Conoce Vetas y Virutas

¿Cuándo y cómo surge Vetas y Virutas? ¿Sobre qué pilares se asienta y cuáles son sus objetivos?

Vetas y Virutas nace en 2018 como resultado de la inquietud de una madre y un padre por darle una crianza y una educación a su hijo más acorde con su forma de ver la vida. El nacimiento de Elliot, nuestro pequeño, comenzó a despertar nuevos sentimientos en nosotras con respecto a la forma en que vivíamos y cómo nos gustaría vivir. Así que después de varios proyectos que se quedaron por el camino, encontramos en la creación de juguetes y material pedagógico un sendero que nos hacía sentirnos bien y que ayudaba a las niñas y niños de nuestro entorno a tener contacto con materiales que no puedes encontrar en las tiendas convencionales.

El cuidado por el medio ambiente, la crianza respetuosa, los juguetes libres de género y el consumo responsable son los pilares básicos sobre los que se levanta el taller de juguetes de Vetas y Virutas.

¿Qué cabezas pensantes y manos ejecutantes están detrás de Vetas y Virutas? ¿De qué manera ha contribuido vuestra formación académico-profesional a vuestra dedicación actual y cuánto tenéis de autodidactas?

En Vetas y Virutas somos dos cabezas pensantes y cuatro manos ejecutoras: las de Sonia y Alex. Venimos del ámbito de la cultura, Alex es actor y Sonia es gestora cultural. Independientemente de la formación, ambos hemos descubierto la pasión por la creación de las ideas desde cero, detectando una necesidad, diseñando el material que responde a esa necesidad, fabricándolo y cerrando el circuito con la comercialización al público.

Tenemos el taller en nuestra propia casa y aquí es donde realizamos todas las fases desde la creación, fabricación y distribución. Diseñamos los materiales, hacemos las mezclas de color que nos convencen, fabricamos e incluso nos encargamos del diseño del packaging. Sin saberlo nuestro recorrido laboral nos ha ido aportando conocimientos que hasta que no nos pusimos con nuestra propia empresa no sabíamos que íbamos a poner en práctica.

¿Qué os inspira en términos de ideario e imaginario? ¿Cómo es el proceso de producción de vuestros juguetes desde esa idea primaria hasta que están disponibles en vuestra tienda? ¿Cuáles son vuestros tres productos estrella?

Lo que nos inspira en primera instancia es nuestro hijo. El practicar un modo de crianza como es la crianza respetuosa nos lleva a observar a nuestro hijo constantemente, de manera que podemos detectar sus necesidades e inquietudes con mayor cercanía y de ese modo ofrecerle las herramientas que mejor se ajusten a su etapa del desarrollo. Y lo que sirve para uno de alguna forma también sirve para los demás, sólo que cada uno llega a las distintas etapas del desarrollo cognitivo a su ritmo y en su momento.

En cuanto al proceso de creación de nuestros juguetes, es bastante dilatado, no lo vamos a negar. Siendo dos personas ansiosas como somos, es más largo de lo que nos gustaría en la mayoría de las ocasiones, ¡jajaja! Aunque, resumiendo, primero observamos las necesidades de nuestro entorno, luego buscamos una solución a esas necesidades y empezamos a esbozar prototipos. Una vez damos con el diseño que creemos que es el más adecuado, empezamos a llevarlos a la realidad en el taller, haciendo los cambios necesarios para que sea viable para todas las partes. ¡No imagináis la de vueltas que le damos a cada producto antes de presentarlo!

Nuestros productos estrella, sin duda, son:

-Los Tesoros, que es un conjunto de 7 piezas fabricadas a mano y pensadas para la estimulación temprana de los bebés inspirados en la famosa Cesta de Tesoros.

-El Vecindario (Calendario Semanal), que es un semanario perpetuo para que, a partir de los 3 años aproximadamente, empiecen a comprender el paso del tiempo de manera manipulativa y simbólica, los días de la semana son casitas y muñecos de madera que se colocan en la tablilla semana.

-Casita de Cerraduras, un objeto polivalente para desarrollar la psicomotricidad fina manipulando distintos cerrojos (para saber más os invitamos a ver el IGTV que grabamos hace unas semanas)

¿Cómo se inserta Vetas y Virutas en el mercado especializado? ¿Qué es lo más satisfactorio de vuestra labor y qué es lo más difícil?

Con Vetas y Virutas lo que intentamos es que nuestra imagen sea reconocible. Desde el principio teníamos claro que no queríamos hacer lo que hace el resto como lo hace el resto. Actualmente la competencia es grande, por lo que si no te diferencias, estás perdida.

Claro, a veces nos planteamos si no deberíamos sacar algún producto más “mainstream”, más vendible por cuestiones de moda o tendencias, pero entendemos que al final, si haces lo que hacen todos, serás igual que todos.

Lo que más nos gusta de nuestro trabajo es poder decidir el camino a seguir, organizar nuestro tiempo como necesitemos y cambiar el rumbo como creamos.

