Clementine Lips

¿Qué tres momentos o experiencias vitales han contribuido especialmente a forjar tu carácter, tu personalidad? ¿Quién es Clementine Lips fuera de sus textos, en su día a día?

Hay un evento que siempre cuento, que no sé si forjó mi personalidad o simplemente la refleja, pero que me parece simbólicamente muy adecuado. Recuerdo que de pequeña una compañera de clase intentó impedirme el paso al sitio donde estaban todas mis amigas reunidas, y yo la ignoré a pesar de que me sacaba dos cabezas. Al parecer, la chica más popular de la clase no quería que yo siguiese juntándome con mi grupo cercano –del cual ella era parte– porque (supuestamente) a mí me gustaba su novio. Mandó a la “matona” de la clase para que me bloquease la entrada al rincón donde estaba todo el mundo. Cuando llegué, esa niña que para mí era un armario empotrado en aquel momento, se me plantó delante y me dijo que no podía pasar. Cuando me dio explicaciones, simplemente dije “vale, me da igual”, me colé por debajo de sus brazos en cruz y me senté con algunas de mis amigas.

Saltamos ahora unos trece o catorce años y llegamos a otro momento que me ha marcado por infinidad de razones: ir a terapia. Me ha ayudado a encontrar el camino que quiero recorrer, a sanar mis relaciones y a quitarme el peso de la vergüenza y la falta de autoestima que, aunque no lo parezca por la primera anécdota que he contado, ha sido un lastre que he llevado a cuestas gran parte de mi vida. Ha sido un proceso muy doloroso (aún lo es), pero sé que era la única solución para realzar el vuelo. Me estaba apagando y no sabía cómo podía salir de ese pozo yo sola; tener a una profesional a mi lado guiándome fue increíble y le estaré eternamente agradecida a ella, y a todas las personas que han recorrido este camino conmigo en la medida que les ha sido posible.

Y, evidentemente, el último momento que quiero mencionar aquí es el día que me puse las gafas violetas. He encontrado en el feminismo el por qué de esas incongruencias que son tan comunes para las mujeres, esa batalla tanto interna como externa entre lo que sabes que vales y lo que te dicen que vales. Hallé explicaciones sólidas para cosas que no me encajaban y que no sabía cómo abordar y que, por ser como soy, no podía dejar estar hasta que las comprendiese. Según iba leyendo e informándome resonaba en mi cabeza un “no estás loca” cada vez más alto y fuerte. Esa sensación de estabilidad me permitió mirar más allá y dejar de batallar internamente para poder empezar a crear y sacar todo lo que tenía dentro.

Respecto a quién es Clementine Lips en su día a día te diría que… es pura contradicción. Una persona que siempre anda cansada pero nunca toma café, que quiere con locura pero que tiene la cabeza bien amueblada. Pasión y racionalidad. Empatía y exigencia. Soy una mujer sin molde que inquieta porque no encaja, cabezota hasta decir basta. Ambiciosa, sin duda, pero insegura y andando a pasitos de bebé, puesto que tiene que compaginar escritura y un trabajo que la mantiene con vida pero que no se la da.

¿Desde cuándo y cómo te relacionas con la Literatura? ¿Cómo ha sido el proceso de lectora a escritora en cuanto a gustos, referentes y búsqueda de una forma propia?

Mi relación con la literatura empezó desde muy pequeña. Mis padres me leían cada noche antes de dormir; una noche mi madre en inglés y la siguiente mi padre en español. Después, cuando fui algo más mayor, empecé a leer yo por mi cuenta antes de dormir, mientras desayunaba, mientras me secaba el pelo (alguna quemadura hubo). A todas horas. Y según he ido creciendo mis gustos han cambiado, pero los libros siempre han estado ahí. Cuando no leo me agobio mucho, me pongo arisca y es un rollo estar conmigo. Los necesito para estar bien.

