Elena Solera

¿Quién es Elena Solera desde lo no-literario? ¿Qué intereses e inquietudes tiene nuestra autora del relato del mes de abril?

Pues Elena Solera es una servidora, bajita, con malas pulgas cuando no se toma el café y dicen sus amigos que tiene un gran corazón (espero que sea cierto). Y un sentido del humor raro. Eso también lo dicen mucho, jejeje… Soy periodista, durante varios años trabajé en medios de comunicación y desde hace unos cuantos me dedico a actividades de comunicación y marketing. Nací en Pedro Muñoz, una villa manchega de cuyo nombre siempre quiero acordarme y desde hace unos meses vivo en Albacete, el Nueva York de La Mancha. Mis inquietudes pasan todas por la curiosidad, entendida como el deseo de aprender. Me apasiona viajar: he vivido en Madrid, en Bruselas y en Estambul. Me encanta el rock y bailo (o bailaba cuando se podía) lindy hop. Me interesan la gastronomía y los vinos.

¿Cuándo y cómo nace tu pasión por la Literatura como lectora y qué textos propios mostrarías orgullosa a nuestros lectores para presentarte como autora?

Creo que mi pasión como escritora nació a partir de un “estado”: mi casa siempre estuvo llena de libros. Como muchos apasionados de las letras, cuando era niña leía cualquier cosa que cayera en mis manos. La primera vez que tuve intención de escribir un libro tenía quince o dieciséis años, creo, y quería participar en la Ruta Quetzal. No obtuve una plaza pero el deseo de escribir me dejó una herida oculta que no supe sanar. Escribí mucho siendo periodista pero he comenzado a trabajar la ficción de forma reciente, desde hace unos tres o cuatro años. Estaría orgullosa de enseñar mi primera novelette, que no ha sido publicada, y muchos de mis relatos. En concreto, tengo un relato muy especial para mí, que habla de la historia de mi abuelo Andrés. A su padre se lo llevaron en la Guerra Civil. Lo escribí con mucho cariño y creo que se nota.

¿Cuáles son tus referentes y cómo definirías tu estilo, así como tu imaginario?

Destacaría las grandes cuentistas latinoamericanas y españolas actuales, como Sara Mesa, Mariana Enríquez, Mónica Ojeda, Elia Barceló, Maria Fernanda Ampuero, Clara Obligado, Marina Perezagua, Liliana Colanzi y Samantha Schweblin, y grandes relatistas en castellano del siglo XX como Roberto Bolaño, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.

Creo que en mi obra destaca la convivencia de elementos muy diferentes entre sí, a veces opuestos. Mis protagonistas pueden ser personas muy duras pero de una sensibilidad finísima; en ella conviven elementos rurales y ambientes urbanos, me gusta adoptar voces muy distantes entre sí… Uso con frecuencia escenarios de viajes pasados (Estados Unidos, México, Francia, Birmania, diferentes ciudades de España…). El hecho de encontrarme en un lugar diferente activa mi imaginación. Desde el punto de vista de los temas que me obsesionan: la búsqueda, la soledad, la infancia, la exclusión, la felicidad, la violencia no explícita, la convivencia, el civismo. Creo, y quizás en esto no me diferencio de lo que pretenden otros escritores, que me obsesiona ser capaz de plasmar una emoción que no puede describirse fácilmente, no al menos con dos o tres palabras.

¿Cómo es tu proceso creativo y qué géneros manejas principalmente?

No tengo una sola vía para encarar la escritura de un texto. Algunas veces tengo una idea y de ella nace un deseo muy grande de crear un relato alrededor. Es una corriente de palabras que, si no interrumpo, da lugar a una forma que hay que pulir pero se parece mucho al relato final. Otras veces tengo una idea vaga y tengo que probar varios recursos hasta que doy con una combinación de estructura, voz, narrador, atmósfera… que me permite contar esa historia. Tengo que confesar que muchas veces, la mayoría, el relato final no es del todo fiel a la idea que tenía en un principio. Pero aun así en el camino siempre hay descubrimientos interesantes.

En cuanto a géneros, considero que me encuentro en una fase de exploración. Últimamente he escrito obras que tienen que ver con el realismo sucio, realismo mágico, fantasía (oscura), terror y gótico, ciencia ficción, romántica, negra, costumbrista… Aún no sé qué hago mejor y me divierte mucho adentrarme en géneros diferentes.

¿Cómo se gesta “Un brasero de cenizas incandescentes”?