Lo más complicado, sin duda alguna, es mantener un ritmo de fabricación alto. Al ser sólo dos personas y estar todo hecho a mano, sin automatismos ni ordenadores de por medio (incluso nuestros prototipos los dibujamos a mano), la capacidad de producción se ve reducida con respecto a otras formas de fabricación.

A cambio tienes un producto hecho a mano de manera artesanal y sostenible para tu pequeñ@. Nuestros productos son parecidos entre sí pero no iguales, cada uno es único y nos encanta ofrecer ese tiempo de fabricación a cada una de las personas que compra en Vetas y Virutas.

¿Cómo valoráis el contexto sociocultural -España, sus costumbres, filias y fobias- en el que desarrolláis esta bonita iniciativa? Nos interesa mucho la cuestión de la edad: ¿hay algún tipo de indicación específica según el juguete o alguna recomendación explícita que deseéis hacer al respecto?

Es cierto que España, su sociedad, no es precisamente un alarde de vanguardismo en muchos sentidos. En el ámbito educativo, por ejemplo, seguimos tratando a tod@s l@s niñ@s por igual, como pequeños robots que deben hacer todos lo mismo en el mismo momento, en una mentalidad educativa que no ha variado mucho desde la revolución industrial, allá por principios del S.XX. Y esto es, en gran medida, no por el cuerpo docente, que desempeña su labor con un nivel de implicación y profesionalidad fuera de duda, sino por la falta de recursos a los que se ve sometido el sector, legislatura tras legislatura.

Esto, según lo vemos, es un freno al correcto desarrollo cognitivo del individuo. Y no es que defendamos el individualismo, todo lo contrario, pero hasta que nuestra sociedad no comprenda la importancia del respeto hacia l@ niñ@s y sus procesos individuales, no seremos capaces de avanzar hacia una sociedad mejor.

Aunque, pese a esa visión que puede parecer pesimista, la esperanza siempre se abre paso y en ese ámbito educativo, por seguir con el mismo ejemplo, hay cada vez más iniciativas y proyectos que promueven conceptos como la cultura por la paz, el cuidado del planeta, el cuidado personal, el sentimiento de pertenencia a un grupo y el respeto hacia la infancia como elemento básico de la sociedad del futuro.

Y ahí es donde entra Vetas y Virutas, creando materiales que sirvan a ese propósito, al de crear una sociedad futura que sea mejor que la actual.

En cuanto a las edades, naturalmente hay que recomendarlas e indicarlas en las cajas a la hora de comercializar nuestros productos, ya que suele ser la edad lo que nos da pistas sobre si un@ niñ@ está preparad@ para trabajar con algo concreto. De esta forma evitamos que un material pueda suponer una fuente de frustración o incluso un peligro para la integridad física de esa persona.

Aunque también es cierto que siempre recomendamos observar a nuestr@ pequeñ@ para saber si le conviene un material u otro, ya que es la observación del adulto la que es capaz de detectar esa necesidad para facilitar el material adecuado a la etapa del desarrollo en la que está el/la niñ@. Es lo que María Montessori describía como períodos sensibles. Por ese motivo, a una niña que está en una etapa sensible de psicomotricidad gruesa, lo conveniente sería ofrecerle un juguete para desarrollar esa faceta, o a un niño con interés por la música o los sonidos lo conveniente sería darle un material para poder experimentar por esa vía.

Es cuestión de observar, analizar el momento en el que se encuentra nuestr@ pequeñ@ y darle la respuesta más adecuada.

¿En qué consiste vuestra colaboración con centros educativos, escuelas y demás espacios socioculturales? ¿Qué mensaje deseáis enviar desde este altavoz?

La colaboración con escuelas y centros educativos es muy importante para nosotras, ya que fue gracias a la escuela en la que estaba nuestro hijo que vimos que los sueños se pueden hacer realidad. Es una historia larga, pero esa escuela fue el empuje que necesitábamos para empezar a crear.

Por ello, desde Vetas y Virutas intentamos dar respuesta a las distintas necesidades que nos remiten desde escuelas y centros educativos. Nos gusta colaborar con centros educativos por el reto que supone crear algo específico para ellos, puesto que las personas que trabajan ahí son la vanguardia, son quienes están en el terreno y conocen mejor que nadie a l@s usuari@s finales: l@ niñ@s.

Si tuviéramos que dar un mensaje a los centros educativos sería de ánimo. Su labor es fundamental para crear la sociedad futura y, pese a las trabas de las distintas administraciones, estamos seguras de que un cambio de paradigma es posible.

¿Qué proyectos tenéis a corto, medio y largo plazo? ¿De qué formas pueden nuestros lectores contribuir de manera activa en vuestra labor y seguir vuestras novedades, participar de vuestro día a día?

Siempre estamos metidas en “fregaos”, que se dice, ¡jajaja! En cuanto a proyectos concretos, tenemos uno en marcha que anima a nuestros clientes (particulares y distribuidores) a reutilizar las cajas en las que les llegan nuestros productos para reducir así la cantidad de desechos que llegan a los vertederos. También tenemos previsto colaborar con distintas asociaciones en defensa de los derechos de los animales y el ecosistema para recaudar fondos para sus acciones y mantenimiento. En cuanto al ámbito de la creación, estamos trabajando con distintas artesanas para concebir productos conjuntos que se complementen entre sí y mostrar cómo distintas disciplinas pueden confluir para crear cosas hermosas y útiles para la infancia (pero no podemos decir qué ni cómo aún, porque es pronto para ello. Tendréis que estar atentas. 😉 ).