En cuanto a mis preferencias, empecé leyendo fantasía, creo que como cualquier adolescente. De hecho el primer libro que leí yo sola fue Harry Potter. Creo que tenía 6 ó 7 años y recuerdo que mi padre me dijo que era muy difícil porque estaba recomendado para 12 años. Como es habitual en mí, no hice caso a los límites y me lo leí, simplemente por demostrar que podía. Hubo muchas cosas que no alcancé a entender bien, pero disfruté de la experiencia y desde entonces no he dejado de devorar libros.

Después, cuando llegué a la adolescencia plena, ganó protagonismo la novela negra. Estaba obsesionada, tanto que quise meterme a ser policía científica. De hecho por eso estudié bioquímica en la universidad, aunque para entonces había pasado ya a la novela contemporánea y a los clásicos. Ahora combino un poco de todo, también libros de no-ficción, aunque la novela contemporánea sigue siendo mi favorita. Curiosamente, la novela romántica nunca fue mi fuerte, aunque es la que está más relacionada con la novela erótica de fácil acceso, que es la que yo encontré cuando empecé a curiosear sobre sexo.

Hasta hace poco nunca había buscado realmente escritores y escritoras que pudiese usar como referentes porque, aunque me encantaba escribir, nunca pensé que me pudiese dedicar a ello. Quizá por eso no tengo referentes clarísimos, simplemente intento sacar algo de cada libro que leo, ya sea algo a usar en el futuro, o algo a evitar. Sí que diré que mis escritoras favoritas son Jeanette Winterson y Lianne Moriarty. Tienen estilos muy distintos, pero las usaría como ejemplo a las dos, a una por la poética de su prosa (en inglés) y a la otra por sus tramas y el desarrollo de sus personajes. También me viene a la mente un libro titulado “50 great short stories” (50 relatos cortos maravillosos) que me ha servido para ver que incluso aunque seas parte del canon literario, no le vas a gustar a todo el mundo; ha habido relatos que no he sido capaz de terminar.

¿Cuál es tu concepto de Erotismo y en qué puntos dirías que se tocan Erotismo y Feminismo?

Esto es algo que aún estoy en proceso de averiguar, es lo que estoy intentando desentrañar en la novela que estoy escribiendo. La verdad es que el tema da para un ensayo de cien páginas, es súper interesante y me apasiona, pero intentaré contestarlo brevemente.

Para mí, en el momento actual, el erotismo es belleza y placer (intelectual o físico) juntos. Ambos son conceptos muy subjetivos y podemos encontrarlos en cosas que en principio no tienen nada que ver con la sexualidad, pero que igualmente te hacen apreciar la belleza de la vida y te dejan más en paz, en sintonía contigo misma.

Aquello que es placentero pero obsceno, entendiendo como obsceno algo burdo, mal creado artísticamente o antiestético, puede ser pornográfico, pero no es erótico. Lo erótico va necesariamente unido a la belleza. Pero cada uno tiene un concepto de placer y de belleza, de manera que lo que a mí me parece erótico no tiene por qué parecérselo a otra persona, aunque estemos de acuerdo en la definición genérica de erotismo.

Por otro lado, el erotismo no va necesariamente unido al feminismo para todo el mundo, pero como en todo aspecto de la vida, a mi parecer la perspectiva feminista es necesaria, aunque no se quiera meter. Particularmente, algo que se sustenta sobre la desigualdad, ya sea por sexo, clase o raza, a mí no me parecerá bonito, ergo no me parecerá erótico. Siempre que me dé cuenta de esa desigualdad, claro, que no siempre es fácil.

Por eso creo que es importante separar erotismo y deseo sexual: hay cosas que nada tienen de eróticas que nos pueden despertar el deseo, pero eso no quiere decir que sean éticas, ni que nos vayan a dejar una sensación de paz o de satisfacción tras saciar el deseo. Es por eso que creo que el feminismo (y otros movimientos sociales) tienen tanto que aportar a este campo: servirían para analizar desde una perspectiva política y filosófica las inequidades e insatisfacciones que aún perduran en el material erótico y en la sexualidad en términos generales, y podrían darnos las herramientas para combatirlas y generar una sexualidad satisfactoria para todo el mundo.

