “exquisito”. Por supuesto hay editoriales maravillosas, pero por desgracia, algunas de ellas se ven poco; Reino de Redonda, (https://javiermariasblog.wordpress.com/category/reino-de-redonda/) de Javier Marías es un buen ejemplo, en mi opinión, de editorial casi perfecta.

¿Qué libro(s) ocupa(n) tus días en estos momentos?

Ufff. Los Mitos Hebreos, de Graves; Viajes con San Pablo; de H.V Morton; la Odisea en la traducción de García Gual; La voz y la espada, de Vic Echegoyen; La tragedia, los griegos y nosotros, de Simon Critchley; La tentación del caudillo, de Juan Eslava Galán, Mani, de Paddy Leigh Fermor…

¿En qué rango de importancia sitúas la literatura en tu desarrollo personal y en tu formación profesional? ¿De qué forma te han acompañado los libros a lo largo de tu vida?

La literatura lo es todo para mí. Respiro, amo, bebo, como, leo.

¿Qué historia real y qué historia de ficción te hubiera gustado protagonizar?

En mi caso, los dioses me han sonreído, porque soñé historias novelescas que luego se cumplieron incluso de manera más hermosa e intensa que en mis sueños; y por otro lado, viví y sigo viviendo historias reales que puedo mezclar con la imaginación y lo ficticio para volcarlas en mi escritura. Tengo suerte en eso. Las fronteras de mi vida son móviles.

¿Es Zenda un hogar? ¿Cuál es tu estancia favorita de la casa zendiana?

Absolutamente. Me gustan todas las estancias zendianas, por eso procuro recorrerlas con sorpresa y deseo, abriendo puertas a lugares desconocidos, como si fuese la Angélica del Gatopardo perdida en la mansión siciliana de Donnafugata.

¿Qué busca Zenda Aventuras? ¿Cómo lo gestionas y qué esperas de ello en este 2020?

Zenda Aventuras fue el regalo que quisimos hacer a nuestros fieles zendianos; recuperar aquellas novelas clásicas olvidadas o poco editadas que nos hicieron felices y compartirlas. Reservar una esquinita entre las novedades editoriales para esos libros que nunca deberían dejar de serlo. Para nuestra sorpresa, este proyecto casi sentimental se ha convertido en algo grande, con más de 10.000 ejemplares vendidos.

Mi deseo para 2020 y años venideros es ampliar cada vez más el número de zendaventureros. Que seamos legión.

¿Consideras que caminamos -de forma inminente- hacia la destrucción del papel en favor del soporte digital como única forma de producción literaria? ¿No resulta un tanto contradictorio ese romanticismo hacia el libro físico cuando queremos salvar el mundo de la catástrofe ecológica?

Creo que hay mucha desinformación en ese sentido. El año pasado compartimos carpa y lecturas en la Feria del libro de Madrid con PEFC España, que es la asociación más importante del mundo para la sostenibilidad forestal y su directora nos contó cosas muy importantes al respecto. Ni el papel, ni lo digital, ni Internet son tecnologías limpias, ni verdes, ni inocuas. Pero dicho esto, en la comparación con una edición en papel, lo digital e Internet pierden ahora mismo por goleada. Nos lo demostraron, además con algunas cifras de las que nadie suele hablar, como, por ejemplo, en 2020 la infraestructura de la computación generará más emisiones que la aviación; unos 1400 millones de toneladas.

Y no podemos olvidar que la producción de cacharrería digital además de generar residuos de gran impacto medioambiental, implican un gran coste energético de producción, y el acceso a ciertos minerales (coltán por ejemplo) se realiza en condiciones de semi esclavitud de la población, en minas muchas veces ilegales e implica deforestación en muchas áreas del planeta.

¿Sigue valiendo de algo la buena ortografía? ¿Ya no es guay escribir bien y se tiende a asociar a una especie de distinción lingüísticamente aburguesada que molesta a la digna rebelión de los analfabetos 2.0?

Hablar y escribir bien es importantísimo; es la manera que tiene el ser humano de dar forma al pensamiento. Y tal vez ahí esté el punto. En la forma actual de pensamiento.

¿Cuál es la mejor parte de la dedicación al mundo universitario? ¿Cómo es la María José docente y qué la diferencia de su faceta periodística?

Enseñar es mi pasión, pero me temo que el sistema educativo español se aleja cada vez más de la enseñanza con la que todos los docentes soñamos, por eso yo lo dejé. En mi faceta periodística procuro hacer lo mismo que cuando me enfrentaba a mis alumnos: transmitir mis pasiones; derramar sobre el que me escucha o me lee, todo el amor que siento por aquellos temas que me entusiasman.

¿Qué necesita una historiadora del arte para destacar en su gremio, cómo se construye su distinción respecto de sus semejantes? En capítulos anteriores: ¿cuándo y por qué decides estudiar Historia del Arte?

Bueno, yo creo que para destacar en lo que sea se necesita reunir una serie de elementos, y son muy pocos los elegidos: Talento, voluntad, lecturas, formación, vida, generosidad, humildad, pasión, oportunidad y suerte. Pero estos son los grandes; los que ocupan el pódium. Luego estamos los demás, cada uno en nuestro escaque del tablero, haciendo lo que creemos que debemos hacer y haciéndolo lo mejor posible.

¿Qué tres artistas actuales deberían convertirse en referentes clásicos obligados para la humanidad del año 2100?

