NOEMÍ SAN JUAN

F DE MUJER

¿Cómo es y cómo se gesta tu relación con el Feminismo? ¿Qué grandes referentes y qué herramientas has tenido para instruirte en él?

Encuentro mis referentes en lo más cercano, en mi propia familia. Me gusta decir que siempre ha sido lo más parecido a un matriarcado, en el que hubo también hombres excepcionales, por supuesto, que desde hace varias generaciones entendieron la importancia de la igualdad y la independencia de las mujeres…

En Nietas de la Memoria cuento cómo mi bisabuela Benita sacó a sus hijos adelante después de que su marido fuera asesinado y su familia depurada por el régimen franquista. Mi abuela Lola tuvo que adaptarse a esa situación y empezar a luchar desde muy niña.

Si lo consiguieron, además de por su fortaleza, fue por la educación que ellas mismas recibieron… de hecho los padres y abuelos de Benita la criaron a ella y a sus hermanas dentro de esos valores de Igualdad, libertad e independencia.

Es el germen de un feminismo que perduró hasta la generación de mi madre, presente en todas las reivindicaciones por la igualdad durante la Dictadura y que en los años 70 decidió luchar contra los elementos por una maternidad en solitario. Y por supuesto incluyéndome a mí, que fui educada en esos mismos valores.

Al margen de mi familia, mis grandes referentes han estado muy relacionadas con el mundo del periodismo. Desde muy niña admiré a Rosa María Calaf, a Carmen Sarmiento… Ellas inspiraron a muchas periodistas de mi generación, entre las que me incluyo junto a otras autoras de Nietas de la Memoria… El hecho de que Carmen Sarmiento haya escrito el prólogo de nuestro libro es un orgullo y un honor que nunca hubiera podido imaginar.

¿Cómo crees que afronta el Feminismo esta época de pandemia en relación a cómo se trató la marcha del 8 de Marzo de 2020 y la imposibilidad de poder salir a la calle con la invisibilidad que ello conlleva? Por otra parte, ¿cómo ves la estructura actual del Feminismo, con tantas vertientes y tantos caminos diferentes como presenta ahora?

Sin duda la Pandemia ha hecho mucha mella. Primero porque se intentó demonizar la manifestación del 8 de marzo de 2020. Un día en que se celebraron en España competiciones deportivas, mítines políticos, fiestas privadas, misas y todos los centros comerciales estaban abiertos, porque nadie sabía lo que se nos venía encima. Sin embargo solo se culpabilizó a las mujeres.

Obviamente este 8 de marzo de 2021 ha sido muy diferente… En los días previos se trató a las mujeres con gran paternalismo, algo que resultó bastante molesto y de hecho así se reflejó en las redes sociales.

La Pandemia hizo que las concentraciones fueran muy diferentes a años anteriores o que directamente no se celebrasen. Pero aun con la imposibilidad de salir a la calle en ciudades como Madrid (sí en otros puntos de España) el feminismo está más vivo que nunca y seguimos reivindicando la necesidad de alcanzar una igualdad real y efectiva y de proteger a todas las mujeres maltratadas que se han pasado los meses del confinamiento encerradas con sus agresores, por poner dos ejemplos.

¿Cómo sientes la relación entre Feminismo y medios de comunicación, entre la voz de la mujer y el ámbito periodístico desde dentro, desde tu propia experiencia profesional? ¿Qué consideras que falta y de qué formas personalizas tú ese compromiso tan necesario?

Creo que vamos avanzando poco a poco. Es una lucha diaria, pero cada vez hay más mujeres en puestos de responsabilidad y escuchamos más voces de expertas en los medios. Aun así, queda mucho por hacer en diversos ámbitos. El techo de cristal sigue ahí, la desigualdad salarial, las dificultades para la conciliación… Y es necesario un gran trabajo con respecto al tratamiento informativo que se confiere a algunos temas. Especialmente a los relacionados con la violencia machista… Seguimos viendo titulares en los que las mujeres “mueren” a pesar de haber sido apuñaladas media docena de veces, o en los que una bebé de 22 meses ha sido “penetrada” y no violada por un hombre. Hemos de repensar mucho la profesión y para eso somos necesarios todos. Hombres y mujeres debemos remar en la misma dirección y trabajar por visibilizar el trabajo de las mujeres, de las expertas… Y educar a nuestros lectores y audiencias para reconocer y prevenir la violencia específica que históricamente se ha ejercido sobre las mujeres y las niñas por el mero hecho de serlo.