¿Cómo valoras la Educación Sexual actual respecto de aquella que recibiste tú en tu adolescencia? ¿Qué falta y qué sobra según tu criterio?

Depende de qué educación sexual hablemos. De la que hay en los institutos… creo que sigue siendo igual a la que hubo cuando pasé yo por ahí, y sin duda es deficiente. Falta centrar el placer y el respeto en la conversación, lo primero porque es la razón por la cual tenemos sexo en la mayoría de los casos, y lo segundo porque es fundamental para que ese placer exista. También falta educar sobre límites y sobre los derroteros retorcidos que toma el consentimiento. Además, hay poca variedad de prácticas (sexo oral, sexo anal por ejemplo, y las medidas que se han de tomar para que sean seguras y placenteras). Si le sumamos a esto que ni siquiera es obligatoria la educación sexual y que la perspectiva feminista en las escuelas brilla por su ausencia… pues deficiente se queda corto.

Si hablamos de la educación sexual que se puede obtener en internet y con las redes sociales, algunas de estas cosas sí están cubiertas, pero falta mucha educación con perspectiva feminista real que eduque en el autoconocimiento para desentrañar el deseo, que está oculto tras muchas capas de sexualidad patriarcal que llevamos interiorizando desde pequeñas. En la web también falta información sobre maneras alternativas al porno para erotizarse: la literatura erótica, la imaginación, y el erotismo de lo cotidiano. Y falta muchísima educación emocional para entender que follar sin amor no significa follar sin respeto.

¿Cómo se gesta Papayas y plátanos desde su idea original hasta su materialización como obra disponible? ¿Qué fue lo más difícil de su proceso escritural y qué ha sido lo más satisfactorio una vez publicada la colección?

Papayas y plátanos empezó a moldearse como terapia. Busqué un hobby que me dejase desconectar de mi trabajo, y retomé la escritura. Como no encontraba literatura erótica que se amoldase a lo que a mí me gustaría leer, decidí empezar a escribir por ahí para satisfacer mi propio deseo. Al final ese pasatiempo se ha vuelto la parte más importante de mi vida (profesional).

Recibí buenas críticas de las primeras cosas que compartí, y decidí compilar todas las historias en una colección en español (inicialmente escribía en inglés). Pensé que el proceso de publicación sería algo liviano para pasar el rato. Pero cuando empecé inmediatamente se volvió algo mucho más formal de lo que anticipé y encontré mi pasión. Me encanta escribir, pero también me gusta muchísimo editar y llegar al resultado final mejorado.

Lo más difícil a la hora de crear el libro fue sin duda releer los relatos que escribí al principio del todo para traducirlos y editarlos. Muchas veces acababa pensando que en realidad no me merecía llamarme escritora. Después comprendí que el primer borrador siempre es una mierda a vistas de la autora (para eso editamos), y que si miras atrás con vergüenza es porque has mejorado. Escribir puede ser un proceso muy escabroso, pero el resultado final es lo que cuenta, y eso sí que puedo apreciarlo ahora, tanto en Papayas y plátanos como en lo que estoy creando.

Respecto a lo gratificante de este viaje, ha habido demasiadas cosas como para nombrar solo una. Lo primero, el feedback positivo sobre los relatos. Desde “me he replanteado cómo vivo mi sexualidad tras leerte” a “¿cuándo sale el siguiente?”. A todas las personas que me han apoyado, muchísimas gracias porque me ayuda un montón saber que aunque yo me boicotee a veces, hay otras personas que valoran mi trabajo. Otra cosa que me hizo mucha ilusión fue que recomendasen mi libro en terapia sexual, y que me hayan ofrecido entrevistas, que la gente quiera conocerme. Y ya por último, algo muy satisfactorio que estoy disfrutando ahora es ver cómo he evolucionado desde Papayas y plátanos a la segunda parte de la colección.

¿Qué grado de relevancia le das actualmente al uso de las rrss en la configuración del discurso sexual y erótico?

