Entrevista a Jorge Blass

Foto de Eugenio Recuenco

¿Quién es Jorge Blass?

Soy una persona inquieta, a la que le gusta inventar cosas, y desde niño siempre he sido muy curioso. Creo que eso me ha llevado a ser mago.

¿Qué tres momentos o experiencias vitales dirías que han forjado principalmente tu personalidad, tu carácter?

De niño viajaba mucho con mis padres, hacíamos viajes por toda Europa y todas las experiencias de la infancia me hicieron después descubrir cosas que me han gustado, como el origami, la magia u otras aficiones. 

Otra experiencia vital fue la primera vez que actué en público, que sin duda fue puro nervio, pero me atrajo, a pesar de los nervios me atrajo como para seguir dedicándome a ello. 

Y la próxima experiencia vital siempre es la siguiente: cada vez que me subo al escenario es una experiencia que me enseña cosas y que define también mi personalidad. Por otro lado, tener un hijo -ahora tiene 8 años- también sin duda ha forjado mi  personalidad de una forma diferente respecto de cómo era antes.

¿Qué relación existe entre tu formación académico-profesional y tu dedicación actual?

Pues la Psicología es una parte fundamental de la Magia porque los magos tenemos que conocer muy bien a nuestro público y utilizamos también herramientas psicológicas, como jugar con la percepción, con la memoria, con los sentidos… y eso lo aplicamos a nuestra magia en cada show. Por lo que sí: hay una gran relación en este caso entre ambas facetas.

¿Qué grado de autodidactismo ha tejido tu carrera como profesional de la magia?

Siempre he pensado que el mago es autodidacta. A pesar de que tengas maestros -en mi caso, Tamariz fue un maestro muy importante y lo sigue siendo- o referentes como David Copperfield u otros magos extranjeros, al final el mago tiene ese punto autodidacta porque tú en tu estudio ensayas, trabajas, va surgiendo la magia… y tienes que tener la visión de lo que quieres hacer, elegir el repertorio, la puesta en escena, la presentación. Así que podríamos decir que a fin de cuentas el mago es autodidacta.

¿Qué referentes has tenido a lo largo de dicha carrera?

Ya he hablado de Tamariz, que es el más importante, pero también ha habido otros magos que me han influenciado: David Copperfield, Pepe Carrol, que falleció hace unos años y era un mago extraordinario. Creo que han sido ellos tres los que más me han influido en mi carrera.

¿Qué tres cualidades principales consideras que debe tener todo buen mago?

Primero, la comunicación: el mago debe comunicar a su público. Luego, la disciplina: tener mucha perseverancia para seguir intentándolo cuando un juego no sale hasta que al final funciona, y luego la empatía: debes conocer a tu público, ser capaz de llevarles a tu terreno, explorar su percepción, sus sentidos… Y añadiría una cuarta: el amor por la Magia, el amor por lo que haces. Se nota mucho cuando un mago solo hace trucos y cuando un mago realmente siente amor por lo que hace.

¿Cómo consideras que ha evolucionado tu magia desde tus primeros pasos? ¿Qué has ido incorporado y qué has desechado? Por otro lado, ¿asumes cada reto, cada nuevo espectáculo, desde un método alejado de toda genericidad o primero estableces tu base propia e incorporas lo específicamente nuevo?

La Magia ha evolucionado muchísimo. Yo empecé viendo algún programa de Tamariz y la Magia se ha ido transformando muchísimo, no solo la Magia en televisión, sino también la Magie en directo. Antes en España había mucha Magia en los café-teatros, en locales, pero no en teatros, y a partir de este nuevo siglo empezamos a hacer Magia en teatros,  propuestas teatrales; ahora puedes ver magos en teatros de primer nivel, al lado de grandes musicales, debido a esa eclosión. 

En cuanto a qué he desechado, diría que he desechado un poco la Magia clásica, esa que recuerda a los conejos, a las chisteras, la Magia con frac, todo eso queda en el pasado, es una Magia que hay que conocer, que nos ha traído hasta aquí… Pero, efectivamente, enlazando con la siguiente cuestión, diría que asumo cada reto reinventando la Magia, creo que el público necesita emocionarse con nuevas magias, con cosas que no ha visto nunca. Eso es lo que más me motiva: crear Magia que nunca antes se ha hecho. 

