María Peñafiel de Blas

¿Cómo se definiría María Peñafiel de Blas si fuera un personaje literario? ¿Cuándo y cómo descubres la Literatura y en qué momento y por qué decides ocupar el otro lado del texto y realizarte como escritora? 

Si fuese un personaje literario sería uno aventurero, emocional e introspectivo. Y puestos a pedir, también musical. Sería una mezcla de Tintín de Hergé, de Jo March de Mujercitas y de Valeria, la protagonista de mi libro favorito: Bailarina, de Jorge Ruíz. En cuanto a la otra pregunta; comencé a adentrarme de lleno en la literatura en la biblioteca de mi colegio, de mano de Mara, la bibliotecaria del centro. Le guardo un lugar especial en el apartado de agradecimientos del libro. Ella fue quien, con su ilusión, engendró en mí esa semillita de curiosidad por la literatura en todas sus formas. Recuerdo pasar recreos enteros en la biblioteca devorando la saga de Tintín y descubriendo, sin darme cuenta, mi vocación de periodista. También recuerdo con especial cariño los premios que nos daba Mara cuando recitábamos de memoria poemas como el famoso “Caminante No Hay Camino ́ ́ de Machado. 

¿Cómo fue el proceso creativo de Kinesfera y cómo consideras que has evolucionado como autora desde su publicación hasta hoy que nos presentas su segunda edición un año después? 

El proceso creativo de Kinesfera ha sido lento, pausado, meditado. He ido recogiendo destellos y sombras de historias que he vivido o que personas cercanas han vivido a mi alrededor, sobre todo. Ha sido un largo camino que ha durado toda mi adolescencia y me ha servido como paso a la madurez. Gracias a mis reflexiones he conseguido asentar mis valores, mis metas y reconocer de verdad cuáles son mis sueños. El libro me aporta seguridad: cuando me pierdo me encuentro entre mis letras. Creo que mostrarme al mundo tal cual soy (o como intento ser) me quita un gran peso de encima, porque he sido valiente y ahora ya puedo afirmar que este ha sido el primer paso para liberarme de prejuicios y del qué dirán. 

¿Cuánto autobiografismo presenta la obra? ¿Qué nos cuenta Kinesfera de María? ¿Por qué Círculo Rojo como hogar elegido? 

Volviendo a rescatar a Mara, la cito en esta ocasión para responder a la pregunta. Cuando le entregué el primer boceto de lo que iba a ser Kinesfera para que le echara un vistazo, me lo devolvió con algunos apuntes. De entre ellos destaco la siguiente frase: `María, tú no escribes, tú te escribes a ti misma’. Creo que con esa frase puedo responder a la pregunta acerca de cuánto autobiografismo hay en la obra… Kinesfera es una carta de presentación de la María que quiero llegar a ser. Kinesfera son mis primeros intentos de definirme, es una manera de domar a esos demonios de la adolescencia. Kinesfera es la calma que yo necesito para encontrarme en este mundo tan ruidoso. Por otro lado, he escogido Círculo Rojo porque al ser tan joven necesitaba estar tutelada por alguien que me fuera guiando en el proceso editorial y que me ayudase con los trámites administrativos y demás cuestiones legales. Gracias a Raquel, la asesora, aprendí el proceso y fui descubriendo el camino. 

El texto es ajeno en varios aspectos al enfoque y la temática habituales -con todo lo bueno que ello supone-. ¿De qué se alimenta tu imaginario? ¿Cómo influye en tu subconsciente creativo tu gusto por el Arte en sus diferentes formas y tu interés por los mundos de la física o los sueños -el onirismo-, entre otros? 

Mi imaginario es como una termomix: lleno de inspiraciones diversas de distintas ramas y entremezcladas en mis puñados de letras. Poesía, Cine, Psicología y Filosofía son los pilares fuertes a los que me agarro a la hora de conformar mi imaginario; pero, sin duda, la música es mi principal fuente de inspiración y la que siempre consigue rescatarme. Me inspiran mucho mis amigas artistas y la forma de afrontar la vida que tienen ciertas personas a mi alrededor. El concepto de kinesfera lo rescaté de mis clases de teatro en la escuela Expresarte: es un concepto que se utiliza en el teatro físico para reconocer el espacio y reconocerse dentro de él: para denotar presencia y poder aprenderte dentro de tus límites físicos. Es aquella cúpula imaginaria que nos rodea, aquella con la que podemos jugar. Podemos realizar movimientos relajados o de mayor tensión para ver hasta donde podemos abarcar, y trabajar la movilidad para extender más aún nuestros movimientos. ¿No es la kinesfera una gran metáfora de la vida? El mundo onírico, por otra parte, siempre está muy presente en mi día a día. Desde hace tiempo tengo la peculiar sensación de recordar muy nítidamente lo que sueño por las noches. De esa conversación con el subconsciente tiro muchas veces para escribir; además, conecto de una forma más espiritual con mi interior gracias a la meditación que hago por las noches. Muy recomendado. 

