I Jornadas Literarias: Feminismo y Diversidad

-Junio 2021-

MESA VUELO

Marta Castaño

Nerea Rojas

Diana Soledad

¿Qué opináis de la mal llamada ‘literatura femenina’ y de la invisibilización de la misma hasta nuestros días?

Marta Castaño: Creo que sería más acertado llamarla ‘literatura escrita por mujeres’ y no femenina. No son términos que signifiquen lo mismo, ni pienso que toda la literatura escrita por mujeres sea femenina.

Sobre la invisibilización opino que ‘lo hecho hecho está’ pero considero muy importante y necesario que, de ahora en adelante, se dé la mayor difusión y visibilidad posible tanto a las voces silenciadas en el pasado como a las voces de mujeres contemporáneas que muchas espero que sean las figuras que se estudien en el futuro en asignaturas y estudios de letras, en igual medida que se ha estudiado a los hombres.

Nerea Rojas: “Literatura femenina” es una etiqueta que se ha empleado históricamente para marginar las obras escritas por mujeres. Lo que hace ese sintagma es reducirlas y aislarlas. Lo que me parece importante señalar es que a veces, para luchar contra la invisibilización de la literatura escrita por mujeres, desde el feminismo se han denostado los géneros que se han venido englobando bajo la etiqueta mencionada, a saber: el diario, la epístola o la autoficción, por ejemplo. Esto sin duda me parece una estrategia errónea. Para negar el falseamiento que supone simplificar la producción literaria de las autoras relegándolas a ese estereotipo hemos de hacer justo lo contrario: sin asumir esos géneros como “femeninos” ni incurrir en otros tipos de esencialismos, revalorizarlos. Comprendamos esas “formas menores” como lo que son: manifestaciones artísticas autónomas que guardan una enorme riqueza. Para mí, una subversión completa de la etiqueta “literatura femenina” conlleva hacer una lectura compleja de las obras que en ella se encierran. Con ello no solamente se desvelarían los mecanismos del patriarcado, es decir, los motivos de su asociación entre autoras y literatura del yo, sino que también estaríamos propiciando una visibilización genuina de estas obras.

Diana Soledad: Si se refiere a la literatura orientada a un público femenino, creo que tiene que ver con una estrategia de marketing literario. Las mujeres compran más libros que los hombres. Por eso actualmente las casas editoriales apuestan por publicar a muchas autoras que saben escribir libros enfocados para las mujeres. Para que exista esto supongo que tiene que haber lectoras dispuestas a comprarlos. A mí nunca me ha interesado particularmente. Leo absolutamente de todo.

¿Cómo creéis que avanza la literatura escrita por mujeres en cuanto al contraste entre la poesía y otros formatos?

Marta: Me parece que hoy en día la mujer ha cobrado mucha importancia en casi todos los géneros literarios. Veo, busco y encuentro cada vez más obras escritas por mujeres en narrativa, poesía, ensayo o teatro.

Creo que, poco a poco, también los lectores leemos a más mujeres. En mi caso leo mujeres casi en exclusiva y casi sin darme cuenta. Una lectura de un libro escrito por una mujer, sea del género literario que sea, me lleva a otro libro escrito por otra. Es un auténtico placer poder encontrar cada vez más mujeres en los panoramas artísticos, identificarme con el arte de otras y poder disfrutarlo.

Nerea: Veo unas preocupaciones comunes entre la poesía y otros géneros, y así se refleja en ocasiones en los propios proyectos culturales de las autoras. La poesía es más política e incendiaria que nunca, y no tiene nada que envidiar a la novela o el ensayo en la expresión de ideas. Las nuevas generaciones de mujeres escritoras están pisando especialmente fuerte en el terreno de la poesía, y eso no podemos ignorarlo. Creo que debemos estar atentas a este cambio que, por otra parte, no es tan reciente.

Diana: Es evidente que la mujer siempre tuvo muchas más trabas y dificultades para publicar su obra. Pero está claro que hoy en día es distinto. Las RRSS han permitido que todo autor que lo desee utilice este medio para exponer su obra y así darse a conocer. Leí hace poco que en el 2020 los principales premios literarios institucionales a la trayectoria han ido a parar a poetas. Incluso el Premio Nobel de Literatura lo ha ganado la poetisa Louise Glück. Es el resurgimiento de un género que antes de internet había quedado un poco olvidado. Creo que la difusión de la poesía en plataformas es más fácil que otros géneros. Tiene la ventaja de la brevedad. Sin duda se ha adaptado muy bien a los nuevos formatos.