¿Cómo se gesta Invención? ¿Qué proceso creativo y técnico se desarrolla desde ese primer chispazo en forma de idea hasta su presentación a un público?

Invención nace de un proceso creativo en el que pasaron varios meses, incluso años, y cuya tesis inicial era hacer Magia no creada antes, no inventada antes; de hecho, la Magia en este show se basa precisamente en inventos que aún no han sido inventados: llamar por teléfono o escribir un e-mail ya estaban inventados, pero teletransportarse o hacerse invisible o romper la Ley de la Gravedad son cosas que solo la Magia puede imaginar en un teatro y en cambio la Ciencia aún está trabajando en la forma de materializarlo.

Fue un proceso largo, con mi equipo de trabajo, desarrollamos Magia de la que estoy muy orgulloso, y ahora mismo está parada su gira, pero continuaremos en cuanto pase un poco el virus, ya que es un show de gran formato.

En otro orden de cosas, ¿cómo de potente es ese contraste entre la llamada “magia de cerca” para dos ojos y la magia realizada en eventos de aforo inmenso? ¿Cuál es tu reacción favorita por parte del espectador en ambos casos?

La Magia de cerca para mí es la que tiene más potencia mágica, el espectador está a pocos centímetros y la intensidad que tiene no la tiene la Magia de escena; ahora, la Magia de escena te permite crear otros mundos, otras fantasías, jugar con la iluminación, con la puesta en escena, y hacer grandes magias, hacer desaparecer objetos o personas o hacer levitaciones, cosas que de cerca estás más limitado por el propio formato.

En cuanto a la reacción favorita del espectador, bueno, me gustó mucho una vez que hice Magia de cerca a Jackie Chan: puse una moneda dentro de una botella de cristal y luego salió; estaban Jackie Chan y Owen Wilson, fue en Londres, y reaccionaron increíble, Owen Wilson dijo: “How you do that?” y Jackie Chan se burló de él, dijo “¡Mira su cara, ha dicho How you do that?!”; fue muy emocionante. Y en Magia de escena, cuando gané la Varita de Oro en Montecarlo, actué ante el Príncipe Rainiero, Alberto de Mónaco… Y fue un sueño: tenía 19 años y gané la Varita de Oro, marcó un antes y un después en mi magia. Luego tuve la ocasión de cenar con Rainiero y me dijo cosas del acto, muy amable, que le había emocionado.

¿Cómo se logra elaborar un diálogo entre la magia y otras artes, como, por ejemplo, la música, tal y como sucede en tu espectáculo Birlibirloque?

Pues a lo largo de los años es algo que he explorado bastante. La fusión de artes es maravillosa y el público lo disfruta muchísimo. Por ejemplo, en Birlibirloque teníamos una orquesta en directo que tocaba música expresamente compuesta para el show; también en Valencia hicimos un espectáculo que se llamaba Ilusiones en concierto, con una gran orquesta que tocaba toda la música de los actos de Magia. El público lo valora mucho, ve cómo se eleva el espectáculo. Otras artes como la Gimnasia Rítmica también las hemos fusionado, con mi querida Almudena Cid, y hemos creado Magia unida a la gimnasia y ha sido muy interesante. Hay muchos caminos por explorar y creo que la Magia tiene esa versatilidad para fusionarse y crear algo muy sorprendente.

Foto por Mario Sierra

Aunque después hablaremos de formatos y espacios virtuales, ¿cómo se integra la tecnología en un espectáculo de magia?, ¿cómo es tu experiencia al respecto? ¿Crees que es una incorporación natural o realmente se puede mantener triunfador un método alejado de toda tecnología?

