Belleza y náusea, Diana Soledad

-Niña Loba-

Empiezo a pensar que los libros más atípicos son los que más me gustan. Tengo que decir que aunque me costara engancharme he pasado varios días sentada leyendo como loca esta obra editada por Niña Loba.

Querida Diana, a pesar de ser tu primera novela, creo que es magnífica; me encanta la trama, la forma en la que está escrita, el simbolismo y el detalle. He sentido que estaba en los escenarios de la novela y rodeada por sus personajes. He podido vivirla. No sé cómo explicar que incluso he podido sentir las emociones de Enzo. Creo que el protagonista se me quedará clavado en la cabeza por años. No dejes nunca de escribir. 

Para que os pongáis un poquito en contexto, Belleza y Náusea narra la historia de Enzo Ignoto, que después de ver a su madre metida en una clínica en estado vegetal, pero siendo feliz rememorando un mismo recuerdo en bucle, viaja a Milán en busca de su padre. Entonces se enfrentará al pasado y a un padre que empieza a estar desgastado por la culpa. Allí conocerá a Mara y vivirá una de esas relaciones en las que no sabes si lo estás haciendo bien pero que no puedes soltar y en la que te dejas hasta el alma. 

Querido espectador -sí, no solo lector-, tienes que darle una oportunidad a este libro: es el mejor libro que he leído en los últimos meses de un autor novel. De hecho, ha pasado a estar en un buen rincón de mi librería. Una maravilla. De verdad, te atrapa y no te suelta hasta que te quedas con la sensación de que te falta algo.

Queridxs Niña Loba editorial, qué ojazos tenéis eligiendo autores. Qué maravillosa obra. Qué lujo teneros tan cerca. 

Querida Diana, solo tengo una última pregunta: ¿para cuándo el próximo?

Rut Alameda,

directora de Altavoz Cultural

CUATRO PREGUNTAS A LA AUTORA

¿Qué reacción buscabas en el lector cuando escribiste Belleza y Náusea? 

Me interesaba que al lector le surgiesen las mismas dudas que a los protagonistas. A lo largo de la historia ha habido muchas personas a las que no les ha importado sacrificar su vida porque estaban convencidas de que el paraíso después de la muerte sería el premio. Los protagonistas de la novela están desencantados. Han buscado la felicidad y han vuelto sin nada. De pronto se les presenta la posibilidad de lograrla. Y aunque se puede decir que se obtendría por medios artificiales, no es una felicidad artificial. Y tú, lector, ¿serías capaz de entregar tu vida a cambio de la felicidad? Esta es la premisa de la que parto.

¿Cuáles han sido tus influencias y estímulos creativos a la hora de construir los escenarios y la ambientación que envuelven la historia?

Tuve la suerte de poder vivir un año en Italia. De vez en cuando cogía el tren y me iba a Venecia. En esta ciudad es muy visible para mí el concepto del Yin y el Yang, que viene a decir que todo tiene su opuesto. Venecia no esconde sus dos caras. Allí conviven lo antiguo y lo moderno. Por ejemplo, las góndolas y esos trasatlánticos enormes que se ven ahora. De todas formas, yo no quería crear un marco temporal que el lector pudiese asociar fácilmente con una época en concreto. Es algo de lo que huyo conscientemente. Venecia me pareció la ciudad perfecta. Tiene eso. También algo de la burguesía italiana de los años sesenta. Il dolce far niente. Muchos autores han tenido una relación difícil con Venecia. Thomas Mann escribió: “Ciudad encantada de un lado, y trampa para los extranjeros de otro”.

Los autores japoneses también me han influenciado mucho. Les gusta presentar a sus personajes con un estado de insatisfacción constante.

¿Cómo fue su proceso de estructuración y disposición respecto de sus primeras formas hacia su resultado definitivo?

He tardado tres años en escribir esta novela. Recopilo muchísima información. No solo de cada personaje sino también de cada pequeño rincón en el que puedan encontrarse. Me esfuerzo por conocer todo a fondo. Echando un vistazo al primer borrador, me he dado cuenta de que algunos personajes han sufrido en el proceso una transformación enorme. Comencé a escribir sin mapa. Pero enseguida cambié de estrategia ya que a mí eso no me funciona. Necesito trazar el camino de una manera concienzuda. Y luego decido dónde me desvío, o si me desvío o no.

¿En algún momento pensaste en un final distinto para Enzo y Mara?

La verdad es que no. El final lo escribí bastante pronto y nunca tuve dudas. Y ahora mismo tampoco lo cambiaría. Muchos lectores me han comentado lo mismo que pienso yo, que les parece que ambos protagonistas se ven abocados irremediablemente a esa última decisión. Sí, me cuesta imaginarme otro final.

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