Lucía Gutiérrez Sobrado

Si Lucía Gutiérrez Sobrado fuera un personaje de Lucía G. Sobrado, ¿qué características principales destacaría de ella?

La verdad es que es una pregunta complicada, porque muchos de mis personajes ya tienen características mías (buenas y malas), pero supongo que Lucía G. Sobrado destacaría mi fuerte temperamento, el buen corazón y una parte divertida y pillina.

¿Cómo nace tu pasión por la Literatura? ¿Cuánto ha repercutido en ella tu formación académico-profesional? ¿Cómo valoras el panorama literario nacional actual?

Sinceramente, no lo sé. No tengo ni idea. Sí es cierto que de pequeña me gustaba leer, pero me daba mucha rabia que en el colegio eligiesen mis lecturas, así que le cogí un poco de manía. Pero poco a poco le fui viendo el lado divertido a las letras. Siempre tuve claro que quería dedicarme a ellas porque las ciencias no es que fueran mi fuerte, pero no tenía muy claro qué quería estudiar. Se me daban bien los idiomas y pensé que quizás podría ser profesora de inglés (por una profesora que tuve que me ayudó mucho en el instituto), pero no quería hacer Filología Inglesa y encasillarme solo en eso, así que opté por Traducción e Interpretación. Fue un prueba y error, básicamente, que salió realmente bien, porque encontré mi vocación.

Valorar el panorama literario nacional es muy complicado, porque, como siempre, hay de todo. Desde superventas encasillados como tal solo por la autoría del libro a verdaderas joyas escondidas entre las editoriales más pequeñas o entre los autopublicados. Pero sí es cierto que me atrevería a decir que está en auge, cada vez hay más conciencia de apoyar al autor nacional en lugar del internacional (aunque sigue estando por encima en popularidad) porque tenemos talento muy bueno en nuestro país.

¿Qué es lo que más te atrae de los géneros que desarrollas como autora? ¿Qué nos puedes contar de #ProyectoMansión?

La verdad es que me muevo por casi cualquier género, me gusta experimentar e ir cambiando de un lado a otro, aunque lo que más me gusta es la fantasía por la posibilidad de poder inventarme el worldbuilding desde cero y tal y como yo quiera. Así que supongo que eso es lo que más me atrae de los géneros en los que me muevo en general, el poder decidir cómo hacer las cosas sin tener que ceñirme a unas leyes preestablecidas.

De #ProyectoMansión puedo contar más bien poquito, porque aún no me han dado permiso para contar nada. Lo que sí os puedo decir es que es una distopía Young Adult, que está dividido en dos partes y que saldrá en abril de la mano de Hela Ediciones.

¿Cómo es tu proceso creativo? ¿De dónde sueles recibir la inspiración necesaria para desarrollar una historia? ¿Crees que está todo escrito o que pueden existir aún conatos de originalidad literaria?

Mi proceso creativo se podría definir como un caos ordenado. Cuando plasmo la primera letra sobre el papel no tengo ni idea de qué va a pasar, por lo que es un caos absoluto en mi cabeza, pero siempre escribo de forma lineal, según un orden. No puedo escribir a capítulos salteados según me vayan viniendo las ideas porque entonces pierdo el hilo de la historia. Así que cuando llega una idea nueva, me toca memorizarla (porque como la escriba se me olvida) y esperar a llegar a esa escena para plasmarla. Lo único que tengo un poco definido al empezar es el final (aunque siempre acabo cambiando ese final por otro).

Yo creo que nunca estará todo escrito porque siempre habrá un enfoque distinto para una misma historia que hará que sea algo totalmente nuevo.

¿Buscas -consciente o inconscientemente- como lectora literatura similar a la que desarrollas como autora?

Sí, y la busco conscientemente. Me gusta leer géneros afines a lo que estoy escribiendo para meterme en materia, al igual que suelo buscar música que me pueda inspirar en la historia que tenga entre manos.