Mmm… Creo que la Magia tiene que ser orgánica. Si la tecnología le come mucho terreno a la Magia, al final el espectador no se emocionará tanto. Creo que toda la Magia que yo he hecho siempre ha tenido un punto orgánico, tangible, algo que no sucede en Internet. Por ejemplo, el truco que inventé con Facebook -un espectador elegía a un amigo de Facebook y ese amigo se teletransportaba y aparecía en el teatro de forma sorprendente-, ahí la tecnología es una herramienta, pero no es el fin, que era conseguir unir a dos personas y que se emocionaran. La tecnología nos separa a veces, hace que no estemos tan cerca físicamente como para poder darnos un abrazo y con esa magia conseguimos unir a esas dos personas. Ahora nos estamos dando cuenta de que la tecnología nos acerca también; en el show ahora la utilizamos para acercarnos a la gente que no puede estar presencialmente con nosotros y la usamos para ayudarnos a que la Magia llegue a esas personas. Es útil y nos sirve para este tipo de cosas, solo que conviene no descuidar la Magia por el camino y mantenerla en su emoción natural. En definitiva, diría que son buenas amigas: la tecnología ha propiciado que se creen trucos de Magia novedosos y los magos siempre hemos estado a la vanguardia de la tecnología; por ejemplo, Georges Méliès, mago en el Teatro Robert-Houdin de París, vio el cinematógrafo de los hermanos Lumière, que en ese momento no se sabía muy bien para qué ni cómo usarse, y creó las primeras películas como si fueran un juego de Magia; desde ese momento tantos y tantos magos han ido usando la tecnología para crear Magia a lo largo de la historia. Es verdad que llega un punto en el que la tecnología se ha popularizado tanto que puede restar efecto en algunos trucos de Magia. El reto es, precisamente, emplear la tecnología como una herramienta que nos permita crear nuevas ilusiones sin que se fagocite la Magia.

¿Cómo es la magia destinada a los más pequeños? ¿Qué puntos básicos dirías que la hacen diferente de la magia para los adultos, desde un punto de vista excluyente? ¿Qué público es más complicado?

A lo largo de mi carrera he hecho mucha Magia para niños, de hecho, estuve en Disney Channel seis años, haciendo programas cada semana, y luego he hecho mucha Magia en directo: desde comuniones hasta cumpleaños; creo que los niños son los más honestos, los que no tienen prudencia, si ven un truco, lo dicen, lo gritan, y eso es un entrenamiento fantástico, les recomiendo a todos los magos que hagan Magia para niños porque si captas su atención, y más ahora, hablando de los niños de hoy; si logras captar su atención, estoy seguro de que vas a saber gestionar esa situación con un adulto. En cuanto a las diferencias básicas, diría que en las presentaciones para adultos hacemos muchas charlas pseudocientíficas, cosas mucho más complejas que les cuestan más a los niños, con quienes hay que ser más directo y visual. El repertorio también es distinto. De todas formas, la Magia tiene una capacidad única de llegar a un amplio abanico de públicos: hay shows en los que me encuentro con un niño de cinco años, su padre, su abuelo,  y todos tienen la misma cara de asombro en ciertas magias que se hacen. Aunque el público más difícil es el de los niños, como decía antes, lo más complicado es captar su atención.

¿Cuándo y cómo se crea la Fundación Abracadabra de Magos Solidarios y con qué fines lo hace? ¿Cómo ha ido evolucionando desde sus comienzos y de qué formas activas o semiactivas se puede colaborar con ella?

La Fundación Abracadabra se creó hace ya quince años: un grupo de magos íbamos a hospitales, hacíamos Magia solidaria, pero había que organizarse y crear una fundación como tal. Juanjo García, mago que además es abogado, creó esta fundación y desde entonces nos hicimos patronos de ella; hemos ido realizando muchos proyectos, ahora somos más de ciento cincuenta magos por toda España y de forma regular vamos a hospitales, compartimos nuestra Magia de forma solidaria y sin duda es un proyecto muy emocionante; para mí es la MAGIA, con mayúsculas. No podemos curar las enfermedades, pero sí mejorar los estados de ánimo, lo cual repercute también en una mejoría contra esa enfermedad; la Magia es terapéutica, puede llegar a serlo. 

En estos difíciles tiempos artistas de muy diferentes ámbitos habéis tenido la generosidad de acercar vuestro talento a los hogares, el formato video, la red social… ¿Cómo nace Efímero y qué supone ese modo de hacer magia en cuanto a ventajas e inconvenientes? ¿Consideras que, tanto desde tu experiencia personal, como desde la sensación colectiva, es una puerta recientemente abierta pero que cada vez será utilizada por más y más magos?