¿Creéis que ya se ha superado socialmente el conflictivo concepto de ‘musa’ destinado a la mujer poetizada?

Marta: Socialmente supongo que existen todavía muchos sectores y personas que realmente siguen viendo a la mujer como musa. Mi percepción en el mundo literario es que hay personas que siguen otorgando ese rol a la mujer pero me resulta algo muy desfasado.

Creo que las personas que nos dedicamos a la literatura, hemos estudiado y estudiamos la literatura en profundidad y leemos a nuestros contemporáneos y contemporáneas sí hemos superado muchos de los temas que estaban estrechamente ligados a la mujer hasta hace poco, como en este caso el concepto de musa u otros. Pero es verdad que aún queda por hacer como sociedad para acabar de revertir esos roles obsoletos asociados a la mujer.

Nerea: Por desgracia, no. Pensemos en los comúnmente conocidos como “follógrafos”, que utilizan esa idea de musa para cometer abusos de poder. Sin embargo, quiero creer que cada vez tenemos una sociedad feminista que va aislando y reduciendo las posibilidades de caer en las garras de argumentos como el de la musa. Por otro lado, considero que en el arte emergente, en la poesía joven, en las editoriales independientes, etc. —que, para mi gusto, están cambiando el panorama— sí se ha superado radicalmente este concepto. Atender a estos proyectos supone un soplo de aire fresco para todas las mujeres que quieren ser autoras y están cansadas de ser musas. Aunque, claro, desde la academia aún no se ha respetado que nosotras tomemos la agencia. En eso no cabe la duda.

Diana: Es un hecho que la figura de la mujer en la lírica siempre ha estado más asociada al perfil de musa que al de autora. En el colegio, salvo alguna excepción como Gloria Fuertes, prácticamente no se manda leer a poetisas. Los escritos de mujeres han sido escasamente aceptados en el panorama cultural; aun así, quedan muchos nombres por descubrir.

¿Cómo creéis que han contribuido las rrss en la difusión de la literatura escrita por mujeres, siendo una herramienta que inevitablemente supone un contraste generacional (por ejemplo, entre autoras consagradas y autoras noveles)?

Marta: Las redes sociales han evolucionado en paralelo con la nueva ola del feminismo y por lo tanto con la visibilización de la mujer en todos los ámbitos y en especial en los artísticos. Creo que han sido una herramienta clave para poder llegar a nombres a los que de otra manera no habríamos llegado. En los últimos años han proliferado perfiles, revistas digitales, páginas web… dedicadas en exclusiva a ofrecer información detallada sobre mujeres escritoras y artistas del pasado y del presente. Para mí esto fue una revelación, una ventana a la que asomarme y respirar, desde la que he podido conocer escritoras y libros a los que no habría podido acceder sin Internet y sin redes sociales. Creo que les debemos mucho.

Nerea: Creo que en el mundo literario tenemos razones de peso para confiar en el feminismo. Las redes sociales son una de las principales. A mí, que estudio Literaturas Comparadas en la Universidad, quien me ha descubierto el sector de las novedades literarias y también de mis propios entornos literarios cercanos ha sido Instagram. No puedo sino alabar a las bookstagramers que hacen de su espacio una reivindicación constante, un apasionado dar a conocer a las autoras, una comunidad que interactúa y que se recomienda libros. Para mí supone un punto de inflexión que acelera en cierto modo nuestra lucha. Creo que pensar libremente sin poseer conocimiento especializado sobre la literatura y reconocernos a través de lo que leemos es uno de los gestos más emocionantes que las mujeres hemos construido entre nosotras en los últimos tiempos.

Diana: Desde luego, su influencia es clara. Mirad, por ejemplo, el caso de Rupi Kaur. La poeta de 25 años se dio a conocer por redes sociales y ya ha vendido muchísimas copias de su primera obra. Es un fenómeno curioso. Lo que yo veo es que gracias a las RRSS las escritoras de hoy en día pueden contar con una visibilidad que no tuvieron mujeres de otros tiempos. Algunas han logrado crear un vínculo muy fuerte con sus lectores. Miles de usuarios siguen los tuits y publicaciones en Instagram de estas poetas. Las autoras jóvenes forman parte de una generación para la que internet es su medio natural. Eso que se llama nativo digital. Pero creo que cada vez más autoras consagradas se lanzan a esta aventura.

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