Si bien Ediciones Freya cuenta ya con su propio Conoce a en nuestra web, ¿cuál es exactamente tu labor dentro de ella? ¿Cómo te enfrentas a un nuevo manuscrito?

Yo soy la que se encarga de todo el proceso creativo de la editorial, la que trabaja mano a mano con los autores y la que se come los llantos de las autoras cuando llega la temida fase de la corrección. Y enfrentarme a un nuevo manuscrito es relativamente fácil: se empieza por el principio. Parece muy obvio y ridículo, pero si empiezo a pensar en todo el trabajo  que conlleva pulir un manuscrito, en vez de centrarme en cada paso de la cadena, me saturo rápidamente. Así que mi perspectiva con cada nuevo manuscrito es plasmarle la ilusión del primer libro, porque cada historia se merece todo el mimo y la ilusión del mundo.

¿Sois los correctores una suerte de dinosaurios en estos tiempos del todo-vale amparado en la tecnología y la necesaria inmediatez comunicadora? ¿Qué tal te llevas con lo digital? ¿Y con la RAE?

Bueno, esta pregunta es muy complicada e interesante. Soy partidaria de que las normas están para romperlas y que los hablantes hacen al lenguaje, y no al revés, pero sí es cierto que considero que no todo vale. Como traductora he aprendido a lo largo de los años que lo más importante a tener en cuenta es el contexto, así pues, podríamos decir que «vale» escribir con formas abreviadas con tus amigas en WhatsApp (aunque yo no lo hago), pero no puedes hacerlo para enviar un correo a tus jefes. El problema de este «todo-vale» de Internet es que hace que muchas personas se olviden de normas ortográficas básicas que deberían saberse de pe a pa. Incluso hay veces que yo misma dudo en una palabra por haberla visto mal escrita durante mucho tiempo (típico pensamiento de «¿esta palabra lleva “h”?; ¿esto va con “b” o con “v”?»). Creo que hasta ahí estamos todas de acuerdo. 

El problema llega cuando te toca aplicar todo este pensamiento a los libros, que deben regirse por ciertas normal gramaticales y ortográficas. Por lo general en nuestros libros nos regimos por las normas básicas, pero es cierto que hay ocasiones, sobre todo ahora que el lenguaje cambia tan rápidamente, que te toca salirte de la norma para reflejar una verdad verbal muy extendida.

A mí me gusta muchísimo recurrir al DRAE porque me soluciona muchas dudas, aunque en otras soy más partidaria de la opinión de la FUNDEU. Pero he de decir que a la RAE le queda muchísimo por aprender y dejar de ser tan clasista en cuanto a ciertos pensamientos y asumir que el lenguaje cambia con el uso. Esto tiene que verse reflejado en los diccionarios, aunque en un principio se acepten como formas coloquiales o neologismos.

¿Qué tres habilidades principales debe atesorar un buen subtitulador? ¿Qué implica realmente ser subtitulador dentro del ámbito generalizador de la traducción y el doblaje?

Concisión es la primera habilidad, sin ninguna duda. Al hacer los subtítulos hay muy poco espacio para resumir lo que dicen, así que creo que esa es la más importante. También me quedaría con agudeza mental, porque hay veces que tienes que resumir chistes o juegos de palabras, y tener agudeza suele ayudar bastante. Y como tercera habilidad me quedo con que se te tiene que dar bien la tecnología, porque a fin de cuentas trabajas con ordenadores y tienes que ser capaz de sacarle el mayor provecho para agilizar tu trabajo.

Esto que voy a decir quizás suene un poco duro, pero ser subtitulador en el mundo audiovisual, por lo general, es ser invisible. Es una labor que está muy mal valorada y poco reconocida y que es sumamente importante para quienes no saben idiomas y quieren ver material audiovisual en versiones originales. Pero aunque me duela decirlo, es lo que creo. Los subtítulos suelen ser el producto que más se descuida por parte de los clientes, incluso se han dado casos en los que se han utilizado fansubs para series muy importantes. Y es una pena, porque considero que es un trabajo muy bonito y muy necesario. He llegado incluso a toparme con clientes que ni te dejan firmar los subtítulos, con lo cual nadie va a saber quién ha subtitulado eso, mientras que las traducciones suelen ser de ámbito más común (por no hablar del doblaje, claro).