Precisamente con la Fundación Abracadabra hicimos un festival de Magia solidaria durante el confinamiento en el que hacíamos Magia a través de lives de Instagram y llegamos a miles de personas, fue muy motivante. Gracias a eso empecé a pensar y llegamos a un formato de show online donde poder hacer Magia en formato online con una producción interesante, con buenas cámaras, con un plató, que es mi propio estudio, bien iluminado, donde presentar un show que estuviera al mismo nivel que aquel que hacemos en el teatro. Trabajamos varios meses en ello y nos ha sorprendido ver que nos compraban entradas de México, de Estados Unidos, de toda Europa, y, claro, el público se amplió mucho al no estar limitado a España. Hemos aprendido y estamos aprendiendo mucho, creo que es un formato en el que hay que seguir aprendiendo, tener esa mentalidad de aprendiz; hemos creado ilusiones específicas para este formato: por ejemplo, en una de las ilusiones, yo desaparecía del estudio y aparecía en la casa de uno de los espectadores; hacíamos Magia interactiva, en la que el público participaba desde su casa con elementos de su casa… Y así ha surgido Efímero, este formato que seguiremos haciendo meses y años, porque creo que se queda ya con nosotros, nació en el confinamiento y ya se queda con nosotros. Nos hemos dado cuenta de que la Magia sí puede reducir esa distancia: el otro día hice Magia para una espectadora que estaba en Uruguay y alucinó con lo que pasaba en sus manos. La verdad es que la tecnología en este aspecto ha ayudado a la Magia a crecer en este formato online.

En Altavoz Cultural crecimos contigo: nos descubriste la magia, al principio, por televisión, con esa eterna sonrisa. Hablábamos de pantallas, distancias virtuales… ¿Qué es lo que más te atrae de la televisión? ¿Qué se necesita, según tu criterio, para dejar huella a través de ella más allá del aspecto técnico y la calidad propiamente dicha?

Empecé muy joven en la tele, con un anuncio para Telefónica, con unas líneas, que cambió mi vida y después estuve en Megatrix de Antena3, en Lo + Plus, en Disney Channel, viajé a otros países con mi Magia… Pero sí: la televisión siempre ha sido una constante en mi vida. Hicimos Nada X Aquí, un formato que revolucionó mucho el concepto televisivo de la Magia, llevamos la Magia a la calle, hicimos cámaras ocultas, compartimos plató con magos punteros del momento que nos ofrecían su Magia de cerca y su Magia de escena… Creo que la Magia y la televisión siempre se han llevado bien, lo único es que es difícil generar un largo recorrido de Magia en televisión, porque la televisión come mucho contenido, quiere algo nuevo cada semana, y para crear un buen juego de Magia tardas meses o años. Por otro lado, lo bueno de la televisión es que una moneda y un elefante miden lo mismo, puedes jugar con el formato, la perspectiva; y curiosamente las técnicas psicológicas que usamos los magos para hacer desaparecer una moneda y un elefante son las mismas, es cuestión de formatos.

¿Percibes desde dentro esa cierta confusión que rodea a parte del público en torno a las etiquetas que tienen que ver con los diferentes modos de hacer magia (ilusionismo, mentalismo, etc.)? ¿Os molesta, en cuanto a tener que reiterar una explicación, tal vez en cuanto a tener que “definir” vuestro modo de magia frente a otros, como si fueran diferentes bandos?

La Magia engloba muchas disciplinas: las grandes ilusiones, la Magia de cerca, la manipulación o prestidigitación, la Magia con animales también, el Mentalismo es otra rama de la Magia… y lo que se llama Ilusionismo, que la gente piensa que refiere a grandes ilusiones, en realidad es sinónimo de Magia, es más correcto; Magia puede ser de muchos tipos, incluso Magia negra, pero el Ilusionismo es el arte de crear ilusiones, que es lo que hacemos los magos. Así que lo correcto sería decir Ilusionismo e ilusionista, porque mago o Magia hay de muchos tipos…

No hay bandos; sí creo que los magos nos llevamos mal con los exoteristas, porque somos de una corriente más racional, más cercana a la psicología y la ciencia, y de presentar nuestra Magia como un arte. El primer en marcar esa diferencia, con una presencia y un discurso que dignificaban la Magia, fue Robert-Houdin, que dirigía sus espectáculos a un público más sofisticado en su época.