Creo que tienen muchísimo poder porque son accesibles para casi todo el mundo y a través de ellas se pueden contrastar, más o menos, diferentes visiones sobre la sexualidad. Me parece muy interesante que esta información llegue a la generación más joven, puesto que supone una alternativa a educarse a través del porno (el mainstream, ya que no tienen dinero para pagar otro tipo), que está haciendo las veces de educación sexual actualmente, con todas las consecuencias que eso tiene, sobre todo para las adolescentes.

También es cierto que en las redes sociales puede hablar cualquiera, y puede haber mala información que promueva estereotipos de género en el sexo, prácticas arriesgadas sin tomar las precauciones debidas, etc. Además, las redes sociales no son neutrales: los discursos que se promueven por parte de sus creadores y de los algoritmos no distan mucho de la hegemonía patriarcal, con lo cual hay que ir con cautela y con perspectiva crítica.

Es muy importante de vez en cuando hacer un zoom out; como usuarias para darnos cuenta de qué contenido consumimos y qué efecto tiene en nosotras, y como creadoras para darnos cuenta de qué imagen estamos dando y de si es la que queremos dar. Por ejemplo, a mi parecer en la mayoría de cuentas conocidas de juguetería erótica se pretende normalizar el BDSM, concretamente la sumisión, pero de una forma muy sesgada: son las mujeres las que están casi siempre en el rol de sumisas y los hombres en el de dominante. Aunque la página no quiera crear un sesgo y quiera simplemente hablar de BDSM, lo cierto es que ese sesgo está de una forma apabullante, tanto en cuentas de juguetería, como en cuentas artísticas con contenido erótico. En un mundo de por sí patriarcal, esta direccionalidad no va a pasar desapercibida, sino que va a reforzar los roles que ya están instaurados: mujer sumisa, mujer pasiva, mujer servil.

Es por eso que considero que hay cuentas que, a no ser que tengas una clara perspectiva feminista, te pueden causar más mal que bien aunque no sea su intención. Recomiendo siempre seguir mejor a sexólogas feministas que a cuentas de juguetería/influencers para obtener información contrastada, porque van a dar mucho más contexto que la parte simplemente mecánica.

¿Cómo valoras el mercado literario en su parcela dedicada a los conceptos de amor y erotismo?

Como he dicho antes, no soy muy lectora de novela romántica, y de hecho no he sido tradicionalmente lectora de la sección erótica tampoco, precisamente por la falta de perspectiva feminista que generalmente tienen los libros de este tipo. Diría que esa perspectiva feminista va llegando poco a poco, pero suena más bien aprendida de memoria: se transforma el feminismo en un punto de venta, pero el feminismo es una teoría política que requiere entender unos conceptos básicos que una vez integrados se manifestarán en la escritura de forma natural. Me explico: en los libros de erótica que estoy leyendo ahora, aparecen los conceptos de feminismo y de machismo, y se critica de forma algo superficial el amor romántico o amor tóxico, pero suena a que el discurso está regurgitado sobre las páginas porque ahora el feminismo tiene que estar aunque la persona que escribe no le dé mucha relevancia, o no se haya informado en detalle.

Esta sección de la literatura (además de otros géneros literarios con un nicho claro) suele tener tramas y dinámicas entre los personajes muy parecidas en todos sus libros. Es decir, son predecibles. Al final así es como funcionan por norma general las editoriales: ven aquello que genera ventas y lo repiten porque es más difícil generar público nuevo que vender al que ya existía para otras novelas del mismo género. El problema es que en la novela romántica y erótica esas tramas son muy tóxicas.

Pero los tiempos cambian, las ideas cambian y por lo tanto los intereses del público cambian también, haciendo que las editoriales se tengan que adaptar y buscar novelas frescas que reflejen esa transición. Espero que el boom de la sexualidad femenina que estamos viviendo se refleje en un cambio de la perspectiva de las relaciones en la erótica que se vende, porque la cultura juega un rol fundamental en nuestra socialización y en los patrones que seguimos en pareja y en otros aspectos de nuestra vida. Se empiezan a ver esos cambios en los libros más actuales, pero aún queda mucho por hacer. Creo que los libros pueden hacer mucho bien a la hora de desmontar prejuicios y jerarquías, y siento que ha llegado el momento de que ocurra esto en el género erótico.

