La Marabunta: Juan Naranjo

“Olas del mar bravío. Olas del mar ancestral. Olas que vienen. Hola, ¿qué tal?”

(Dicho popular que, honestamente, solo he escuchado decir a mi madre)

Estoy feliz. Estamos en un mes cuya simple existencia levanta el ánimo a cualquiera. ¡Qué bien me cae junio! ¡Por Dios bendito! ¿Cómo no va a gustarnos el mes del 40 de mayo? El mes del solsticio. El mes de San Antonio –“¡ay, San Antonio! ¡Qué trabajito cuesta que salga un novio!” (Triana, Marifé de)- y San Juan. El mes del orgullo LGTB+.

Aquí paramos, respiramos, asentimos, sonreímos y nos quedamos.

Estoy tan emocionada con presentaros al invitado de este mes que voy a tener que aguantarme el chillido ese nervioso que se hace abriendo mucho los ojos y apretando mucho los dientes y los puños, pero solo porque sé que no podéis verme la cara -demos gracias al Señor-.

La Marabunta es y será siempre arcoíris. Hoy y ahora más que nunca. Por eso -y por más cosas- junio tenía que ser para Juan Naranjo (conocido en redes sociales como @JuanitoLibritos) y su primer libro, “Mariquita: una historia autobiográfica sobre la homofobia” (editado por Sapristi Comic). Yo no sé qué me gusta más: si Juan o su libro.

A él lo sigo desde hace muchísimo tiempo en Twitter, donde suele decir las mismas cosas que yo pienso y donde, desde hace un par de años, comparte los libros que se va leyendo en un hilo que arranca con un gif de Bella en la biblioteca. En su canal de Youtube se extiende más con ellos y hace reseñas más elaboradas, con todo su salero y su buen juicio. Todo bien.

La historia autobiográfica que cuenta en su “Mariquita” es tan cotidiana y tan terrenal como conmovedora. A través de unas ilustraciones que pueden parecer un poco inocentes, pero que están llenas de ternura y realidad, te ves metida de lleno en la historia de Juanito: un chico que ha tenido que luchar por crecer y por sobrevivir en una época, una sociedad y un entorno construidos a base de compartimentos estancos -de mentes estancadas- incapaces de moldearse para dar cabida a las formas que no encajan en esa insípida cuadratura por defecto. Por fortuna; y porque no podía ser de otra manera; fueron la magia de los libros, la música y sus divas, “Los vigilantes de la playa” y el paso del tiempo los que ofrecieron, al fin, al joven Juanito una vía de escape (y a mí la oportunidad de dejar de llorar con su libro); llegando así a la inevitable, consecuente y esperadísima eclosión de la genuina mariquita.

A mí me ha gustado muchísimo. Con esta historia yo he llegado a sorprenderme a mí misma, en la soledad de mi salón (aliteraciones a mí, no), en mitad de la sierra de Huelva, hablando con Juanito en voz alta. Diciéndole que jamás permitiré que su historia se repita mientras yo pueda evitarlo. La LGTBIfobia no es una opinión. La LGTBIfobia solo oprime y somete. Solo quiere arrancar a las personas los pedazos que no encajan en sus ridículas casillas cuadradas.

Y ahora sí que sí. Con todo este amor que hacia Juan siento arrancamos esta entrevista que, como ya dicta la tradición, dividiremos en partes; concretamente, en las fases vitales de la mariquita. Porque en la vida todo tiene un proceso, porque el cripticismo puede o no ser lo mío, y porque acabo de dar el tema de los invertebrados en el cole y de todas las deformaciones que tengo una es la profesional.

EL HUEVO

Fotografía por Hugo López

– Empezamos rompiendo el cascarón, porque con él puesto ni hay pollito ni hay tortilla. Preséntate a nuestras/os lectoras/es enseñando todas tus aristas. ¿Cómo te describirías tú? ¿Cómo te describiría tu madre?

Pues soy un malagueño de 37 años al que le gustan mucho los libros, aprender cosas nuevas y estar tranquilito en casa. Soy una persona con muchos intereses y muy diversos, y voy picoteando de todo lo que me va despertando la curiosidad. Soy menos sociable de lo que la gente cree y algo que me gusta de mí es que soy muy resolutivo. Mi madre me describiría como alguien un poco maniático… y tiene toda la razón.