¿Cómo os lleváis los artistas de la magia entre vosotros? ¿Qué debe tener un mago para que te mueva a trabajar, colaborar con él en algún proyecto o participar en algún formato compartido?

Los magos entre nosotros nos llevamos de maravilla. Somos un colectivo que se reúne más que ninguno; tenemos congresos, encuentros de Magia, compartimos trucos entre nosotros… Ahora mismo, mientras hablo, están cuatro magos ayudándome con este show de Efímero. Nos ayuda a hacer crecer nuestra Magia el compartir tanto.

Para colaborar con un mago, lo primero que debe tener es pasión por lo que hace, y, por supuesto, aportar algo interesante, novedoso. El público, que es cada vez más avanzado, desea ver algo que le sorprenda, algo que no haya visto nunca.

¿Qué rasgos, características o elementos dirías que constituyen típicamente “nuestra magia” desde un punto de vista tradicional, en contraste con la que se desarrolla en otros lugares del mundo?

Nuestra Magia tiene una cosa increíble y es que a lo largo de los años ha habido una corriente de Magia española muy importante, se llamaba la Escuela Mágica de Madrid, tenía maestros como Arturo de Ascanio, Juan Tamariz, Miguel Gómez, maestros que han hecho que la Magia española tuviera una estructura, una forma de presentarse muy diferente a la del resto del mundo. Ascanio escribió unos libros que cambiaron la forma de ver la Magia, hablaba de factores psicológicos, de teorías mágicas, le puso nombre a las cosas que hacíamos los magos y academizó nuestra Magia. Juan Tamariz, sin duda, también ha significado un antes y un después: ha creado la Magia desde las emociones. Si en cualquier parte del mundo ves a un mago español sabes que lo es por su forma de sujetar la baraja, de estructurar su función, de buscar lo imposible. En Estados Unidos se busca más el show en sí, el ritmo; en Asia impacta más la innovación; en España tenemos un sentido muy puro de la Magia, de buscar esos imposibles, de sorprender por encima de todo.

Personalmente, ¿crees que es necesario autoimponerse límites, de forma o fondo, a la hora de hacer magia? ¿Crees que el vuestro es un ámbito exento de polémica en cuanto a la llamada “libertad de expresión”?

Creo que cada uno se pone sus propios límites. A mí lo que me gusta es ir un paso más allá, leer un juego de Magia en un libro de hace cien años y traerlo al terreno actual, reinventar la Magia a mi forma. En ese sentido, la Magia no tiene límites porque depende de tu imaginación, de tu esfuerzo y de tu capacidad de conseguir un método que te permita realizarlo. Cuando trabajamos el truco de Facebook que he comentado antes, al principio decíamos: “esto es imposible” al pensar en esa idea de que un amigo de Facebook se teletransportara al teatro, pero meses después surgió un método que podía ser viable, trabajamos en él, fallamos muchas veces y al final logramos materializarlo. Como decía antes, es muy importante la perseverancia.

En cuanto al tema de la libertad de expresión, la verdad es que yo no me he visto especialmente limitado o coartado; sí que desde que yo empecé he visto cómo se ha transformado el tema de la Magia con animales, yo mismo he dejado de hacerla, no porque el animal sufra -esto no es cierto, los magos siempre cuidamos fantásticamente bien a los animales, incluso conozco magos que se desviven por sus animales-, sino porque ha cambiado la sensibilidad del público al respecto, hay gente que lo pasa mal; lo mismo pasa con trucos de grandes ilusiones, como el de la mujer que se mete en la caja y es atravesada por lanzas… Creo que simplemente el público ha cambiado paulatinamente su sensibilidad respecto a ciertos trucos y ahora hay cosas que gustan menos, también nos pasa a los magos, se sienten como trucos más antiguos. Sí que hay magos que se atreven con otras propuestas, con giros sobre aquellas, como que sea el mago el que es atravesado por las lanzas… El público ha evolucionado y nosotros lo hemos hecho a la vez.

¿Cuál es tu definición de Arte? ¿Y tu ideal de Belleza?

Arte para mí es todo aquello que me emociona, que sirve para emocionarme, para causarme una sensación, aunque la mejor definición de Arte para mí la dijo mi maestro Tamariz, que decía que todo lo contrario a Arte es fácil; el Arte es difícil, difícil porque lo has pensado, lo has trabajado, todo lo contrario a eso no es Arte, porque es fácil. 

