Coloquio Poético Primaveral

Con Tamara López y Silvia Mago

¿Cuánto peso tiene la naturaleza en vuestro imaginario poético y qué elementos naturales tendéis a mencionar explícitamente en vuestras composiciones?

Tamara López: Bueno, es lógico que las mariposas, jaja. Pero no como lepidópteros tal cual, sino como esas putas que, a veces, y cuando nos dejamos llevar por el corazón, nos intentan joder la vida. Creo que mis poemas no tienden a hablar de naturaleza de modo literal.

Silvia Mago: Creo que la naturaleza cada vez tiene más peso entre mis letras. Siempre le he escrito al mar y al viento, porque son mi casa, me he criado entre las olas y el levante. Pero conforme los años han ido pasando, me he dado cuenta de que recurro muchísimo más a lo natural y describo lo que siento a través de los bosques, los árboles, la tierra, las semillas, las flores, las hojas que planean hasta caer… y del mar, siempre del mar.

Como lectoras, ¿hasta qué punto creéis que se ha actualizado la fuente simbológica natural?, ¿hemos dejado de escribir sobre flores, pájaros y lluvia o simplemente hemos innovado en la forma de referirnos a ellos? ¿Os gusta u os incordia encontrar dichos términos clásicos?

TL: Está feo decirlo, pero no soy lectora acérrima de poesía. De hecho, la mayoría no la entiendo. Sí me gusta la contemporánea, la que pasa un poco de rimas y estrofas y se deja llevar por lo irracional. La que saca afuera los trozos rotos, rimen o no rimen.

Y sí, creo que este tipo de poesía de la que hablo se aleja de lo clásico, por lo que la naturaleza no está tan presente.

SM: Creo que la literatura va cambiando conforme lo hacemos nosotras, y por consecuente, la simbología va variando. Por ejemplo, en Cumbres Borrascosas (1847) de la maravillosa Emily Brontë la naturaleza es un escenario que simboliza la libertad, lo alejado de las normas, donde no hay límites. Por otro lado, en el libro de Irene Solà “Canto yo y la montaña baila” (2019), la naturaleza es una protagonista, representa la vida, lo que fluye, lo que somos y en lo que nos convertiremos. Pienso que sí seguimos escribiendo sobre ella, y entre toda la amplia gama de lecturas que podemos encontrar en la actualidad, hay un espacio para hablar sobre los elementos naturales, sin perder estos su importante influencia. 

Otro ejemplo: Lorca, el rey de los símbolos, solía asociar la luna a la muerte. Hoy también nos encontramos cantándole a la luna, escribiéndole poemas, empleándola como recurso literario y cargándola de un significado más allá de su función como satélite. En mi humilde opinión, no hemos dejado de escribir sobre la naturaleza, seguimos viéndola, acariciándola y utilizándola para describir mucho de lo que nos palpita en el pecho. Y aunque los tiempos cambian, la luna sigue ahí.

Vayamos a la faceta más onírica del medio natural: ¿Qué elementos de naturaleza fantástica -personajes, mitología, leyendas- incluís con mayor frecuencia en vuestros poemas?

TL: Bueno, no sé bien si como personajes fantásticos valen los fantasmas, pero en mi poemario hablo de alguno de ellos.

SM: Normalmente no suelo incluir elementos fantásticos, pero en los últimos años he escrito algunos poemas sobre mitos como el de Inanna y Proserpina. También escribí un relato sobre los demonios, que disfruté muchísimo por la libertad artística que me brindaba. 

Recientemente he terminado de escribir mi último libro de poesía (¡ojalá algún día pueda compartirlo con vosotras!) y solo voy a decir que la temática gira en torno a un personaje de un libro y a un mito griego.

Como creadoras -desde un punto de vista amplio, no solo poético-, ¿cómo integráis la figura de la mujer en el contexto de la naturaleza?

TL: ¿Acaso la mujer no es lo más bello y natural que existe por sí sola? Creo que, como mujer, la tengo presente en todos mis escritos.

SM: Equiparo ambas a la vida. No porque la mujer pueda dar vida, sino porque lo es. Para mí, tanto la mujer como la naturaleza son amplitud, posibilidades, fuerza, extensión, poder, movimiento, lucha, fuego, tiempo. Y escribir sobre la mujer es escribir sobre la naturaleza. Me gusta ir jugando y pasando de una a otra, hablando de los brazos como troncos, los cabellos como ramas, los dedos como espinas, los ojos como hojas… en mi cabeza se fusionan hasta que son solo una. 