– Eres muy polifacético, Juan, prácticamente renacentista, pero con la parte guay de estar viviendo el futuro. ¿Dónde confluyen -o cuándo, o cómo- tus facetas bibliófila, activista LGTB+, docente e influencer? ¿De qué te consideras tú más “profesional”? ¿Se puede llevar bien una vida tan abarrotada de Juanitos?

Es que mi principal problema (o puede que mi gran ventaja, no lo sé) es que nunca me decido. Voy dando bandazos por el mundo y volcándome en cosas nuevas que, un tiempo después, son sustituidas por otras. Me apasiono rápido y me aburro pronto. Siempre que me asiento en algo y ya he aprendido a hacerlo tolerablemente bien… me asalta el ansia viva y se cruza en mi camino otra cosa que creo que será, por fin, ‘lo mío’. A lo largo de los años esta falta de capacidad de quedarme con un solo rol me ha ido enseñando muchas cosas, especialmente qué es lo que no quiero en mi vida (monotonía, conformismo, apalancamiento…). Algunas de las cosas que la gente cree que me definen no tenían demasiado peso en mi vida hace cinco años, y estoy seguro de que dentro de cinco serán otras muy diferentes las que me definan.

He ido probando muchas cosas y me he ido quedando con distintos aspectos concretos de ellas que me encajaban mejor, me satisfacían más o me resultaban más fáciles. No sé cuándo convergió todo, pero creo que para que eso sucediera se tuvieron que dar determinadas condiciones materiales vinculadas a la estabilidad laboral: es muy difícil desarrollarte como persona mientras estás inmerso en la precariedad. Una vez que tienes lo importante cubierto puedes dejarte ir y conformar el puzzle que quieres que sea tu vida.

No me considero profesional de nada (y lo digo sin falsa modestia). Conozco a docenas de personas que son el triple de mejores docentes que yo; docenas de personas que están más volcadas con las causas sociales y que las abanderan mucho mejor; docenas de personas que se mueven mejor en redes; miles de personas que escriben mejor que yo… Sólo creo que soy realmente bueno en dos cosas: en recomendar libros y en organizarme para picotear llevando varias cosas muy diferentes para adelante.

LA LARVA

– Tenemos la larva ya, y con ella, según la metáfora que yo misma he generado en mi mente, el primer brote de algo hermoso. ¿Crees que el sistema educativo debería incluir de una manera más directa o evidente un currículo para la educación y visibilidad LGTB+? ¿Qué te parece que existan iniciativas como la del “pin parental”?

Creo que las actividades sobre temas sociales siguen teniendo espacios marginales en la escuela. La lucha contra el machismo, el racismo, la LGTBIfobia… no pueden ceñirse a charlas puntuales, a actividades de tutoría una vez al año o a actividades a nivel de centro vinculadas a efemérides concretas. Para trabajar estos asuntos habría que hacerlo de una forma global y multidisciplinar. No hablo de un momento o asignatura concreto, hablo de que sea un elemento esencial en todas las asignaturas. Para ello se necesita voluntad, pero también formación para el profesorado: especialmente cuando hablamos de Secundaria, la formación del profesorado es de carácter fundamentalmente científico y la poca formación pedagógica que reciben viene en un Máster que se entiende más como un trámite necesario que como una formación pedagógica real. Para educar en diversidad hay que formar y concienciar al profesorado, y promover y fomentar espacios para que esta se lleve realmente a cabo. Recuerdo que, con la legislación en la mano, esto no es sólo una obligación del profesorado sino también un derecho del alumnado.

– ¿Qué cosas -de la vida, del arte, de la cultura…- te hacen a ti saltar de la silla? ¿Con qué cosas te derrumbas y qué cosas te reconcilian con la humanidad o te llevan a exclamar “¡olé!” aunque estés solo?

Una buena historia autobiográfica es lo que más me emociona, sea cual sea su formato. Disfruto mucho de la ficción, sí, pero para mí las historias sobre uno mismo tienen un poder especial. Me gustan en los libros, en el cine, en las canciones. Contar una historia es algo muy difícil, contar la propia historia me parece una hazaña.

LA PUPA

– Tengo que jugar con la polisemia, porque por eso he puesto “pupa” en vez de “crisálida” (que, encima, es esdrújula). ¿Qué referentes vitales, artísticos y/o culturales han dejado cicatriz en ti? ¿De dónde sale to’ ese arte que tú tienes?