¿Cuál ha sido tu proyecto audiovisual más querido hasta la fecha? ¿Cuál fue el que te resultó más complicado?

Mi proyecto audiovisual más querido hasta la fecha fue una serie de animación que dirigí hace un par de años que se llama Ollie & Moon. Me lo pasé tan bien con los gatitos protagonistas y la serie era tan bonita que lo disfruté todo como una cría. El proyecto que me resulta más complicado, sin duda, es la traducción de Claws, una serie de HBO, porque tiene muchísima terminología relacionada con temas bastante turbios y que se me escapan, pero siempre lo considero un reto.

¡Por fin tenemos a una profesional del doblaje en Altavoz! Te haríamos cien preguntas sobre ello, pero nos conformaremos con las siguientes: ¿cuándo y por qué decides dedicarte al doblaje? ¿Has tenido o tienes algún referente dentro del gremio?

Esto es un poco como por qué acabé siendo traductora, pues aquí igual, acabé siendo traductora audiovisual un poco de rebote. Me explico. Durante la carrera, yo «tenía claro» que quería dedicarme a la traducción literaria porque me encantaban los libros y me encantaba escribir, así que era lo lógico. Pero en 4º de carrera mis ideas empezaron a cambiar. Mi TFG fue sobre la traducción de la literatura infantil y juvenil, en concreto sobre el lenguaje soez en este «género», pero ese mismo año había tenido una asignatura sobre traducción audiovisual y me lo pasé tan bien traduciendo fragmentos de The Big Bang Theory, How I met your mother y subtitulando anuncios en clase que se me quedó dentro la semillita de la duda.

Investigué y vi que había más ramas y salidas laborales dentro de la traducción audiovisual, así que me especialicé en eso. Después del máster, empecé a hacer prácticas en un estudio de doblaje como traductora, pero era como estar en mi segunda casa, así que toqué palos de todos los procesos que atañen a las producciones audiovisuales y me terminé de enamorar. Me pasaba horas y horas en salas de doblaje oyendo cómo lo hacían los actores, así que solo fue cuestión de tiempo dar el salto.

Mis referentes en el mundo de doblaje los tengo clarísimos. La primera es Triana Zárate, mi primera profesora de doblaje en el máster, porque ella me ha enseñado más que nadie. Y el segundo sería Fernando Acaso, mi segundo profesor, porque es un profesional como la copa de un pino y un profesor maravilloso.

Como lectora / espectadora, tanto en Literatura como en cine o televisión, por regla general, ¿prefieres la versión original o la traducida / doblada? Desde tu experiencia, ¿se escapa o se pierde mucho en la transición idiomática de una a otra?

Partiendo de la base de que me paso entre seis y ocho horas al día escuchando y leyendo en inglés, prefiero las versiones dobladas, porque necesito desconectar del idioma de vez en cuando.

¿Se pierde mucho en el proceso? Sí, pero es inevitable, cada cultura es distinta y no comparten el mismo núcleo, por lo que ciertos aspectos culturales se acaban perdiendo, aunque siempre se intenta hacer lo mejor para trasladar las referencias a la cultura meta.

Centrándonos en el ámbito de la traducción, ¿crees que hay ciertos elementos lingüísticos que no pueden ser traducidos o todo puede ser extrapolable? ¿En este oficio se premia más lo literal y riguroso o lo asimilado y reelaborado estéticamente?

Creo que todo es extrapolable, aunque algunos casos cuesten más (o mucho más) que otros. En cuanto a la literalidad o «las florituras» depende mucho de la traducción en sí. Si es una traducción literaria, por ejemplo, es probable que prime más lo elaborado estéticamente (siempre siendo fiel a la pluma del autor), pero eso no quiere decir que en audiovisual se descuide la musicalidad de las palabras. Creo que, a fin de cuentas, en todos los tipos de traducciones más creativas tiene que haber un equilibrio entre ambas.