Silvia Laplana ha denunciado recientemente comentarios machistas y repulsivos que aún siguen siendo comunes hacia presentadoras, meteorólogas y periodistas de televisión. ¿Cómo crees que se puede atajar esto de una vez por todas? ¿Es realmente posible reeducar y deconstruir nuestra sociedad a estas alturas o tenemos que limitarnos a esperar que las nuevas generaciones sean mucho más respetuosas?

Silvia es una profesional de diez, además de una excelente persona y compañera. El pasado 8 de marzo estalló, con razón, debido a ese deleznable comentario que recibió en Twitter, precisamente el Día Internacional de la Mujer. Cuando hizo público el mensaje que había recibido las redes se volcaron con ella, pero también hubo quienes justificaron el comentario machista o le restaron importancia. No es la primera vez que sucede algo así. Los apoyos, cuando se produce un mensaje de ese tipo están bien, pero no son suficientes. Para atajarlo es necesario educar y reeducar. Educar a nuestros hijos en el respeto y la igualdad y reeducar a quienes ya son adultos y ven el mundo con esas gafas distorsionadas, en las que un hombre puede decirle a una mujer lo que le dé la gana sin consecuencias. Los autores de esos mensajes tienen que ver que su entorno recrimina ese comportamiento. Y para eso, una vez más, los hombres tienen que ser nuestros aliados. Si no se implican, si no condenan esos mensajes en Twitter o en sus grupos de amigos en WhatsApp, los están perpetuando. Algún día serán sus propias hijas las que tengan que soportar ese tipo de comportamiento.

Creo que cada vez más hombres son conscientes de que les necesitamos a nuestro lado en esa lucha por la igualdad y el respeto, pero lo que le sucedió a Silvia muestra que todavía queda un largo trecho por recorrer también en ese sentido.

Continuando con esa última esperanza, como madre, ¿qué diferencias percibes entre la educación -en el seno familiar, pero también en el ámbito escolar- que recibiste tú y esa que les estás y les están aportando a tus hijos?

Yo fui educada en igualdad, y la educación que damos en casa a nuestros hijos va también en esa dirección.

Por otro lado, siento que el feminismo, la igualdad, está mucho más vivo en el ámbito escolar que cuando yo fui al colegio. No sólo se trabaja para que ellos sean y se consideren iguales, también para ofrecer a las niñas referentes de los que quizá no dispusimos tan fácilmente en mi generación. La mujer siempre ha estado en segunda fila en la Literatura, la Historia, en el Deporte… y sobre todo en la Ciencia. Ahora gracias al Día de la Niña y la Ciencia, visibilizamos referentes que siempre han estado ahí, pero han permanecido ocultos. Y se hacen muy buenas campañas como #NoMoreMatildas. También se trabaja por la prevención de la violencia contra las mujeres. Lo ideal, a partir de aquí, será que la agenda feminista se incorpore de forma transversal a la educación. Solo así conseguiremos en el futuro una sociedad más igualitaria.

¿Qué grado de importancia le das a la Literatura en esa educación y, especialmente, en el cultivo de valores como la igualdad entre la mujer y el hombre?

Es fundamental. Por suerte en los últimos años cada vez hay más ejemplos en literatura, en obras para adultos y también para niños. Ahora se reinterpretan muchos cuentos y las niñas ya no quieren ser princesas. Hay otras obras que recogen nombres de mujeres invisibilizadas a pesar de ser fundamentales para la historia, explicados en un lenguaje accesible para los más jóvenes. Es muy positivo que puedan disponer de esos referentes en la literatura infantil y juvenil. Sin embargo, no alcanzaremos la igualdad real hasta que dejen de ser necesarios los libros sobre mujeres extraordinarias, o sobre mujeres rebeldes que consiguieron cambiar la historia. Lo habremos conseguido cuando sus nombres se incorporen a los libros junto a los de los varones, en pie de igualdad.

¿Cómo valoras la presencia cada vez más notoria de autoras en el panorama literario? Nos interesa especialmente tu opinión acerca de las editoriales exclusivamente destinadas a la publicación de ellas, su auge en los premios más prestigiosos y los posibles inconvenientes de una estrategia comercial derivada del gran cambio de paradigma.