De las divas del pop y los autores que se pusieron el mundo por montera e hicieron de su rareza una fortaleza. Pocas cosas me parecen más inspiradoras e interesantes. El poder de una actuación o un videoclip en el que la música y la estética se dan la mano para contar una historia e impactar al espectador es de las cosas más rompedoras. Ahí se ven o se intuyen otras formas de vivir, de ser y de sentir. Hay shows que marcan. Y lo mismo con los autores que usaron la literatura como forma de empoderamiento: ahí hay un acto de valentía, de arrojo, de subversión e incluso de desafío que puede desarmar a un lector.

– Eres una persona con mucha presencia en internet. ¿Cómo crees que afecta el uso de las redes al activismo social y a la divulgación de la cultura y el arte? ¿Cómo usas tú las redes sociales?

Yo uso las redes sociales para hablar de las cosas que me apasionan. A veces es un cómic, a veces es una manifestación social, a veces es un meme absurdo que condensa una idea que me interesa. Yo intento usar las redes como corcho en el que fijar las cosas importantes, como altar en el que poner las cosas sagradas, como altavoz para darle reconocimiento a cosas que creo que lo merecen. Pienso que las redes son una de las herramientas más grandes que ha existido nunca: ojalá las usásemos mejor y las usásemos para el bien.

LA MARIQUITA

– Las mariquitas -como las ranas o las mariposas- tienen que pasar por algunas etapas (las que hagan falta) antes de constituirse y reafirmarse como las cosas bonicas que son. ¿Qué ha significado para ti primero escribir y luego publicar tu libro “Mariquita”? ¿Cuánto de desahogo? ¿Cuánto de superación? ¿Cuánto de “es lo que debo hacer”?

Mucha gente cree que ha sido un acto de desahogo, de quitarme un peso de encima o de hacer las paces con mi pasado. Yo casi veo este libro más bien como un “mirad, esto es lo que me hizo el mundo: que no se olvide nadie”. Claro que pensé que igual mi historia podía inspirar a otros, claro que pensé que esta narración podría poner algunos puntos sobre las íes… pero sobre todo fue un acto de memoria. De “eh, esto es lo que se me hizo a mí en los años noventa y en plena Costa del Sol, que nadie se olvide de lo que se me hizo pasar” y también una forma de recordar que esas vivencias son muy similares entre personas con veinte años más que yo pero también entre personas con veinte años menos que yo. Que eso no es el pasado, que esa sigue siendo la vida de mucha gente. Que no podemos permitirlo. Que si el mundo se quiere hacer el sueco ante ese problema yo no voy a ser cómplice de ese silencio.

– ¿Qué proyectos futuros tienes? ¿Cuáles no tienes pero querrías tener porque aquí hemos venido a fantasear?

Pues me encantaría que mi vida se encaminase progresivamente hacia los libros en exclusiva. Me gustaría tener más tiempo para escribir. Mejorar mi técnica, explorar otras formas de expresión literaria. Tener alguna columna semanal en algún medio nacional, por ejemplo, imagínate, eso sí que sería un sueño. Me gustaría que progresivamente mi vida girase del todo alrededor de la única cosa de la que no me canso, que son los libros.

LA OVIPOSICIÓN

Bueno, con la puesta de huevos (he descubierto que se llama “oviposición” y no dejo jamás escapar una pedantería) concluimos el ciclo. Como es un ciclo y no se acaba nunca, ahora hay que volver a leer la entrevista, y así hasta que nos muramos. Vamos a poner huevitos:

– Recomienda: un libro, una canción de tu vida, una película y un plato que se coma en tu casa y que lloras de gustico cuando lo comes.

“La casa de Bernarda Alba”, de Federico; “Paloma negra”, de Chavela; “Dolor y gloria”, de Pedro; una sartená de papas frita con huevo.

– Recomienda 3 cuentas LGTB+: 

La de Librería Berkana, la de Cristina Domenech, la de Rubén Serrano.

– ¿Queso o chocolate? 

Chocolate.

– En verano: ¿Migas o paella? 

¡Sandía!

– ¿La Italia renacentista o la Inglaterra victoriana? 

El Mediterráneo siempre. Italia y Grecia son dos sitios muy importantes en mi biografía, No soy objetivo.

– ¿Una almohada grande o muchos cojines pequeños? 

Duermo con un montón de cojines, como un marajá.

Amalia Torres es emperatriz, jefa y presidenta de La Marabunta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s