¿Qué símbolo utilizarías para describir gráficamente: a) el Terror; b) la Fantasía; c) la Ciencia Ficción?

Con el terror, no sé por qué, relaciono una luna. Con la fantasía, una llama o fuego. Y con la ciencia ficción, estrellas.

Icíar Gómez Hidalgo te deja esta pregunta y te envía un gran abrazo: “¿Qué criterio sigues para ordenar tu biblioteca? ¿Alfabético? ¿Tal vez estético?”

Por gustos. Si un libro me ha gustado más (o su cubierta me parece más llamativa), lo pongo más a la vista, si ha pasado un poco más desapercibido, acaba en las zonas más altas.

Nana Literaria te deja esta pregunta y te envía otro achuchón: “¿Cómo haces para no escribir 500.000 palabras?”

Sinceramente, no lo sé bien. Supongo que es falta de tiempo, porque si no trabajase tanto, creo que llegaría a esas cifras, jajaja.

¿Qué proyectos tienes a corto, medio y largo plazo?

A cortísimo plazo estoy escribiendo una novela a cuatro manos con Cristina Prieto (Nana Literaria) que en redes llamamos #ProyectoVial y que queremos presentar al Ripley.

A corto plazo me toca terminar de escribir la segunda parte de #ProyectoMansión.

A medio plazo está la reescritura, con ella también, de #ProyectoRitual, la escritura de #ProyectoRitual2.

Y a largo plazo, tan largo que veo inalcanzable, tengo una saga de fantasía épica por ahí a medias a la que me gustaría volver a meterle mano.

Concluimos con este amistoso bombardeo no-profesional:

*¿Qué tres palabras te gustaría saber poder decir en todos los idiomas? ¿Qué palabra extinguirías del lenguaje universal?

Extinguiría del lenguaje cualquier palabra que generase odio porque eso significaría que no haría falta referirse a esos sentimientos.

Aquí podría hacer trampa y decir todos los del Grishaverso, pero me voy a controlar y diré que en mi biblioteca ideal está la bilogía Seis de Cuervos (de Leigh Bardugo), la saga de Harry Potter, Memoirs of a Geisha y la saga Legend (de Marie Lu).

Por absurdo que pueda parecer, creo que me gustaría poder decir cualquier saludo (hola, buenos días, buenas noches…), gracias y perdón. Son de esos «comodines» que acabas utilizando vayas donde vayas, así que llevarlo aprendido de casa facilitaría las cosas.*¿Qué cuatro libros no faltarían en tu biblioteca ideal?

*¿Qué tres canciones forman la BSO de tu vida?

Escucho mucha música, así que eso va cambiando según la etapa, pero mis favoritas del mundo son No callaré (versión de Nikki García, de la película de Aladdin), Monster de Paramore y Show yourself (de Idina Menzel, de la película Frozen 2).

*¿Cuál fue la película de tu infancia?

Si le preguntas a mi madre, te dirá Quién engañó a Roger Rabbit porque el VHS echaba humo de tanto verla de pequeña, pero de forma consciente yo me quedo con Mulán y con La Sirenita.

*Comparte con nuestros lectores: a) un miedo; b) un anhelo; c) tu complemento de moda favorito; d) un talento cotidiano

Un miedo: los insectos y bichos (TODOS, incluso las mariposas).

Un anhelo: poder publicar más libros.

Mi complemento favorito: los pendientes que llevo casi siempre.

¿Un talento cotidiano? Creo que no tengo ninguno.

*Envíale un mensaje a tu persona favorita y otro a tu yo de hace diez años.

A mi(s) persona(s) favorita(s): te quiero (porque no lo digo lo suficiente).

A mi yo de hace diez años no le diría nada, porque creo que no escucharía mis consejos y puede que incluso se llevase más palos, así que simplemente la animaría a vivir la vida tal y como quiera.

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