La Literatura no escapa a la brecha de género que lo impregna casi todo. Y de hecho en términos generales a las mujeres nos cuesta más trabajo que nos publiquen en cualquier género literario. Los datos nos dicen que las mujeres leen más que los hombres. Hay más mujeres lectoras, que acuden a autores tanto masculinos como femeninos. Sin embargo, los hombres suelen leer más a otros hombres, se fijan menos en las autoras.

Ahora hay editoriales que apuestan por nosotras, que se dedican de forma exclusiva a publicar a mujeres. ¿Se conseguiría así cerrar esa brecha? Quizá, pero existe otro peligro: que las mujeres acaben escribiendo y consumiendo más temas de “corte” femenino. Lo deseable sería que no tuviera que existir esa discriminación, que el mercado fuese más igualitario. Y calidad hay de sobra. Puedes verlo, como dices en la pregunta, en el auge de las mujeres en los premios más prestigiosos. Aquí quiero destacar, por ejemplo, el Premio Nacional de Ensayo 2020 a Irene Vallejo por El infinito en un junco.

Tu contribución a la maravillosa obra Nietas de la Memoria (Bala Perdida, 2020), ‘Lola y Benita. Las cartas perdidas’, dedicada a tu abuela y tu bisabuela, habla ya desde su título de una necesidad de transmisión vital: la herencia del testimonio. ¿Cómo configuras la amalgama de voces desde la fidelidad vs. el aporte de la visión propia, personal? ¿Cómo filtras lo escuchado hacia la materialización en texto y cómo introduces el toque de tu voz?

Lo cierto es que mi abuela fue una gran narradora. En ese sentido, a veces ha sido relativamente sencillo, porque algunos pasajes los había escuchado tantas veces que era como si la tuviera susurrando al oído. Otros episodios han sido mucho más complicados, porque ella siempre intentó restar dramatismo, decía que como solo era una niña todo aquello lo vivió como una aventura… Al ponerme a escribir para contarlo (además) en primera persona, me he dado cuenta de que lo que hizo fue ahorrarnos las partes más duras para no hacernos sufrir. Esas, que también había que contar, han sido las más difíciles.

Yo quería ser fiel a los hechos, contar lo que sucedió, pero al hacerlo he intentado respetar, en lo posible, su punto de vista inocente y limpio, sin añadir adornos ni dramatismo. Es una forma más de rendirle homenaje. Ella no pudo ver publicado este relato, que comencé a escribir sólo unos días después de su muerte. Pero me gusta pensar que se habría reconocido en esas líneas.

¿En qué punto se encuentra actualmente la maravillosa labor que realizáis desde Nietas de la Memoria (https://nietasdelamemoria.com/ )?

Nietas de la Memoria es mucho más que un libro. Nosotras hemos abierto el camino, pero no queremos que se quede ahí. Nos hemos propuesto rescatar las historias de otras abuelas contadas por sus nietas para elaborar un mapa de la memoria de las mujeres durante la Guerra Civil y la Dictadura y ofrecer una visión panorámica de cómo sobrevivieron ellas a ese periodo a lo largo y ancho de nuestra geografía. Con esa intención nació el blog Otras Nietas, que alberga nuestra página web www.nietasdelamemoria.com . Animamos a todas las nietas, también nietos, que quieran mantener viva la memoria de las mujeres de su familia, a compartir esos recuerdos con nosotras para elaborar esos textos. Teniendo en cuenta además que el tiempo apremia. Se trata de mujeres de edad avanzada y en muchos casos ya fallecidas. Reconocer su valor y su fortaleza es la mejor forma de rendir homenaje a una generación que está desapareciendo y que se ha visto diezmada a causa del Coronavirus. Por eso es urgente recoger cuanto antes las vidas de mujeres reales que nos hicieron tal como somos hoy, para que no caigan en el olvido.

¿Cuáles son tus proyectos a corto y medio plazo?

De momento seguimos trabajando en el blog Otras Nietas y durante los próximos meses intentaremos recuperar las presentaciones de nuestro libro, que no pudimos acometer por motivos sanitarios. Tenemos varios actos en agenda y si la Pandemia nos deja estaremos en Ferias y eventos en distintos puntos de España. Es algo que nos ilusiona especialmente, ya que la presentación de Nietas de la Memoria iba a celebrarse precisamente el 14 de marzo de 2020. El día que la normalidad saltó por los aires.

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