Ghetto Blaster presenta: Ghouljaboy o cuando Mikel conoció El Rascal

Un saludo, queridos lectores y queridas lectoras. Este mes vengo a hablaros del número uno en mis escuchas según el propio Spotify y protagonista de uno de los directos que más he disfrutado nunca: Ghouljaboy.

“¡Pero Mikel!” pensaréis, “¡si tú aquí vienes a hablar de rap!” Bueno, pues este mes no. Este mes no sé ni de lo que voy a hablar, ya que, como dije en mi artículo de diciembre con mis álbumes favoritos del 2020, no sé cómo clasificar a Ghoulja, así que, reconociendo mi falta de conocimientos sobre su estilo, voy a abstenerme de hacerlo por respeto a su música.

Ya el año pasado escuché El Rascal por recomendación de uno de mis chavales, y si bien me pareció un buen trabajo al principio, no fue hasta pasada la cuarentena con el lanzamiento de johnny rico, single adelanto de su EP de city pop Ciudad portuaria que volví a fijarme en Ghoulja, reescuché El Rascal y ¡zas! Atrapado irremediablemente. Y es que incluso con los días que llevamos ya de junio este ambiente igual que el año pasado me sabe a Ciudad portuaria, a Los chicos están llorando, me sabe a Cuando las cigarras lloran. El último verano fue intenso emocionalmente y la música de Ghoulja me acompañó durante aquellos meses.

Ya llegando a finales del pasado año me encontraba en un estado anímico realmente bajo que llegó a afectar a mi salud física. Mi único refugio era entrar a Discord con los chavales y poner a Groovy a reproducir El Rascal de principio a fin, tanto que El Vigilante es prácticamente el himno de nuestro grupo. El año 2021 llegó y aunque sus inicios fueron duros finalmente la cosa empezó a mejorar, todo con El Rascal y ambos volúmenes de Ciudad portuaria sonando en mis cascos la práctica totalidad de mis escuchas.

No fui del todo consciente de todo lo que este men me ha calado hasta principios de mes, cuando Spoti, en su resumen de lo que llevamos de año, coronó a Ghouljaboy como mi artista más escuchado. Por encima de Ka, de Elio Toffana, de Freddie Gibbs… de todos los raperazos que yo creía que eran la base en la que se cimentaba mi día a día musical. Todos derrotados por un chaval que es capaz de arrancarme el llanto con cinco notas de un sinte.

Esta catarsis musical culminó con el concierto que Ghoulja y sus chavales dieron en Madrid el día 5 de este mes. Directazo. Un auténtico espectáculo con mayúsculas. Ghoulja es un jodido rockstar, se mueve con la guitarra como si hubiese nacido con ella. Y sus chavales no se quedan atrás, todos y cada uno de ellos derrochan talento. De verdad que lo disfruté como un niño pequeño y sólo lamento no haberlo podido disfrutar junto a mi hermano Adri, que ese día empezaba en un curro nuevo.

Por ir acabando, si algo me gustaría que os llevaseis de estos desvaríos míos, aparte de que le deis a Ghouljaboy una escucha y una oportunidad, es que no seáis puretas ni cabezones. Abrid vuestra mente y no tengáis prejuicio ni reparo en cuanto al arte, en este caso la música, se refiere. Nunca sabréis quién os puede cambiar la vida. Cuidaos mucho, bebed mucha agua y nos leemos el mes que viene.

Ghetto Blaster

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