¿Reconoces en algún punto de tu escritura literaria un cierto toque proveniente de tu faceta periodística y eminentemente comunicativa? ¿Cómo logras desvincular ambos terrenos -el poético y el periodístico- a la hora de elaborar un texto ligado a uno u otro ámbito? 

Yo creo que la curiosidad es lo que une ambas facetas. Para desvincular ambos ámbitos trato de distinguir entre objetividad y subjetividad y entender a qué público me dirijo y el contexto. Lo poético es íntimo, lo periodístico, algo más impersonal; aunque hay excepciones. Encuentro un punto de unión muy potente para mí en las crónicas musicales entre la prosa poética y el periodismo, por ejemplo. 

El gremio artístico tiende a renegar en cierto modo de aquello que hizo y que hoy le resulta anticuado, irreconocible o vergonzoso. Por supuesto sin recurrir a tales extremos, ¿qué cambiarías del Kinesfera primerizo tiempo después? ¿Qué ha sido lo más satisfactorio que te ha aportado la obra en todo este recorrido y qué ha sido lo más difícil si miras con perspectiva? 

Por ahora, ha pasado poco tiempo desde que publiqué el libro, así que todavía no me ha dado tiempo a arrepentirme, jajaja. No obstante, creo que no cambiaría nada, porque sería renegar de la María del pasado y ofenderla de alguna manera. Yo soy muy de Heráclito y de su <>; tengo claro que yo ya no soy la misma María que era cuando escribí kinesfera, pero, para llegar a ser la que soy hoy, tuve que ser la que fui ayer. Hay que entender el contexto en cada texto. Y respetar el proceso lento del crecimiento. Aquello que desee cambiar de este libro me servirá para ser mejor escritora en un futuro. No quiero entender el cambio como un lastre o sufrimiento innecesario. Por otro lado, lo más satisfactorio de escribir Kinesfera ha sido poder conectar más íntimamente con las personas de mi alrededor: muchos vínculos se han estrechado y he podido conocer más a mi gente por los textos que les han llegado al corazón. ¿Lo más difícil? Escribir y regalar, como dice mi abuela Alicia, mis pepitas de oro de la manzana. Creo que ahora estoy un paso más cerca de convertirme en una persona real y auténtica. 

¿Cómo valoras el panorama poético actual y cómo crees que se inserta tu obra en el conjunto literario de las autoras emergentes? 

El panorama poético actual por el que yo me empiezo a mover por Madrid está lleno de grandísimas voces emergentes. Recomiendo lugares como el Aleatorio Bar, Micro Abierto MaDreams, Sala Búho Real y un largo etc que reúnen voces nuevas y llenas de vitalidad y de ganas de comerse el mundo. Deseo firmemente que mi futura obra beba de este tipo de rincones especiales de Madrid y logre integrarse en este nuevo y arrollador conjunto literario lleno de oportunidades. 

Recomiéndanos: a) una canción como BSO de Kinesfera; b) un lugar, paraje o sitio para leerlo con cierto sentido inmersivo; c) un referente literario que te haya influenciado de algún modo a lo largo de su escritura; d) un snack, un aperitivo o una comida para acompañar su lectura. 

¡Me encanta esta pregunta! Pues la canción definitiva como BSO de Kinesfera (tras mucha meditación) es `Vas a Encontrarte’ de Muerdo, cantautor murciano. Quien me conozca bien sabe qué lugar voy a elegir… jajaja, sin duda, el paraje ideal para mí sería leerlo tumbada en cualquier prao de mi pueblo, Piñeres de Aller, en Asturias. Un verdadero trocito de paraíso natural que recomiendo visitar. Quedáis invitadísimos/as. En cuanto a referentes, existen bastantes, pero si tengo que elegir, elijo a mi abuela Margarita, escritora sensible y que siempre dice que soy su legado en el ámbito literario. La verdad es que es un orgullo tener una abuela tan especial. Por último, un postre dulce. Vuestro favorito. Por mi parte, un buen Brownie de chocolate, por ejemplo. Sírvanse a su gusto. 

¿Qué proyectos tienes a corto, medio y largo plazo? ¿Dónde pueden encontrarte y seguirte nuestros lectores? 

Mi objetivo es plasmar mis historias en el formato audiovisual. Podéis encontrarme en Instagram en la cuenta @caosdionisiaco ¡Gracias por la entrevista! Besos y abrazos literarios.

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