Para concluir, nos encantaría que nos recomendarais: a) tres juguetes propios que os hubiera encantado tener de pequeños; b) tres materiales ecológicos para experimentar y crear; c) tres asociaciones, fundaciones o iniciativas que queráis mencionar; d) dos canciones como BSO de Vetas y Virutas.

a. La Casita de Cerradura nos hubiera encantado tenerla porque estamos seguras de que hoy en día la hubiera heredado nuestro hijo, por su versatilidad y durabilidad, y quién sabe si la heredará algún día nuestro niet@ en el caso de que los tengamos.

El Whale Puzzle, ya que los que teníamos en nuestra época eran planos y de cartón impreso que se trabajaban sobre una mesa, que nos encantaban, pero el Whale permite además trabajar con las piezas sueltas abriendo un mundo de posibilidades. ¡Ah y además hubiera quedado muy chulo decorando la habitación!

La Villa, calendario anual. Actualmente se aboga por el juego libre en su máxima potencia y hay una corriente en la que se preparan unos minimundos que invitan a los niñes a trabajar con una temática. La Villa aparte de ayudarnos a entender el paso de los meses, las estaciones y el año, nos hubiera servido para ser protagonistas de estos minimundos e incluso de las mesas de estación que se trabajan en muchas escuelas. Nos encanta este producto por su versatilidad.

b. El primer material ecológico para experimentar puede ser el barro. Permitir que las niñas y niños jueguen con el barro, que se manchen, que moldeen con él, es abrirles la puerta a un mundo de texturas y formas que hemos perdido en las ciudades. En este caso, salir del asfalto camino al bosque para experimentar sería lo ideal, pero si no se puede, hay alternativas que se pueden preparar en casa como son los bloques de arcilla preparados para modelar, que igualmente regalarán a nuestr@s pequeñ@s horas de diversión y aprendizaje. ¿Y las manchas en la ropa? La ropa y las manchas se lavan, el aprendizaje y la experiencia son lo que queda para siempre.

El segundo material que proponemos son las hojas caídas de los árboles. Con ellas se pueden preparar infinidad de actividades sensoriales como mesas de estación (ahora que estamos en otoño es la época ideal para esto), murales hechos con hojas pegadas, con “huellas” de hojas pintándolas y plasmando su dibujo en un papel. También para las niñas y niños más mayores se pueden usar para buscar la información sobre los árboles a los que pertenecen, sobre los hábitats y sobre sus ciclos. La naturaleza nos da muchas posibilidades en ese sentido.

Y la tercera propuesta no es tanto un tercer material, sino más bien una actividad: acampar bajo las estrellas. Darnos cuenta de que somos sólo una pequeña parte de un todo, de que el universo es inmenso y que somos unas privilegiadas por tener el planeta que tenemos. Es necesario fomentar la necesidad de cuidar de nuestra biodiversidad, de nuestros ecosistemas y de las personas.

c. Es muy difícil centrarse sólo en tres proyectos, pero vamos a intentar sintetizar y nombraremos tres de ellos de tres ámbitos diferentes, por lo que significan para nosotras:

c.1. En el ámbito educativo, la Associació Montessori Esplugues. Es una Asociación de Soporte Familiar basada en la pedagogía Montessori. Está situada en Esplugues del Llobregat, en la provincia de Barcelona. En ese proyecto encontramos el apoyo y la comprensión que necesitábamos como madre y padre primerizos. Un proyecto educativo especial que esperamos que siga creciendo poco a poco.

c.2. En el ámbito del juego, Tatainti. Es una cooperativa de Barcelona dedicada a promover el juego libre y el tiempo de calidad en familia. Bajo la idea de que las ciudades no son muy amables con la infancia, promueven el juego en la calle para crear espacios donde sean las niñas y niños los dueños del espacio público durante unas horas, mediante la organización de jornadas de juego libre, talleres pedagógicos para pequeñ@s y adult@s e infinidad de propuestas educativas. Llevan años haciendo una labor enorme por crear una sociedad cada vez mejor.

c.3. Y, por último, en el ámbito del cuidado de la naturaleza y de los animales, el Santuario La Candela, en La Puebla del Río, Sevilla. Llevan años cuidando a animales rescatados y ayudando a crear una sintonía entre los humanos y su entorno natural. No sin dificultades, la labor que llevan a cabo para dar una vida lo más digna posible a los seres vivos de los que cuidan en sus instalaciones es encomiable y admirable.

d. ¿Dos canciones? ¡¿Sólo dos?! 😉 Ok, una sería “Intacto”, de Passenger y la otra “Cuatro Vientos”, de Danit.

Os dejamos su web:

https://www.vetasyvirutas.com/

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