Mmmm… Igual que el Arte: todo aquello que me emocione o me cause una sensación positiva es bello, es Belleza.

¿Qué proyectos personales y profesionales tienes a corto, medio y largo plazo?

A corto plazo estamos desarrollando una evolución de Efímero, el show online, para que sea parcialmente desarrollado en teatro, de forma que haya parte de público presencial y parte de público con entrada virtual desde su casa. Incluso puede haber momentos en los que un niño suba al escenario en el teatro y su abuelo esté viendo el show online. Estamos trabajando en ello para los próximos meses. También tenemos el 11º Festival Internacional de Magia que hacemos en el Circo Price, cuya versión final podremos ver ya en el 2021. 

Terminamos con este bombardeo directo al corazón:

–*¿Qué tres palabras te gustaría saber decir en todos los idiomas?

Amor es la palabra.

–*¿Qué época histórica te hubiera gustado vivir? ¿A qué personaje histórico resucitarías?

Me hubiera gustado vivir en el siglo XIX porque era la Edad de Oro de la Magia, cuando los magos actuaban en los grandes teatros, Robert-Houdin, Kellar, Fu-Manchú… Principios del XX, finales del XIX.

Resucitaría sin duda a Robert-Houdin, el padre de la Magia moderna, gracias a quien hoy podemos los magos hacer lo que hacemos.

–*¿En qué o en quién crees?

Creo en las personas; no creo en ninguna fuerza divina, no creo en dios, aunque respeto mucho esas creencias, pero no tengo esa fe. Creo en las personas, en la ética y en el buen proceder.

–*¿Qué te hace reír? ¿Con qué tipo de humor te identificas?

Me gusta mucho el humor ingenioso; me gustaba mucho Gila, me gusta Tamariz, me gusta Luis Piedrahita, que es mi amigo. Me gusta también el humor que me hace reflexionar, que me crea preguntas más que respuestas.

–*Comparte con nuestros lectores: a) un miedo; b) un vicio; c) una manía molesta; d) un buen consejo recibido.

  1. Las serpientes
  2. La buena comida
  3. Ordenar las cosas
  4. Tal vez “Nunca te des por vencido” y “Cuando falles, no te desesperes y sigue intentándolo”.

–*Recomiéndales, por favor: a) tres magas y tres magos en activo; b) dos escenarios en los que adores actuar; c) un complemento para destacar un look; d) dos libros y una película que trate de algún modo el mundo de la magia; e) una canción que pertenezca a la BSO de tu vida.

  1. Inés, maga granadina maravillosa; Tina Lenert, americana, fabulosa, y Dania Díaz, venezolana, genial también. Derek DelGaudio, mago americano muy creativo y muy innovador, David Copperfield y Juan Tamariz.
  2. El Magic Castle de Hollywood y el Teatro Marquina de Madrid.
  3. La pajarita. Me ha gustado mucho usar pajarita a lo largo del tiempo. Y las zapatillas, me gusta la Magia en zapatillas.
  4. Dos libros: Confidencias de un prestidigitador, de Robert-Houdin, y La Vía Mágica, de Tamariz. Una película: Me gusta mucho El Truco Final, de Christopher Nolan, y también me gusta mucho Ahora me ves, que muestra muy bien cómo debería ser la Magia en el siglo XXI.
  5. La BSO de La vida es bella, por todo lo que transmite, o El cartero y Pablo Neruda.

–*Envíales un mensaje a las personas que más quieres, otro a tus seguidores y otro a tu futuro yo de 2030.

A las personas que más quiero: ya sabéis quiénes sois, os amo mucho y espero seguir a la altura de vuestro amor.

A mis seguidores: muchísimas gracias por todo el apoyo que he tenido estos meses, que, a pesar de no habernos visto en directo, habéis estado ahí, comprando vuestra entrada, participando en los Instagram Lives, y que mientras haya un público, yo voy a seguir creando Magia; esto no va a parar.

A mi futuro yo de 2030 le diría: Relájate un poco, que ya llevas unos años, jaja, disfruta la vida. 

¡Muchas gracias por tu tiempo, querido Jorge!

Muchísimas, muchísimas gracias. Un beso.

Foto por Rafa Gallar

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