Solo el tiempo puede elegir a sus clásicos. De todas formas, creo que en este sentido viene bien una frase que le oí a Pérez-Reverte en una ocasión y que define muy bien el concepto (tal vez) equivocado que tenemos de lo actual y “moderno” frente a lo pasado y “antiguo”: “Lo moderno es lo olvidado”.

¿Está justificada esa generalización de que el arte es caro? ¿Debe serlo para ser de lo bueno, lo mejor?

Es que una cosa es el arte, y otra el mercado, y a veces valor y precio no coinciden. A mí me interesa el primero, pero yo hablo como historiadora del arte. Supongo que el artista plástico pensará de otra manera.

Entre libros y cuadros, entre monumentos y fotografías: ¿has podido comprobar si es cierto que una imagen vale más que mil palabras? ¿Qué opinión te merece esta eterna discusión?

Esa frase fue válida durante milenos. El hombre era capaz de crear imágenes mucho antes de construir palabras. Pero creo que ahora la imagen está devaluada por inflación. Hoy la fuerza de la palabra reside en que, con ella, el hombre es capaz de crear, sin herramientas, imágenes complejas que hablan de lo visible pero también de lo invisible.

¿Por qué gusta tanto Rosalía?

Ni idea. Pero para elegir una voz femenina española de hoy, prefiero a Ainhoa Arteta o, en otro orden de cosas, a Sheila Blanco, una voz que descubrí hace poco en Youtube y me ha fascinado.

¿Es España un país culturalmente rico en comparación con todos los que has conocido? ¿Estamos desaprovechados?

Si no es el más rico, sí que está entre los más ricos. Tres mil años de historia y de memoria no es cualquier cosa. En cuanto a lo segundo, no estamos desaprovechados; nos desaprovechamos nosotros. En este sentido, el verbo es absolutamente reflexivo.

¿Qué deben hacer el Estado y las instituciones para promover y difundir más y mejor la cultura?

Rodearse de asesores cultos, profesionalmente solventes, generosos y apasionados.¿Qué proyectos tienes a corto, medio y largo plazo?

Seguir como estoy ahora. Estoy viviendo un momento profesional maravilloso.

Concluimos con un dulce bombardeo:

De todas las personas que has entrevistado:

a)¿con cuál te irías de fiesta?

Bueno. Me encantaría sentarme en el atardecer de alguna playa del Peloponeso con Carlos García Gual a escucharle recitar en griego los primeros versos de la Odisea. Con Juan Eslava Galán me iría a África a buscar el Unicornio; con Félix de Azúa pasearía por las salas vacías del Museo del Prado de noche, en silencio, en horario de cierre al público; con Emilio Lara leería a Virgilio bajo el reloj de la Puerta del Sol; con Javier Marías me fumaría un cigarrillo mirando el océano en la Isla de Redonda. Y por supuesto, desearía caminar por territorio comanche de la mano de José Luís Márquez al menos una vez en mi vida.

b) ¿a cuál le confiarías las llaves de tu casa?

A Eugenio Martín Fuentes, ex-director del Departamento de Tecnología y Sistemas de la Real Academia Española, y amigo mío.  

c) ¿cuál te cae considerablemente mejor que antes de tenerle delante?

John Meade Falkner, el autor de El diamante de Moonfleet, a quien le hice una entrevista póstuma. https://www.zendalibros.com/entrevista-postuma-a-john-meade-falkner/

*¿Qué canción definiría tu 2019? ¿Cuál deseas que se convierta representativamente en tu banda sonora de 2020?

Hay una canción que, tal vez, define mi vida: I’m Old Fashioned, en la versión de Chet Baker de su disco ‘It Could Happen to You'(1958).

*¿Cuánto tienes de Mediterráneo? ¿Cuánto conservas de Sevilla?

Siempre digo que Sevilla es una ciudad de puerto, a pesar de Río, o gracias a él. Está conectada, desde hace milenios al mar por historia, cultura, geografía. A esa Sevilla pertenezco de nacimiento y corazón. Pero mi nacionalidad es mediterránea. La memoria de ese mar y de los pueblos que se bañan en él es mi verdadera patria.

*¿Qué queda de tu yo adolescente? ¿Qué has desterrado de aquella María José?

Estoy en proceso de recuperación, lucha y reconciliación de esa etapa. Con un hijo de 13 años no se puede hacer otra cosa…

*Revélanos un miedo, un vicio, un sueño cumplido y un supuesto cumplido que odies que te hagan.

Cuando me quedé embarazada, un amigo me dijo: “el día que nazca tu hijo, conocerás el miedo”. Y tenía razón. Pero no es un miedo paralizante; creo que es fructífero, porque fortalece.

Mi vicio y mis sueños son los libros. Y los viajes.

Me gustan los cumplidos. No rechazo ni odio nada que me ofrecen con cariño o sinceridad.

*Este espacio es para que le mandes un mensaje a quien tú quieras, pero ha de ser concreto -sea el receptor colectivo o individual-, nada de generalidades ni cortesías, esta ya es tu casa y puedes decirle lo que quieras a quien quieras a través de este altavoz; adelante y muchas gracias por tu tiempo.

Solo quería agradeceros esta entrevista y el interés por querer saber de mí. Ha sido interesante escribir obligándome a mirar todo el rato hacia adentro, para variar. ¡Gracias!

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