Recomiéndales a nuestras lectoras una plataforma dedicada a la sexualidad, una película erótica y un libro referencial para autoras noveles.

Plataformas dedicadas a la sexualidad: he dicho antes que siempre recomiendo mejor seguir a sexólogas, así que os dejo aquí la cuenta de Mónica de @vivalavulvaylavida, que tiene una perspectiva crítica (¡que no criticona!) sobre la sexualidad. Como entenderéis, a mí me chifla, porque hace falta esta conceptualización crítica para poder avanzar hacia una sexualidad más placentera para las mujeres, que nos aporte todo el bienestar que el sexo nos puede dar.

Película erótica: Nola Darling (She’s gotta have it en inglés), es una película de Spike Lee que me cautivó por la belleza de las escenas eróticas.

Libro referencial para autoras noveles: admito que los libros que he leído para atreverme con la escritura y mejorar tanto mi gestión del tiempo como mi calidad están en inglés, así que no sé si seré de mucha ayuda. Para mí los mejores recursos han sido F*ck being humble de Stefanie Sword-Williams y el podcast Write Now de Sarah Warner. El que recomienda todo el mundo es Mientras escribo de Stephen King, pero yo ese no lo he leído aún.

¿Qué proyectos tienes a corto, medio y largo plazo? ¿Dónde pueden nuestras lectoras encontrarte, leerte y seguirte?

Mi proyecto a corto plazo es sacar la segunda parte de la colección de Afrodisiacos, que sería la sección lésbica de la colección, frente a Papayas y plátanos que es la parte heterosexual. Aún no he hecho el anuncio del título, pero creo que es fácil adivinar por dónde van los tiros.

A medio plazo tengo varias cosas. Igual soy demasiado ambiciosa… Quiero estrenar un podcast en el que divagar sobre la gran pregunta que me habéis hecho antes: ¿dónde intersecciona el feminismo con el sexo y el erotismo? Tengo muchísimas preguntas sobre esto, porque una cosa es la teoría sobre la igualdad como factor ineludible en el erotismo, y otra la práctica de cómo se manifiestan las injusticias en el día a día respecto al sexo.

Estoy trabajando también en una colección de relatos de Halloween para la cual espero tener colaboración de otros/as autores/as pero no quiero dar muchos detalles porque esto aún está en el aire. Además estoy escribiendo una novela en la que exploro las dificultades y la ambición de ser artista y los conceptos de erotismo, sexualidad, y la creación erótica.

Y a largo plazo… me da miedo pensar a largo plazo. Pero lo he hecho. Mi deseo último es poder dedicarme por entero a la escritura y al podcast, pero hay mucho trabajo por delante para lograr eso: escritura, marketing, diseño, grabación, edición… Siempre da palo hablar de dinero y de tiempo, pero al final son las dos cosas que mueven el mundo. De momento lo que tengo pendiente es seguir escribiendo, evidentemente, y quizá abrir un Patreon para sustentar el podcast y las reseñas. Esos serían los primeros pasos que estoy considerando para hacer de ese sueño una realidad, pero al compaginarlo con un trabajo a jornada completa, voy poco a poco para no perder el balance entre pasión y salud mental. Os quiero dar mucho las gracias por la visibilidad que me dais, esto sin duda ayuda a que ese sueño se haga realidad y no os puedo estar más agradecida, además con la admiración que le tengo a esta revista, me hizo mucha ilusión que quisierais entrevistarme.

Por el momento, me podéis seguir en instagram (@clementine_lips), twitter (@ClementineLips) u os podéis suscribir a mi newsletter en la web, a través de la cual obtendréis un relato gratuito, además de información mensual de los proyectos que llevo.

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