Tamara, Vomitando mariposas muertas es una tremenda lucha entre dolor y amor. Sin pretender sonar capciosos, ¿qué sentimiento te inspiró con más fuerza a la hora de escribir los poemas que lo retratan? ¿Por qué? ¿Qué diferencias destacarías comparativamente entre el proceso de composición de unos y otros poemas?

Respuesta: Creo que el sentimiento con el que comencé a escribirlo fue uno de liberación. Sí, fue sentirme libre, al fin, para expresar lo que me diese la gana. La diferencia más grande es que en los primeros poemas estaba totalmente rota, y en los últimos soy quien soy ahora: la mujer más enamorada y feliz del mundo.

Silvia, ¿consideras alguna época del año -primavera, verano, otoño, invierno o bien vacaciones, periodo de mayor estrés, etc.- como un espacio de tiempo particularmente más productivo para tu poesía? Conformándonos ahora con los espacios de veinticuatro horas, ¿eres escritora nocturna o escritora diurna?

Respuesta: Creo que en aquellos periodos en los que siento mayor malestar o ansiedad escribo mucho más. Sobre todo como vía de escape, tratando de quitarme algo del dolor o presión que se conforman en torno a mi pecho. Siempre he dicho que no sé escribir cuando estoy bien, porque mi relación con la escritura ha tendido a ser de desahogo y una manera de sobrevivirme, más que un mero medio de expresión. 

Normalmente, escribo por la tarde. Las mañanas son caóticas y una vez cae el sol pero aún hay resquicios de luz, todo se vuelve tranquilo, el ruido afloja y se me hace más sencillo coger el bolígrafo. Aun así, cuando escribir es una ‘necesidad’ y siento un nudo alrededor de mi garganta, prefiero las noches por la tranquilidad y la soledad agradable que las envuelven. 

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Silvia pregunta a Tamara: “¿Qué significa para ti escribir? ¿Cuáles son las/los poetas que más te han inspirado?, ¿hay alguna palabra o concepto que tengas muy presente en tus poemas?”

Respuesta: Escribir es un modo de vida, es algo natural, necesario. No solo relatos o poemas, sino, incluso, cualquier post de mi web, o las actualizaciones diarias de mi agenda. Las letras me hacen feliz.

Pues si no la habéis leído ya, os recomiendo muy mucho a Irene X. Y, hablando de naturaleza, os dejo una de sus citas:

“Soy mujer, dime qué coño tengo que envidiarle a la puta primavera”.

Tamara pregunta a Silvia: “¿Crees que el tiempo afecta a lo que escribimos? Es decir, ¿la lluvia, las tormentas, un día gris… pueden hacer que nuestras letras sean más tristes y nostálgicas?”

Respuesta: En mi caso es un rotundo sí. De pequeña solía decir que era “meteoropática” porque cuando el tiempo estaba gris, mi estado de ánimo hacía juego con las nubes. Tengo la suerte de vivir en una ciudad donde frecuenta el sol y la calidez propia del mar, pero en las épocas lluviosas o con varios días nublados sin pizca de luz, me siento más triste y las letras que salen de mis manos también lo son.

¿Qué proyectos literarios tenéis a corto y medio plazo?

TL: Pues ya tengo fecha de publicación de Crónica de sucesos 2 que, si no pasa nada, será para mediados de 2022. También voy a publicar este año una antología a cuatro manos con mi querida Rain Cross, además de Abandonados, antología terrorífica coordinada por mí, que se publicará el último mes de 2021.

Hay más cosillas, pero aún no puedo decir nada.

SM: Hace dos años comencé a escribir un poemario muy especial y nunca me vi capaz de terminarlo, añadía y quitaba poemas casi al mismo tiempo. Hasta hace literalmente tres días, donde decidí ordenar, corregir lo mil veces corregido y ponerle punto y final. El miedo, la inseguridad y el síndrome de la impostora han estado apretando con fuerza, pero una vez lo di por finalizado, me he sentido muy emocionada con el resultado. A corto plazo me gustaría buscarle una casa editorial y poder compartir este trozo de mí, que es, hasta la fecha, el libro del que más orgullosa me siento.

A medio plazo, tengo algunas colaboraciones en el horno con una artista increíble y muchas ganas de poder seguir mostrándoos el contenido que voy creando. ¡Muchas gracias por todo!

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