A partir de un ejercicio en el taller de escritura al que asisto. Nuestro profesor (Eloy Cebrián) nos habló de la frase de Chéjov: “Quita todo lo que no tenga relevancia para la historia. Si dices en el primer capítulo que hay un rifle colgando de la pared, en el segundo o en el tercer capítulo se debe descolgar. Si no va ser disparado, no debería haber estado allí desde un principio”. El ejercicio consistía en escribir una escena en la que hubiera un revólver encima de una mesa y dos personas sentadas a la misma.

¿Cómo valoras el panorama literario actual? ¿Qué grado de importancia les das a los certámenes y las convocatorias de premios?

Creo que estamos en un momento excitante. Mucha gente escribe. Existen un montón de talleres. Los concursos literarios tienen cada vez más participación. A pesar de que muchas veces nos quejamos de la competencia que eso supone, creo que es un indicador de que la literatura está muy viva, de que la gente lee, de que contar historias nos apasiona… También abundan iniciativas relacionadas con la literatura como festivales, asociaciones, multitud de Patreons de escritores, bares literarios, laboratorios e iniciativas de creación… Eso sólo puede traer cosas buenas para todos los que escribimos. Quizá estamos asistiendo a la generación de un caldo de cultivo del que surgirán escritores y obras memorables.

No he ganado ningún premio y, como escritora novel, me haría mucha ilusión ganarlo. (Mentiría si dijera otra cosa). Si aún no los he ganado es porque mi literatura no ha llegado a ser lo suficientemente buena. En este sentido, lo bueno de los premios es que tienen fechas y eso te obliga a sentarte a trabajar. Así que opino que, en la medida en que un certamen te obliga a escribir, te ayuda a mejorar y acercarte a tu potencial como escritor.

¿Qué proyectos literarios tienes a corto, medio y largo plazo?

A corto plazo: tengo una novelette acabada y estoy buscando una editorial para publicarla. Tengo también dos libros de relatos que están casi finalizados. Me encantaría poder publicarlos pero aún no los he movido demasiado. Sigo escribiendo relatos (no puedo dejar de hacerlo).

A medio plazo: una novela negra. He comenzado con la preparación y voy familiarizándome poco a poco con los ingredientes que tendrá. Es un proyecto muy ambicioso para mí porque es la primera vez que me enfrento a una obra de este calado.

A largo plazo… Qué complicado es esto. Me parece soñar despierta. Me gustaría concluir con éxito mi primera novela y aún no soy capaz de ver más allá. Sé que seguiré escribiendo relatos porque me siento muy cómoda haciéndolo y disfruto mucho de trabajar con géneros distintos.

¿Dónde pueden encontrarte, seguirte y leerte nuestros lectores?

Siempre digo que tengo decenas de relatos que están buscando el camino para encontrar a sus lectores. He publicado los relatos Jaretas, en El Narratorio, y Rabia Caníbal, en la Antología Devoradoras. Estoy a la espera de la publicación de cuatro relatos más, que ya han sido aceptados por varias revistas y antologías. Iré informando de todo a través de mis cuentas de Twitter e Instagram.

Recomiéndoles, por favor: a) tres novelas recientes; b) dos editoriales y dos librerías; c) tres autoras noveles; d) una canción como BSO de tu relato.

Novelas recientes (he incluido dos libros de relatos porque es lo que más leo):

– Tienes que mirar, de Anna Starobinets

– Un incendio invisible, de Sara Mesa

– Mandíbula, de Mónica Ojeda

Editoriales:

– Literup (@LiterupES en Twitter)

– Páginas de Espuma (@paginasdeespuma en Twitter)

Librerías:

– Librería Popular (@popularlibros_ en Instagram, uno de los grandes descubrimientos para mí en Albacete)

– Sin Tarima (@sintarimalibros en Instagram, creo que ahora ha cerrado la sucursal de la calle Príncipe que permanecía abierta hasta tarde —siempre pescaba un libro cuando había quedado cerca de la plaza de Santa Ana— y tenía… ¡una sección gigante de libros de teatro! Claro, la librería estaba entre el Teatro Español y el Teatro de la Comedia… Esos encantos de Madrid. La sucursal de la calle Magdalena sigue abierta).

Tres autoras noveles:

– Sara Mesa

– Alicia Pérez Gil (@AliciaPerezGil en Twitter)

– Maeva Nieto (@maevanieto en Instagram)

Una canción como BSO de mi relato (un par):

– Tormento, de Mon Laferte

– When the party’s over, Billie Eilish

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